Publicado: 08/04/2020 11:20 por castropol en ! Ya está bien ¡
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Yo ya vi por las calles de Castropol algún madrileño, y algún ovetense.

Autor: Andrés López-Cotarelo

Como es sabido, parece ser que la bandera que se conserva en la iglesia de Castropol no pertenece al regimiento de infantería de línea Castropol que luchó en la guerra de la Independencia. Sino que pertenece al regimiento de infantería de Málaga nº 35, en el cual se integraron los supervivientes del regimiento de Castropol al llegar a Málaga con la orden de embarcar con destino a América para luchar en las guerras de Independencia hispanoamericanas (embarque que no se produjo).

Así lo publicó José Luis Calvo Pérez en un libro titulado «El Regimiento de Infantería de Línea de Castropol» en 1996 (Ministerio de Defensa. Madrid.  ISBN: 84-7823-500-0). Las fotografías que se muestran en el libro de la bandera que hay en la iglesia de Castropol no dejan lugar a dudas, pues los cuatro escudos situados en la punta de las aspas de la cruz de Borgoña corresponden sin ninguna duda al escudo de la ciudad de Málaga con la alcazaba de origen musulmán.

En su libro, Calvo Pérez expone también que existe otra bandera en el Museo Municipal de Historia de la Ciudad de Barcelona que en su opinión sí pudo haber pertenecido al regimiento de Castropol. Según las fotografías de esta otra bandera que se muestran en el libro, la bandera tiene en las cuatro puntas de la cruz de Borgoña cuatro escudos con la cruz de los Ángeles pero sin los dos ángeles que la caracterizan. Lo cual hace suponer al autor que esta bandera perteneció al regimiento de Castropol, ya que en su opinión si hubiera pertenecido a un regimiento de Oviedo sí tendría los ángeles. El autor incluye una explicación de cómo habría llegado esa bandera del regimiento de Castropol al museo de Barcelona.

Existe también una página web de autor desconocido (http://www.arhca.es/v1/BANDERAS%20RI_CASTROPOL.htm) en la cual se apoya la hipótesis de que la bandera que está en el museo de Barcelona efectivamente perteneció al regimiento de Castropol. Y se expone otra teoría diferente de cómo habría llegado hasta allí.

Sin embargo, como explicaré a continuación, creo que la bandera del mueso de Barcelona no perteneció al regimiento de Castropol. Y que por tanto, la información anterior es sólo una mera suposición errónea.

Resulta que José Luis Pérez de Castro publicó un artículo en 1985 en el boletín del Instituto de Estudios Asturianos sobre el escudo de Castropol («El escudo y la bandera concejiles de Castropol (según notas y observaciones de García Teijeiro)». Boletín del Instituto de Estudios Asturianos, ISBN 0020-384, Año nº 39, Nº 114, 1985, págs. 103-126).

En dicho artículo, Pérez de Castro expone algunos datos ciertamente interesantes no sólo sobre la historia del escudo de Castropol, sino en general de todos los escudos de los concejos de Asturias. Según el artículo, hasta el s. XIX los concejos asturianos se encontraban en diferentes situaciones en cuanto a sus escudos municipales:

  • Sólo Avilés y Villaviciosa disponían de escudos históricos de origen y significado conocido. El de Avilés fue concedido por Fernando III el Santo tras la conquista de Sevilla. Y Villaviciosa usa desde 1517 las armas de la Casa de Borgoña por gracia del emperador Carlos V, en recuerdo de su desembarco en dicha jurisdicción.
  • Cangas de Tineo, Caso, Castropol, Gijón, Piloña, Pravia, Tineo y Valdés también tienen escudos históricos anteriores al s. XIX, aunque se desconoce su origen y su significado.
  • Gozón, Carreño, Colunga, Llanes y Siero obtuvieron a mitad del s. XIX el uso de ciertas piezas para timbrar sus comunicaciones oficiales por haberlo solicitado al Gobierno Civil (Gozón en 1845, Carreño en 1866 y Colunga en 1879).
  • Ciriaco Miguel Vigil en su obra «Asturias Monumental» publicada en 1887 afirma que el resto de los concejos asturianos carecían de escudo. Por lo que sugiere que Cangas de Onís, Llanera y Navia usen los blasones honoríficos de que disponían por méritos propios. Y para el resto de los concejos propone que compusiesen un escudo con las armas particulares de las principales familias y solares de cada concejo.

De modo que Castropol es uno de los escasos concejos de Asturias que tiene un escudo histórico anterior al s. XIX, aunque su origen y su significado no sean conocidos.

En 1894 Octavio Bellmunt y Fermín Canella inician la edición de su enciclopedia «Asturias», y al enfrentarse a la carencia de escudos en la mayoría de los concejos deciden seguir la pauta dada por Miguel Vigil. Dividen o cuartean los escudos reservando un campo para los escudos de la provincia de Asturias y/o la diócesis de Oviedo según los casos, y en el resto de los cuarteles ponen los escudos de las familias más distinguidas del concejo.

La mayor parte de los municipios de Asturias han tomado sus escudos de esta obra de Bellmunt y Canella. Y José Luis Pérez de Castro considera que en algunos casos, como el de Luarca, estos escudos eran poco rigurosos.

