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Castropol, Pueblo Ejemplar de Asturias

La grandeza silenciosa de hacer país

La Nueva España » Cartas de los lectores » La grandeza silenciosa de hacer país

 

23 de Abril del 2026 - Antonio Valle Suárez (Castropol)

 

Hace unos días, LA NUEVA ESPAÑA nos informaba de una noticia de esas que no solo informan, sino que también levantan el ánimo de un territorio entero. En este caso, un vecino de Castropol cruza fronteras, compite contra gigantes y termina tocando el cielo en Londres. No estamos solo ante un premio. Estamos ante una lección colectiva. En algo muy grande y ejemplarizante.

Rubén Leivas, castropolense de raíz, y su socio David Martínez son las almas de la destilería cántabra Siderit, que ha conseguido lo que muchos consideran imposible: que un whisky español sea elegido el mejor del mundo en los prestigiosos World Whiskies Awards 2026. ¿Quién lo iba a decir? Y no ha sido un golpe de suerte ni una casualidad de jurado despistado. Ha sido el resultado de años de trabajo silencioso, de obsesión por el detalle, de creer en un proyecto cuando lo fácil habría sido solo aspirar a ir tirando.

Lo dice él mismo con una mezcla de humildad y asombro: "Somos una microdestilería independiente, española, de Cantabria, y hemos competido con grandes multinacionales". Y quizá ahí esté la clave. No es solo una victoria de Siderit. Es una victoria de todos los que empiezan con poco más que una idea, un sueño y la testarudez necesaria para no rendirse. Sin duda, el camino no es fácil.

El relato de la final en Londres tiene algo de cine. De esos guiones en los que nadie espera el final feliz. Nos dice Tania (la reportera del diario) que los protagonistas, sentados en la mesa 21 de 21 -la última, la más alejada del escenario-, Rubén y su socio, ya asumían la discreción del destino. "Vamos a disfrutar de la cena", pensaron. Pero el destino, a veces, tiene sentido del humor. Entre plato y postre, saltó el anuncio dando a conocer que en esta ocasión la mejor destilería del mundo era whisky de centeno Siderit. Y entonces el salón entero aplaude. Y dos hombres del norte de España se levantan entre la incredulidad y la emoción. No es solo un premio. Es el reconocimiento de que algo pequeño, bien hecho y honesto puede mirar de frente a los grandes imperios del sector.

El éxito de Siderit no nace de la improvisación. Nace de una filosofía sencilla y casi antigua, que es hacer las cosas bien. Sin atajos. Sin concesiones. "Disfrutando de las cosas bien hechas", repite Leivas como quien resume una forma de vida más que un eslogan empresarial. Y quizá ahí esté la verdadera revolución.

Porque este premio no solo coloca a una destilería en el mapa. Coloca a España -y a lugares como Castropol, discretos, pero fértiles en talento- en una conversación global donde antes solo aparecían los sospechosos habituales: Escocia, Japón o Estados Unidos. Ahora hay un nuevo actor. Y habla con acento propio. Hasta la mitad en fala.

Conviene detenerse un momento en esto. Porque no todos los días un proyecto nacido lejos de los grandes centros industriales consigue abrirse paso en un sector tan tradicional. Y no lo hace copiando, sino reinterpretando. Dándole una vuelta a lo conocido hasta hacerlo irreconociblemente bueno. Quizá por eso uno no puede evitar pensar que este tipo de historias merecen algo más que titulares. Merecen memoria. Merecen reconocimiento público. Y sí, quizá incluso merezcan una estatua en algún lugar simbólico de Castropol. No tanto a la persona como a lo que representa, la capacidad de un pueblo de producir excelencia sin pedir permiso.

Porque lo verdaderamente importante no es el whisky. Es lo que simboliza. La confirmación de que desde aquí también se puede construir mundo y, sobre todo, lanzar un profundo ejemplo a todas las personas, no solo jóvenes, sino también maduros y en edad de trabajar.

Y en tiempos en los que tanto se habla de crisis, de fuga de talento o de desánimo, historias como la de Rubén Leivas y David Martínez recuerdan algo esencial. Y es que todavía hay gente que se empeña, aunque no disponga de grandes recursos, en hacer grande lo pequeño. Y lo consigue. ¡Enhorabuena, señores!

 

Comienza el festival dedicado a saborear ostras en Castropol

La ostra se viste de gala para su festival en Castropol: "Es una buena oportunidad para conocer este producto a fondo"

"Somos la ostra" programa hasta el domingo infinidad de actividades, desde demostraciones de cocina a una prueba de traineras

Castropol30 ABR 2026 20:28

Castropol inauguró esta tarde la duodécima del festival gastronómico "Somos la ostra", una cita asentada en el calendario castropolense y que pondrá a la venta 25.000 unidades de este preciado marisco.

"Estamos felices de alcanzar la duodécima edición. Invitamos a participar a todas las personas que lo deseen, pues hasta el domingo tenemos actividades de todo tipo, no solo de degustación de ostras, sino de carácter cultural y deportivo”, señala el alcalde castropolense, Francisco Javier Vinjoy.

Hace hincapié Vinjoy en que no solo se pueden degustar ostras al natural, sino que hay alrededor de dieciséis elaboraciones disponibles estos días, tanto en los shows gastronómicos que tendrán lugar en la carpa como en los establecimientos hosteleros del concejo. El primer edil agradece el apoyo tanto de la Caja Rural como de las Consejerías de Medio Rural y de Presidencia. Precisamente el consejero de Medio Rural, Marcelino Marcos, asistió a la inauguración del evento en el que destacó que no solo es gastronomía, sino que muestra "una forma de vivir, de trabajar y de cuidar lo nuestro" y enfatizó en que la ostra en Castropol es más que un producto: "Es paisaje, tradición empleo y también es futuro".

En este sentido, señaló que la ría del Eo es un lugar único "resultado de hacer las cosas bien durante mucho tiempo, de saber aprovechar los recursos sin perder el respeto por el entorno, y el cultivo de la ostra es un ejemplo perfecto".

Reconoció así el trabajo de las empresas Acueo y OstrAstur, los dos productores de ostra que trabajan en el estuario, el único de Astuiras con producción ostrícola, y su apuesta por "la calidad, por la sostenibilidad y por quedarse en el territorio".

A la vez hizo hincapié en el apoyo público: "El Centro de Experimentación Pesquera de Castropol es una pieza fundamental. Muchas veces su labor no se ve, pero está ahí: garantizando que todo se haga con rigor, con seguridad y con calidad".

En referencia al sector público recordó que en el Consejo de Gobierno de esta semana se aprobó una inversión de 1,1 millones de euros para apoyar a empresas de acuicultura, comercialización y transformación de productos de la pesca.

