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    Vemos una foto de los primeros años de la Biblioteca Popular  Circulante Menendez Pelayo, una estantería con unas pocas docenas de libros.

    Publicamos esta foto por creerla muy interesante, pero para más información sobre la Biblioteca, remitimos al enlace que hay en este  blog a la pagina de la misma, aunque espero que nuestro buen amigo, Luis Legaspi, uno de los mejores conocedores vivos de la Biblioteca y de su historia, nos deje uno de sus jugosos comentarios.

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gravatar.comAutor: legaspi

NOTA PREVIA: Accedo a la, tan amable como exagerada, provocación de Ovidio para poner unas notas que hace tiempo he escrito sobre la “bepecé”. Escribo con afectuoso recuerdo, pues en la Biblioteca Popular, incautada por el “régimen” anterior y no devuelta a su estado fundacional.
En la Biblioteca aprendí a leer más allá del Catón, del “beabá o de “mi mamá me mima a mí”.

BIBLIOTECA POPULAR CIRCULANTE
“E peligroso leer,
pois o que lee pensa
y o que pensa
remata mal”
(Ramón Cavanillas)

DATOS HISTORICOS CON ALGUN ACENTO PERSONAL DE MENOR IMPORTANCIA

NATURALEZA Y FUNDACION.

La “Biblioteca Popular Circulante” de Castropol, nunca municipal, hoy denominada “Menéndez Pelayo”, ha sido fundada por un grupo de jóvenes castropolenses deseosos de acercar la cultura al pueblo, como servicio para el desarrollo social y consecución de libertades democráticas. La idea fue expuesta públicamente en el periódico decenal “Castropol” del 20 de octubre de 1921:

“... la soberanía que nominalmente está vinculada al pueblo, resulta en la práctica, por incapacidad de éste, abandonada a oligarquías que la utilizan para servicios de sus intereses... En vista de esto surge en nosotros la iniciativa de crear una Biblioteca Popular Circulante con el fin de fomentar la propagación de la cultura”

El 12 de octubre de 1921 tiene lugar el acto fundacional y se levanta acta de constitución y del manifiesto de los fundadores que se refleja en el periódico “Castropol”. El 3 de noviembre se presentan, a los efectos de la Ley de Asociaciones, los Estatutos de la Biblioteca Popular Circulante, firmados por Ramón García y Máximo Cancio. El documento, que se conserva, refrendado por el Gobernador Civil, en sus cinco apartados explicita el objeto, los modos, el patrocinio, los ingresos y las eventualidades de disolución o reforma de estatutos. Cosa que han de tener clara los actuales gestores de esta entidad privada para un servicio público.

El primer Patronato está compuesto por Máximo Cancio Méndez, Victoriano García Paredes, Ramón García González, Miguel García Soubelet, Vicente Loriente Cancio, Franco Vior y Prieto, Ramón Canel y Canel, José Manuel Piñeirúa Ferrería, Agustín García Pérez, Laureano Acebo Fernández y Román Penzol Vijande.

Más tarde el Patronato, con el fin de salvaguardar mejor su independencia ante la administración civil y grupos políticoa se transforma en Asociación a la que accedan nuevas personas en calidad de socios y así puedan intervenir en la marcha de la institución y contribuir con cuotas mensuales al sostenimiento y adquisición de libros, salvaguardando siempre el caracter de servicio abierto a todos, especialmente a la clase popular humilde y obrera, fueren o no asociados.

El proyecto se aceptó con interés, no sólo por los vecinos de la villa, sino por los de toda la comarca y por los castropolenses emigrados en América. Los vecinos de Castropol contribuyeron con la cantidad de 840 pesetas. La Diputación Provincial de Oviedo aportó un primer lote de libros y asignó una subvención anual de 250 pesetas. El Ayuntamiento se sumó a la idea popular con un donativo en dinero y facilitó a la asociación naciente un local social, en los bajos del mismo consistorio.

PRIMEROS PASOS

Con este pequeño bagaje y con la inmensa ilusión popular de sus promotores y de la juventud marinera y rural de toda la comarca se abrió al público la Biblioteca Popular Circulante de Castropol el 2 de marzo de 1922. En sus anaqueles había 129 volúmenes.

Los tres primeros préstamos se hicieron a Carlos Gayol, con “La Nueva Viajera”, de Julio Camba; a Antonio Murias con “Casta de Hidalgos”, de Ricardo León y a Carlos Soto, con “José”, de Palacio Valdés.

Al finalizar el año ya había 529 libros y a los diez años eran 2.720 . En 1931 se realizaron 2.774 préstamos de libros de los cuales 557 eran infantiles. En 1936 había 3.871 volúmenes en Castropol y 1.181 en las catorce sucursales que se iban fundando en distintas localidades de la comarca.

CRITERIOS BASICOS.

Desde el primer momento se ha tratado de hacer de la Biblioteca un centro vivo de cultura que saliese al encuentro del pueblo, sin quedarse en un simple depósito de libros para satisfacer el deseo de lectura, sino que habría de promoverla, siguiendo la pauta del “Informe Internacional Roberts” sobre bobliotecas populares.

Criterio básico para el grupo promotor, que estaba formado inicialmente por jóvenes universitarios o de un extracto social acomodado, ha sido la apertura a la participación popular en iniciativas culturales. Por tal motivo la dirección de las sucursales se confiaba a los vecinos de los respectivos lugares. Se celebraron frecuentes asambleas de lectores. Hasta el año 36 se organizaron cuatro, en Castropol en 1931, en el 33 en Piñera y el 34 en Figueras y la última de esta etapa, en San Juan de Moldes en 1935.

En la selección de libros se evitaría toda concesión al vulgar amarillismo comercial por su tema o estilo, sin caer, por otra parte, en remilgos elitistas. Es esta una de las características especiales de la Biblioteca.