De modo que el actual escudo de Castropol es anterior al s. XIX. Y por tanto, anterior al regimiento de infantería de línea de Castropol que combatió en el guerra de la Independencia. Así que la bandera del regimiento de Castropol debió de llevar el actual escudo municipal y no la cruz de los Ángeles.

En su libro José Luis Calvo Pérez expone que en 1808 no sólo el concejo de Castropol formó un regimiento de infantería, sino que otros 19 concejos asturianos hicieron lo propio conforme a un dictamen presentado el 2 de junio de 1808 ante la Junta General del Principado de Asturias. De modo, que es más probable que la bandera que está en el museo de Barcelona haya pertenecido a alguno de esos otros 19 regimientos. Probablemente al de algún concejo que a diferencia del de Castropol no tuviera en aquel momento escudo municipal.

En las siguientes páginas webs, lo expongo más detalladamente:

https://www.palaciodelasnogueiras.es/historia/regimientocastropol

https://www.palaciodelasnogueiras.es/escudos

 

Publicado: 07/04/2020 11:18 por castropol en Noticias

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Castropol recibe 41 peticiones de familias solicitantes de vivienda protegida

Publicado: 06/04/2020 10:19 por castropol en Noticias
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Los ediles del PP de Castropol ofrecen destinar sus dietas a comprar material de protección

Los voluntarios que cuidan de Castropol

Publicado: 05/04/2020 11:25 por castropol en Noticias

 "Sentimos mucho apoyo", dice el equipo de Protección Civil del concejo, que trabaja 24 horas con quince personas disponibles

Castropol, T. Cascudo 04.04.2020 | 23:40

REP. T. CASCUDO

"Trabajamos a diario en varios turnos de mañana y de tarde. No paramos", resume Rodrigo Vijande, responsable de la agrupación de Protección Civil de Castropol. En esta situación excepcional el colectivo está al cien por cien, prestando una labor imprescindible, no solo en su concejo base sino en los siete de la comarca Oscos-Eo, en Tapia y, de manera puntual, en El Franco y Boal.

 

La agrupación, que está mancomunada con la de Vegadeo, está integrada por quince personas que, dado el estado de alarma y la imposibilidad de seguir con su quehacer diario, ofrecen una disponibilidad prácticamente total para las tareas que se les han encomendado. "Es una ventaja", reconoce Vijande. Su quehacer estos días pasa por la desinfección de zonas públicas (en especial los cascos urbanos de Castropol, Figueras, Vegadeo y San Tirso de Abres), la entrega de material sanitario a las residencias y los servicios sociales de los Ayuntamientos de la zona y la entrega de alimentos y medicamentos a personas mayores o dependientes que no pueden desplazarse. Además, en casos puntuales hacen traslados de materiales del hospital de Jarrio a los centros de salud.

 

En concreto, este viernes contabilizaron más de cien entregas de medicamentos por los pueblos. Cuenta Vijande que, además de realizar las entregas del material acordado, muchas veces ofrecen un apoyo inestimable para los vecinos que viven solos en zonas aisladas y que se alegran de poder ver a alguien, aunque sea un rato. "Es la única visita para mucha gente y les alegra el día", apunta este voluntario, que muestra su orgullo por la buena respuesta del equipo, integrado por gente de edades y perfiles muy variados.

 

Cada semana van realizando un calendario con las muchas tareas que deben realizar y, reconoce el coordinador, hay muy buena colaboración por parte de todos. "La gente está súper motivada y con ganas de trabajar", apunta. En este sentido, agradece las numerosas muestras de cariño y agradecimiento que están recibiendo estos días: "Los vecinos diariamente nos están dando las gracias y sentimos mucho apoyo". También el Alcalde de Castropol, Francisco Javier Vinjoy, se ha mostrado muy satisfecho por la enorme labor que está desarrollando el colectivo por toda la zona.

  

Publicado: 02/04/2020 15:47 por castropol en varios
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La listeza del Sapiens

1 de Abril del 2020 - Antonio Valle Suárez (Castropol)

Todos los jóvenes y la mayoría de los menos jóvenes que no nos hemos querido quedar atrás con eso de las nuevas tecnologías rendimos diaria pleitesía al móvil. Ese aparatito que nació grande como un ladrillo, en el que tenemos media vida allí metida: grupos con la familia, con los amigos, con los excompañeros de trabajo, con los de las aficiones y deportes, con los contactos de nuestros teléfonos en la base de datos, con la mar de gente... Nada más despertar, para muchos es el segundo en importancia en nuestras vidas, después de los lentes, claro. Lo ponemos en marcha y empezamos a ver noticias, periódicos, wasaps, e-mails, e infinidad de páginas y rincones más a los que dedicamos no menos del 20 por ciento de media de nuestro tiempo. Mi mujer y yo, en la misma cama, casi siempre al despertar nos saludamos a través de él; no por nada, es que no hay tiempo que perder, a nada que uno se descuida se nos marcha volando como el cuervo.

No sé el porcentaje de falsedades que pasan diariamente por la pantalla del móvil que comparte con nosotros su corta vida controlada por nuestras manos. Dicen que más de un 80 por ciento son “fakes” que se comparten, que vienen y que van, que insultan desprestigiando y despellejando con saña a personas con responsabilidad que, hoy con seguridad, hacen todo lo que está y no está en su mano tratando de encontrar la solución a los grandes problemas que nos afectan, ocasionados por esta pandemia que tenemos encima todos los ciudadanos del mundo y que, además de estar diezmándonos, amenaza con masacrarnos.