Los productores juegan un papel clave en esta fiesta, ya que son los encargados de poner las ostras. Acueo ha reservado una partida de 16.000 ostras y las 9.000 restantes las pondrá a la venta OstrAstur. El epicentro de la actividad es una carpa instalada en el muelle de La Punta.

Programa variado

El viernes habrá varias actividades especiales como una mesa redonda titulada "Cuando íbamosal mar" en el que serán protagonistas varios profesionales del concejo y que tendrá lugar a las 11.30 horas en la casa de cultura. También especial será el show de cocina con ostras a cargo del instituto Marqués de Casariego, previsto para las 12.30 horas. La jornada la cerrará el grupo The Goodmen.

El sábado el show de cocina correrá a cargo de los alumnos del instituto Valle de Aller y también será a las 12.30 horas. En el programa también destaca la XI Contrareloj de Traineras del festival, que comenzará a las 18.00 horas.

El domingo el show de cocina correrá a cargo del cocinero Avelino Gutiérrez, del Peñalba de Figueras. No faltará el tradicional concurso de abridores de ostras, que será a las 14.00 horas. La clausura del festival será a las 15.30 horas.

La corrupción, ese atajo con pendiente

La Nueva España » Cartas de los lectores » 

La corrupción, ese atajo con pendiente

21 de Abril del 2026 - Antonio Valle Suárez (Castropol)

 

La corrupción en España, y quizá en el resto de países, no es una sorpresa ni una importación extranjera. Es más bien una vieja conocida, de esas que no se presentan, pero siempre encuentran silla. Aparece cuando alguien confunde el cargo con la propiedad y el servicio con el beneficio. Y lo hace con modales siempre. Un favor, una excepción, un "esto siempre se hizo así". Nada grave, nada urgente... hasta que lo es todo.

El atajo, como concepto, tiene muy buena prensa. Ahorra tiempo, evita esfuerzo y, sobre todo, evita escrúpulos. El problema es que cuando demasiados toman el atajo el camino recto empieza a parecer sospechoso. En este país, cumplir las normas a veces no te convierte en ejemplar, sino en candidato a ingenuo.

Nos gusta imaginar la corrupción como algo lejano, con despacho grande y titular en portada. Pero también vive más cerca. En lo público, cuando el dinero de todos se vuelve sorprendentemente hospitalario con unos pocos. Y en lo privado, donde el mérito pierde demasiadas veces frente a la cercanía, el esfuerzo frente al apellido y la justicia frente a la conveniencia. Esa corrupción no sale en los periódicos, pero se siente en el estómago. Porque cuando lo injusto te paga el sueldo, la dignidad cotiza a la baja.

Luego está nuestra especialidad nacional, la indulgencia selectiva. La corrupción del contrario es intolerable; la propia, matizable. "No será para tanto", "los otros hicieron más", "esto es lo normal", "él es distinto, es el jefe". Y así, entre excusa y excusa, la anormalidad se convierte en costumbre. Lo preocupante no es que exista corrupción. Lo preocupante es que ya no nos sorprenda.

Cada abuso tolerado es una lección mal aprendida. Enseña que las normas son orientativas, que la ética es decorativa y que la memoria es frágil. Por eso convendría que el ciudadano, ese al que solo se llama cuando hay que votar o pagar, hiciera algo revolucionario. No olvidar. Ni quién, ni cómo, ni cuándo. Sin odio, pero sin amnesia, que es peor. Porque la corrupción no es un accidente. Es una decisión. Y también, demasiadas veces, una tolerancia. El atajo siempre parece buena idea... hasta que el suelo desaparece bajo los pies. Luego vienen las quejas, las manos a la cabeza y el "quién lo iba a imaginar". Pues casi cualquiera que no estuviese mirando para otro lado.

 

Francisco Javier Vinjoy, alcalde de Castropol: «Tenemos dos empresas muy importantes que cultivan ostra y las exportan»

y. g.CASTROPOL / LA VOZ

A MARIÑA

A la derecha, Francisco Javier Vinjoy, alcalde de Castropol
A la derecha, Francisco Javier Vinjoy, alcalde de Castropol 

El regidor destaca la gran evolución del XII Festival de la Ostra, pasando de las 3.000 unidades en primeras ediciones a más de 20.000 en la actualidad

28 abr 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Tiene su técnica particular abrir una ostra. El alcalde de Castropol, Francisco Javier Vinjoy Valea, reconoce que «no es algo complicado, pero hay que saber hacerlo». A pocos días del inicio del XII Festival de la Ostra en la localidad del Occidente astur, certifica el tirón de la cita que se prolonga durante cuatro jornadas en esta época del año, a excepción del año 2021 cuando debido al covid se tuvo que desplazar al otoño. Es justo ahora cuando está en su punto el producto, certifica el regidor local, corroborando con datos la evolución que ha experimentado ante la alta demanda de la degustación. «Representa no solo un empujón al trabajo de investigación y de desarrollo de la industria de la ostra, a través del Centro de Experimentación de Castropol, sino que también sirve para conocer todo lo que rodea a este alimento y, paralalelamente, se realizan otras actividades de tipo cultural vinculadas igualmente al mar y a los usos marineros como el taller de nudos, la proyección del Wild Ocean's Filmfest o la mesa redonda, así como actuaciones deportivas, musicales, infantiles, el concurso de abridores de ostras y, dentro este paisaje fantástico que tenemos aquí, al final es un cóctel de actividades para pasar un fin de semana agradable en Castropol».

«Año tras año _añade_ va creciendo. La medida cuantativa que tenemos es por el consumo de ostras. En el año pasado llegamos a veinte mil y pico ostras y este posiblemente esté en una cantidad similar, cuando en las primeras ediciones era de 3.000 o 4.000». «Como todas las actividades que se hacen al aire libre, dependemos de la climatología», advierte.

 

Presentación de la edición del festival de este año (Francisco Javier Vinjoy, segundo por la derecha)
Presentación de la edición del festival de este año (Francisco Javier Vinjoy, segundo por la derecha) 

 

Vinjoy Valea habla también del contexto en que se celebra este festival, con el fin de no dar al mar las espaldas, sino todo lo contrario. «Particularmente en la ensenada de Castropol la pesca como tal ha ido decreciendo. Ahora hay muy pocas personas que se dediquen a la pesca, incluso al marisqueo también. Se ha ido yendo a otro camino. Las ostras se han abierto su espacio pues tenemos dos empresas muy importantes que las cultivan y exportan en cantidades significativas». Y, a mayores, según amplía comentando sobre otro tipo de actividades en la zona, «el auge de la náutica deportiva, así como el remo, que tiene también un gran empuje tanto en Castropol como en Vegadeo como en Ribadeo. Unas actividades van un poco como sustituyendo a otras. De alguna manera hay que apoyarlas a todas ellas. La navegación a vela es algo que debemos mantener pues hace dos años conseguimos que fuera catalagoda como Bien de Interés Cultural y, afortunadamente, seguimos teniendo alguna persona que sigue construyendo barcos de madera. Creo que todo junto hace que la ría del Eo sea un espacio vinculado al mar en gran medida». «Sin olvidar la construcción de barcos», en referencia a los astilleros de Figueras.