A la par de la selección de libros se ha de procurar una orientación enseñando a leer con provecho, según la edad y el momento cultural de cada uno. En esta linea, además de la cercanía personal, habrá conferencias, se editará un catálogo e intimamente ligado a la Biblioteca se ha publicado durante años un periódico quincenal titulado “El Aldeano”, con muy buena calidad de opinión e informativa sobre la vida regional. Una edición facsímile de la colección ha sido reciente y venturosamente realizada

En 1924 se publicó el boletín “El libro y el pueblo” con la finalidad de acercarse más a los lectores para dar cuenta de adquisiciones de nuevos fondos y orientar sobre su lectura. Se publicaron cuatro números en años consecutivos. En esta misma linea en 1929 se editó un “Indice de Literatura Española”.y en 1930 nació con similar objetivo “La Biblioteca”, suplemento de “El Aldeano”

Aparece también. la iniciativa de intercambiar publicaciones con otras bibliotecas españolas y extranjeras, sobre todo hispanoamericanas. Se han realizado algunas.

La Biblioteca ha de estar siempre abierta a toda clase de personas, sin necesidad de cuota económica, tarjeta de lector u otro cualquier compromiso que no sea tratar bien al libro y devolverlo dentro de un plazo prudencial, nunca rígido. De cada lector se llevaba una ficha con la relación de los préstamos.

La Biblioteca “no sería nunca instrumentalizada por grupos de ideologías ni por partidos políticos excluyentes”. En 1927 “para prever, en lo posible, intromisiones que pudieran desvirtuar los fines de la Biblioteca Popular se constituyó en Asociación de Derecho Público, considerándose socios de la misma las personas que contribuyan a este estilo y objetivos. Son los socios, no el Ayuntamiento que los ha marginado, los legítimos gestores de esta asociación, aunque el alcalde sea el presidente de la junta.

LAS PRIMERAS DIFICULTADES

El apoyo municipal fue interrumpido en 1924, tiempo de la Dictadura de Primo de Rivera. Esta “estupida decisión”, (así la calificó la Junta) que creó una situación díficil a la Biblioteca, fundación privada, nunca municipal, social no socialista, popular no populista. Pero nuevas suscripciones, ayudas de ”americanos” y el ingenio de los vecinos que organizaron rifas, funciones de teatro etcétera lograron paliar el problema y, aún, coger nuevos bríos.

La situación no mejoró demasiado con la República. Ni siquiera la Diputación Provincial se acordó de que la BPC existía. En diciembre de 1935 el Ayuntamiento ordenó el desalojo del local que había cedido. Otra vez la generosidad y entusiasmo de la Junta de Patronato salvó la situación. Los Penzoles cedieron un local en su “casa pequeña” de la calle del Medio (Acevedo)

APOYO DE INTELECTUALES.

La agresiva posición del Ayuntamiento provocó una reacción de adhesiones y apoyos en medios intelectuales. Desde Madrid, Pedro Salinas, Antonia Ballesteros, Juan Vincens, Federico García Lorca, Concha Espina, Eugenio D´Ors y otros expresaron en escrito presentado por Rafael Altamira, su admiración por la Biblioteca y su repulsa por la decisión municipal:

“En Castropol existe una Biblioteca Popular que viene desarrollando una labor verdaderamente ejemplar. Fundada por iniciativa estudiantil y a pesar de no haber disfrutado casi nunca de apoyo oficial, la biblioteca castropolense consiguió reunir 4.000 volúmenes que circulan activamente hasta conseguir en el año último 6.140 lecturas”

Similar apoyo presentaron otros asturianos como Valentín Andrés, Constantino Suárez, Alejandro Casona, Eduardo M, Torner, Luis Santullano, Luis Amado Blanco, Rafael Suárez Solis... quienes, tras una valoración muy positiva, proclamaron:

“la fecunda labor cultural de la Biblioteca puesta en peligro por la actitud del Ayuntamiento que no tiene en cuenta la importancia ni el prestigio que confiere a la villa ni siquiera el esfuerzo constante y desinteresado que supone en sus directores”

Una iniciativa paralela la promovió en mayo de 1936 en Madrid el poeta Pedro Salinas y refrendada por el historiador Antonio Ballesteros, Juan Vincens, Garcia Lorca, Concha Espina y otros. La guerra civil impidió la recogida de sus firmas, excepto la de Rafael Altamira, El documento redactado recogía datos con elogio de la Biblioteca y lamentando:

“Todo este bello esfuerzo está en peligro por circunstancias ajenas a la seriedad de esta labor admirable.El alejamiento de toda política en que siempre se mantuvo la biblioteca la privaron, a fines del año pasado, de los locales y de la subvención municipal, parte principal de sus recursos”

La cercanía de personalidades del pensamiento y de las letras se nota durante toda la historia de la biblioteca que guarda un buen número de libros con autógrafo de sus autores. A bote pronto recuerdo algunos nombres: Unamuno, José Vasconcelos y su yerno Herminio Armada Cernuda, García Lorca, Cossio, Castelao, el colombiano Germán Arciniegas José Bergamín, Gerardo Diego. Pío Baroja, Concha Espina y otros. Tengo un especial recuerdo de las firmas que yo mismo he recabado a Azorín, ya bien enfermo en su domicilio de la madrileña calle Zorrilla, a Dámaso Alonso, en su refugio de Chamartín de la Rosa y a Torrente Ballester, en Oviedo. Otros varios, por mi medio, engrosarán este elenco.

ACTOS DE DIVULGACION CULTURAL

Como desembocadura inevitable de su labor, la Biblioteca ha realizado durante toda su historia iniciativas diversas de divulgación cultural

Estas actividades estaban inspiradas en el estilo del Patronato de Misiones Pedagógicas con cuyo presidente Manuel Cossío y el secretario, Luis Santullano, se mantenían excelentes relaciones.

