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Castropol, Pueblo Ejemplar de Asturias

Emotiva celebración en un popular restaurante de Castropol por los 40 años de trabajo de su jefe de sala: "Lo llamamos hermano mayor, porque está siempre en todo"

Avelino Álvarez empezó en el establecimiento en 1986 y es "uno más" de este negocio familiar

Vicente Alonso y Avelino Álvarez en el jardín del restaurante.

Vicente Alonso y Avelino Álvarez en el jardín del restaurante. / Casa Vicente

Castropol17 MAR 2026 16:52
Actualizada 17 MAR 2026 17:38

El 15 de abril de 1986 empezó a trabajar en Casa Vicente el castropolense Avelino Álvarez y este domingo cumplió sus cuarenta años de trabajo ininterrumpido en este prestigioso restaurante de Castropol. Los responsables del establecimiento no pasaron por alto la efeméride y celebraron como se merece este particular "cumpleaños" de su empleado más veterano, actual jefe de sala. "Cuarenta años en casa. Gracias por tu compromiso y lealtad", se pudo leer en la tarta que acompañó esta fiesta tan particular.

Cuenta Marta Fernández-Catuxo, que gestiona el restaurante junto a su marido Vicente Alonso, que Avelino es más que un empleado, un miembro más de la familia. "De hecho le llamamos cariñosamente el hermano mayor. Es uno más, está siempre en todo. Avelino no solo es un gran profesional, sino también una gran persona", añade.

Marta Fernández-Catuxo, Avelino Álvarez y Vicente Alonso posando con la tarta.

Marta Fernández-Catuxo, Avelino Álvarez y Vicente Alonso posando con la tarta. / Casa Vicente

Avelino Álvarez es natural de Vilarín, en la parroquia castropolense de Balmonte, y empezó a trabajar como camarero con la segunda generación de este negocio que cuenta 85 años de historia a orillas de la ría del Eo. "Empezó al acabar la mili. Estuvo ocho años con Vicente padre y treinta y dos con Vicente hijo y aquí aprendió el oficio", añade Fernández-Catuxo, que da cuenta de lo emotivo de la celebración. "Se emocionó porque se acordó de toda la gente que falta", relata.

En la publicación que el restaurante hizo en sus redes sociales fueron muchos los comentarios alabando la profesionalidad del jefe de sala, al que muchos usuarios se refirieron como "una institución". Con todo, a Avelino aún le queda cuerda para rato pues, pese a los cuarenta años en el restaurante, aún no se jubila, como creyeron muchos al ver la publicación.

Equipo consolidado

Señalan los responsables de Casa Vicente que el personal es una parte fundamental del negocio: "Da igual que des una gran comida, si luego falla el trato con el cliente. Deben funcionar todas las patas". En este sentido, Casa Vicente cuenta de manera fija con una plantilla de alrededor de doce personas y el que lleva menos tiempo suma ocho años de experiencia.

Cuando el vecino ladra

La Nueva España » Cartas de los lectores » Cuando el vecino ladra

2 de Marzo del 2026 - Antonio Valle Suárez (Castropol)

Creía que ya lo había visto todo. Pues no. Ahora hay gente que se siente perro, gato, raposo, cocodrilo y se pone orejas y rabo postizos, saliendo a la calle a cuatro patas. Lo hacen corriendo, saltando, desplazándose arrastrados y gruñendo. Se conocen como "therians". Quédese con la palabra. Empezaron por Latinoamérica y ya llegaron a Navia el pasado fin de semana. Un joven mexicano, Jesús Antonio, dijo a la CNN que es "therian" desde hace un par de semanas y se identifica como un perro de raza french poodle. ¡Acongojante!

El otro día vi a uno olisqueando una farola. Yo no sabía si saludarlo o tirarle un palo. Finalmente, me cambié de acera. Él y yo nos miramos en la distancia y seguimos camino en direcciones opuestas.

Que cada cual haga lo que quiera, faltaría más. Pero cuando el vecino ladra en el parque, ¿a quién llamamos, al médico o a la perrera? ¿Le ponen chip o DNI?

Aquí ya tenemos todas las paredes meadas con marcas de perro y, más de la cuenta, rebozadas de inmundicias. Bastante trabajo tienen los portales y las farolas como para sumar ahora lo que venga en versión humana. Al final va a haber que salir con botas de goma para bajar a por el pan.

Antes los vicios eran más sencillos: disfrazarse por Carnaval, beber vino o sidra, el tute y protestar por el fútbol y otros. Ahora el personal se mete en unos garabanzales mentales que no los desatasca ni la manguera del Ayuntamiento. A este paso, cualquiera se sentirá semáforo y se quedará en rojo en mitad del cruce.

