Publicado: 10/02/2013 11:34 por castropol en Noticias
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El PP quiere saber por qué se cambió el proyecto de la rampa de Castropol

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gravatar.comAutor: J.Estébanez

PROGRAMA ELECTORAL.ELECCIONES AUTONOMICAS 2012 FSA-PSOE

LA GESTIÓN INTELIGENTE DEL TERRITORIO___95

Los puertos, la misión renovada ____111

Parte esencial de la Estrategia será la relacionada con el patrimonio portuario del Principado de Asturias, donde necesariamente deben confluir
las realidades pesqueras, náutico-deportivas, y otras actividades compatibles o complementarias de las mismas, ordenadamente ensambladas; con los nuevos
requerimientos ambientales, de protección patrimonial y de integración urbanística.

¡NO A LA ESCOLLERA!

EJECUTEN EL PROYECTO INICIAL Ó REINTEGREN EL DINERO DE LA CHAPUZA Y QUE SE DEPUREN RESPONSABILIDADES CON DIMISIÓN DE CARGO/S.



Fecha: 10/02/2013 15:23.


gravatar.comAutor: Antonino

No me parece que tengan la intención ni de ejecutar el proyecto inicial y menos devolver el dinero (la Consejera dijo que la escollera no supuso un aumento del precio de la obra y este jueves en la Consejeria dicen que todavia no se sabe el coste de la obra, raro, raro...)Lo de depurar responsabilidades otro tanto de lo mismo,tendremos que esperar a ver si cometen algún gazapo porque de motus propio aqui nadie se baja de la poltrona.



veo

Fecha: 10/02/2013 18:15.


gravatar.comAutor: l-legaspi

HABLA, PUEBLO, HABLA ¡

El jueves 26 de enero de 2012 “La Nueva España” publicó la siguiente nota: La Consejería de Fomento acaba de sacar a licitación las obras de ampliación de la rampa de varada del puerto de Castropol. La actuación costará 130.488 euros (IVA incluido) y deberá estar construida en un plazo máximo de tres meses…
La rampa tendrá 26,31 metros de largo, según el proyecto anunciado por el Principado en diciembre de 2010. La mejora de este acceso portuario completa las actuaciones que en los últimos meses se han efectuado en el puerto. De hecho, en enero de 2011 se dotó a la zona de una grúa de carga y descarga con capacidad para cinco toneladas.
A fecha de 6 de febrero de 2013 la Consejería explicó que aún no se ha certificado el fin de obra y por ello no es posible determinar el coste definitivo de la actuación, que se adjudicó en septiembre de 2012 por un montante de 94.989,11 euros.
Según la consejera -que parce creerse en belén con borregos- “la solución no ha supuesto «ningún incremento presupuestario ni de plazo respecto al contrato adjudicado». Miente que algo queda, decía Joseph Goebbels, nacional socialista.
¿A qué se destinarán los 35.503, 89 euros sobrantes del presupuesto? No merecemos un Gobierno que nos mienta. Queremos saber. Podrían utilizarlos para corregir el disparate y el desprecio al Pueblo. Es una pena, pero un mal menor.
La compañera Consejera que cariñosamente decimos “ministrina”, con mucha frecuencia, califica desenfadadamente la actuación de otros políticos como “burla”, “opacidad”, “falta de diálogo”. “incumplimiento de compromisos”, “desinformación”, “negligencia” y se siente “avergonzada de reunirse en parlamento”… Todo este florilegio de adjetivos entrecomillados que ella utiliza, según los MCS, se los devolvemos, como boomerang, una buena parte de los ribereños conocedores y asiduos navegadores de la Ría del Eo. Usted, candasina, conoce sin duda los reiterados y costosísimos proyectos que, desde mediados del siglo pasado, ha padecido el puerto y pueblo de Candás por no hacer caso a los criterios de los experimentados y expertos marineros que con su flota hubieron de buscar arribo en Avilés o el Musel. Compañera Fernández, “todo para el Pueblo, pero nada sin el Pueblo”. Sabe más el diablo por viejo que por diablo y cuando el Pueblo habla, la demagogia está más guapa calladita.
“Habla Pueblo, no dejes que nadie apague tu voz”

Fecha: 10/02/2013 18:51.


gravatar.comAutor: Santi

Indignación, silencio, rabia contenida, sensación de indefensión ante las actuaciones de la Administración de turno que, siendo juez y parte, nunca se muestra dispuesta a enmendar cualquiera actuación desafortunada y, pertinaz en el error pero amparada en los privilegios, culmina el iter procedimental que desemboca en algo inaudito, en un sinsentido, en una aberración en toda regla. Esta es, en mi opinión, la situación en la que nos encontramos los usuarios del puerto (es un decir) de Castropol que más menos tenemos una idea de la repercusión que, si desafortunadamente nada lo remedia, tendrá la obra acometida en la rampa con su maldita escollera.
Cómo sino cualquier persona de bien con cinco sentidos puede admitir que se lleve a cabo una obra, por el importe aproximado ya conocido por todos, cuya “perpetración” culminará en un resultado que deja la situación peor que antes de su realización.
Confieso que no conozco en profundidad el super-informe del ingeniero encargado de la obra y creo que ni falta que me hace. Ahora bien, a nosotros humildes usuarios, lo que no se puede es tratarnos de imbéciles y esa y no otra es la sensación que estimo que se produce cuando en su hilo argumental para no iniciados se trata de que comulguemos con ruedas de molino fundamentando lo imprescindible que resulta por diferentes motivos la escollera. Pero ¿Cuántos años llevaba esa rampa sin escollera? y ¿qué problemas desde el punto de vista estructural presentó a lo largo de los años? ¿No se podría ser algo más elegante, es decir engañarnos un poco mejor?
No quiero dar la sensación de parecer vanidoso en esta apreciación por cuanto no relato más que un hecho pero he de decir que, por motivos profesionales, conozco bien todos los puertos deportivos desde Ribadeo hasta Bayona y, por describirlo de la manera más gráfica posible, cuando uno pasa la frontera “de allá para acá” uno tiene la sensación de entrar en la Edad Media.
Maldita política, maldita “partidocracia” en lugar de “democracia”, malditos los intereses espurios que desvían a los políticos de su misión primigenia que consiste nada más (y nada menos) que en perseguir el bien común, en hacerle la vida más fácil a los vecinos.
Entretanto, algún que otro fin de semana me acerco a ver “la obra” y me encuentro esporádicamente a otras personas que más o menos somos bastante felices navegando por la Ría y, apoyados en la barandilla, ya no hablamos de la obra, nos quedamos en silencio, un silencio sugerente que “habla” por sí mismo y que si se dieran cuenta las “autoridades competentes” debería de remover sus conciencias.
Como decía Groucho Marks: “partiendo de la nada, hemos alcanzado las más altas cotas de la miseria”.

Fecha: 15/02/2013 20:14.


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