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Autor: Luis López-Cotarelo Villaamil

Lo del fondo es Figueras, luego la foto debe estar sacada en la trasera de alguna de las casas con fachada a la plaza del Cruzadero o algo similar. ¿Quizás la de la propia casa de las hermanas Trelles?
Me llama la atención: (i) esas paredes de tierra o roca que asemejan a fosos de castros o castillos; (ii) lo bien conservados que estaban los muros de delimitación de las parcelas colindantes con la carretera al muelle y lo limpias de maleza que estaban las parcelas. Casi igual que ahora.

Fecha: 17/10/2007 13:29.


Autor: Ovidio

Yo mas bien diria detrás del Hotel Guerra, pues en esa zona había una bajada similar a los carreiros, de la cual todavía se podian ver los restos antes de la consolidación de La Mirandilla. No sé si después de estas obras, habrá quedado algo.

Fecha: 17/10/2007 16:43.


Autor: VICTOR DE PRIMOTE

Si quedan restos: cubiertos por la malla metalica que colocaron cuando se consolido el ribazo. Pero se vuelve a cubrir por la maleza. Tengo entendido que Antonia y Manuel Guerra lo dejaron cegarse de maleza tras la Guerra Civil por temor a que alguien subiese por alli y les diese algun tipo de susto. Los rojos eran lo que tenian: se iban al monte para que no les descerrajaran un tiro en el cuartel o en la puerta de casa, y despues la "gente de bien" temia su venganza. ¡Que país!

Fecha: 23/10/2007 12:53.


gravatar.comAutor: luis legaspi

PRECISIONES CON ESTRAMBOTE

La foto está tomada, efectivamente, en una huerta, “horto” en diminutivo, alargada y estrecha en el lado impar de la calle de Abaxo, abaixo, en Ribadeo. Los Guerra tenían una parcela que yo recuerdo como un jardín flores. Otras parcelas de la misma finca las cultivaban otros vecinos. Por ejemplo Laura de Roxina y su fiel pareja Dolores labraban otros productos. Yo trabajé para ellas,

Desde el sector de los Guerra, en donde está tirada la fotografía, bajaba un “carreiro”, ahora oculto y deteriorado por vegetación y recientemente enjaulado por la malla protectora, similar y posiblemente público como el que ha desaparecido por el argayo reciente en la Ribadía o Mirandilla hasta la ribera o ribadía, ribeiría, diminutivo de ribera.

En esta ribera o pedrero más a sotavento del vendaval había atracaderos de los que se conservan vestigios en las casas de Sanguín y Bermúdez en donde se ha colocado, 1922, la primera piedra de las obras de la carretera. Este detalle me parece interesante para deslindar lo público de lo privado.

También, llegaba la marea casi hasta la casa de Marcelo y, por supuesto, al Matadero y carnicería por aquellas fechas (1923) regentada por Dolores de Fernandón, hoy cuartel de la Benemérita.

La rampa actual en la zona en donde terminaba este “carreiro” aún hoy se denomina rampa o “rambla” de Guerra. Ignoro si es nombre oficial. La otra rampa se le denomina del Medio. Allí hay una nave comercial cesión a ¿Morán? de Ribadeo para almacén de vinos. Hoy está ocupada por cultivadores de bivalvos.

Al fondo del “Carreiro de Guerra” hay un pozo abovedado de agua dulce, aunque cubierto de maleza y muy deteriorado en su fábrica. Es un reto para el pueblo de Castropol recuperar y restaurar estos humildes retazos de historia.

La foto está hecha terminadas las obras de la carretera, años 24-25. El pretil que se ve al lado de las mujeres retratadas es el arranque superior del “carreiro”. Los muretes blancos no son castillos ni castros, son los cierres privados de fundo público entre la carretera y el acantilado. Hay otros en la zona.

En la parcela más notoria está el mencionado aljibe, en la siguiente hay una casa que construyó Trallero, precisamente en línea debajo de la casa de Benjamín de Tinga. Tinga es un bonito mote, no insulto, toponímico de una aldea de Taramundi. Las aguas de Taramundi, buenas para el temple, arrastraron apreciables nutrientes a la ribera castropolina Hoy este inmueble lo ocupa una familia de Orense que hace pocas semanas acotó con gruesa cadena otro pequeño espacio anexo. Las cadenas en robustez no desmerecen de las que el almirante Bonifaz desbarató en el Guadalquivir.

Como estrambote final a mis precisiones, un pelín imprecisas, quiero agradecer al buen historiador, Victor, el dato aportado de que Antonia y Manolita Guerra y supongo que también doña Manuela que sobrevivió la triste guerra cruenta, habían dejado crecer la maleza como camuflaje defensivo de posibles maquis.

El miedo es libre, pero no me parece muy verosímil tal situación en Castropol en donde además de la Guardia Civil había un pequeño destacamento militar de intendencia y alguna falange paramilitar que servían de quitamiedos la villa. En los primeros momentos hubo, es verdad, algunos vecinos que usaron discreción en sus apariciones en público. Dos honrados obreros estuvieron más agazapados durante tiempo, uno en el desván de su casa y otro al que yo, adolescente, visité en sus madrigueras en la sierra de la Bobia, pero estaban muy lejos de infundir miedo al vecindario, aunque ellos razonablemente lo tenían “¡Qué país”, Victor!” o como dice el gallego “Mariano Romanones”: ¡Joder, qué tropa! Podemos mejorarlo.

Fecha: 26/10/2007 12:35.