En la primera etapa 1923-36 la B.P.C. organizó 402 actos, tanto en Castropol como en las distintas sucursales, según se iban creando:26 conferencias, 3 cursillos de Historia, 2 lecturas comentadas, 5 funciones teatrales, 2 conciertos, 131 sesiones de cuentos, 127 audiones de música, 87 proyecciones de cine educativo, 14 proyecciones de vistas fijas, 4 asambleas y varios concursos musicales

Sería prolijo, aunque hermoso y ejemplar, reseñar todas estas actividades. No silenciaré algunas más significativas.

Producción y representación de obras de teatro aldeano como “A Empanada y a Tarta”, “Os Tres Cegos”, “Os Chirlosmirlos, “La Condesita”, “El Fantasma del Lugar”, “Xan d`a Xata” (comedia de currillos) En otras ocasiones, obras clásicas, como “Auto de los Reyes Magos”…
. En agosto de 1923. Pedro Penzol presenta la figura de Luis Vives y Victoriano García Paredes orienta sobre Modos de Leer. En este mismo mes Vicente Loriente ofrece un concierto sobre Música Moderna Española, audiciones que se repeterían con cierta regularidad.
En el año 1924 Pedro Penzol dictó una conferencia sobre Arte Arabe;
Manuel Suárez Alvarez disertó sobre el tema “Como se pierde la emoción ante la vida”
En 1925 se conmemora el Centenario del nacimiento de don José Ramón Luanco. Por la mañana, Misa de Réquiem y por la tarde acto literario con intervención de Ramón García González, Miguel García Teijeiro, Pedro Penzol, Victoriano García Paredes y Joseé Rodríguez Fernández.
En 1927 el Rector de la Universidad de Oviedo, don Leopoldo Alas Argüelles, hijo de Clarín, diserta sobre “Los problemas de Asturias”
“Centenario de Beethoven” Velada musical al piano con María Murias de Campón, Luisa Loriente, Josefina Campón y Maruja Murias
“Libros, libreros y colectores”, conferencia deFrenando Arteaga, profesor de Oxford..
En 1928 se recuerda en sendos actos a Ibsen, Tolstoy y Goya.
En el año 1929 se festeja el volumen 2.000 y se celebran varios recitales de poesía del romancero y canciones del siglo XVI, con intervenciones de Manolo Marinero, cuarteto vocal “Castropol”, Agustín García y otros.
“Caracteres esencial de la pintura española”, lección de P. Penzol

En el año 1930 hubo actos de interés como una conferencia de Cuervo Cortés, “Esquema de la biología actual” y otra sobre “La juventud y la política en la reciente historia de España”, y un cursillo sobre “Bolivar” por V. Loriente.
En el mes de septiembre se realiza un festival de música y poesía con obras de Schumann, Tschaikowshy,, Debussy, Ravel, Donosita, Turina, Esplá, J.R.Jiménez Mistral y Góngora.
El año 1931 fue el año de la Primera Asamblea de las Bibliotecas del Concejo con ponencia s de Agustín García, Alejandro Sela, Loriente Cancio y Manolo Marinero
En el mes de septiembre de 1932 dio una brillante conferencia el estadista y pensador mejicano José Vasconcelos sobre “Bibliotecas en Hispanoamérica y la lucha entre culturas hispana y sajona”.
Vasconcelos dedicó con autógrafo sus obras “Pesimismo Alegre”, para Figueras y “Prometeo Vencedor”, para Castropol que redondeaba así los tres mil volúmenes. .Entre el numeroso público había otras dos importantes figuras, el poeta argentino Menéndez Calada y el exegeta de José Martí, Isidro Méndez
La presencia en Ribadeo de Federico García Lorca, en 1932, con La Barraca, y la de Luis Cernuda y Miguel Prieto en Castropol fueron ocasión de nuevo impulso y colaboración. Regalaron a la Biblioteca una gramola y un lote de discos y libros En esta ocasión su director García Lorca firmo dos de sus obras, “Nuevo Romancero Gitano” y “Mariana Pineda”
Antonio J. Onieva, inspector de enseñanza, disertó, en octubre de este mismo año, sobre “Doce libros ejemplares”, desde Platón a Dostoievski pasando por Cervantes y Marx.
También en fechas muy próximas se conmemoró el centenario del nacimiento de Walter Scott, con una semblanza del novelista y una audición de música escocesa ya en pleno aprovechamiento del gramófono donado por Misiones Pedagógicas

Una original iniciativa fue el “Turismo radifónico” de Ramón Canel. Con su receptor de radio (habría tres o cuatro en el pueblo) después de una explicación de lo que era la radio iba conectando diversas emisoras de España y del extranjero y señalando en el mapa su ubicación y describiendo con material gráfico monumentos, paisajes y arte de los respectivos lugares. Esto que hoy nos parece tan elemental convocaba a niños y mayores, para provecho y regocijo
Rafael Lagranda con una sencilla máquina, Pathé Baby, de cine qie había regalado a su nieto Falucho proyectaba películas cómicas y de viajes, para toda la chavalería y buen número de gente seria que se “colaba” en la sala..

Más tarde, recibido un proyector de cine, colaboración de Misiones Pedagógicas, se pasó de la proyección en “pantalla grande”, muy lejos aún de la “panorámica” y pudimos ver en cine mudo, apoyado por comentarios de viva voz y música de gramófono, cintas como “En el fondo del Atlántico”, “Tesoros del Vaticano”, “Granjas Lecheras” “Salvajes y fieras de Borneo”, “La mangosta y la cobra”, “El Barón de Fanfarrón” y charlotadas diversas.

Las proyecciones se iniciaron en el mes de agosto de 1933 en Seares en el castañedo denominado La Aldea. La mayoría de los vecinos nunca habían visto el cinematógrafo La sesión duró hasta medianoche culminando con animado baile al son de acordeón.

La primera sesión en Castropol se celebró a la semana siguiente. El adecuado salón para el espectáculo fue la calle del Castillo Fiel, pues el declive presentaba un graderío que facilitaba la visión. Lástima que esta calle en donde estaba el postigo de la muralla que nos abría a la ría haya sido también aplastada por el cemento.

