Marcelino Menéndez Pintado

Publicado: 10/08/2009 17:32 por castropol en Grupos de adultos
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Vemos una foto de Marcelino Menendez Pintado, padre de Menendez Pelayo. Como casi todos sabemos, Menedez Pintado nacio en Castropol en la calle Castillo Fiel. En su casa natal una placa recuerda el evento, y ahora  gracias a Agustín Artime, quien ha extraido esta foto de la Biblioteca Virtual Cervantes, podemos ver una imagen del mismo.

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gravatar.comAutor: luis legaspi

LA SAGA CASTROPOLINA DE LOS MENENDEZ PINTADO

MARCELINO Menéndez Pintado, nació en Castropol el 26 de septiembre de 1823. Era hijo de Francisco Antonio Menéndez y Menéndez, natural de Lavandera en Gijón, administrador de Correos en Castropol, y de Josefa Pintado y Fernández de la Llana, de Oviedo.

De este matrimonio nacieron seis hijos en Castropol. El último fue Marcelino, que fue apadrinado en el Bautismo por el alcalde del concejo. Rodríguez Valdés. Al año de este nacimiento, se trasladó la familia a Torrelavega y en donde nacieron otros cuatro.

Marcelino estudió Ciencias en Oviedo y en la Central de Madrid. Terminada la carrera ejerció como catedrático de matemáticas elementales en los Institutos de Soria y en el Cantábrico de Santander. De Aritmética y Geometría, Trigonometría y Algebra escribió libros de texto.

En La Montaña casó con María Jesús Pelayo España, hija de un médico cirujano y en aquella tierra estableció su familia edificando modesta casa en la calle Gravina de Santander en donde nació MARCELINO VALENTÍN MENÉNDEZ PELAYO y su hermano Enrique. Esta vivienda contigua a la posterior Biblioteca Menéndez Pelayo, junto al Jardín de los Poetas, ha sido recuperada recientemente, 2008, y adaptada para Casa Museo “menéndez-pelayista”.

En el bienio 1885-87 Menéndez Pintado fue alcalde de Santander. En este corto tiempo tuvo una actuación humanitaria y ejemplar combatiendo la epidemia de cólera, en la que también ayudo de modo muy cercano y personal su hijo Enrique, médico. En urbanismo, acondicionó la calle del Paredón que pasó llamarse Bajada de Sotileza.

Era Marcelino un cristiano de profundas convicciones y vida austera que supo trasmitir a toda su familia. Falleció en el mes de mayo de 1899 con la cercanía de su confesor y frecuente recepción de la Eucaristía. Al conocer su fallecimiento su hermano Antinógenes, emigrado en Cuba, escribía: “me consuela el que mi hermano tuvo una santa muerte; no podía moirr de otro modo quien en vida fue modelote virtud y honradez”. Sus restos descansan, junto a los de su hijo Menéndez Pelayo, en la Catedral de Santander

Nunca se desvinculó Menéndez Pintado de su lugar de nacimiento. Todos los verano venía a Castropol acompañado de sus hijos en donde, aparte de la nascencia había dejado grandes amistades, especialmente la de su coetáneo José Ramón Fernández Luanco.

A la tutoría de Luanco, catedrático, decano y rector de Universidad de Barcelona, encomendó Pintado los años de formación universitaria de Menéndez Pelayo que tuvo por compañero de pupilaje a otro castropolino ilustre, José María Vijande Luanco, tampoco muy conocido en su pueblo.

La impronta de Luanco queda bien reflejada en estas palabras del gran polígrafo montañés: “Entre las principales fortunas de mi vida cuento la de haber pasado mi primera juventud al lado de D. José Ramón Fernández Luanco, paisano y fraternal amigo de mi padre. En aquel varón excelente no vi más que sanos ejemplos y bien puedo llamarme discípulo suyo”

En un punto fracasó la influencia del tutor: en conseguir que, después de algunos años de su niñez, Menéndez Pelayo volviese a la villa natal de su padre, a pesar de las reiteradas invitaciones de Luanco y de su padre: Hay cartas de Luanco con de este tenor: Aquí estamos tu padre y yo, preparados para ir a la novena de San Roque. No sabes lo que te pierdes. Las fiestas populares son un descanso. El paisaje de la Ría, disfrutado desde la Mirandilla no tiene nada que envidiar a un paseo por el Sardinero…

No fue el padre del enciclopédico Menéndez Pelayo el único Menéndez Pintado que merece reseñarse entre los castropolenses ilustres. Insinúo algunos nombres y datos:

EL PRIMOGÉNITO, BALDOMERO, tiene una biografía muy digna de reseñar. Fue un buen escritor periodista y poeta, catedrático de historia en el Seminario de Vergara, un político destacado muy afecto al partido progresista de su tocayo el regente general Espartero quien le confió el gobierno de alguna provincia…

EUSTAQUIA, soltera, que vivió en la casa santanderina de sus padres y fomentó en su sobrinito Marcelino la afición a la lectura, fue enterrada en Castropol,

ANTINÓGENES, fue el rico de la familia. Emigró a Cuba muy joven, como copiloto de un bergantín y en la marina fue adquiriendo propiedad, mando y dinero, entre otros negocios, como armador de barcos de linea. Desde su posición social, sin perder su sencillez, generosidad con los necesitados y su condición de “católico a machamartillo” que diría su sobrino el autor de los Heterodoxos, fue personaje de prestigio e influyente en la sociedad cubana. Probablemente haya influido en la profesión marinera de su sobrino Marcelino, práctico de puertos.

EVILASIO FERMÍN, el penúltimo hermano. Vino a matrimoniar a San Juan de Moldes y casó con Manuela Martínez. Su hijo Marcelino Menéndez Martínez está muy en la memoria de los que ya, poco a poco, nos vamos haciendo mayores. Era un experto práctico de puertos y un afamado bajo del coro parroquial que. con sus trémolos, metía el resuello a la feligresía cuando con otro Marcelino, Candaosa, cantaban, en los funerales de primera, aquello de “calamitatis et miseriae” del Dies Irae.

Fecha: 09/09/2009 10:07.


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