«Las poblaciones de la ría, todas juntas, si suman esfuerzos, son muy fuertes»

Otro punto no menos importante es el medioambiental, en el que destaca, entre otras virtudes de este entorno, la enorme riqueza ornitológica: «El año pasado se editó un catálogo de todas las aves, más de cien especies que pasan por la ría en algún momento del año, que tiene que ver con la conservación natural del entorno y de los animales que viven en este espacio. Conjuntamente, tenemos un patrimonio cultural, industrial y natural importante, que hay que cuidar necesariamente».

«Esta es una ría francamente viva en todo su litoral, en su curso hacia el mar: Figueras, Castropol, Vegadeo, Ribadeo, San Tirso de Abres que son poblaciones que le dan un sentido al entorno, un ecosistema donde cada población tiene sus puntos fuertes y sus puntos débiles pero que todas juntas, si suman esfuerzos, son muy fuertes», reafirma. «Es un espacio donde es maravilloso vivir», concluye Francisco Javier Vinjoy, quien suma siete años como regidor local castropolense.

¿Mejor sin don o con don?

La Nueva España » Cartas de los lectores » ¿Mejor sin don o con don?

13 de Abril del 2026 - Antonio Valle Suárez (Castropol)

De guajes nos mandaban a diario, espuerta en ristre, a hacer los recados. En Barres, mi aldea de niño y no tan niño, había cinco tiendas de comestibles: casa Carraco, Ca Julio, Ca Manteleiro, a Canela y la de Jalina (antes Joaquina de Pascua). Cada una con su olor característico, su libreta de fiar y la idiosincrasia de su parroquia. De los tenderos, solo dos eran "don": don Julio y don Manolo, ambos emigrantes a Buenos Aires en su juventud, que habían vuelto con una pequeña fortuna para instalarse en el terruño. El tratamiento les venía casi de serie, junto a cierta prestancia. Y no eran los únicos. También estaban don Enrique, el cura; don Antonio, el maestro; don Arturo y don Alejandro, de Obras Públicas; don León, el administrativo del Ayuntamiento, y su esposa, doña María, que regentaba la panadería; don José, el del banco... Aunque, curiosamente, el director del otro banco, nacido en el pueblo, quizá por eso nunca fue "don" para nadie. El lenguaje siempre tuvo sus caprichos.

Mientras tanto, un premio Nobel nacido en Luarca, al que veíamos pasear en descapotable y aparcar en el muelle de Figueras, para ir a comer al Peñalba, lo llamábamos simplemente Severo Ochoa. A secas. Sin don ni falta que le hacía.

Hoy el cura es Marcial, el maestro Juan y el director del banco Modesto. Todo más cercano más plano, más moderno. Tal vez más igualitario.

Pero uno sospecha que no hemos perdido el "don". Tal vez lo que hemos ido dejando por el camino es el con don, que no es lo mismo.

Castropol se prepara para celebrar el Festival de la Ostra con un intenso programa de actividades durante cuatro días

Castropol se prepara para celebrar el Festival de la Ostra con un intenso programa de actividades durante cuatro días

La cita gastronómica comenzará el jueves 30 de abril y se alargará hasta el domingo 3 de mayo con degustaciones de ostras al natural cada día

 


Una de las actividades del festival gastronómico "Somos la ostra" de Castropol el año pasado. / T. Cascudo
Castropol16 ABR 2026 20:00

Castropol acogerá del 30 de abril al 3 de mayo una nueva edición del XII Festival de la Ostra “Somos la ostra”, una cita que combina gastronomía, cultura y tradición marinera con una amplia programación dirigida a todos los públicos. Además, durante todos los días del festival, los asistentes podrán disfrutar de degustaciones de ostras al natural a cargo de productores locales, en horario de 12.00 a 15.30 y de 19.00 a 21.30 horas en la carpa del festival.

La inauguración oficial del festival será a las 19.30 horas del jueves 30 de abril, pero las actividades en esa jornada ya comenzarán por la mañana, a las 11.00 horas, con una visita guiada al Centro de Experimentación Pesquera de Castropol y la posterior proyección de una selección de producciones participantes en el Wild Oceans FilmFest, en la Casa de Cultura.

La música tradicional tomará protagonismo con la actuación de la Banda de Gaitas El Penedón, a las 19.00 horas, previo a la inauguración oficial. La jornada culminará con el concierto del grupo “Body & Soul Trío”.

El viernes 1 de mayo, la jornada comenzará con una mesa redonda titulada “Cuando íbamos al mar”, seguida de un showcooking de ostras a cargo del IES Marqués de Casariego. Por la tarde, los asistentes podrán participar en un taller de nudos marineros y volverá a cerrar la jornada la música, en este caso de “The Goodmen”.

El sábado 2 de mayo, la proyección del documental “Ocean with David Attenborough”, ganador en la categoría de documental de la IV edición del Wild Oceans FilmFest, abrirá la jornada, seguido de un showcooking del IES Valle de Aller. Por la tarde, los visitantes podrán embarcarse en una travesía guiada por la ría del Eo y disfrutar del XI Contrarreloj de Traineras. La música de “Los Jimaguas” cerrará el día.

El último día del festival, el domingo 3 de mayo, comenzará con la posibilidad de participar en un taller de llaveros marineros y una visita guiada titulada “Castropol de leyenda”. A mediodía, también tendrá lugar una degustación de ostras “Estilo Peñalba de Figueras”, con la colaboración especial de Avelino Gutiérrez, cocinero y genrente del restaurante Peñalba de Figueras,

El concurso de abridores de ostras, a las 14.00 horas, será uno de los platos fuertes del día, seguido de la entrega de premios y la clausura oficial.

El "Oscar" del whisky se viene para Castropol: Siderit corona a su destilado de centeno como el mejor del mundo



"Esto es algo muy grande", dice el castropolense Rubén Leivas, fundador de la destilería cántabra que acaba de ganar en Londres un prestigioso reconocimiento a su bebidaRubén Leivas y su socio, David Martínez. / R. T. C.