Yo, por si acaso, seguiré siendo humano, que, con sus defectos, ya se da bastante guerra.

Y si algún día me oyen ladrar, tranquilos, no es identidad animal... Es que perdió el Sporting o el Oviedo.

El wéstern que nos enseñó a mirar al revés

La Nueva España » Cartas de los lectores » El wéstern que nos enseñó a mirar al revés

El wéstern que nos enseñó a mirar al revés

26 de Febrero del 2026 - Antonio Valle Suárez (Castropol)

Durante años, y dedicando a ello probablemente más tiempo que el que habría aprobado cualquier maestro con sentido práctico, viví pendiente de las historias del Oeste americano. Ese género llamado wéstern donde el polvo siempre era noble y las balas, curiosamente, parecían tener principios. Silver Kane y Marcial Lafuente Estefanía eran, principalmente, los encargados de alimentarme, a través de mi amigo Manolín de Martina, que sirviendo de intermediario me prestaba las novelas que saciaban nuestra sed de horizontes lejanos y justicia instantánea. No recuerdo de dónde los sacaba el bueno de Manolín, pero estaban tan sobados que parecían haber sobrevivido no a un duelo al sol, sino a una estampida completa. Yo los leía mientras alindaba las vacas en verano, mientras ellas, ajenas a toda épica, se entregaban con entusiasmo al maíz del vecino. Durante el curso, robaba horas al bachillerato mientras mi madre seguía enfrascada en sus interminables trabajos de la casería, sin sospechar que en casa convivía con un pistolero en prácticas, aunque sin sombrero ni puntería.

Todavía resuenan en mi mente los disparos, el olor imaginario de la pólvora y el estruendo glorioso de los indios cayendo abatidos desde sus caballos, víctimas infalibles de aquellos héroes que, curiosamente, nunca fallaban un tiro ni siquiera a cincuenta metros y con viento en contra. Aquellos hombres disparaban con una eficacia que ya habría querido para sí cualquier cazador de la parroquia. Los indios, en cambio, chillaban, caían y perdían. Siempre perdían. Y yo, disciplinado lector de aquella justicia de papel, me alegraba. Más tarde, viendo las películas en el cine Cervantes, en Figueras, todos nos levantábamos de las butacas aplaudiendo cuando los indios caían arrastrados por sus caballos. Las pocas veces que un indio lograba abatir a un blanco, aquello me parecía poco menos que una alteración intolerable del orden natural.

Con los años, sin embargo, algo empezó a no encajar en aquella historia. Me pregunté cómo era posible que quienes vivían en aquellas tierras desde siempre, cazando, pescando y criando a sus familias, hubieran pasado a ser los villanos oficiales de una historia que, casualmente, escribían quienes acababan de llegar. Resultaba sospechoso que los recién llegados fueran siempre los civilizados y los malos los otros, los salvajes, como si la civilización consistiera, esencialmente, en llegar, plantar una bandera y empezar a repartir justicia a tiros pero con modales.

Comprendí entonces que aquellas historias, tan emocionantes como improbables, habían hecho su trabajo con una eficacia admirable. Habían logrado que un niño de aldea, rodeado de vacas y lluvia, viera como héroe a un hombre solitario que resolvía cualquier conflicto con un revólver. Sin necesidad de jueces, ni abogados, ni trámites, ni esa molesta burocracia que, al parecer, nos hace pensar que nunca logró cruzar el Mississippi. Hoy, al recordar todo aquello, no siento rabia, sino una cierta ironía. Me doy cuenta de que no solo me enseñaron quién ganaba en aquellas páginas, sino también a quién debía admirar y a quién debía temer. Y lo hicieron tan bien que durante años creí que la justicia llevaba sombrero, espuelas y una puntería sobrenatural.

Ahora sé que no. Pero aún hoy, cuando el viento levanta polvo en cualquier camino, no puedo evitar mirar alrededor por si aparece un jinete solitario. Aunque sospecho que, de hacerlo, lo más probable es que se pierda buscando cobertura o preguntando por la señal del teléfono.

"Madame Butterfly" en Castropol: la actividad que busca acercar la ópera al público familiar y que no te puedes perder

La cita se enmarca en el ciclo "Cuentos bajo las estrellas" y será este jueves con la colaboración de la divulgadora Dalia Alonso

Manuela Busto en una actividad para niños.

Manuela Busto en una actividad para niños. / R. T. C.

