El ave voló de Holanda hasta el estuario, un destino que choca a sus anilladores por hacer años que ninguna recalaba en España

Castropol, T. Cascudo  27.11.2019 | 01:11 

El zarapito en el Eo, el pasado jueves.
El zarapito en el Eo, el pasado jueves. G. S. JARDÓN

Desde la isla Terschelling (Holanda) hasta la ría del Eo. Es el viaje de más de 1.500 kilómetros que ha realizado un zarapito real (Numenius arquata) que estos días se pasea, luciendo una vistosa anilla en su pata derecha, por el estuario fronterizo con Galicia. Su localización por parte del biólogo y aficionado a la ornitología Gilberto S. Jardón ha dado una buena alegría a los anilladores del ave, que se mostraron sorprendidos de que hubiese llegado a una latitud tan al sur.

 

"Por lo que me comentaron los anilladores holandeses, para ellos fue una sorpresa, ya que, aunque tenían registros antiguos de avistamientos de sus aves en España, hacía años que no recibían ninguno. Suponían que ahora el desplazamiento de los zarapitos que crían allí solo era hasta Francia", precisa Jardón, quien dice que no es frecuente encontrarse en el Eo con zarapitos anillados. Explica que, aunque antaño muchos ejemplares permanecían en la ría durante todo el año, ahora lo habitual es que sea una especie invernante con unas 190-200 aves por término medio, si bien en los pasos migratorios este número puede aumentar.

 

En este caso, el zarapito fue anillado dentro de un programa iniciado este mismo año como búsqueda de respuestas al fuerte declive de esta especie como ave reproductora en Holanda. Los ornitólogos holandeses explicaron a Jardón que esta ave en concreto fue anillada el 15 de mayo cuando estaba incubando tres huevos y que todos eclosionaron con éxito. Jardón se lo encontró en el entorno de la ensenada de La Linera (Castropol) el 10 de octubre y lo volvió a ver en varias ocasiones más, siempre en la misma zona.

 

Confiesa este biólogo que localizar especies anilladas le gusta particularmente: "Te permite conocer detalles de la vida de un ave concreta como que algunas repiten su zona de invernada o paran en los mismos sitios durante sus migraciones". Asegura que en la ría del Eo la especie más habitual con anilla es la gaviota, si bien estos días también comparte espacio con el zarapito un correlimus común anillado en Galicia en enero pasado. Indica que también es común ver espátulas anilladas, fundamentalmente de Holanda. "Recuerdo particularmente una Gaviota Sombría anillada en Inglaterra que estuve viendo durante los inviernos del 2001 al 2009 en la playa de Penarronda sin que fallara ningún año. En estos casos sientes una especial conexión con estos individuos", señala este aficionado, quien también hace hincapié en que localizando aves anilladas se contribuye a numerosos proyectos de investigación. En este sentido, dice que Internet ha facilitado mucho las cosas de cara a contactar con los responsables de cada anillamiento.

 

Explica Jardón que el anillamiento científico, con más de cien años de antigüedad, ha avanzado en los últimos años, ya que en sus inicios se hacía con anillas de metal que obligaban a la captura del animal para su lectura. Ahora, el uso de anillas de lectura a distancia facilita el sistema. Incluso, precisa, hay técnicas más modernas que incluyen dispositivos electrónicos con GPS que permiten seguir al ave en tiempo real: "Es impresionante la cantidad de detalles que dan sobre la vida de las aves y las proezas que hacen en sus vuelos".

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