Siguieron sesiones, todas al aire libre, en Vilavedelle con asistentes de Iramola, Lantoira, El Vale y el Valín. La proyección en la plaza de San Feliz de Figueras fue especialmente concurrida y comentada y sirvió para abrir nuevos mercados en Barres, Serantes, La Roda y hasta ser reclamados desde Puerto de Vega.

Apoyando la película y mientras ésta se rebobinaba, el gramófono dejaba oír música clásica y popular que era comentada. Claudio Penzol Vijande era el principal, presentador y comentarista.

Con la venia del amable lector me permito aquí otro acento personal. En mi trabajo pastoral como director de obras misioneras pontificias en Asturias, tuve que utilizar medios audiovisuales, cine, proyección fija, reproducciones musicales etcétera. En algunas ocasiones tendría en el subconsciente lo que había oído o experimentado en mi niñez participando en las misiones pedagógicas de la Biblioteca. Recuerdo que en Seares, Castropol -feliz coincidencia- tuvimos un hermoso acto de información misionera proyectando un documental en el campo de la iglesia. Colgamos la pantalla de un árbol, por supuesto sin permiso de ecologistas, y conectamos a los kilovatios de la cocina de un vecino, por supuesto con su amable generosidad En otra una ocasión un ganadero nos ofreció su modernizada cuadra para el espectáculo. Eso sí, bien baldeado el establo. No cuento la proyección en Veigas de Somiedo en donde gran parte de los pobladores no conocían el cine. Tomamos la corriente eléctrica de una pequeña planta hidráulica que tenía el pueblo para encender escasas bujías. Como era escaso el salto, los voltios y los vatios no se ponían de acuerdo. hubo que hacer la proyección en dos tiempos, uno para ver y otro para oír. La curiosidad y entusiasmo de los feligreses quedaron satisfechos y, encima, agradecidos.

“Concurso Quirolo” de gaitas, tonada y guitarra. Manolo López, “Quirolo”, era conserje del Casino Teatro, pero era, sobre todo, un virtuoso de la gaita. El en el occidente y el gaitero de Li
bardón en la zona oriental son los dos grandes precursores del actual auge de este instrumento de fuelle y viento, la gaita. La Biblioteca promotora del folclore regional trató de estimularlo con certámenes populares y premios significativos para la época, 25 pesetas y un lazo para el punteiro de la gaita como primer premio y 15 pesetas el segundo. De ahí nació el famoso conjunto los Quirotelvos: El gaita, Quirolo; el clarinete, Telvino; la caja, y el bombo, Melquíades y Adolfín, ambos Quirolos, con ligeros cambios, según momentos. El primer concurso se celebró en el campo de San Roque en septiembre del 33.

Las Excursiones culturales han sido otra iniciativa ingeniosa de la “bepecé”. La primera y, creo, la última, se realizó el 4 de agosto de 1933 para una visita guiada a la central eléctrica de Doiras, con tres turbinas generadoras de 40.000 hp, la gran muralla de cerca de cien metros de altura para embalsar 23 km. de río, canales, trenecillos, montacargas, variada maquinaria auxiliar, descubrirían livianamente a los excursionistas un camino hacia el futuro. Eran medio centenar de lectores procedentes de Barres, Castropol, San Juan y Vilavedelle. El pasaje, a secas, era de un duro. El periplo, en renqueante autobús con bancada para pasajeros en la baca, por Navia, Coaña, Boal, Penouta, Lagar, La Roda, Castropol sirvió para admirar la geografía y la etnografía, la fauna y la flora de nuestro olvidado Occidente.
El cronista reseña con elogio el comportamiento de los
expedicionarios, “puntuales, comedidos, sin barullo artificioso ni sabihondos discursos que suelen ser usuales en estos viajes”
.
SUCURSALES EN ALDEAS Y PUEBLOS

La creación de sucursales en la comarca es acaso la actividad más original y meritoria de la Biblioteca. Sólo en Cataluña se había iniciado esta modalidad. La primera se inauguró en Tol en el año 1926.

La de Figueras, fue inaugurada en septiembre del 27 con gran impulso de un grupo de juventud liderada por Francisco Fidalgo y el importante apoyo de bibliófilos vecinos “pixotos”, como Miguel García Teijeiro, Ricardo Guerra, el presbítero José Rodríguez Fernández “Mago del Arenal” y el político uruguayo José F. Arias...de los bibliófilos Jesús Braña y José Mª. Rodríguez y otros
Estuvo ubicada en el Pósito y posteriormente, ya superadas las “truculencias y meirolos” del legado Gayol, en La Torre del Reloj.

La sucursal de Balmonte, se inauguró en 1928 con un segundo local en Añides, y presencias eventuales en El Arco, Villarín y Leirío, signo evidente del espíritu social de Asociación Biblioteca Popular Circulante.

En Seares fue inaugurada en 1929. y pronto acogida con entusiasmo especialmente por gente joven asociada con una cuota de 0´50 mensual. Ha asido una de las sucursales más activas y bien atendida con la cercanía de la biblioteca central.

Personajes populares como Manuel García y José Ramón Martínez, “Valín” fueron promotores de la de Piñera en 1932, con local inicial en la casa de La Cadorna y posteriormente en la antigua casa de la viuda de Domingo Martínez, “de Rita”. Más tarde se se establecen nuevos centros
en la Sociedad Agrícola de Las Campas y en San Cristóbal de la misma parroquia,.
Un año más tarde esta biblioteca contaba con 200 vólumenes.

Fernando Bustelo y Estanislao Monteserín impulsaron la de San Juan de Moldes, abierta en octubre de 32 e instalada en la antigua Unión Agrícola Ganadera

Alejandro Sela y los hermanos Pepe y Paco de “Cereixeira” encontraron no pocas dificultades por parte de un inspector de enseñanza para establecer en Vilavedelle.

El centro de Barres se organizó en 1932 en locales de la sociedad Agro-Pecuaraia con Angelito Pérez y el propio fundador Agustín García Pérez, el “Carrañolo”, maestro de la escuela pública.