Castropol09 FEB 2026 15:16
Actualizada 09 FEB 2026 16:17

El ciclo "Cuentos bajo las estrellas" que promueve desde hace años la Biblioteca Popular Circulante Menéndez Pelayo acoge este jueves un viaje a la ópera de "Madame Butterfly". En esta ocasión la cita cuenta con una invitada de lujo: la escritora, poeta y divulgadora Dalia Alonso, que se ocupará de acercar la ópera a los más pequeños de la casa. La propuesta comenzará a las 18:00 horas en el casino teatro de Castropol.

La actividad es posible gracias a la colaboración de la Fundación Ría del Eo, el colegio La Paloma de Castropol y la Asociación de Madres y Padres de Alumnos (AMPA) del centro. Cuenta la bibliotecaria, Manuela Busto, que "a través de una dinámica de juego, se acercará la ópera a los más jóvenes".

Patrocinado por la Fundación Ría del Eo.

La Ópera de Oviedo se asoma a Castropol y esta es la oportunidad para conocer por dentro la producción de "Carmen."

La Ópera de Oviedo se asoma a Castropol y esta es la oportunidad para conocer por dentro la producción de "Carmen."

Eva Pando, Francisco Javier Vinjoy, Covadonga Cotarelo, Miriam Moya, Noelia Pérez y Juan Carlos Rodríguez-Ovejero en la presentación. / T. Cascudo

Mostraremos una pequeña muestra de lo que es esta producción y con un elenco de cantantes extraordinario", señala Juan Carlos Rodríguez-Ovejero

Castropol27 ENE 2026 20:00

Los amantes de la ópera tienen una cita ineludible este jueves en Castropol. Dentro del programa "Ópera en el territorio", posible gracias a la Fundación Caja Rural de Asturias y a la Ópera de Oviedo, se podrá disfrutar en el Occidente de un recital con algunas de las arias y los dúos más populares de la producción "Carmen", que se estrena en el Teatro Campoamor el viernes 30. La cita castropolense será el jueves, a las 19:00 horas en el casino-teatro. Además, se sortearán veinticinco invitaciones dobles para asistir a un ensayo en el teatro ovetense.

El recital previsto para Castropol "combinará una introducción al argumento de la obra, a cargo de la narradora Dalia Alonso, con un recorrido musical por algunos de los pasajes más conocidos de la ópera, interpretados por artistas de la Ópera de Oviedo". Los afortunados que se hagan con el premio asistirán el lunes, a las 19:30 horas a un ensayo en Oviedo. Además, la organización ofrece un servicio de autobús desde Castropol.

La iniciativa se presentó esta mañana en Castropol con la presencia del presidente de la Ópera de Oviedo, Juan Carlos Rodríguez-Ovejero; la directora de la Fundación Caja Rural de Asturias, Eva Pando; el alcalde castropolense, Francisco Javier Vinjoy y la concejala de Cultura, Miriam Moya. También estuvo presente la directora de la oficina de la Caja Rural de Castropol, Noelia Pérez, y la presidenta de la Asociación Casino Teatro de Castropol, Covadonga Cotarelo, que puso todo su empeño en que la ópera recalara en Castropol.

En cocina, como en la vida, vas viendo

20 de Enero del 2026 - Antonio Valle Suárez (Figueras, Castropol)

Cuando uno empieza a cocinar por afición y no por obligación, las recetas se siguen al pie de la letra. Cien gramos por aquí, cuatro cucharadas por allá, el cronómetro vigilando como un sargento chusquero y provocando tensión e, incluso, nerviosismo. ¡Qué cosas! Todo es exactitud, temor al error y una secreta aspiración a mejorar, como si la cocina fuera una oposición con temario infinito. Parece como si no hubiese problemas más serios, pero es así.

Luego llega un momento, después de horas de vuelo, no se sabe bien cuándo, en que el medidor se queda en el cajón, la báscula se llena de polvo y el termómetro pasa a ser el ojo. O mejor dicho: el "vas viendo". Ese punto mágico en el que uno prueba, remueve, rectifica y vuelve a probar. Y cuando ya dominas el arte del "vas viendo", empiezas a abandonar el humilde título de cocinillas para acercarte, con cautela, al de un ya responsable cocinero.

La proporción de cocineros aficionados frente a las cocineras amas de casa sigue siendo muy pequeña. Ellas no juegan a cocinar. Ellas cocinan. Sin focos, sin aplausos y sin posibilidad de error. Porque al cocinero ocasional se le perdona todo; a ellas, nada. Ellas son las verdaderas profesionales. Las que han sacado adelante comidas diarias, familiares exigentes y paladares críticos. Las que han soportado esto está salado, lo hiciste de más, te pasaste con el picante... Como si el milagro diario de poner un plato caliente en la mesa fuera poca cosa. Sin estrellas Michelin, pero con una resistencia digna de estudio. Y, casi siempre, en la sombra, calladas y viendo lo que se cuece.