Castropol31 MAR 2026 7:01

El castropolense Rubén Leivas, mitad de la destilería cántabra Siderit, ha logrado lo que parecía imposible: que su creación se alce con el premio al Mejor Whisky del Mundo en la prestigiosa final de los "World Whiskies Awards 2026"celebrada en Londres. Un galardón que sabe a gloria y que corona un minucioso trabajo frente a los gigantes de la industria internacional.

"Para nosotros esto es algo muy grande. Date cuenta de que estás hablando de una microdestilería independiente, española, de Cantabria, y que hemos competido con grandes multinacionales", relata, aún emocionado, el propio Leivas. Este premio, subraya el asturiano, va mucho más allá de la vitrina de trofeos de Siderit: "Nos posiciona en el mapa y el sector se gira, porque miran hacia un whisky español y se preguntan cómo es posible que haya ganado el premio al mejor whisky del mundo".

La anécdota de la mesa 21

El camino hasta el máximo galardón no fue sencillo. Tal y como explica Leivas, el certamen arranca como un embudo gigante en el que participan "8.000 whiskies" en diversas fases eliminatorias a través de catas a ciegas. Siderit llegó a Londres tras haber conquistado la medalla de oro al mejor whisky de España y el premio al mejor del mundo de centeno de menos de doce años. En la gran final británica, ya solo competían contra otros cuatro destilados de élite. Sin embargo, la organización les jugó una pequeña mala pasada psicológica al asignarles los asientos en la gala.

"Llegamos y nos sientan en la mesa 21 de 21. Tú dices: bueno, pues no me toca este año claramente. Ves los Oscar o vas a otros premios y sabes que a los que les van a dar el premio les sientan cerca del escenario", recuerda entre risas. "David (su socio) y yo nos miramos y dijimos: bueno, pues vamos a disfrutar de la cena", añade. Pero el guion dio un giro inesperado. "Ahí estábamos, entre el segundo plato y el postre, cuando de repente dicen por megafonía: mejor destilería del mundo, whisky de centeno, destilería Siderit de España. Dimos un salto para arriba y nos aplaudió todo el salón, porque estábamos al fondo del todo. Fue una sorpresa, te quedas muy en shock y la verdad es que no nos lo esperábamos", confiesa el cofundador.

El nacimiento de una nueva categoría mundial

A su regreso a casa, la recepción de vecinos y clientes ha sido inmejorable. El triunfo confirma la filosofía que la marca lleva aplicando desde su fundación en 2013: "Disfrutando de las cosas bien hechas". Como explica Leivas, el secreto reside en "darle una vuelta a un producto que ya existe y hacerlo lo mejor posible". Sabían que su producto "estaba muy rico" y que en una cata a ciegas, donde solo habla el sabor y la calidad, tenían opciones reales de dar la sorpresa.

Convertidos en esa "rara avis" que de vez en cuando rompe los esquemas en los sectores más tradicionales, en Siderit tienen claro que este éxito es un espaldarazo para toda la industria nacional. "Queremos escribir nuestra propia historia, nuestra propia línea en el mundo del whisky, haciéndolo con calma y con obsesión por la calidad", reflexiona Leivas. Su gran objetivo final, asegura, es que este hito ayude a consolidar un nuevo marco de referencia: "Es un gran apoyo a una nueva categoría que se empezará a escribir, que será el ’whisky español’, y que estará al lado de los whiskies escoceses, americanos o japoneses, haciendo camino junto a otras grandes marcas de aquí", concluye el castropolense.

La paz no avisa cuando se va

La Nueva España » Cartas de los lectores » La paz no avisa cuando se va

19 de Marzo del 2026 - Antonio Valle Suárez (Castropol)

Nos hemos acostumbrado a la paz como quien se acostumbra al aire, sin pensar en lo que ocurre cuando falta. Y ese es el error. Porque la paz no hace ruido, no ocupa titulares... y por eso mismo se vuelve invisible, hasta que desaparece sin avisar.

La guerra no es estrategia ni geopolítica. Es el cabalgar de los cuatro jinetes de la Apocalipsis, repartiendo hambre, miseria, tristeza, violaciones, robos, intereses, injusticias, impotencia, ciberataques y atentados. Es el derrumbe de todo lo que creemos seguro. Donde hay guerra no hay debate, ni derechos, ni futuro. Solo imperan el miedo, el silencio y la pura supervivencia entre tinieblas. Creo que no exagero, amigo lector. Si lo dudas repasa la historia, que no es difícil el poder hacerlo hoy día. Y si quieres buscar un escenario que, aunque ficticio, nos meta en la realidad, puedes ver "El pianista", una película donde el atronar de la guerra nos lleva a una salvaje realidad.

Mientras aquí discutimos en un bar o protestamos en la calle, en otros lugares el hospital es un blanco, la escuela un recuerdo y la infancia un lujo extinguido. Allí, una sirena no avisa, condena. Allí, la vida cotidiana no se organiza, se improvisa entre ruinas. Esa es la diferencia brutal entre vivir y resistir.

La paz no es un derecho garantizado. Es un equilibrio frágil, casi caprichoso, que puede romperse por decisiones de unos pocos y pagarse por la inmensa mayoría. Basta una chispa, un conflicto mal medido, un interés disfrazado, una ambición sin freno de uno o varios locos que emergen de repente, para que todo salte por los aires en mil pedazos. También puede ocurrir aquí. Sí, aquí mismo.

Conviene decirlo claro, sin adornos. La guerra siempre lo destruye todo..., salvo a quienes la impulsan desde lejos beneficiándose de ella. Los demás solo heredamos miedo, pérdidas y silencio.

Y cuando llegue, porque la historia insiste, no aprende y se repite, ya no servirá lamentarse ni decir que no la hemos visto venir.

Emotiva celebración en un popular restaurante de Castropol por los 40 años de trabajo de su jefe de sala: "Lo llamamos hermano mayor, porque está siempre en todo"

Avelino Álvarez empezó en el establecimiento en 1986 y es "uno más" de este negocio familiar

Vicente Alonso y Avelino Álvarez en el jardín del restaurante.

Vicente Alonso y Avelino Álvarez en el jardín del restaurante. / Casa Vicente

Castropol17 MAR 2026 16:52
Actualizada 17 MAR 2026 17:38

El 15 de abril de 1986 empezó a trabajar en Casa Vicente el castropolense Avelino Álvarez y este domingo cumplió sus cuarenta años de trabajo ininterrumpido en este prestigioso restaurante de Castropol. Los responsables del establecimiento no pasaron por alto la efeméride y celebraron como se merece este particular "cumpleaños" de su empleado más veterano, actual jefe de sala. "Cuarenta años en casa. Gracias por tu compromiso y lealtad", se pudo leer en la tarta que acompañó esta fiesta tan particular.