Creo que no es de cuerdos ni de justos el pedir cuentas ahora, y menos hacer juicios de valor sumarísimos que a nada bueno pueden conducir, sobre todo cuando los manejamos, muchas veces, legos en temas tan delicados. Aunque bien es verdad que ahora dominamos a fondo la política, en tiempos de bonanzas la abandonamos para dar paso al fútbol dando a entender, la mayoría de las veces, que sabemos bastante más que el propio entrenador de tal o cual equipo, al que poco que se descuide podemos llegar a tachar de incompetente o, si me apuran, considerarlo un auténtico pollino en la materia por no alinear o cambiar a tal o cual jugador.

Aunque, como buenos ciudadanos que todos somos, demócratas o no, debemos ser conocedores de nuestra Constitución de 1978 (si no la recordamos, desgraciadamente tiempo tenemos ahora de repasarla a fondo). En su apartado: Título IV. “Del Gobierno y de la Administración”, en su artículo 99, nos dice bien claro cómo se forma el Gobierno de la nación y que, una vez formado, deberíamos respetarlo y dejarle hacer. Y cuando escampe la tormenta que tenemos encima tiempo habrá para protestas, reclamaciones o hasta mociones de censura si las podemos llevar a cabo. Entre tanto, ahora, arrimemos el hombro o, por lo menos, no metamos palos a una rueda que tanto trabajo le cuesta seguir rodando.

  © Editorial Prensa Asturiana

Publicado: 02/04/2020 11:11 por castropol en varios
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Publicado: 01/04/2020 09:32 por castropol en Noticias

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Castropol repartirá alimentos a las familias en apuros

Los libros conectan Castropol

Publicado: 25/03/2020 10:39 por castropol en Noticias

 El club de lectura local se reúne virtualmente para lanzar un mensaje positivo: "Seguimos adelante, lo conseguiremos"

Castropol, T. Cascudo 25.03.2020 | 00:42

De arriba abajo, Busto, Pilar Elvira, Macu Olivares y Hillary Stern, en plena sesión.
De arriba abajo, Busto, Pilar Elvira, Macu Olivares y Hillary Stern, en plena sesión. REP. DE T. C.

Dice la bibliotecaria de Castropol, Manuela Busto, que "a grandes males, grandes remedios", y así fue cómo se le ocurrió la manera de mantener la reunión mensual del club de lectura saltándose, aunque solo de manera virtual, el confinamiento. Ayer tiró de una aplicación usada en videoconferencias para reunir a los usuarios de uno de los dos clubes de lectura del centro y mañana hará lo propio con el otro. "Queremos lanzar un mensaje positivo: siempre hay una alternativa", defiende Busto.

 

"Lecturas desde el sofá" -así han bautizado esta nueva experiencia de la Menéndez Pelayo- es una manera de mantener "un servicio público" y decirle a la gente "que seguimos adelante y lo vamos a conseguir, es el mensaje positivo que mandamos desde la biblioteca pública". Y añade: "Queremos contribuir a mantener la moral alta, todo esto pasará y aprenderemos mucho de esta situación. Además, hay que mantener la sana costumbre, y más que nunca en este momento, de leer".

 

En la sesión de ayer, que duró cincuenta y cinco minutos, participaron quince de los veintidós integrantes del primer club, aunque algunos, por problemas de conexión, no pudieron acceder a la aventura. Los que sí pudieron participar lo hicieron desde puntos diversos como Ribadeo (Lugo), Oviedo, Taramundi o Castropol. Al frente del operativo estuvo Busto desde la sede de la biblioteca, adonde sigue acudiendo cada día aunque el equipamiento mantiene cerradas sus puertas al público.

 

El debate de ayer giró en torno a la obra "La guerra no tiene rostro de mujer", de Svetlana Aleksiévich, premio Nobel de Literatura en 2015. "Lo elegimos con motivo del Día Internacional de la Mujer, por ser una novela escrita por una mujer y tratar un tema crudo como es el papel de las mujeres en las guerras, un papel muy silenciado", precisa Busto. En la sesión de mañana tocará disertar sobre el libro "Yo sé por qué canta el pájaro enjaulado", de Maya Angelou. "Es una historia preciosa autobiográfica de una niña negra en EE UU en los años treinta", añade.

 

En las reuniones del club se aprovecha para entregar el libro para la siguiente lectura, aunque en este caso no pudo ser. Busto ya está pensando cómo hacer para enviarles la siguiente publicación, mientras desea que la próxima reunión sea presencial.

 

Mientras tanto, les llegan apoyos de todas partes, como el del humorista y presentador Arturo Valls, que el lunes colgó en su Twitter este mensaje: "Quería mandar un mensaje de apoyo a la fantástica biblioteca de Castropol, en particular, y a todas las bibliotecas rurales por la labor que están haciendo estos días. La lectura es una gran aliada y una ayuda para resistir en momentos difíciles".

  

El virus, en taxi de Benidorm a Castropol

Publicado: 24/03/2020 13:09 por castropol en Noticias

Un castropolense con síntomas de coronavirus rompe "por miedo" el encierro al huir de su casa alicantina con su mujer y viajar con un taxista hasta Asturias, donde le confirmaron que cruzó la Península con el virus

La Nueva España.