Mientras nosotros presumimos de improvisación y libertad creativa cual integrantes de un "txoko", ellas llevan décadas cocinando "a ojo" sin haberlo bautizado nunca así. Sin recetas escritas, sin cursos, sin postureo. Saben cuándo el plato está hecho sin mirar el reloj, cuándo falta un minuto sin tocar el fuego y cuándo alguien va a protestar antes incluso de que abra la boca.

Por eso, cuando uno empieza a creerse cocinero porque ya no pesa la sal, conviene hacer un ejercicio de memoria y de humildad. Porque, recordemos, el verdadero máster en cocina lo han cursado ellas, día tras día, año tras año y, muchas veces, sin descanso y sin reconocimiento.

Y eso de "vas viendo" sí que no se aprende en ningún libro.

De niño me encantaba meterme en la cocina con mi abuela para ver cómo hacía el caldo y los guisos. Un día que se apartó un momento del fogón, tomé la sartén con un frisuelo dentro y le di la vuelta por el aire. "¿Viste, abuela, viste? Le di la vuelta por el aire". Me disgusté mucho, pues me contestó que la cocina no era cosa de hombres y me echó de allí.

El "vas viendo" lo aprendí de mi tía Tilde, que cocinaba como nadie unas tortas de manzana. Con tal motivo, un día le pregunté la receta. Y ella, después de pensar unos segundos, empezó la letanía: harina, mantequilla, pizca de sal... "Sí, sí, pero cuánto de cada", le dije. A bote pronto, me contestó: "Bueno, eso, como en la vida, ’vas viendo’"...

La ópera se acerca a Castropol: este es el día del "estreno municipal" de "Carmen

La iniciativa de Ópera de Oviedo, que trata de trasladar actividades fuera del Centro de Asturias, cuenta con el respaldo de la Fundación Caja Rural de Asturias, el Ayuntamiento de Castropol y el propio Casino Teatro

Escena de "Carmen".

Escena de "Carmen". / LNE

Ana M. Serrano

Ana M. Serrano

Castropol14 ENE 2026 13:47

La ópera hará escala en la comarca el jueves 29 de enero y lo hará en un escenario con historia. El Casino Teatro de Castropol abrirá sus puertas a las 19.00 horas para acoger un concierto muy especial dedicado a "Carmen", la inmortal obra de Georges Bizet, en una cita con entrada libre hasta completar aforo.

El recital permitirá al público disfrutar de algunas de las páginas más reconocibles de esta obra maestra, interpretadas por solistas de la Ópera de Oviedo, protagonistas habituales sobre el escenario del Teatro Campoamor, donde "Carmen" vuelve a representarse esta temporada. La narración del concierto correrá a cargo de Dalia Alonso, informan desde el Ayuntamiento, que guiará al público a través de la trama y los momentos clave de la ópera.

El concierto, como ocurrió en otras zonas de Asturias, no será solo una oportunidad para acercarse a la lírica en directo sin salir de Castropol, sino también una antesala privilegiada a la gran producción que se vive estos días en Oviedo. Entre los asistentes se sortearán 50 entradas para el ensayo general de Carmen en el Teatro Campoamor, previsto para el lunes 2 de febrero, a las 19.30 horas, una ocasión poco habitual para descubrir el trabajo previo a una gran función.

La iniciativa cuenta con el respaldo de la Fundación Caja Rural de Asturias, el Ayuntamiento de Castropol y el propio Casino Teatro.

La paguita

5 de Enero del 2026 - Antonio Valle Suárez (Castropol)

Paguita es una palabra cómoda. Cabe en un tuit, evita pensar y es muy socorrida en las tertulias. Se usa para señalar a quien cobra ayudas sociales. El abuso existe, claro. Perseguirlo, también. Lo que sobra es el histerismo cargado de empeño contra aquellos que tienen la desgracia de tener que subsistir con la ayuda del Estado, que somos todos. Porque cuando se miran los datos resulta que España destina menos presupuesto que la media europea a ayudas a los más desfavorecidos: rentas mínimas, apoyo a familias vulnerables, exclusión o vivienda. Francia, Alemania o los países nórdicos gastan más. Y no parecen repúblicas de la holganza.

La diferencia está en gestionar mejor y gritar menos. Aquí hacemos lo contrario. Poco gasto y mucho aspaviento cada vez más extendido. Y así se construye un relato que convierte a todos los perceptores en sospechosos y a algunos opinadores en inquisidores de sobremesa.

