Colegio Santo Angel

Publicado: 21/12/2009 16:50 por castropol en Grupos de niños y jóvenes
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    Continuando con la foto del Colegio del Santo Angel, de principios del siglo XX ahora publicamos un esquema que nos ha facilitado Luis Cotarelo, donde se han identificado varias personas, tras un magnífico trabajo de investigación. Lo ponemos junto a la primera, para facilitar la comparación entre ambas. Sobre cada perona de la identificadas, aparece un númeroen rojo.




FOTO DE ALUMNOS DEL COLEGIO

SANTO ÁNGEL, DE CASTROPOL

 

Esta foto fue publicada en el blog el 20 de enero de 2009, y republicada el 15 de diciembre de 2009, junto con un comentario histórico de Luis Legaspi Cortina, y desde aquella primera fecha he intentado identificar a alguno de los fotografiados, cosa nada fácil, pues ha transcurrido del orden de un siglo desde entonces.

 

Al final, he conseguido identificar a siete personas, lo que puede entenderse como un éxito o un fracaso, según se mire. El número total de personas fotografiadas asciende a unas 86, por lo que esas siete suponen un 8% del total.

 

Para mejor localizar a las personas, he construido un esquema de la foto, resaltando con líneas los perfiles más llamativos de la foto y de las personas, asignando un número a las identificadas, con lo que creo que se facilita su localización en la foto.

 

Lo primero que deseo destacar de la foto es su gran calidad. En varias ocasiones he comentado la excelente calidad de las fotos antiguas que se han publicado en el blog y que, habida cuenta de las técnicas existentes entonces, dice mucho y muy favorable de los fotógrafos que las hicieron. Sin posible discusión, creo que ha de calificárseles como unos excelentes profesionales.

 

El número de personas fotografiadas es de 86, si no me equivoqué en el recuento, de las que tres son monjas, 59 son niñas y 24 son niños –incluyendo entre estos a los siete que están en el “tendido de los sastres”.

 

En el grupo fotografiado –es decir, excluyendo a los del “tendido de los sastres” y a una monja-, hay 78 personas: dos monjas, 59 niñas y 17 niños. Llama la atención la apabullante proporción de niñas. ¿Eran todos los colegiales? Pues probablemente sí, puesto que el edificio no debía dar para más. ¿Existía educación mixta? Pues probablemente no, puesto que hace cien años eso era escasamente probable.

 

De las tres monjas, una aparece como retirada, y seguramente no tendría que ver directamente con los alumnos del grupo. Y de las incluidas en el grupo, la que figura en el centro de la foto probablemente sería la superiora, mientras que la otra sería la responsable del grupo

 

Al lado de la monja situada en el centro aparece una joven que, por su aspecto –ya no es una niña- y por no llevar uniforme –lleva un vestido de tonos claros-, podría no ser colegial y sí una ayudante en la enseñanza y el funcionamiento del colegio.

 

Casi todos los alumnos llevan un mandilón encima de sus trajes, excepto muy escasos casos, como el de la niña con lazo en el pelo y blusa clara situada casi detrás de la que citaba en el anterior párrafo; o la niña con una chaqueta o abrigo oscuro situada a la derecha, en el grupo de tres que están en la parte más alta de la foto; o el niño cuya cabeza aparece entre las ramas del árbol; o la niña sentada en la primera fila, a la izquierda, aunque más parece que lleva un abrigo encima del mandilón.

 

La fecha de la fotografía puede fijarse en los principios del siglo XX, hace aproximadamente cien años. En la republicación de ahora se fecha en 1912; fecha que puede ser muy exacta.

 

¿En donde está hecha la foto? A este respecto, la opinión mayoritaria es a favor de la parte trasera de la casa en donde hoy están las oficinas de la Caja Rural, aunque también hay quien opina que está hecha en el Palacio de Valledor; pero coincido con los primeros.

 

¿En qué época del año? En mi opinión, debería ser a finales del invierno o comienzos de primavera, pues el árbol situado en el centro de la foto está totalmente pelado de hojas.

 

Dos curiosidades de la foto. La primera el grupo de niños situados en el “tendido de los Sastres”, bastante numeroso, que seguramente no asistían a ese colegio y que se colaron en la foto, que debió ser todo un acontecimiento. La segunda, el seto de plantas que se ve parcialmente en primera línea de la foto está delimitado por cascos de botellas invertidos e hincados en el suelo, reciclaje que debió ser bastante habitual entonces, pues tengo la suficiente edad como para poder recordar haber visto ese sistema en algunas casas.