Jarrio (Coaña), Ana M. Serrano  24.03.2020 | 00:56

El virus, en taxi de Benidorm a Castropol
El virus, en taxi de Benidorm a Castropol

De Benidorm a Barres (Castropol) en taxi y con síntomas de tener coronavirus. Así fue el periplo de un matrimonio castropolense septuagenario con segunda residencia en la ciudad alicantina que se aventuró a recorrer miles de kilómetros para sentirse "a salvo" en Asturias.

Su aventura fue "denunciada" por una sanitaria de la plantilla del Hospital Comarcal de Jarrio, quien a través de un audio que circuló por redes sociales dio a conocer el caso para advertir, según se desprende de sus palabras, de que la gente debe quedarse en casa y, en caso de tener síntomas, llamar a los teléfonos habilitados por los gobiernos de cada comunidad. Pero no viajar ni acudir directamente a su hospital o centro de salud de referencia.

La sobrina de los afectados asegura que el matrimonio sintió "miedo". Los billetes de tren de regreso que tenían comprados eran para el 14 de abril. "Como allí estaban cerrando todo, creo que tenían miedo", insiste la mujer, quien accede a contar a LA NUEVA ESPAÑA una aventura que empezó el jueves por la tarde.

El matrimonio septuagenario decidió contratar los servicios de un taxi (servicio mínimo que puede funcionar con normalidad en estado de alarma) para hacer los más de 1.000 kilómetros que separan ambas localidades. En total, más de diez horas de viaje. Llegaron a su residencia de Barres en torno a las seis de la madrugada del viernes pasado. El hombre ya se sentía entonces mal. Se acostó a descansar, pero pronto fue necesario llamar al centro de salud. Un médico visitó el hogar y activó todo el protocolo para desplazar al paciente al Hospital Comarcal de Jarrio. Más tarde, el hombre acabó ingresado en el HUCA. Su diagnóstico: el temido coronavirus.

"Cruzaron media España, pero no con ánimo de hacer daño a nadie", dice su sobrina, quien detalla que el matrimonio pasa el invierno en Benidorm y vuelve a su natal Barres cuando en el Norte se registran temperaturas más agradables. En las redes sociales, al margen de la edad y de la situación de los afectados, este caso generó mucha polémica. Tras conocer el audio de la sanitaria del Hospital de Jarrio, un grupo de personas con familiares taxistas inició una campaña para dar con el profesional de la conducción de Benidorm a Asturias y advertirle de que estaba, probablemente, contagiado. Según la sobrina de los afectados, también intentaron localizar al profesional desde el Hospital Comarcal de Jarrio, pero sin éxito.

Finalmente, el taxista fue identificado el pasado domingo. Isabel Fernández, encargada en la central de radiotaxi de Benidorm, informó por redes sociales de que habían dado con él y estaba "confinado en casa desde su regreso después de haber hablado por teléfono con un médico". La central dio las gracias a las personas que difundieron la noticia, "pues es muy fácil que llevemos en nuestros vehículos a gente infectada y ni siquiera nos enteremos, siendo nosotros una fuente de contagio".

En Barres continúa la mujer, aislada junto al empleado de una ferretería que acudió a socorrer al matrimonio cuando decidieron llamar al médico.

 Desde mi pueblo en el Occidente, os transcribo la carta que he recibido hoy, de mi nieto Mauro.

Queridos Abus: Estoy aquí en mi piso haciendo los deberes que me mandó vía internet Lorena, mi maestra. Mamá está cocinando. Papá está trabajando en la mesa del comedor. Todos los días desde que hacemos las tareas jugamos los tres juntos y nos divertimos mucho, aunque los tres días que llevamos encerrados en casa me están durando más que un mes yendo al cole. Mamá me dice que no me queje, que tenemos mucha suerte de tener una ventana y desde ella, aunque no nos dé el sol, poder ver el parque donde siempre jugábamos a la salida de la escuela. Pero me entristece no poder salir a jugar. Mi padre me dice que escuche a los pajaritos cantar en los árboles de enfrente, que repare en ellos viendo lo contentos que están: cantando al tiempo que hacen sus nidos. Es verdad, queridos abus, parecen muy felices y me gusta cómo viven aunque, observándolos, antes me he fijado en que unos cuántos se peleaban entre ellos... la verdad no sé el porqué, no lo entiendo, parecen tan felices. Ayer por la tarde, cuando más daba el sol en el parque, le pedí primero a Mamá y después a Papá que me llevaran hasta allí a dar una vuelta, nada más que una pequeña vuelta, que me estaba entristeciendo estos días sin poder salir a la calle. Me dieron un montón de razones para no hacerlo, algunas me parecieron que se contradecían. Pero como me acordé que siempre me decís que sea obediente y no proteste más, solo traté de razonar con ellos. Abu, empecé a escribiros esta carta pero tuve que parar de repente porque vino mamá a ver como hacía los deberes. Disimulé al verla, hice lo mismo que hacemos tú y yo cuando le cogemos en la alhacena el chocolate de almendra a la abuela, mientras ella está entretenida haciendo sus cosas y las de los demás. Qué bien, volveremos hacerlo cuando vuelva a veros al pueblo, ¿verdad?, lo volveremos a pasar muy bien. Abus, os quiero mucho. Pues como os decía antes, razoné con ellos. Les dije que me bajaran al garaje con la bici para andar un poco por entre los coches que están también todos encerrados, que allí nadie nos vería. No hubo manera, terminaron diciéndome que tenemos que guardar la cuarentena. Estoy harto de esa palabra, ya sé que no se puede ser malo pero no la puedo oír. Abus, sigo pensando en cómo salir de esta cárcel para respirar el aire limpio que tenemos afuera y de paso, con la gorra puesta, como siempre me mandáis, aprovechar el sol que hace. Sabéis que nunca me había fijado en todas estas maravillas que podemos disfrutar sin que les cueste nada a mis padres, ¡Ay cuánto las noto de menos ahora! Tengo en la cabeza lo que les voy a decir a mis padres para que me dejen salir al parque, pero antes necesito que me mandes, Abu, una de las dos correas que tenéis en el garaje para pasear a Duna ya que, como vosotros tenéis huerta y no os hace falta salir, para nada las queréis. Solo me basta que me mandes una por ese furgón por el que nos enviáis las patatas. Es que una vez la tenga estoy seguro que convenceré a mis padres para que me dejen salir. Les diré: Mamá, Papá, ya me podéis sacar al parque sin problema, ahora no tenéis disculpas que valgan, me ponéis la correa de Duna al cuello y ya está. Os prometo que iré y volveré andando a cuatro patas, como hacemos el abuelo y yo por el prado de la huerta, igual que todos esos perritos que vemos todo el día desde la ventana, ahora por el parque y por la calle, conducidos por sus amos que se ven muy felices. No quiero ser un perro, no. Solo quiero que me tratéis como tal mientras tengamos que estar aquí.