Diez de estas sucursalea estaban en el propio municipio de Castropol, dos en el de Vegadeo, Paleiras y Vinjoy,. uno en La Roda, Tapia de Casariego, controlado por Florentino Martínez, inteligente maestro de la localidad. y otro en La Veguina, El Franco.
En el año 1936 había catroce centros con fondos de libros, unos 1.250 volúmenes en préstamo de la Biblioteca madre o adquiridos por los vecinos del lugar.




EXPERIMENTACIÓN AGROPECUARIA Y PISCÍCOLA.

Como claro ejemplo de sintonía con el ambiente y las actividades del pueblo deben reseñarse el creación del campo de experiencias agropecuarias en La Patarica, con la colaboración y gestión directa de labradores como Pepe de Pericón, Paco del Cercado, Domingo de Brasón, Los Cereixeira, Villagomil y otros. Don Arturo Lorido, el maestro tenía estas mismas inquietudes de promoción agrícola. Retengo en la retina una cosecha de maíz con mazorcas de un tamaño que doblaba a las que habitualmente se cosechaban en nuestros “eiros”. Se hicieron proyectos y se dieron los primeros pasos para centros estudios y cotos de cultivos marinos cuya gestión realizaría la Biblioteca de Figueras.

TOTAL PARTICIPACION POPULAR

La junta de dirección y la colaboración más vinculada a las actividades nunca fue coto cerrado.. Han sido siempre miembros activos labradores y marineros, escolares y maestros, sacerdotes y amas de casa, jóvenes y hasta niños o adolescentes como el que suscribe estas notas Permítaseme un paréntesis personal, extrapolable a otros muchos casos, para recordar con gratitud que mi aficción a los libros, aunque escasa, por que menguada es mi capacidad, se haya incubado al vincularme a mi un chiquilicuatre de 11 y 12 añitos, por supuesto bajo “el ojo del gran hermano”, al control de la sección infantil. Allí nos eran familiares los cuentos de Andersen, de los hermanos Grima, con patitos feos, lobos y caperucitas, pinochos y hadas con varita mágica. Allí de la mano de Verne nos enrolabamos en el Nautilus con el capitán Nemo, o tomabamos el transiberiano con Miguel Strogof para llevar el Correo del Zar hasta Vladivostok. En ocasiones Daniel Defoe nos invitaba a acompañar a Robinsón en la “soledad sonora” de su isla.. A mas a más, quiero recordar de mi infancia novelas históricas o costumbristas Villoslada, Pereda, Valdés…. Casi me parece petulancia decir que, en mi primera adolescencia, gracias a la “bepecé”, yo había tenido “Charlas de Café” con Cajal o, iluso de mí, pretendía ser “Hombre Acabado” orientado por Papini.

Esta mi “experiencia profesional” habrá influido, digo yo, que cuando el “celoso y proselitista” párroco, don Manuel Díaz, a quien tanto quiero y debo, quiso suplir (¿contraprogramar?) los efectos “nocivos” de la BPC, creando una “blanca” Biblioteca Parroquial, me encargara a mi, aspirante a seminarista, de controlar el anaquel de libros infantiles, en su mayoría de “Galería Salesiana.” que se había instalado en la “Sancristía Veya”, junto a tableros de damas, parchís, chamelo, y otros inocentes entretenimientos que convocaba a los críos en torno al cura.

EL TUNEL DE LA GUERRA CIVIL

En la etapa triste de la Guerra Civil desde julio de 1936 a 1945 la actividad de la BPC quedó paralizada y sus promotores y directivos, silenciados y perseguidos. Uno de ellos, Juan García Soubelet, “de Malajo”, fue “paseado” por la banda “El Cangrejo”, con epicentro en Ribadeo y su cadáver abandonado en San Tirso de Abres El párroco de aquella localidad, Alejo Gayol, castropolense, le dio cristiana sepultura.

Una parte importante, más de medio millar, de sus fondos bibliográficos fueron diseminados y perdidos, bastantes de ellos expurgados con elementales criterios de gente de más poder que letras. La parte salvada se debe a la destreza de don José Alvarez Yañez, nombrado alcalde por las fuerzas de ocupación quien se opuso con energía a los que incitaban a la destrucción total.

El alcalde, con muy buen criterio, entregó la llave a uno de los fundadores y miembro del patronato Vicente Loriente quien, casi desde la clandestinidad, fue sosteniendo, recuperando y reordenando la Biblioteca. Loriente revalidó su primacía fundacional.

INTERVENCION DE LA UNIVERSIDAD DE OVIEDO

En enero de 1937 la Biblioteca Popular Circulante fue incautada por la autoridad de la Universidad de Oviedo con un oficio del Rector a quien se entregaron los libros sin ningún inventario. Parece ser que la finalidad era expurgar la cizaña del trigo. En este caso, como en el Quijote, también estuvo por medio un cura celoso de la salud mental de los castropolinos.
Más tarde después de vencer dficultades puestas por un “inspector entregado a la Dictadura” fueron devueltos prácticamente todos los libros. Recuerdo haber oido que algunos desaparecieron por títulos tan “sospechosos” como “Los Zares de Rusia” “El Correo del Zar” “La Santa Rusia”, o por autores nefandos como Berdiaev Chejov, Tolstoi, Dostoievski-

“ESTATALIZACION” DE UNA FUNDACION PRIVADA
En el año 1945 la Biblioteca, fundación popular y privada, nunca municipal, se vio absorbida, “estatalizada” por el régimen e integrada en el Centro Coordinador de Bibliotecas de la Diputación Provincial. Situación que no se ha modificado. Más aún se ha remachado, incluso, privando a los vecinos que eran socios de apoyar con sus cuotas los fines de la Asociación Biblioteca Popular Circulante. Es un claro estilo de cierta política social sin sociedad que preconiza “Todo para el pueblo, pero sin el pueblo”

Hay que subrayar que, a través de la Junta de Intercambio y Adquisición de Libros se incrementó el fondo hasta alcanzar los 5.000 volúmenes. El Centro Coordinador ha tenido siempre un interés por la Biblioteca de Castropol, debido a su prestigio y, también, a la amistad de Loriente y, en algún momento, por mi misma relación, con los señores Aguilera, Ejarque, Rodríguez Castellanos, Barraca de Ramos, directores del Centro Coordinador. Con la BPC se tenían detalles singulares, como el no enviar los paquetes “estandar” que se servían a otras Bibliotecas. Se tenían en cuenta peticiones seleccionadas sobre la relación de adquisiciones que se hacían
para los fondos de la Biblioteca Provincial. Conservo algunas relaciones de títulos por mi presentadas al Centro Coordinador.