Cuenta Marta Fernández-Catuxo, que gestiona el restaurante junto a su marido Vicente Alonso, que Avelino es más que un empleado, un miembro más de la familia. "De hecho le llamamos cariñosamente el hermano mayor. Es uno más, está siempre en todo. Avelino no solo es un gran profesional, sino también una gran persona", añade.

Marta Fernández-Catuxo, Avelino Álvarez y Vicente Alonso posando con la tarta.

Marta Fernández-Catuxo, Avelino Álvarez y Vicente Alonso posando con la tarta. / Casa Vicente

Avelino Álvarez es natural de Vilarín, en la parroquia castropolense de Balmonte, y empezó a trabajar como camarero con la segunda generación de este negocio que cuenta 85 años de historia a orillas de la ría del Eo. "Empezó al acabar la mili. Estuvo ocho años con Vicente padre y treinta y dos con Vicente hijo y aquí aprendió el oficio", añade Fernández-Catuxo, que da cuenta de lo emotivo de la celebración. "Se emocionó porque se acordó de toda la gente que falta", relata.

En la publicación que el restaurante hizo en sus redes sociales fueron muchos los comentarios alabando la profesionalidad del jefe de sala, al que muchos usuarios se refirieron como "una institución". Con todo, a Avelino aún le queda cuerda para rato pues, pese a los cuarenta años en el restaurante, aún no se jubila, como creyeron muchos al ver la publicación.

Equipo consolidado

Señalan los responsables de Casa Vicente que el personal es una parte fundamental del negocio: "Da igual que des una gran comida, si luego falla el trato con el cliente. Deben funcionar todas las patas". En este sentido, Casa Vicente cuenta de manera fija con una plantilla de alrededor de doce personas y el que lleva menos tiempo suma ocho años de experiencia.

Cuando el vecino ladra

La Nueva España » Cartas de los lectores » Cuando el vecino ladra

2 de Marzo del 2026 - Antonio Valle Suárez (Castropol)

Creía que ya lo había visto todo. Pues no. Ahora hay gente que se siente perro, gato, raposo, cocodrilo y se pone orejas y rabo postizos, saliendo a la calle a cuatro patas. Lo hacen corriendo, saltando, desplazándose arrastrados y gruñendo. Se conocen como "therians". Quédese con la palabra. Empezaron por Latinoamérica y ya llegaron a Navia el pasado fin de semana. Un joven mexicano, Jesús Antonio, dijo a la CNN que es "therian" desde hace un par de semanas y se identifica como un perro de raza french poodle. ¡Acongojante!

El otro día vi a uno olisqueando una farola. Yo no sabía si saludarlo o tirarle un palo. Finalmente, me cambié de acera. Él y yo nos miramos en la distancia y seguimos camino en direcciones opuestas.

Que cada cual haga lo que quiera, faltaría más. Pero cuando el vecino ladra en el parque, ¿a quién llamamos, al médico o a la perrera? ¿Le ponen chip o DNI?

Aquí ya tenemos todas las paredes meadas con marcas de perro y, más de la cuenta, rebozadas de inmundicias. Bastante trabajo tienen los portales y las farolas como para sumar ahora lo que venga en versión humana. Al final va a haber que salir con botas de goma para bajar a por el pan.

Antes los vicios eran más sencillos: disfrazarse por Carnaval, beber vino o sidra, el tute y protestar por el fútbol y otros. Ahora el personal se mete en unos garabanzales mentales que no los desatasca ni la manguera del Ayuntamiento. A este paso, cualquiera se sentirá semáforo y se quedará en rojo en mitad del cruce.

Yo, por si acaso, seguiré siendo humano, que, con sus defectos, ya se da bastante guerra.

Y si algún día me oyen ladrar, tranquilos, no es identidad animal... Es que perdió el Sporting o el Oviedo.

El wéstern que nos enseñó a mirar al revés

La Nueva España » Cartas de los lectores » El wéstern que nos enseñó a mirar al revés

El wéstern que nos enseñó a mirar al revés

26 de Febrero del 2026 - Antonio Valle Suárez (Castropol)

Durante años, y dedicando a ello probablemente más tiempo que el que habría aprobado cualquier maestro con sentido práctico, viví pendiente de las historias del Oeste americano. Ese género llamado wéstern donde el polvo siempre era noble y las balas, curiosamente, parecían tener principios. Silver Kane y Marcial Lafuente Estefanía eran, principalmente, los encargados de alimentarme, a través de mi amigo Manolín de Martina, que sirviendo de intermediario me prestaba las novelas que saciaban nuestra sed de horizontes lejanos y justicia instantánea. No recuerdo de dónde los sacaba el bueno de Manolín, pero estaban tan sobados que parecían haber sobrevivido no a un duelo al sol, sino a una estampida completa. Yo los leía mientras alindaba las vacas en verano, mientras ellas, ajenas a toda épica, se entregaban con entusiasmo al maíz del vecino. Durante el curso, robaba horas al bachillerato mientras mi madre seguía enfrascada en sus interminables trabajos de la casería, sin sospechar que en casa convivía con un pistolero en prácticas, aunque sin sombrero ni puntería.

Todavía resuenan en mi mente los disparos, el olor imaginario de la pólvora y el estruendo glorioso de los indios cayendo abatidos desde sus caballos, víctimas infalibles de aquellos héroes que, curiosamente, nunca fallaban un tiro ni siquiera a cincuenta metros y con viento en contra. Aquellos hombres disparaban con una eficacia que ya habría querido para sí cualquier cazador de la parroquia. Los indios, en cambio, chillaban, caían y perdían. Siempre perdían. Y yo, disciplinado lector de aquella justicia de papel, me alegraba. Más tarde, viendo las películas en el cine Cervantes, en Figueras, todos nos levantábamos de las butacas aplaudiendo cuando los indios caían arrastrados por sus caballos. Las pocas veces que un indio lograba abatir a un blanco, aquello me parecía poco menos que una alteración intolerable del orden natural.

Con los años, sin embargo, algo empezó a no encajar en aquella historia. Me pregunté cómo era posible que quienes vivían en aquellas tierras desde siempre, cazando, pescando y criando a sus familias, hubieran pasado a ser los villanos oficiales de una historia que, casualmente, escribían quienes acababan de llegar. Resultaba sospechoso que los recién llegados fueran siempre los civilizados y los malos los otros, los salvajes, como si la civilización consistiera, esencialmente, en llegar, plantar una bandera y empezar a repartir justicia a tiros pero con modales.