Después de saltarnos las lágrimas a la abuela y a mí ahora os pido ayuda, amigos: ¿qué hacemos, le enviamos la correa?

Antonio Valle Suárez.

Publicado: 19/03/2020 15:55 por castropol en varios
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Publicado: 19/03/2020 15:54 por castropol en varios
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Publicado: 15/03/2020 13:21 por castropol en Colaboraciones

 

¿Acaso es el hambre en el mundo un tema baladí?

10 de Marzo del 2020 - Antonio Valle Suárez (Castropol)

¡Lo primero, lávate las manos! ¿Quién no ha oído esta frase en multitud de ocasiones antes de disponerse a comer? Basta que no lo hagas una vez para que el temible virus (veneno, en latín, descubierto por Dimitre Ivanovski allá por 1892) se cuele en tus entrañas. Artículos y escritos relacionados con la higiene nos explican las vías de entrada por donde se nos cuelan estos bichitos, que ni se ven siquiera con la ayuda del microscopio. Nos dicen que están en los pasamanos, en los carritos de la compra, en los picaportes, en los mostradores, en los transportes públicos, en la comida y la bebida, en todos lados. Llegan a nosotros transportados por nuestras manos, por el aire, por vías fecales. Un doctor amigo siempre me dice que los virus acabarán con la humanidad.

En nuestro diario paseo de ayer, como casi siempre, nuestro pesado amigo jubilado, Bras, nos hizo pensar revolviéndonos las tripas y, lo que es peor, la conciencia. Nos dijo: "Nos dan a entender que el coronavirus camina con paso letal. Parece que no hay forma de detenerlo. Diariamente los medios, sobre todo las televisiones, no paran de atemorizarnos a todas horas con esa noticia. Mi jubilada cabeza está a punto de estallar a causa de tanto oír hablar de él y de sus efectos. Tanto machaqueo amenaza con destruirme, adelantándose a los virus. Pienso que cada uno de nosotros puede poner nuestro granito de arena para echar freno al coronavirus. Por ejemplo, marchándonos inmediatamente de aquellos lugares públicos de restauración alimentaria (bares, restaurantes, comercios) si vemos, como a veces ocurre, a personal del negocio entrar a los servicios para hacer sus necesidades, las que sean, y luego salir tan pancho sin lavarse las manos. O qué hacer cuando alguno de nosotros, aquejado de gripe, catarro o cualquier otra enfermedad contagiosa, acudimos a un lugar público, incluso al centro de salud, sin las protecciones adecuadas. Desde que comenzó todo este sinvivir del coronavirus no veo a nadie por la calle ni por ningún lugar público o privado con tales protecciones colocadas en la cara y, sin embargo, en las tiendas y farmacias, incluso online, se han agotado a precio normal mascarillas y geles desinfectantes. Tal es la fiebre de las mascarillas contra el coronavirus que llegan al lujo, siendo creados modernos diseños por firmas para ser lanzadas usándolas sus modelos en la pasarela, al tiempo que las celebrities en las redes sociales. Al haberse agotado el stock en las tiendas, ahora solo se pueden adquirir a vendedores de escasa reputación que las ofertan por internet a precios de oro. Las consecuencias ya están llegando a herir las economías locales, europeas y mundiales. Nos dicen que está previsto que las cifras que miden la macroeconomía bajen en varias décimas, lo que representará millones de euros. Por otra parte, tanto hablar de los peligros de contagio del coronavirus posiblemente dará lugar a que desaparezcan los gestos para relacionarse los humanos con sus semejantes. Me refiero a la práctica de los saludos de mano, de besos en la cara y palmaditas en la espalda que, de seguir en aumento el terror que se nos está inculcando, probablemente solo nos quedaremos al uso con una rápida mirada hacia el vecino, amigo o familiar, a más de un metro de distancia, y que significará buenos días, sin más -Bras toma un respiro y prosigue-. Pero lo que más indignante me parece es que las cifras oficiales de casi 3.000 fallecidos, hasta ahora, a causa del coronavirus no son comparables con los 1.250.000 humanos muertos al año en accidentes de tráfico en el mundo (solo en España en 2019 fallecieron 1.100 personas). O sea, que fallece una persona en accidente de tráfico en el mundo cada 25 segundos y no nos asustamos, supongo porque no nos lo están recordando a cada momento, no sea que baje la venta de vehículos. Y mucho menos comparables son las bajas por el coronavirus con las 24.000 personas (de ellas 8.500 niños) que mueren diariamente a causa del hambre en el mundo; es decir, la friolera de 8.760.000 seres humanos al año (de ellos, 3.102.500 son niños). ¿Por qué no nos airean estas cifras diariamente en los medios para concienciarnos de que todos podemos hacer algo más de lo que hacemos para evitar tantas muertes de seres humanos inocentes? ¡No lo entiendo! ¿O es que no son seres humanos exactamente igual que los afectados por el coronavirus?".