 

En cuanto a la identificación de personas y aparte del chico más alto que figura entre los situados en el “tendido de los sastres”, en el que algunos quieren ver a Marcelino Murias (de mayor, médico de la marina mercante), se han facilitado con bastante seguridad las siguientes:

 

El número 1 corresponde a Dolores Murias López

El número 2 corresponde a Luisa Murias López

El número 3 corresponde a María Antonia García-Bermudez

El número 5 corresponde a María Antonia Villaamil Cancio

El número 6 corresponde a María Luisa Villaamil Cancio

El número 7 corresponde a María Teresa Villaamil Cancio

El número 8 corresponde a Luisa Loriente Cancio

 

En cuanto al número 4, que falta, fue asignado por alguna de las personas consultadas a Julia Murias López, pero no situaron el número en la foto, por lo que tampoco me atrevo yo a asignarlo.

 

15 de diciembre de 2009

 

 

Comentarios  Ir a formulario

gravatar.comAutor: Alvaro

¡Si señor!. Un buen análisis de una fotografía con unas interpretaciones lógicas, que ni siquiera las superarían los investigadores de C.S.I. Miami o Nueva York.

Fecha: 22/12/2009 10:11.


gravatar.comAutor: legaspi

PASMOME.
"Nada hay oculto que no sea revelado". No hace falta esperar al valle de Josafat, para enterarse. La pericia y paciencia de López-Cotarelo traspasa los años y los óxidos. Vivimos tutelados por el ojo orweliano.
A ver, si con paciencia, se van identificando más. Hay otra foto, la 16:55 de la misma sección y de la misma época y, acaso, un pelín más clara, que puede ayudar. ¡Animo!

Fecha: 23/12/2009 19:17.


gravatar.comAutor: Antonio Murias Vila

Yo no reconozco bien las caras. Pero querría indicar que, sin duda alguna, entre los alumnos que aquí aparecen, ha de hallarse mi tío Antonio Murias Travieso, y también mis tíos Julio Murias Travieso y Serafina Murias Travieso, pues todos cumplen con los dos requisitos de haber asistido a dicho colegio, y de hallarse en edad de estar ahí.

Mi tío Antonio, en unas notas recopilatorias de recuerdos, fechadas en el año 1966, escribió: "Mi infancia en un Colegio de Hermanas del Santo ángel, la mayoría francesas. La Maestra de Párvulos, la Santa Hermana Gertrudis, era una bendita del Señor que muy pornto os enseñó a leer y a recitar el Catecismo del Padre Astete con suma soltura. Aún hoy lo recuerdo, casi literalmente, y la Hermana Gertrudis se lo debo. Próximos los siete años, pasamos a otras clases a cuyo frente se hallaban: la Hermana Chantal, francesa, profesora de Matemáticas, Francés y Geografía e Historia; la Gramática y Lecura a cargo de la Hermana Aurora, palentina y muy inteligente. Poco años después fallecía tuberculosa y en Castropol está sepultada. De todas, mis mejores recuerdos, y sin olvidar a la Superiora, la Madre Angelina, francesa cien por cien y de un corazón y bondad imponentes."

Ya expuse en otra ocasión que la abundancia de monjas francesas a principios del pasado siglo XX en las escuelas españolas, se debía a la Ley de 1905 que en la República Francesa impuso la separación de Iglesia y Estado, con lo que muchos religiosos tuvieron que dejar la docencia, que hasta entonces habían desempeñado rozando la excelencia y garantizando la obligatoriedad de asistir a la escuela que había puesto en marcha, veinte años antes, el ministro Jules Ferry. Mientras, se fueron formando muchos maestros ("instituteurs"), bastantes como para cubrir las plazas que quedarían vacías por imposición legal, y a los religosos que habían venido formando a la juventud (entre de ellos, muchos de esos "instituteurs et institutrices") no se les dió ni las gracias. No obstante, leyendo las notas de mi tío, y por los recuerdos que oralmente me llegaron procedentes de mi padre y de todos mis tíos y tías, creo que estas monjas francesas hallaron en Castropol el reconocimiento y el cariño que les fue negado en su país de origen por mezquindades ideológicas.

Fecha: 02/05/2010 07:13.


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