Lo realmente llamativo es la ansiedad moral que provoca la paguita en ciertos sectores, que se siente desvelados por unos cientos de euros ajenos y con una somnolencia profunda ante dispendios bastante más caros y con corbata que, diariamente, desfilan por delante de nuestras narices.

A los muy preocupados habría que tranquilizarlos diciéndoles que no se alarmen tanto, que no sean mezquinos y que, sobre todo, ojalá nunca tengan que pedir una paguita para sí mismos. Nadie presume de ayuda social; se llega a ella cuando la vida falla, y que levante la mano el que tenga garantizado no recibirla nunca jamás.

Por tanto, sería bueno hacer menos uso del dedo acusador y tirar más de la memoria. La red de protección molesta cuando es de uso ajeno..., hasta que un día le hace falta a uno para no estamparse con la dura realidad de la necesidad y la miseria. Entonces, no.

Hay un belén en Castropol que homenajea (con carpintero y niebla incluida) a los talleres de ribera de la ría del Eo

"Es digno de ver", señalan los visitantes del nacimiento ubicado en la iglesia Santiago Apóstol de la villa castropolense

Castropol16 DIC 2025 14:00

El belén parroquial de Castropol incorpora esta Navidad una novedad muy especial: un pequeño taller de ribera que sirve para homenajear a los carpinteros tradicionales de la ría del Eo. La instalación, en una esquina de este popular nacimiento, recrea, con todo lujo de detalles un taller, con carpintero incluido. Además, es tal el mimo puesto en esta creación, que cuenta con un mecanismo que genera humo y que permite imaginar la bruma o neblina tan característica de la ría del Eo.

Este homenaje a los carpinteros, que ha hecho crecer al belén castropolense, es obra del castropolense Antonio Quintana. El carpintero aparece trabajando en su taller, junto a la ribera del Eo y allí hay un bote listo para salir al mar, también cajas de pescado y almejas. Merece la pena detenerse y observar los detalles.

Cuenta Paco Fernández, otro de los voluntarios que elabora en el montaje, que "es digno de ver" y anima a visitar la instalación. Durante la Navidad, la iglesia estará abierta a diario, a excepción de los festivos, en horario de 17:00 a 19:30.

"Está gustando mucho", celebra el castropolense, que indica que entre las novedades de la instalación de este año está también la incorporación de una zona de desierto. Llaman la atención las figuras del belén, la mayoría piezas de Olot, algunas de mediados del siglo XX.

Los Amigos del Árbol han convertido el centro de Castropol en un auténtico cuento navideño

"En el salón de Papá Noel se hace fotos un montón de gente. Da trabajo, pero merece la pena porque esto da vidilla al pueblo", cuentan los comerciantes

Castropol14 DIC 2025 6:02

Cuando Juan Pablo Carbajales y su mujer, Viviana Oliveros, se hicieron cargo de la Administración de Lotería de Castropol, en el año 2016, vieron la necesidad de dar ambiente navideño a la calle Penzol Lavandera, arteria comercial de la villa castropolense. Hablaron con los locales vecinos y montaron un árbol en la pequeña plaza frente al bar Antón. Aquella idea ha ido creciendo y ahora, convertidos en la asociación Amigos del Árbol, casi cuentan con cuatro kilómetros de alumbrado.

"En 2018 constituimos la asociación y desde entonces, salvo en la pandemia, hemos ido a más", cuenta Carbajales, el principal ideólogo de esta particular decoración. La escena principal de este cuento navideño se localiza junto al enorme árbol de Navidad, de cerca de cuatro metros, con Grinch incluido. Allí se ha recreado una especie de salón de Papá Noel, con trineo, chimenea y buzón para las cartas.

Creciendo año a año

Cada año se van añadiendo complementos. Este año se ha escogido un edificio ruinoso ubicado junto al árbol para instalar tres siluetas de los Reyes Magos y una gran estrella de madera hecha con caballetes junto a la plaza del Cruzadero, donde el Ayuntamiento ha instalado un belén. Además, los Amigos del Árbol han ampliado la iluminación de las calles, creando un sendero de luces por todo el casco antiguo.

"Cuando empezamos con esto, el Ayuntamiento no ponía casi nada de decoración y ahora también ha mejorado en eso. Somos conscientes de que se ocupan de otros puntos del concejo y que todo el mundo quiere algo, así que nosotros vamos poco a poco contribuyendo a mejorar la zona", señala Carbajales.

Fondos

El presupuesto para la decoración y la compra de luces sale del magosto que organizan cada septiembre y de la venta de lotería. También suma la ayuda que se pide en la chocolatada que se organiza el día que se inaugura el alumbrado, en este caso, el pasado puente de la Constitución.