APARECE LA BIBLIOTECA MENENDEZ PELAYO

El 4 de octubre de 1945 se reabre al público con el nombre de Biblioteca Menéndez Pelayo, en recuerdo del insígne polígrafo oriundo de Castropol en donde había nacido su padre, Marcelino Menéndez Pintado y su tutor y gran amigo José Ramón Fernández Luanco, figura clave en la trayectoria intelectual de don Marcelino..
Al acto de apertura de la nueva etapa, además de autoridades como el Gobrenador Civil, Francisco Lasbadie, el Alcalde don José Trenor Donlebún y el pueblo castropolino al completo, asistieron Sánchez Reyes, inspector general de bibliotecas, Ignacio Aguilera Santiago, director de la Biblioteca “Menéndez Pelayo” de Santander, Lorenzo Castellanos, director del Centro Coordinador de Bibliotecas de Oviedo, el secretario general de la Diputación de Oviedo, los señores Menéndez Boneta y Menéndez Martínez director general de puertos y práctico de puertos respectivamente, ambos primos de don Marcelino.

El señor Aguilera pronunció una brillantísima conferencia acerca de “Relaciones de Menéndez Pelayo con Castropol” y también hicieron uso de la palabra sobre el mismo tema José Fernández Rodríguez, párroco de san Juan de Moldes y Menéndez Boneta.

CONFERENCIAS Y HOMENAJES

En esta nueva etapa la Biblioteca reanudó actos de divulgación cultural. Entre otros:

“Miguel de Unamuno” Exposición de obras y fotografías, por Vicente Loriente (1964) “Pedro Penzol” (1966)
“Antonio Machado”, por Vicente Loriente(1975)
“Caminos de la Múisica. Falla, Mozart, Schubert, por Marisela Canel, Fermín G. Sanjurjo, Vicente Loriente.
“Vicente Loriente Cancio” (1979) con intervención de Dámaso Alonso, Jesús Evaristo Casariego, Dionisio Gamallo, Leopoldo Calvo Sotelo, ministro de relaciones con Europa, y Luis Legaspi, .
“Bibliotecas Populares y Cultura”, (1979) por Dionisio Gamallo Fierros.
“Gentes e Historia de las Tierras del Eo”, (1979) por Jesús Evaristo Casariego
“Ramón Pérez de Ayala”, por Manuel F. Avello.(1980)
“Francisco de Quevedo”, por Miguel Angel Serrano (1980).
“Rosalía de Castro”, por María José Sestelo.(1980)
“Humanismo criistiano y humanismo marxista” por Dr. Juan Luis Ruiz de la Peña (1980).
“Castillos de España”, Antonio Murias de la Peña. (1980)

“Granada”, María Antonia Af(1980) onso.
“Goya”, Fermín García Sanjurjo. (1980)
“Picasso y el Arte Contemporaneo” (1981) por Bernardo Sanjurjo director de Escuela de Bellas Artes de Oviedo Concurso infantil de dibujo
“Juan Ramón Jimenez” (1981) Dramatización literario-musical
Pedro García Arias (1981) con intervenciones de Domingo Martínez, alcalde, J.F. Arias Campoamor, Dionisio Gamallo, Miguel Angel Serrano y Luis Legaspi.
“Alvaro Cunqueiro”, (1981) por José Díaz Jácome, director de “La Voz de Asturias”
“Iniciación al Teatro”, (1981) Carmen de Paz, del Ministerio de Cultura.
“Iniciación al Cine”, (1981) José Luis Piquero, del Ministerio de Cultura
“Vindicación de José Díaz”, por López de Abiada, catedrático de literatyra en Zurich (1982)
“Los marginados de la Generación del 27”, por López de Abiada (1982)
“Las Artes Manuales”, por César Montaña, escultor (1982)
“Teresa de Avila”, por Fray José Luis Rodríguez, carmelita (1982)
“La salud es lo que importa”, por Ramón Sánchez Ocaña, periodista. (1982).
“Iniciación a la Lectura”, Luis Legaspi.
“El libro y la lectura”, por Ovidio Vila.

Proyecciones de cine:

“Cinco semanas en globo”(1980)
“La gran aventura india” (1980)
“Festival Mortadelo y Filemón”(1981)
“Mara y los lobos blancos”(1981)
“Sopa de ganso” (1981)
“Asalto al poder” (1981)
“Furtivos”(1981)
“Un hombre para Ivi” 1981)
“Sospecha” (1982)
“Supervivientes de los Andes” (1982)

Representaciones teatrales y festivales:

“El adiós a la Quintana”, (1980) Grupo Orbayu de Grado.
Bach y Händel, concierto de órgano, por Carlos Alvarez Fernández-Cid. (1979)
Festival de Música Astur Galaica, por Follas Novas, de Ribadeo y La Barca, de Navia.
Concierto de la Coral Polifónica de Ribadeo, dirigida por Carlos Cid.
“Homenaje a Falla, Mozart y Schubert” con ilustraciones de Marisefa Canel, Fermín G. Sanjurjo y Vicente Loriente
”Música sefardi e hispanoamericana”, por Sofía Noel y Pedro Elías.
Varios Certámenes plásticos y literarios para niños en las Navidades
Varios encuentros y coloquios con niños de la Escuela Hogar y del Colegio Nacional sobre la importancia de las bibliotecas; selección de libros; formas de lectura...por Luis Legaspi

NUEVA SEDE SOCIAL

La Biblioteca, peregrina siempre por distintos y escasos espacios, entre otros uno municipal, y otro cedido por la familia Penzol en la calle de El Medio, encontró su sede en la Casona de García Paredes, primero en regimen de alquiler y posteriormente adquirida en propiedad, según escritos de la Diputación y el Ayuntamiento, “con el fin único de servicio a la Biblioteca” El Ayuntamiento se encarga de las atenciones normales del local y “gratifica” a la persona que durante algunas horas se encarga como “bibliotecario”. Pero siempre bajo la orientación y gran esfuerzo gracioso de don Vicente Loriente Cancio y de su esposa doña María Ramona Penzol Vijande.