Ayer, después del paseo, llegué a casa muy disgustado pensando en toda la arenga que nos soltó Bras. No he podido pegar ojo en toda la noche pensando en ello y, según me he podido enterar, lo mismo les pasó al resto de los compañeros de paseo.

Carnaval Castropol

Publicado: 10/03/2020 10:54 por castropol en Carnaval

Viajes a ultramar sin salir de Castropol

Publicado: 10/03/2020 10:06 por castropol en Noticias

 

La biblioteca Menéndez Pelayo expone trece cartas náuticas con los viajes que realizó en el siglo XIX el marino local José María Cancio

Castropol, T. Cascudo 10.03.2020 | 01:12

Ovidio Vila y Javier García, de la Fundación Ría del Eo, observando las cartas con Chemi Lombardero.
Ovidio Vila y Javier García, de la Fundación Ría del Eo, observando las cartas con Chemi Lombardero. T. CASCUDO

En el desván de una casa indiana ribadense, hoy convertida en el hotel Loriente, aparecieron enrolladas unas antiguas cartas náuticas que resultaron ser las del marino José María Cancio, nacido en Oviedo en 1825 y fallecido en Ribadeo, en 1895. Parte de estos antiguos documentos, valiosos por su antigüedad, se exponen estos días en la biblioteca Menéndez Pelayo de Castropol, concejo con el que el marino tenía vínculos familiares. La Fundación Ría del Eo promueve esta muestra, que se podrá visitar hasta el viernes.

 

"No es frecuente que se conserve una colección así y con el dato añadido de los viajes", precisa el investigador Chemi Lombardero, propietario de las trece cartas expuestas. Y es que en cada carta (la mayoría son del siglo XIX, aunque hay alguna anterior, como una de la costa irlandesa de 1788) se pueden apreciar a lápiz las anotaciones del marino con las rutas exactas y las fechas de sus numerosos viajes. Algunas rutas aparecen borradas, lo que sugiere que el marino "usaba la misma carta en diferentes viajes".

 

Gracias a sus mapas se puede saber que dedicó la mayor parte de su vida profesional a cubrir la ruta trasatlántica a Cuba o al sur de los Estados Unidos. Aunque también viajó a otros puntos como Inglaterra y Holanda. Como curiosidad, todos los mapas están regidos por el meridiano de Cádiz, que imperó en la cartografía española hasta 1884, cuando se estableció como universal el meridiano Greenwich.

 

Lo particular de estas cartas es que aparecieron en el desván de la vivienda indiana levantada en 1910 sobre la vieja casa familiar del marino y años después de su fallecimiento. Concretamente la mandó construir el ilustre castropolense Vicente Loriente Acevedo, que era yerno del marino.

 

Junto a los mapas, en el desván también se encontraron unas antiguas poleas de barco. Sin embargo, el hallazgo más particular afloró en el salón de esta vivienda construida a todo lujo. Cuenta Lombardero que, un buen día, en el comedor detectaron un punto de humedad que fue creciendo hasta que obligó a hacer una obra para determinar su causa. Los obreros encontraron allí un trozo de madera insertado en la pared, que resultó ser una viga de un barco con unas inscripciones. El investigador, que se enteró años después de esta historia, no pudo averiguar más de esta pieza, ni tampoco su paradero.

 

Con motivo de la inauguración del hotel Boutique Loriente, en abril de 2018, Lombardero preparó una ponencia recopilando la historia de la casa y también del marino José María Cancio. Entonces se mostraron por primera vez estas cartas.

 

Cancio se casó con Asunción Martínez, integrante de una destacada familia ribadense, propietaria de la naviera Martínez Marzo Bengoechea para la que él trabajó. Lombardero sabe que con 24 años, en 1849, Cancio ejerció de piloto de la corbeta Eusebia, dedicada a hacer viajes entre Avilés y Cuba y que, a los 36 años, ejercía de capitán del bergantín Augusto, de la casa Bengoechea y construido en Castropol en 1857.

  
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Autor: Andrés López-Cotarelo

Entre las escasísimas cosas que nos han llegado de la herencia que mi tío Jesús López-Cotarelo Villaamil (1933-2015) nos dejó a mi hermanos y a mí se encuentra este curioso informe de Fernando Villaamil:

 El 9 de marzo de 1895 el crucero protegido Reina Regente, al mando del capitán de navío Francisco Sanz de Andino, zarpó del puerto de Cádiz con destino al de Tánger, llevando a bordo una embajada marroquí. El mismo día al anochecer llegó a la rada de Tánger, donde fondeó bastante lejos del muelle.