Lo mejor de todo, cuentan los comerciantes, es que se ha logrado despertar interés y visitas. "En el salón de Papá Noel se hace fotos un montón de gente. Da trabajo, pero merece la pena porque esto da vidilla al pueblo", señalan.

Visita al belén parroquial

El hostelero retirado Paco Fernández preside la Asociación Amigos del Árbol y también forma parte del grupo de voluntarios que colocan el belén parroquial en la iglesia de Santiago Apóstol. También este año es más grande que la pasada edición y ha incorporado un pequeño homenaje a los carpinteros de ribera: una recreación de un taller hecho a mano por Antonino Quintana. "Está gustando mucho", cuenta Fernández, que invita a realizar una visita completa a la villa sin olvidarse del interior de la iglesia.

El nacimiento se podrá visitar todos los días de Navidad, salvo los festivos, en horario de 17:00 a 19:30 horas.

Carta para 2026 a Sus Majestades los Reyes Magos de Oriente

12 de Diciembre del 2025 - Antonio Valle Suárez (Figueras (Castropol))

Queridísimos Reyes Magos de Oriente:

En primer lugar deseo con toda mi alma os encontréis bien, con salud en el cuerpo y en el ánima. Soy consciente de que lleváis mucha experiencia a cuestas, pero aún estáis para visitarnos muchos años más, seguro. Y con la ilusión que cada diciembre vuelve a despertarme por suerte, aún sin necesidad de pilas ni instrucciones que me impulsen, me animo a escribiros para haceros una petición un tanto curiosa. No os pediré juguetes, ni tesoros, ni siquiera unas zapatillas nuevas, que bien me vendrían para pelear con mi viejo espolón. Os ruego algo mucho menos envolvible, pero quizá más urgente. Os pido un recordatorio para padres e hijos, de esos que no pesan pero iluminan. Veréis, desde hace un tiempo ronda por nuestras casas un personaje muy particular. No llega en camello, ni deja huellas en la nieve, ni firma sus visitas con purpurina. Se aparece en cuanto se le pronuncia, como si siempre estuviera al otro lado esperando su oportunidad. Es como si fuera el "Genio de la Lámpara", aunque no se desplaza en nubes de humo ni necesita lámparas que frotar, pues solo basta con tocar un botón o murmurarle algo y ahí está, dispuesto a obedecer con más rapidez que un paje recién estrenado. Sé que me entendéis, pues siempre vais con los tiempos.

Hasta hace nada, escribir sobre cualquier tema era un ejercicio casi sagrado: pensar, investigar, garabatear, tachar, volver a pensar... Todo ese ritual hermoso que nos costaba minutos, horas o días y nos enseñaba a ordenar la cabeza ahora te lo puede arreglar de repetente: ¡Zaaaassss! Recuerdo con ternura aquellas cartas que mi madre escribía a mi hermana en Avilés, que entonces parecía estar en la otra punta del mundo, con su Bic y su caligrafía impecable. Ella no necesitaba genios escondidos, le bastaban su corazón, su tiempo robado al excesivo trabajo y su letra, tan suya, y de vez en cuando parar su boli y mirar hacia arriba para volver a escribir. Pero hoy, Majestades, vivimos tiempos un poco más... digamos, "acelerados". Pero tenemos ahí al geniecillo en cuestión que está siempre a punto, deseoso de hacer por nosotros lo que antes nos hacía sudar un poquito la frente. Y oye, no seré yo quien critique una ayudita de cuando en cuando. Siempre y cuando, y aquí está la gracia, no le entreguemos las llaves del pensamiento ni le dejemos el mando a distancia de nuestra imaginación. Que el genio cose, sí... pero conviene que el hilo y el campo de la puntada lo elijamos nosotros. Por todo ello os ruego, queridos Reyes Magos, que cuando, en la madrugada del 6 de enero, vayáis dejando ilusión junto a cada zapato, añadáis también un susurro, un aviso, un guiño, para que padres e hijos recuerden que el Genio de la Lámpara es útil, pero que sus destellos pueden deslumbrar; y que, si uno se acostumbra demasiado a él, corre el riesgo de olvidarse cómo se sueña por su cuenta. Y ya sabemos que los poderes grandes, si no se manejan con cuidado, a veces encuentran manos menos bondadosas que las vuestras.

No os pido que escondáis la lámpara, faltaría más, sino que enseñéis a usarla con cabeza, con cariño y con un poquito de ese sentido común que nunca pasa de moda. Que la magia siga siendo humana, aunque el genio insista en hacérnoslo todo demasiado fácil.

Con la gratitud y esperanza de un niño, ya mayor pero ilusionado, que se niega a dormirse del todo.

