Publicado: 20/11/2019 10:57 por castropol en Noticias

 

"Es una garantía de calidad", dicen los ostricultores del Eo con sello ecológico

Una firma castropolense se convierte en la primera asturiana y la segunda de España en sacar al mercado ostras con ecoetiqueta

Castropol, T. Cascudo  20.11.2019 | 01:00 

Eduardo Martín, Nuria Núñez y Manuel Fernández, ayer, con las ostras con etiqueta ecológica.
Eduardo Martín, Nuria Núñez y Manuel Fernández, ayer, con las ostras con etiqueta ecológica. T. CASCUDO

El sello ecológico ha encajado como anillo al dedo en la filosofía de la empresa Acueo, que cultiva ostras en la ría del Eo desde principios de los noventa del siglo pasado, siempre desde un firme compromiso con el medio, el producto y el territorio. Sin embargo, el camino para lograr la certificación ecológica que concede el Consejo de la Producción Agraria Ecológica del Principado (COPAE) ha sido largo y les ha llevado nada menos que cinco años. Esta semana salieron al mercado las primeras ostras con esta ecoetiqueta, lo que convierte a Acueo en la segunda firma de ostricultura que logra este distintivo en España (la primera fue una empresa gaditana que lo logró en abril de 2018, aunque está certificada por un organismo privado) y la primera de acuicultura ecológica de Asturias.

 

"La certificación es una garantía de calidad y respeto al medio", indica el biólogo de Acueo Eduardo Martín, a lo que su compañera, Nuria Núñez, apunta el hecho de que el sello permite al consumidor saber de dónde vienen sus productos y tener claro que se producen con unas garantías. "El sello es un orgullo porque reconoce que hacemos las cosas bien. Es un logro", matizan.

 

Un logro que ha costado años de trámites a esta pequeña empresa de Castropol, una de las dos que cultivan ostras en la ría del Eo. "Todo el mundo sabe cómo crece una lechuga, pero el cultivo de la ostra es desconocido. En agricultura el camino a la certificación ya está trillado, pero aquí no, y por eso nos ha costado a nosotros y al propio organismo certificador", reconoce Núñez. Uno de los principales escollos fue el de la propia semilla de ostra, que debía ser ecológica ,y finalmente lograron un suministrador en Francia.

 

En la práctica, la ostra es la misma, pues ya se cultivaba con parámetros ecológicos y en una ría "ambientalmente de gran valor" y cuya calidad del agua está estrictamente controlada por la Administración. Sí que han avanzado en aspectos de bienestar animal, con la reducción, por ejemplo, del número de ostras que introducen en cada saco, y se ha mejorado la señalización de la zona de cultivo.

 

De puertas para adentro, la certificación obliga a Acueo a documentar mucho más cada proceso, y para ello están trabajando en una herramienta digital que facilite su día a día. "Es un trabajo añadido que no tiene que ver con el cultivo, pero que aporta mejoras a la trazabilidad. Solo nos falta poner nombre y apellido a cada ostra", añade Núñez, que recibió hace unos días una distinción en el Congreso de la Red Española de mujeres en el sector pesquero por su proyecto "Ostraemus" de difusión de la ostra y turismo ostrícola.

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