Por la mañana del día 10 se desembarcó la citada embajada. Reinaba desde primeras horas de la mañana viento del suroeste, que aumentaba de fuerza por momentos, recalando mar del  oeste.  A las 10 de la mañana, cerrado ya el puerto a causa del mal tiempo y estado de la mar, el Reina Regente levó anclas y, después de doblar el muelle viejo, se dirigió a la mar poniendo proa hacia el noroeste. O sea, rumbo para ir a Cádiz.

A unas tres millas de la costa el buque se paró. Parte de los tripulantes se dirigieron a la toldilla, descolgando por la parte de la aleta de babor algo parecido a un buzo. A la media hora de estar así el buque, se volvió a poner en movimiento navegando hacia el norte. Estas obervaciones fueron realizadas con un anteojo por el primer dragomán de la legación francesa en Tánger desde su casa situada en Marshan.

Fue visto por última vez desde Tánger a las 10:45 de la mañana. A las 2 de la tarde, tras una fuerte bajada del barómetro por la mañana, se dejó sentir en Tánger un viento huracanado y un muy mal estado de la mar.

 El Reina Regente fue visto por los vapores Matheus y Mayfield. Este último lo vio por última vez a las 12 del medio día aproximadamente a 12 millas del cabo Espartel (en Marruecos, al oeste de Tánger,) en una posición más o menos intermedia entre este cabo y el de Trafalgar (al sur de la ciudad de Cádiz, entre Barbate y Conil de la Frontera en la provincia de Cádiz). Esta posición corresponde, más o menos, con el extremo oeste del estrecho de Gibraltar. El capitán del Mayfield (que se dirigía hacia el estrecho de Gibraltar con destino a Génova) declaró no haber notado avería en el Reina Regente, si bien se balaneceaba mucho.

Sobre las tres de la tarde, varios campesinos de Bolonia (provincia de Cádiz) afirmaron haber visto un buque atravesado a la mar y luchando con el temporal. Supusieron que se trataría del Reina Regente. La zona en que calcularon que debió hundirse —que resultó ser de mucho fondo— fue explorada sin resultado alguno por la Armada.

Otras noticias de Bolonia afirmaron haber oído cañonazos durante la noche del 10 al 11 de marzo, si bien estas informaciones nunca pudieron ser confirmadas.

Entre el 13 de marzo y el 24 de junio de 1895 se encontraron objetos pertencientes al Reina Regente en playas de la provincia de Cádiz, de Málaga (Estepona), la isla de Alborán y África (Alhucemas y Sidi Ferruch, este último a 25 km al oeste de Argel).

El Ministro de Marina, José María Beránger, ordenó mediante Real Orden de 29 de marzo de 1895 al capitán de fragata Fernando Villaamil y al ingeniero naval jefe José Castellote la redacción de un «Informe acerca de las causas probables de la pérdida del crucero "Reina Regente"».

El informe fue leído el 5 de febrero de 1896 en junta extraordinaria de generales formada por el citado ministro y los vicealmirantes Ramón Topete, Carlos Valcárcel, Eduardo Butler e Ignacio García de Tudela, los contraalmirantes Fernando Martínez y Segismundo Bermejo, el inspector de ingenieros Casimiro de Bona y los capitanes de navío Patricio Montojo y Antonio Terry. Todos ellos dieron su conformidad con el informe.

El informe valora diferentes posibilidades: colisión con otro buque, choque o varada con alguno de los escollos o bajos cerca de la costa, falta de estabilidad para navegar en condiciones tormentosas y una serie de averías que le hicieran perder sus condiciones marineras. De todas ellas considera como más probable que el súbito temporal sorprendiera a la dotación del buque, y que no les diera tiempo a cerrar las escotillas, gateras y rejillas ni las puertas estancas. Al navegar a una elevada velocidad, el buque pudo embarcar una gran cantidad de agua por su proa y el costado de babor (pues otros capitanes anteriores del buque ya habían notado cierta inestabilidad al navegar con mala mar a gran velocidad); inundándose las cubiertas y los compartimentos de proa. Una vez que la sala de máquinas se inundara (con el consiguiente pánico y desorden entre los marineros y tripulantes que se encontraran en ella) —o bien tras una avería de las máquinas o el timón, lo que explicaría la parada que realizó a la salida de Tánger descolgando un buzo—, el buque habría quedado sin gobierno.

El informe considera verosímil que el Reina Regente fuese el buque que algunos habitantes de Bolonia vieron naufragar cerca de aquella costa.

 Fuente: «Informe acerca de las causas probables de la pérdida del crucero "Reina Regente"», Fernando Villaamil y José Castellote.