La razón, esa vecina que nunca está en casa

28 de Noviembre del 2025 - Antonio Valle Suárez (Castropol)

La razón, ya lo sabemos, es como esa vecina que todos creemos conocer pero que nunca está cuando uno llama al timbre de su casa. Y, aun así, hay quien presume de tenerla en exclusiva, como si la hubiera inscrito a su nombre en el Registro de la Propiedad. Pero la razón, esa escurridiza señora, no es de dos personas, ni de la mitad de la comunidad vecinal, ni de dos países, ni de medio mundo contra el otro medio. La razón, cuando aparece, suele venir dividida en mitades imperfectas (como si dijéremos... mitad grande y mitad pequeña) que, eso sí, siempre suman un cien por cien. Como las tortillas de mi abuela, que, hechas con prisa, nunca salían redondas del todo, pero siempre suficientes para todos.

El problema es que nos hemos acostumbrado a vivir como si la razón fuese el último paraguas del portal cuando llueve: o lo cojo yo o te mojas tú. Y así nos va, discutiendo como si cada discrepancia fuese un asunto de Estado, cuando, en realidad, casi todo se resolvería con un poco de retranca, una silla más cerca en la cocina y en medio unas castañas regadas con sidra de Solleiro.

A veces pienso que lo que nos pierde no es la falta de razón, sino el exceso de necesidad de tenerla. Nos aferramos a nuestras certezas como quien sujeta el manillar de la bici bajando el puerto con viento atravesado del nordeste. Y, claro, así no hay manera de escuchar al otro. Conviene recordar que la razón, cuando se la aprieta demasiado, se vuelve amarga. Pero si se comparte, se vuelve casi dulce, como ese último trozo de tarta que uno ofrece aun con ganas de zampárselo.

Vivimos tiempos en los que todo se ha convertido en dos bandos que ni se miran. Pero la vida, la real, no la que cacarean en las tertulias por ahí, suele ser más sencilla. Podíamos extractarla en dos personas que ven lo mismo desde esquinas distintas. Nada más. Lo pienso así porque, a veces, basta moverse medio paso para descubrir que el otro también tenía su parte de claridad. O su parte de sombra, que para el caso es lo mismo.

Y al final, ¿qué nos queda? Pues lo de siempre, un poco de humildad, un poco de humor y un poco de sensibilidad para aceptar que nadie tiene el monopolio de la razón. Que todos la rozamos, la perdemos, la recuperamos, y que en ese ir y venir se nos va pasando la vida, generalmente más cabreados que felices, que eso es lo peor de la cuestión.

Quizá la verdadera sabiduría, esa que no enseña ningún notario de televisión, consista en entender que la razón solo se vuelve completa cuando dejamos espacio al otro. Cuando nos quitamos un poco de importancia y recordamos que estamos hechos de dudas, de afectos, de ganas de que nos entiendan... y de esa retranca tan abundante antes en nuestro occidente asturiano y cada vez menos practicada que, bien usada, sirve para tender puentes sin que se note demasiado. Así que tratemos de resucitarla, nos dará vida a todos.

Corto el rollo, amigo lector, recordando aquella arenga de mi pesado amigo jubilado, Bras, que nos decía un día en el diario paseo: "... porque la razón, como la felicidad, no es para guardarla bajo llave. Es para repartirla. Aunque sea en mitades, aunque esas mitades nunca nos queden perfectas".

Así es la nueva urbanización que se proyecta en la villa de Castropol: 84 viviendas con vistas a la ría del Eo

Acaba de salir a exposición pública la evaluación de impacto ambiental simplificada de este proyecto en la zona de expansión urbana de la villa

Recreación del residencial que se proyecta en la villa de Castropol, con la ría al fondo.

Recreación del residencial que se proyecta en la villa de Castropol, con la ría al fondo. / R. T. C.

Castropol12 DIC 2025 14:01

El plan para construir una urbanización de 84 viviendas en la zona de expansión de la villa de Castropol avanza a buen ritmo. El proyecto, el mayor planteado en la actualidad para el municipio, acaba de salir a exposición pública dentro del procedimiento de Evaluación de Impacto Ambiental Simplificada.

El promotor es la firma El Tesón de Castropol S. L., que plantea la urbanización del denominado "Subsector SUR.R-C1 A" del Plan General de Ordenación Urbana del concejo, aprobado en 2003. Ya en 2023 el Principado dio luz verde ambiental al plan parcial y consideró que la propuesta elegida "no tiene efectos significativos sobre el medio ambiente" por eso se permitió la evaluación simplificada que ahora se tramita.

Recreación de la urbanización.

Recreación de la urbanización. / R. T. C.

