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gravatar.comAutor: Antonino

¿Que edificio es el que està a la izquierda del lavadero?

Fecha: 25/11/2013 19:58.


gravatar.comAutor: Ovidio Vila

Pues se trata de una pequeña casa, que al parecer existía en ese emplazamiento, y la que nadie recuerda. No se si Javier sabrá algo de ella.

Fecha: 26/11/2013 11:33.


gravatar.comAutor: Nano

De la casa, no creo recordarme, pero si tengo en mi memoria, de una “barrancada “que posiblemente hubiera tirado o tapando la “Casa” que luego fue aprovechada para que en el “socavón” se tiraran todos los escombros que había en el pueblo.

Otro día os contaré los “carneirolos o chirlas” que había en esta playa, o como había que pasar para ir a las peñas, o peñones-¿algunos de cemento? para tirarse de cabeza en las “profundidades” de estas pozas

Fecha: 26/11/2013 15:22.


gravatar.comAutor: Javier

No, de la casa no sé nada en especial.
Del comentario de Nano, claro que había peñones de cemento.Hoy están cubiertos por el fango como el resto de las peñas, algunas de tamaño considerable que había en la playa.
Eran la cimentación de una construcción que hubo en la misma playa. Creo que fue una caseta de baños.
Se ve bien en la foto "Temporal en la fuente 1920-1925" publicada en este blog en el mes de enero de 2006. En esa foto y en la siguiente se ve bien la casina de detrás del lavadero.

Fecha: 26/11/2013 20:06.


gravatar.comAutor: Ovidio Vila

Según me acaba de informar Luciano Ron, su padre recuerda que esta casa era propiedad de Loredo de La Castellana, y en ella vivieron hasta posiblemente principios de los años cuarente una niña conocida como Generosía, y su padre.

Fecha: 28/11/2013 16:36.


gravatar.comAutor: l. legaspi

“REMENDOS DE VEYO”
(y usted que los lea”

Vamos a ver: “Pictoribus atque poetis quidlibet audendi aequa est potestas”. Con estas bellas palabras de Horacio en su Ars Poética irrumpo con pedantería manifiesta en vuestra tertulia. No soy pintor ni poeta, pero por ser el más viejo me permito atreverme a unas adecuadas precisiones sobre a Fonte da Vila, sobre a Playa da Fonte, sobre a Casa del Carrañolo, Alejandro Monteavaro, sobre los peñones de cemento y sobre Generosia “a Tola”. Esta no es la Tola argentina de aquí al lado.

Empiezo por Generosía. Efectivamente estaba tola. En mi recuerdo de los años 30, “extinto soeculo” vivia con su padre en la calle del Pozo, justo en una casita, al lado de la de Primote. No descarto que anteriormente haya vivido en esa casa en la ribera, al lado del lavadero cuyo propietario desconozco. Mi recuerdo son las piedras de la casa ya destruida.

La casa habitación de la familia Loredo era la del alto de la Castellana, justo enfrente del camino que por Armián va a Moldes. Su finca llegaba a las dos playas “a primeira” u “a del medio” La siguiente, antes de Salías, era “la del cura”. Los curas siempre tenían sus recovecos, porque otra “del barco del cura” está pasando “a Regueira” Generosía era agraciada y simpática. Tenía algún problema vecinal, porque estaba locamente, nunca mejor dicho, enamorada de don José Rodríguez Fernández, “El Mago del Arenal” a la sazón cura coadjutor de don Juan Cordero y más tarde de don Jesús Pérez. Rodríguez, , pixoto él, fecundo y cuidado escritor, vivía con su madre, doña… -¡ay! No me sale el nombre! dos casitas más arriba. Sobre 1930 fue trasladado como ecónomo a Vegadeo.

Eso del barco del cura me orienta a otra precisión. La Playa del Barco del Cura se llama de “tal xeito”, porque allí caolín -supongo que algo quede- y unos “caleiros” una gabarra, cargada de ese mineral, quedó allí encallada y no se reflotó. Creo que aunque el lecho de la Ría lo hemos enlodado, nosotros, en torno a un metro, aún quedan visibles cuadernas. En esa explotación e industria de fluoruro de calcio, de “caleiros” y cerámicas andaba muy metido Alejandro García Monteavaro. “El Crrañolo” casado con Saturna, padre de Agustín, maestro de Barres, fundador de la Bepecé y alcalde de Castropol. Probablemente, después de tal naufragio.

El Carrañolo, buscó otra forma de exportar el mineral calcareo. Por tierra, desde la Granda de Mil Pasos, lo traía a la “Praia da Fonte”. Allí hizo un pequeño espigón y un almacén, (que paso por un conato de fábrica de pescado y varadero de botes) una casa que fue creciendo de modo irregular hasta abrir en la carretera su acceso principal. Esta casa pasó a ser de la familia de Ron-Valea después de 1936. Y ahora llega otra precisa precisión: Peñones de cemento no es una definición exacta. Ligeramente adentrados en la playa se construyeron dos anchos y redondos monolitos de piedra y argamasa que sostenían sendos carriles lanzados sobre la marea para que trasportado con carretillas o cestos se dejase caer sobre embarcaciones de cierto porte el mineral. Esta técnica, aunque más casera, es similar a la del cargaderos de la Ría, en el Cargadero o al de la costa de Campos, en Porcía. Hay en esta revista cibernética algunas fotografías en las que se ven con cierto detalle.

La ensenada casi toda era fondo más fondo y de arena compacta que hasta los canales de la Punta, podría ser pista de baile. Campo de futbol y, desde luego campo cultimar de toneladas de agullilos, carneirolos, ameixolas babosas, soyas y lenguados, anén de múseles limpios y robalizas que sabían… “!Aló vai todo!”. Dou gracias a Dios, porque os meos oyos tan medio cegos. Por eso tampoco me entero si los puntos negros que veo sobre las aguas son balizas o cabezas nautas. No me da más. Lo importante es que no se vayan al fondo como casi todo.

P,D. De las otras casas y de todo el rincón, también podría traer algún recuerdo

Fecha: 16/02/2014 19:56.


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