 

Parece que lo lógico y natural hubiera sido que la elaboración del informe se hubiera encargado a un marino cuya graduación fuera como mínimo la de capitán de navío por dos motivos:

  • En la armada española el mando de los cruceros acorazados y los cruceros protegidos (que eran los buques mayor tamaño y potencia de fuego con que contaban todas las armadas de la época) correspondía, excepto en circunstancias extraordinarias, a un capitán de navío. Y no a un capitán de fragata, rango inmediatamente inferior a capitán de navío. Parece que lo normal hubiera sido haber encargado el informe a un marino que estuviera profesionalmente cualificado y habilitado para el mando del barco que era objeto de estudio en el informe.
  • Aunque el informe no tenía por objeto la determinación de responsabilidades, sí analizaba las decisiones que tomó o pudo haber tomado el capitán de navío que, en el ejercicio de sus competencias y su categoría profesional, estaba al mando del buque. En principio no parece razonable encomendar esa tarea a un militar de menor graduación.

Tanto la elaboración del informe como la elección de Fernando Villaamil, que en aquel momento era capitán de fragata, fueron decisiones personales del ministro de marina que no obedecían ni daban cumplimiento a ningún mandato legal ni reglamentario. No consideramos casual, gratuita ni desinformada la elección de Fernando Villaamil, sino una muestra del gran prestigio profesional que ya tenía en la Armada.

El informe elaborado por Villaamil y Castellote se considera de una altísima calidad técnica.

 

Extraído de:

https://www.palaciodelasnogueiras.es/biografias/fernandovillaamil

 

Bibliografía

Fernando Villaamil y José Castellote. 1896. «Informe acerca de las causas probables de la pérdida del crucero "Reina Regente"».

¡Ay, las truchas de nuestros ríos!

Publicado: 02/03/2020 10:16 por castropol en sin tema
La Nueva España » Cartas de los lectores » ¡Ay, las truchas de nuestros ríos!

18 de Febrero del 2020 - Antonio Valle Suárez (Castropol)1

Mi amigo José es un especialista en pescar truchas por los ríos y riachuelos cercanos a la raya entre Asturias y Galicia. Aunque escasea la población de estos peces, más escasa es la de pescadores que casi no se ven practicando tan noble deporte. Es verdad que cada día se hace más difícil el circular por las orillas de los regatos sin arañarse o quedarse atascado para siempre en la maraña que los bordea, lo que no anima a practicar tan noble deporte.

Aunque bien es verdad que en este siglo XXI no están al alcance de todos los paladares, dado que si pescarlas es labor arduo complicada, catarlas, si no las pescas tú mismo, lo es aún mucho más. El poder hacerlo es motivo justificado para tirar voladores. Así que el que aspire a echarles el diente habrá de ingeniárselas como crea conveniente y empezar ya a trabajar el asunto de la trucha, pues se abre la veda el tercer domingo de marzo, para cerrarse el 15 de agosto.

José casi siempre llega a casa con el cupo de seis truchas cubierto. Las trae ensartadas en una rama de salgueiro pues siempre, sin excepción, como buen ribereño, cumple con la ley y no pesca ni una más de las autorizadas. Si quiere freír más de la media docena no podrá hacerlo con un solo día de captura autorizada, sino que ha de madrugar otros días más para volver al río, tener la suerte de su parte y pescar otra vez el cupo marcado para agregarlas a las que reposan esperando en el congelador. Cuando tiene las deseadas para la celebración que estima, su mujer, experta en freír en su punto las lancurdias, se pone manos a la obra. Esta difícil labor la intentó hacer mi amigo José en una ocasión y, creyendo que era tarea fácil el tostar el raño, después de la experiencia tuvo que devolver la alternativa a la especialista en el arte para no volver a errar en tarea tan exigente, aunque les parezca lo contrario.

Claro que todo es muy fácil. El ponerse manos a la obra depende de la osadía del que en ese momento tiene la sartén por el mango, nunca mejor dicho. Pero una cosa es hacer la labor para salir del paso y otra, muy distinta, culminar la tarea friéndolas como mandan los cánones. Como buen profesional de la caña, José trae ya desde el río las truchas limpias de vísceras, colocadas en el fondo del cesto de mimbre y tapadas con hojas de helecho -téngase en cuenta que la trucha es un pez muy delicado y si no se cuida, pronto se echa a perder-. En casa su mujer las recibe en trapo blanco inmaculado. Allí mismo las seca bien con un papel poroso, las sala en su justa medida y les coloca dentro de la panza una fina tajada de panceta. Pone la sartén al fuego con un aceite de girasol, no de oliva -para no restar sabores al manjar-, coloca la palma de la mano a una distancia prudencial del aceite para no quemarse y cuando estima la temperatura adecuada echa los pescados en la sartén hasta que, después de darles la vuelta, considera que están listos para servir. Yo puedo certificar que es tal el punto de fritura obtenido que las pocas veces que me tocó catarlas, me permito el lujo de comerme hasta las cabezas. Si el dorado está en su perfecto punto, es pecado dejar nada de la trucha, ¡miel sobre hojuelas!

Amigo lector, si tienes la suerte de catar tan excelente manjar, no se te ocurra pensar si tienen o no metales pesados, pasa de ello, disfruta. Pero sí te recomiendo las comas en la cocina para que no se enfríen al llevarlas hasta el comedor y, antes de comenzar el banquete, pellízcate para asegurarte de que no estás soñando. Celébralo a tope acompañándolas con un buen pan de panadería y con un tinto, no blanco, de Cangas. Y ya me dirás lo que sienten tus sentidos al tomar esta exquisitez de nuestros ríos, al alcance de unos pocos bienaventurados.

  © Editorial Prensa Asturiana

Publicado: 29/02/2020 10:18 por castropol en Noticias

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