98 plazas de aparcamiento

El Tesón de Castropol planteó cuatro alternativas constructivas y se inclina por el desarrollo de la cuarta, que incluye 84 viviendas y 98 plazas de aparcamiento. Cabe precisar que el proyecto incluye 52 viviendas en la tipología de vivienda colectiva, es decir bloques de pisos, y el resto serán viviendas unifamiliares adosadas, aisladas y pareadas. Precisamente estas últimas se ubican en la ladera este, la de más impacto ambiental sobre la ría del Eo, mientras que los bloques se ubicarán en la zona más próxima a la N-640.

La urbanización de esta área de crecimiento de la villa de Castropol debe adaptarse a los condicionantes que fija el hecho de su proximidad a la ría del Eo, que forma parte como todo el concejo castropolense de la Reserva de la Biosfera Río Eo, Oscos y Terras de Burón, pero también al hecho de que la villa de Castropol es Bien de Interés Cultural (BIC).

Infografía para recrear otra de las vistas de la urbanización.

Infografía para recrear otra de las vistas de la urbanización. / R. T. C.

Sin impactos severos

Los promotores concluyen en la memoria del proyecto que esta urbanización "no implicará en ninguna de sus fases impactos de carácter severo o crítico; habiendo sido caracterizadas la mayor parte de las afecciones como compatibles; excepto aquellas producidas sobre el suelo, debido a que la urbanización de los terrenos impedirá que el medio recupere por sí mismo las condiciones iniciales". Concluyen los promotores que la urbanización del subsector implica un impacto global compatible por lo que esperan lograr el visto bueno definitivo.

El citado subsector cuenta con trece parcelas catastrales con una superficie de 56.875,81 metros cuadrados. El 77% de este suelo es propiedad de El Tesón y de la empresa castropolense Trío Procesos Constructivos.

Infografía que recrea una vista área de la promoción.

Infografía que recrea una vista área de la promoción. / R. T. C.

A esta promoción en tramitación hay que sumar la que se está desarrollando detrás de la casa de cultura y cuyas obras marchan a buen ritmo. En este caso, dispondrá de treinta y cuatro viviendas disponibles. El alcalde de Castropol, Francisco Javier Vinjoy, ha manifestado en varias ocasiones la necesidad de vivienda en la villa, razón por la que también trabajan para lograr que se construya vivienda protegida en la localidad.

La Mirandilla, ¿año?

La Mirandilla, ¿año?

Cuando se rompe una pareja y de paso la amistad

19 de Noviembre del 2025 - Antonio Valle Suárez (Castropol)

Hay amistades que no nacen de uno mismo, sino del reflejo de otras vidas. De esas parejas amigas con las que se comparten cenas, viajes, veranos, conversaciones que se alargan más allá del café, acompañadas de risas que se mezclan hasta no saber de quién son. Una complicidad a cuatro voces que parece hecha para durar siempre.

Hasta que un día, sin previo aviso, una de esas parejas se rompe. Y entonces todo lo demás, incluida la amistad, se resquebraja. No por culpa de nadie, sino porque ya nada encaja igual. La conversación se llena de silencios incómodos, de nombres que se evitan, de recuerdos que se vuelven frágiles. Uno no sabe si preguntar, si llamar, si seguir invitando... todo se vuelve un equilibrio precario entre la lealtad y el pudor.

Al principio se intenta mantener la amistad con los dos. "No tenemos por qué elegir", se suele decir. Pero la vida no entiende de equilibrios. Uno llama más, el otro menos. Uno necesita desahogarse, el otro desaparecer, y, sin querer, la balanza se inclina hacia un lado. No hay neutralidad posible cuando el afecto tiene memoria.

Y así, poco a poco, lo que fue una mesa redonda se convierte en línea recta. De forma que dos a un lado y nadie enfrente. Lo que antes era natural, una broma, una confidencia, un plan improvisado, se convierte en un gesto medido. Hasta que un día se deja de llamar, no por enfado, sino por cansancio.

Cuando todo se asienta, queda una melancolía suave. Una especie de agradecimiento triste. Por las sobremesas compartidas, por las risas, por haber coincidido en un tramo luminoso del camino. Porque, aunque no sobreviviera al naufragio, aquella amistad fue verdadera mientras existió.

Y uno aprende, al final, que hay vínculos que solo tienen sentido dentro de un "nosotros". Al romperse ese "nosotros", también se disuelve la magia y resulta muy complicado recomponerla. Aunque, a veces, queda el hilo invisible de la memoria, ese que nos recuerda quiénes fuimos cuando creíamos que nada podría separarnos.

Viernes Santo 1957

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El Castropol

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