NUEVA JUNTA, PARA RESCATAR LA POPULARIDAD

En 1976, conforme a la normativa para el nombramiento o renovación de Bibliotecas Públicas, el Patronato Provincial nombra miembros de la junta de la biblioteca de Castropol a las siguientes personas: Sr. Alcalde, como presidente, D. Vicente Loriente Cancio, Srta. Carmen Murias Travieso, doña María Josefa Canel de Vila, señorita María Ramona Freire Martínez, don Santiago Amor, don Luis Legaspi, don Arturo Muiña, don Jesús G. Gayol y don Ramón Vinjoy.

La Nueva Junta o Junta Renovada ve con claridad que debe volver al origen popular, reconociendo a los socios fundadores ciertos derechos preferentes (cfr. El Aldeano, 15/3/1932)

Parece primordial incorprar, de modo gradual, para no producir discontinuidad innecesaria a la hora de relevos, a más personas. Los nuevos miembros han de ser representativos de edades generacionales de profesiones y clases sociales, no sólo de la parroquia de Castropol, sino del concejo e, incluso, de castropolenses en “la diáspora”.

Con este esquema se propone la ampliación de la Junta de la Biblioteca distribuyendo funciones, más que competencias:

Presidente: Representación.
Vicepresidente: Impulsar, ejecutar, coordinar y controlar actividades.
Secretario: redacción de actas y otras funciones propias.
Vocal 1: Sala de lecturas: horario, registro y clasificación de libros, informe mensual de lecturas...
Vocal 2: Tesorería para los cometidos propios de contabilidad y la iniciativa de promocionar nuevos socios y recursos.
Vocal 3: Atención a sector infantil y juvenil y organizar actos adecuados así como atender a relaciones con centros de educación, asociaciones deportivas etcétera.
Vocal 4: Con la encomienda de promocionar y coordinar sucursales en localidades de la comarca.
Vocal 5: Responsable de atención y acondicionamiento de locales en el mismo edificio para otras actividades como sala de actos, servicios higiénicos, almacén... y cuidado de mobiliario, aparatos de música, proyectores etcétera.

Para la concreción de este esquema el día 1 de febrero de 1982 la Junta tomó la decisión de ampliarse y restruturarse, proponiendo los siguientes nombramientos:

“D. Domingo Martínez Fernández, como Presidente; D Luis Legaspi Cortina, como Vicepresidente; D. Ovidio Vila Pernas, como Secretario; Dª Carmen Murias Travieso, como Tesorera; Dª Mª Antonia Afonso Rodríguez, Dª Blanca García Herrero, Dº Marisefa. Díaz Canel, D. Victor Manuel Díaz Mesa, D. José María Llenderrozos, D. Vicente Loriente Penzol, D. Rafael García Monteavaro, D. Antonino Esteban Quintana, D. Constantino Fernández Bedia, D. José Guzmán Méndez y D. Fernando Díaz Fernández, como vocales.

Este acuerdo fue refrendado por el Patronato Provincial de Bibliotecas y comunicado oficialmente al Alcalde-Presidente del Ayuntamiento de Castropol el 25 de febrero de 1982 Así debe constar en el archivo municipal

SOCIOS Y COLABORADORES EN ASAMBLEA

Uno de los objetivos prioritarios era el de buscar la participación popular a través de asambleas, interrumpidas en 1936. El 21 de agosto de 1978 se celebra la primera asamblea de la nueva etapa, la quinta de la historia de la Biblioteca. Hubo amplia participación. Se había pasado de 55 socios con una aportación de 2.970 pesetas anuales a 117 socios con colaboración de 35.000 pesetas. Además de estas cuotas fijas de los socios Además se han promovido otras formas de recursos que, a la sazón, superaron las 250.000 pesetas.

Ya hemos consignado que la Biblioteca Popular Circulante tenía una vocación mucho más amplia que ser un inerte depósito de libros bien seleccionados. Como queda patente, ha sido siempre enseñar a leer, estimular la lectura coordinada con otros acontecimientos culturales, efémerides etcétera. Incluso se ideó una publicidad, estáctica, antecesora del conocido toro de obsborne que nos desafía en tantos cruces de camino. creando una mini red de carteleras con figuras de muy buen diseño y color.. Una estaba colocada en el fondo de la curva de Berbesa otra en la fuente de Villagomil. La de Berbesa tenía tres figuras: un “aldeano” con un libro en la mano y dos “señores” cabizbajos y corridos de pajarita y canotier con la expresiva leyenda “fixoyes calar”. El Villagomil era un “paisano” a cutro patas cabalgado por otro que lee un libro. La leyenda era agresiva, “El burro debaxo” El autor era Manolo Marinero.

REESTRUCTURAR Y ACONDICIONAR LA SEDE .