Comprendí entonces que aquellas historias, tan emocionantes como improbables, habían hecho su trabajo con una eficacia admirable. Habían logrado que un niño de aldea, rodeado de vacas y lluvia, viera como héroe a un hombre solitario que resolvía cualquier conflicto con un revólver. Sin necesidad de jueces, ni abogados, ni trámites, ni esa molesta burocracia que, al parecer, nos hace pensar que nunca logró cruzar el Mississippi. Hoy, al recordar todo aquello, no siento rabia, sino una cierta ironía. Me doy cuenta de que no solo me enseñaron quién ganaba en aquellas páginas, sino también a quién debía admirar y a quién debía temer. Y lo hicieron tan bien que durante años creí que la justicia llevaba sombrero, espuelas y una puntería sobrenatural.

Ahora sé que no. Pero aún hoy, cuando el viento levanta polvo en cualquier camino, no puedo evitar mirar alrededor por si aparece un jinete solitario. Aunque sospecho que, de hacerlo, lo más probable es que se pierda buscando cobertura o preguntando por la señal del teléfono.

"Madame Butterfly" en Castropol: la actividad que busca acercar la ópera al público familiar y que no te puedes perder

La cita se enmarca en el ciclo "Cuentos bajo las estrellas" y será este jueves con la colaboración de la divulgadora Dalia Alonso

Manuela Busto en una actividad para niños.

Manuela Busto en una actividad para niños. / R. T. C.

Castropol09 FEB 2026 15:16
Actualizada 09 FEB 2026 16:17

El ciclo "Cuentos bajo las estrellas" que promueve desde hace años la Biblioteca Popular Circulante Menéndez Pelayo acoge este jueves un viaje a la ópera de "Madame Butterfly". En esta ocasión la cita cuenta con una invitada de lujo: la escritora, poeta y divulgadora Dalia Alonso, que se ocupará de acercar la ópera a los más pequeños de la casa. La propuesta comenzará a las 18:00 horas en el casino teatro de Castropol.

La actividad es posible gracias a la colaboración de la Fundación Ría del Eo, el colegio La Paloma de Castropol y la Asociación de Madres y Padres de Alumnos (AMPA) del centro. Cuenta la bibliotecaria, Manuela Busto, que "a través de una dinámica de juego, se acercará la ópera a los más jóvenes".

Patrocinado por la Fundación Ría del Eo.

La Ópera de Oviedo se asoma a Castropol y esta es la oportunidad para conocer por dentro la producción de "Carmen."

La Ópera de Oviedo se asoma a Castropol y esta es la oportunidad para conocer por dentro la producción de "Carmen."

Eva Pando, Francisco Javier Vinjoy, Covadonga Cotarelo, Miriam Moya, Noelia Pérez y Juan Carlos Rodríguez-Ovejero en la presentación. / T. Cascudo

Mostraremos una pequeña muestra de lo que es esta producción y con un elenco de cantantes extraordinario", señala Juan Carlos Rodríguez-Ovejero

Castropol27 ENE 2026 20:00

Los amantes de la ópera tienen una cita ineludible este jueves en Castropol. Dentro del programa "Ópera en el territorio", posible gracias a la Fundación Caja Rural de Asturias y a la Ópera de Oviedo, se podrá disfrutar en el Occidente de un recital con algunas de las arias y los dúos más populares de la producción "Carmen", que se estrena en el Teatro Campoamor el viernes 30. La cita castropolense será el jueves, a las 19:00 horas en el casino-teatro. Además, se sortearán veinticinco invitaciones dobles para asistir a un ensayo en el teatro ovetense.

El recital previsto para Castropol "combinará una introducción al argumento de la obra, a cargo de la narradora Dalia Alonso, con un recorrido musical por algunos de los pasajes más conocidos de la ópera, interpretados por artistas de la Ópera de Oviedo". Los afortunados que se hagan con el premio asistirán el lunes, a las 19:30 horas a un ensayo en Oviedo. Además, la organización ofrece un servicio de autobús desde Castropol.

La iniciativa se presentó esta mañana en Castropol con la presencia del presidente de la Ópera de Oviedo, Juan Carlos Rodríguez-Ovejero; la directora de la Fundación Caja Rural de Asturias, Eva Pando; el alcalde castropolense, Francisco Javier Vinjoy y la concejala de Cultura, Miriam Moya. También estuvo presente la directora de la oficina de la Caja Rural de Castropol, Noelia Pérez, y la presidenta de la Asociación Casino Teatro de Castropol, Covadonga Cotarelo, que puso todo su empeño en que la ópera recalara en Castropol.

En cocina, como en la vida, vas viendo

20 de Enero del 2026 - Antonio Valle Suárez (Figueras, Castropol)

Cuando uno empieza a cocinar por afición y no por obligación, las recetas se siguen al pie de la letra. Cien gramos por aquí, cuatro cucharadas por allá, el cronómetro vigilando como un sargento chusquero y provocando tensión e, incluso, nerviosismo. ¡Qué cosas! Todo es exactitud, temor al error y una secreta aspiración a mejorar, como si la cocina fuera una oposición con temario infinito. Parece como si no hubiese problemas más serios, pero es así.

Luego llega un momento, después de horas de vuelo, no se sabe bien cuándo, en que el medidor se queda en el cajón, la báscula se llena de polvo y el termómetro pasa a ser el ojo. O mejor dicho: el "vas viendo". Ese punto mágico en el que uno prueba, remueve, rectifica y vuelve a probar. Y cuando ya dominas el arte del "vas viendo", empiezas a abandonar el humilde título de cocinillas para acercarte, con cautela, al de un ya responsable cocinero.

La proporción de cocineros aficionados frente a las cocineras amas de casa sigue siendo muy pequeña. Ellas no juegan a cocinar. Ellas cocinan. Sin focos, sin aplausos y sin posibilidad de error. Porque al cocinero ocasional se le perdona todo; a ellas, nada. Ellas son las verdaderas profesionales. Las que han sacado adelante comidas diarias, familiares exigentes y paladares críticos. Las que han soportado esto está salado, lo hiciste de más, te pasaste con el picante... Como si el milagro diario de poner un plato caliente en la mesa fuera poca cosa. Sin estrellas Michelin, pero con una resistencia digna de estudio. Y, casi siempre, en la sombra, calladas y viendo lo que se cuece.

Mientras nosotros presumimos de improvisación y libertad creativa cual integrantes de un "txoko", ellas llevan décadas cocinando "a ojo" sin haberlo bautizado nunca así. Sin recetas escritas, sin cursos, sin postureo. Saben cuándo el plato está hecho sin mirar el reloj, cuándo falta un minuto sin tocar el fuego y cuándo alguien va a protestar antes incluso de que abra la boca.