Autor: Luis López-Cotarelo Villaamil

Creo que Luis Legaspi malinterpreta mi comentario sobre fosos. No me refiero a las paredes de delimitación de las parcelas casi a nivel del mar, sino a los taludes que se observan en primer plano de la foto.
En cuanto a lo de "¡Joder, qué tropa!", resulta que iva dirigido a Académicos de la Lengua.

Fecha: 26/10/2007 13:28.


Autor: Anónimo

DONDE DIEGO DIJO DIGO.

Sí, querido Luis, he mal interpretado tu bien preciso comentario sobre fosos. Distingues con claridad las “paredes de tierra o roca” de los muros de las parcelas” todo limpio y bien conservado. Acaba de inaugurarse la carretera y remozarse el entorno.
Pido perdón por mi resbalón en el ribazo de Guerra y doy gracias por tu advertencia.

Está claro que dos ojos ven más que uno y medio y que la caza se alcanza mejor en batida ordenada que a tiro libre, sobre todo de aficionados como yo. Por eso son buenos estos encuentros en el blog que nos ofrece Ovidio y que nos estimulan a agudizar la memoria y la vista.
Esperemos que el anfitrión no se canse y que otra gente se vaya arrimando a la tertulia (me parece que sí) y así entre todos, desde el recuerdo, empujemos p`alante el pueblín.

Tu precisión a mis imprecisiones de arriba espero que me ayuden a no precipitarme. Me han servido para aprender a manejar un poco menos mal el escáner y a conseguir una impresión de la foto en tonos más claros, he apreciado los ribazos a los que yo confundía con vegetación.. También me sirve para darme cuenta de que el pretil no está en la zona de arriba, en el jardín, sino más bien en la zona media, en un descansillo, en donde posan las retratadas y que el camino pasa entre los taludes. Estos pudieran existir previamente o ser excavados para abrir la bajada..

Por cierto que la llamada de atención me llevó también a revisar el plano de Castropol en el diccionario de Madoz, 1850, y apreciar que en la zona que nos ocupa aparece señalada una bajada a la “Dársena del Astillero o Ría de Berbesa” ¡Atención, al nomenclátor!

La zona de esas “leiras” o parcelas Pascual Madoz las denomina “Los Jardines”. En el extremo hacía la Fuente aparece una edificación ¿Casa del Marino o/y de Sanguín? Las dos tienen alguna heráldica y son, por tanto, proclives o sospechosas de jardines. ¿Cuál es la historia de estas casas?

En esta misma carta aparecen señalados otros “carreiros” o accesos a la Ría. Está la Calle de Mar al empezar la Calle del Sol, sol de poniente. A todo lo largo de esta calle, según se sube, está la finca conocida por la Marquesa. En la finca, cerca del pazo, hay un pozo. El pozo tenia hasta hace poco un aljibe metálico pintado en rojo que asomaba señero sobre la tapia. El palacio era del título Montenegro y Lantoira, más tarde emparentado con Santa Cruz de Marcenado. Todos estos avatares se reflejan en los distintos nombres de tal calle: Sol, Marquesa, Pozo y Marqués de Santa Cruz
Después de la digresión del Pozo, vuelvo a la Calle del Mar que apunta Madoz. Bajaba por el Calellón de Abraido hasta la zona en donde está hoy la casa de Oliva y Siso. Recuerdo haber bajado muchas veces por ahí. También bajaban los marineros cuando desde el banco en donde aguradaban el pasaje y contrataban clientes. Mientras éstos daban la vuelta por a volta del muelle el patrón atajaba para atracar el bote.
Otras bajadas a la ribera, además de los “carreiros” señalados antes, eran una en Riaño, otra la de la Punta antes del escalairón actual y otra el escalairón que yo llamo de Alfonso XIII, anterior a la Volta del Muelle. La calle del Muelle o de la Punta según la pinta Madoz se desde alargaba desde el Castillo Fiel al carreiro de la Punta. Por cierto que, según me contó Victor Díaz, la plazoleta de esa confluencia también se llamaba “Crucero, cruceiro o cruzadero” Otra bajada al desde el promontorio habia desde la Paloma al Penedón con enlace a la Punta de Santos y desde allí, subida a pico, a la cercanía del cementerio.

¡Vaya lío de calles, calellois, carreiros, pasantías y atayos para tan poucos vecíos y algún transeúnte!
¡Animo, Victor, Luis y otros que aún sois futuros, decid algo antes que chegueis a pretéritos pluscuamperfectos!

Un saludo cibernético.

Posdata: Lo de las palabras malsonantes de don Alvaro de Figueroa y Torres, conde de Romanones van dirigidas efectivamente a los excelentísimos de la RAE. Las actualizó Rajoy Brey valorando sus líos con Aguirre y Gallardón.

Fecha: 29/10/2007 17:43.


Autor: Luis López-Cotarelo Villaamil

¡Bien apuntado lo de Ría de Berbesa¡ Y muy actual.

A proposito del debate de Ría de Ribadeo versus Ría del Eo, puedo aportar un dato. Existe un ¿plano o carta nautica? de la parte norte de la ría, de la época de D. Felipe II, nada menos, que está en el Archivo de Simancas y que, mientras no se demuestre lo contrario, es el más antiguo conocido de la ría.

Pues bien, en ese plano, que en este momento no tengo a la vista -obviamente una copia, no el original- se denomina a la ría como "de Abres", aunque con la matización de que lo de "ría" no se ve con claridad si es "río".
Todo ello nos llevaría a que esa teoría -pese a ser defendida por un Académico de la História- de que las rías siempre llevan el nombre del pueblo más importante que exista en sus riberas tiene sus puntos flacos, incluso anoréxicos.

Si tengo tiempo y medios, con gusto aportaré copia de esa carta marina al blog.

Fecha: 07/11/2007 11:12.


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