Otras de las acciones emprendidas por la Junta han sido buscar un mejor aprovechamiento del edificio, Casa de García Paredes, que, recordamos, había sido adquirida para sede de la Biblioteca. Entre otras obras de mejora y adaptación, se habiltaron locales para sala de exposiciones y actos diversos, se instalaron servicios higiénicos, se hizo un desmonte de tierra en la huerta aneja para saneamiento de humedades y buscar mayor luminosidad, se han ampliado anaqueles para ubicar libros, siempre en aumento; mesa de secretaría y armario para libros singulares; se han comprado decenas de sillas plegables, hoy todavía en uso para diversos actos en el pueblo, lámparas extensibles sobre mesas de lectura; máquina de escribir, proyectores de cine y diapositivas etcétera.

Todas estas obras y adquisiciones, con presupuesto superior a un millón y medio de pesetas en el año 1979, se han realizado con fondos de cuotas y otras aportaciones de socios, subvenciones solicitadas a la Dirección General del Libro y Bibliotecas del Ministerio de Cultura, a la Diputación Provincial, al Centro Coordinador de Bibliotecas etcétera.. Ha prestado asesoramiento importante y gratuito el arquitecto-técnico del Ayuntamiento de Oviedo y de la Constructora Benéfica del Arzobispado don Ramón Cortina Prieto quien también intervino, con la misma generosidad, en las obras de la fundación Valledor para adaptar instalaciones a fin de acoger en ellas la Escuela Hogar. Han dado facilidades económicas empresas comerciales de Oviedo como “Creax”, “Politecna”, “Hermanos García Rodríguez” y otras entidades.

PALINODIA EN TONO MENOR

Al llegar aquí debo confesar mi negligencia en otras aportaciones a la gestión de la BPC. Hubo circunstancias muy personales que no justifican mi inhibición. Pero me afectó de modo especial una reunión en la que miembros de la renovada junta, y por mi mismo propuestos como tales, trataron de oponerse a la conmemoración del centenario de Santa Teresa con preguntas tan igenuas como “por qué había que homenajear a una “santa” y qué era “eso de santa” (sic). También algunos de los “junteros” pidieron explicaciones por qué se habían adquirido algunos libros sobre religión católica y no sobre otras religiones.
Hube de explicar que Loriente Cancio, buen conocedor de los fondos bibliográficos y consciente de que la sección religiosas era una de las más flojas, había encargado adquirir algunas obras básicas especialmente con los nuevos planteamientos que alentaba el Concilio Vaticano II. En cualquier caso lo adquirido era muy escaso y se había hecho aprovechando una licencia particular que suponía un 30 % de descuento sobre el precio del comercio normal. Por otra parte no había constancia de que en el concejo hubiese musulmanes, hinduistas, protestantes, anglicanos, ni ortodoxos, sin embargo en la Biblioteca había títulos, con temas de esas confesiones y filosofías cosa que desconocían los opositores. ¿Acaso Santo Tomás no puede ser vecino de anaquel con Aristóteles o Juan de la Cruz con Mahatma Gandhi? Por otra parte todos ellos y sus familias eran “oficialmente católicos”.Bien es verdad que un buen católico puede y, acaso deba, leer los Vedas, el Zend-Avesta, el Ramayana, el Talmud, el Corán, a Confucio, a Marx o Nietzsche.
Espero que se hayan madurado criterios y que en tiempos, para mí próximos no se opongan a que encuentren cobijo en la BPC unos 4.000 volúmenes de mi biblioteca personal, entre los cuales hay algunos de tema religioso, unos ortodoxos y otros heterodoxos, y otros muchos de romance, en prosa y en verso, e, incluso, de caballería y también de cocina. Una biblioteca seria, como la Biblioteca Popular Circulante de Castropol, debe acoger clasificar y archivar ordenadamente toda publicación No quiere decir que todo ha de estar expuesto en anaqueles inmediatos, pero sí, convenientemente fichados para facilitarlos a estudiosos. Mi larga experiencia, aunque no demasiado experta, me ha enseñado que un pequeño folleto modestamente editado o un dato extraído de la hemeroteca han servido de clave definitiva en una tesis seria. Así lo espero y deseo para la Biblioteca Popular Circulante de Castropol, pionera de las bibliotecas populares de Asturias y “joya de la corona”, según he oído a muchos bibliófilos y bibliólogos. BIBLIOTECA es más que quiosco. POPULAR no es sinónimo ni de populista ni de populachera. CIRCULANTE, como la sangre, supone vida.

Fecha: 19/05/2007 20:47.


Autor: Luis López-Cotarelo Villaamil

Es de agradecer esta nota histórica de Luis Legaspi sobre la Biblioteca de Castropol, que resulta muy ilustrativa sobre los quehaceres y aconteceres de personas, instituciones y regímenes.

En lo personal, desconocía que Máximo Cancio Menéndez de Luarca, tío abuelo mío, hubiese sido, a lo que parece, uno de los más atentos al nacimiento del proyecto, hasta el extremo de figurar como uno de los dos firmantes de los estatutos fundacionales.

Sí sabía de su participación en el proyecto, pero no con tal madrugadora intensidad.

Otro aspecto llamativo es que en la Biblioteca, donde están -muy merecidamente-, fotografías de varias personas que han dejado su impronta en la misma, faltan las de la casi totalidad de los componentes del primer Patronato.

Seguramente porque habrían leido, en algún momento de sus vidas, a Santa Teresa.

Fecha: 19/10/2007 13:41.


gravatar.comAutor: Celia

¿Qué libros dedicó Dámaso Alonso a la biblioteca de Castropol?

Fecha: 16/05/2010 16:49.


gravatar.comAutor: Luis Legaspi

Información general
Autores: Dámaso Alonso (coord.)
Editores: Editorial Gredos
Año de publicación: 1973
País: España
Idioma: Español
ISBN: 84-249-3452-0

Creo que la dedicatoria caligrafiada se hecho en un tomo de esta obra. Yo mismo le le presenté a don Dámaso un tomo para recabar su firma. Por un despiste mío le presenté, creo, el segundo tomo. No recuerdo muy bien si fue en mi "zulo" castropoleiro o en la misma Biblioteca Popular Circulante. La fecha s.e.u.o fue en julio de 1972

Fecha: 18/07/2010 21:34.


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