Por eso, cuando uno empieza a creerse cocinero porque ya no pesa la sal, conviene hacer un ejercicio de memoria y de humildad. Porque, recordemos, el verdadero máster en cocina lo han cursado ellas, día tras día, año tras año y, muchas veces, sin descanso y sin reconocimiento.

Y eso de "vas viendo" sí que no se aprende en ningún libro.

De niño me encantaba meterme en la cocina con mi abuela para ver cómo hacía el caldo y los guisos. Un día que se apartó un momento del fogón, tomé la sartén con un frisuelo dentro y le di la vuelta por el aire. "¿Viste, abuela, viste? Le di la vuelta por el aire". Me disgusté mucho, pues me contestó que la cocina no era cosa de hombres y me echó de allí.

El "vas viendo" lo aprendí de mi tía Tilde, que cocinaba como nadie unas tortas de manzana. Con tal motivo, un día le pregunté la receta. Y ella, después de pensar unos segundos, empezó la letanía: harina, mantequilla, pizca de sal... "Sí, sí, pero cuánto de cada", le dije. A bote pronto, me contestó: "Bueno, eso, como en la vida, ’vas viendo’"...

La ópera se acerca a Castropol: este es el día del "estreno municipal" de "Carmen

La iniciativa de Ópera de Oviedo, que trata de trasladar actividades fuera del Centro de Asturias, cuenta con el respaldo de la Fundación Caja Rural de Asturias, el Ayuntamiento de Castropol y el propio Casino Teatro

Escena de "Carmen".

Escena de "Carmen". / LNE

Ana M. Serrano

Ana M. Serrano

Castropol14 ENE 2026 13:47

La ópera hará escala en la comarca el jueves 29 de enero y lo hará en un escenario con historia. El Casino Teatro de Castropol abrirá sus puertas a las 19.00 horas para acoger un concierto muy especial dedicado a "Carmen", la inmortal obra de Georges Bizet, en una cita con entrada libre hasta completar aforo.

El recital permitirá al público disfrutar de algunas de las páginas más reconocibles de esta obra maestra, interpretadas por solistas de la Ópera de Oviedo, protagonistas habituales sobre el escenario del Teatro Campoamor, donde "Carmen" vuelve a representarse esta temporada. La narración del concierto correrá a cargo de Dalia Alonso, informan desde el Ayuntamiento, que guiará al público a través de la trama y los momentos clave de la ópera.

El concierto, como ocurrió en otras zonas de Asturias, no será solo una oportunidad para acercarse a la lírica en directo sin salir de Castropol, sino también una antesala privilegiada a la gran producción que se vive estos días en Oviedo. Entre los asistentes se sortearán 50 entradas para el ensayo general de Carmen en el Teatro Campoamor, previsto para el lunes 2 de febrero, a las 19.30 horas, una ocasión poco habitual para descubrir el trabajo previo a una gran función.

La iniciativa cuenta con el respaldo de la Fundación Caja Rural de Asturias, el Ayuntamiento de Castropol y el propio Casino Teatro.

La paguita

5 de Enero del 2026 - Antonio Valle Suárez (Castropol)

Paguita es una palabra cómoda. Cabe en un tuit, evita pensar y es muy socorrida en las tertulias. Se usa para señalar a quien cobra ayudas sociales. El abuso existe, claro. Perseguirlo, también. Lo que sobra es el histerismo cargado de empeño contra aquellos que tienen la desgracia de tener que subsistir con la ayuda del Estado, que somos todos. Porque cuando se miran los datos resulta que España destina menos presupuesto que la media europea a ayudas a los más desfavorecidos: rentas mínimas, apoyo a familias vulnerables, exclusión o vivienda. Francia, Alemania o los países nórdicos gastan más. Y no parecen repúblicas de la holganza.

La diferencia está en gestionar mejor y gritar menos. Aquí hacemos lo contrario. Poco gasto y mucho aspaviento cada vez más extendido. Y así se construye un relato que convierte a todos los perceptores en sospechosos y a algunos opinadores en inquisidores de sobremesa.

Lo realmente llamativo es la ansiedad moral que provoca la paguita en ciertos sectores, que se siente desvelados por unos cientos de euros ajenos y con una somnolencia profunda ante dispendios bastante más caros y con corbata que, diariamente, desfilan por delante de nuestras narices.

A los muy preocupados habría que tranquilizarlos diciéndoles que no se alarmen tanto, que no sean mezquinos y que, sobre todo, ojalá nunca tengan que pedir una paguita para sí mismos. Nadie presume de ayuda social; se llega a ella cuando la vida falla, y que levante la mano el que tenga garantizado no recibirla nunca jamás.

Por tanto, sería bueno hacer menos uso del dedo acusador y tirar más de la memoria. La red de protección molesta cuando es de uso ajeno..., hasta que un día le hace falta a uno para no estamparse con la dura realidad de la necesidad y la miseria. Entonces, no.

Hay un belén en Castropol que homenajea (con carpintero y niebla incluida) a los talleres de ribera de la ría del Eo

"Es digno de ver", señalan los visitantes del nacimiento ubicado en la iglesia Santiago Apóstol de la villa castropolense

Castropol16 DIC 2025 14:00

El belén parroquial de Castropol incorpora esta Navidad una novedad muy especial: un pequeño taller de ribera que sirve para homenajear a los carpinteros tradicionales de la ría del Eo. La instalación, en una esquina de este popular nacimiento, recrea, con todo lujo de detalles un taller, con carpintero incluido. Además, es tal el mimo puesto en esta creación, que cuenta con un mecanismo que genera humo y que permite imaginar la bruma o neblina tan característica de la ría del Eo.

Este homenaje a los carpinteros, que ha hecho crecer al belén castropolense, es obra del castropolense Antonio Quintana. El carpintero aparece trabajando en su taller, junto a la ribera del Eo y allí hay un bote listo para salir al mar, también cajas de pescado y almejas. Merece la pena detenerse y observar los detalles.

Cuenta Paco Fernández, otro de los voluntarios que elabora en el montaje, que "es digno de ver" y anima a visitar la instalación. Durante la Navidad, la iglesia estará abierta a diario, a excepción de los festivos, en horario de 17:00 a 19:30.

"Está gustando mucho", celebra el castropolense, que indica que entre las novedades de la instalación de este año está también la incorporación de una zona de desierto. Llaman la atención las figuras del belén, la mayoría piezas de Olot, algunas de mediados del siglo XX.

Los Amigos del Árbol han convertido el centro de Castropol en un auténtico cuento navideño

"En el salón de Papá Noel se hace fotos un montón de gente. Da trabajo, pero merece la pena porque esto da vidilla al pueblo", cuentan los comerciantes

Castropol14 DIC 2025 6:02

Cuando Juan Pablo Carbajales y su mujer, Viviana Oliveros, se hicieron cargo de la Administración de Lotería de Castropol, en el año 2016, vieron la necesidad de dar ambiente navideño a la calle Penzol Lavandera, arteria comercial de la villa castropolense. Hablaron con los locales vecinos y montaron un árbol en la pequeña plaza frente al bar Antón. Aquella idea ha ido creciendo y ahora, convertidos en la asociación Amigos del Árbol, casi cuentan con cuatro kilómetros de alumbrado.

"En 2018 constituimos la asociación y desde entonces, salvo en la pandemia, hemos ido a más", cuenta Carbajales, el principal ideólogo de esta particular decoración. La escena principal de este cuento navideño se localiza junto al enorme árbol de Navidad, de cerca de cuatro metros, con Grinch incluido. Allí se ha recreado una especie de salón de Papá Noel, con trineo, chimenea y buzón para las cartas.

Creciendo año a año

Cada año se van añadiendo complementos. Este año se ha escogido un edificio ruinoso ubicado junto al árbol para instalar tres siluetas de los Reyes Magos y una gran estrella de madera hecha con caballetes junto a la plaza del Cruzadero, donde el Ayuntamiento ha instalado un belén. Además, los Amigos del Árbol han ampliado la iluminación de las calles, creando un sendero de luces por todo el casco antiguo.

"Cuando empezamos con esto, el Ayuntamiento no ponía casi nada de decoración y ahora también ha mejorado en eso. Somos conscientes de que se ocupan de otros puntos del concejo y que todo el mundo quiere algo, así que nosotros vamos poco a poco contribuyendo a mejorar la zona", señala Carbajales.

Fondos

El presupuesto para la decoración y la compra de luces sale del magosto que organizan cada septiembre y de la venta de lotería. También suma la ayuda que se pide en la chocolatada que se organiza el día que se inaugura el alumbrado, en este caso, el pasado puente de la Constitución.

Lo mejor de todo, cuentan los comerciantes, es que se ha logrado despertar interés y visitas. "En el salón de Papá Noel se hace fotos un montón de gente. Da trabajo, pero merece la pena porque esto da vidilla al pueblo", señalan.

Visita al belén parroquial

El hostelero retirado Paco Fernández preside la Asociación Amigos del Árbol y también forma parte del grupo de voluntarios que colocan el belén parroquial en la iglesia de Santiago Apóstol. También este año es más grande que la pasada edición y ha incorporado un pequeño homenaje a los carpinteros de ribera: una recreación de un taller hecho a mano por Antonino Quintana. "Está gustando mucho", cuenta Fernández, que invita a realizar una visita completa a la villa sin olvidarse del interior de la iglesia.

El nacimiento se podrá visitar todos los días de Navidad, salvo los festivos, en horario de 17:00 a 19:30 horas.

Carta para 2026 a Sus Majestades los Reyes Magos de Oriente

12 de Diciembre del 2025 - Antonio Valle Suárez (Figueras (Castropol))

Queridísimos Reyes Magos de Oriente:

En primer lugar deseo con toda mi alma os encontréis bien, con salud en el cuerpo y en el ánima. Soy consciente de que lleváis mucha experiencia a cuestas, pero aún estáis para visitarnos muchos años más, seguro. Y con la ilusión que cada diciembre vuelve a despertarme por suerte, aún sin necesidad de pilas ni instrucciones que me impulsen, me animo a escribiros para haceros una petición un tanto curiosa. No os pediré juguetes, ni tesoros, ni siquiera unas zapatillas nuevas, que bien me vendrían para pelear con mi viejo espolón. Os ruego algo mucho menos envolvible, pero quizá más urgente. Os pido un recordatorio para padres e hijos, de esos que no pesan pero iluminan. Veréis, desde hace un tiempo ronda por nuestras casas un personaje muy particular. No llega en camello, ni deja huellas en la nieve, ni firma sus visitas con purpurina. Se aparece en cuanto se le pronuncia, como si siempre estuviera al otro lado esperando su oportunidad. Es como si fuera el "Genio de la Lámpara", aunque no se desplaza en nubes de humo ni necesita lámparas que frotar, pues solo basta con tocar un botón o murmurarle algo y ahí está, dispuesto a obedecer con más rapidez que un paje recién estrenado. Sé que me entendéis, pues siempre vais con los tiempos.

Hasta hace nada, escribir sobre cualquier tema era un ejercicio casi sagrado: pensar, investigar, garabatear, tachar, volver a pensar... Todo ese ritual hermoso que nos costaba minutos, horas o días y nos enseñaba a ordenar la cabeza ahora te lo puede arreglar de repetente: ¡Zaaaassss! Recuerdo con ternura aquellas cartas que mi madre escribía a mi hermana en Avilés, que entonces parecía estar en la otra punta del mundo, con su Bic y su caligrafía impecable. Ella no necesitaba genios escondidos, le bastaban su corazón, su tiempo robado al excesivo trabajo y su letra, tan suya, y de vez en cuando parar su boli y mirar hacia arriba para volver a escribir. Pero hoy, Majestades, vivimos tiempos un poco más... digamos, "acelerados". Pero tenemos ahí al geniecillo en cuestión que está siempre a punto, deseoso de hacer por nosotros lo que antes nos hacía sudar un poquito la frente. Y oye, no seré yo quien critique una ayudita de cuando en cuando. Siempre y cuando, y aquí está la gracia, no le entreguemos las llaves del pensamiento ni le dejemos el mando a distancia de nuestra imaginación. Que el genio cose, sí... pero conviene que el hilo y el campo de la puntada lo elijamos nosotros. Por todo ello os ruego, queridos Reyes Magos, que cuando, en la madrugada del 6 de enero, vayáis dejando ilusión junto a cada zapato, añadáis también un susurro, un aviso, un guiño, para que padres e hijos recuerden que el Genio de la Lámpara es útil, pero que sus destellos pueden deslumbrar; y que, si uno se acostumbra demasiado a él, corre el riesgo de olvidarse cómo se sueña por su cuenta. Y ya sabemos que los poderes grandes, si no se manejan con cuidado, a veces encuentran manos menos bondadosas que las vuestras.

No os pido que escondáis la lámpara, faltaría más, sino que enseñéis a usarla con cabeza, con cariño y con un poquito de ese sentido común que nunca pasa de moda. Que la magia siga siendo humana, aunque el genio insista en hacérnoslo todo demasiado fácil.

Con la gratitud y esperanza de un niño, ya mayor pero ilusionado, que se niega a dormirse del todo.