MILAGRO

A Miguel Ángel Serrano Monteavaro.

 

Siento que ya se acerca

la hora de marcharme,

el bagaje está listo:

Es el viento en mis manos.

Ese poema incierto

que no puede atraparse.

Ese poema incierto

que no pudo escribirse,

ni florecer, ni concretarse.

Y era en sí, tan sencillo

decir, que sólo aspiro

a que un mozo cualquiera, sentado en la taberna,

allá, lejos, muy lejos,

en mi pueblo soñado,

con su jarra vacía,

farfulle, ya beodo,

y se cuente a sí mismo:

 

"Fue amigo de mi abuelo.

Era un muchacho noble,

soñador y bohemio

que quiso ser poeta.

Se perdió en la distancia,

pero llevó en sus carnes,

sin poder extirparlas:

las esquinas del pueblo

sus calles y silencios.

La niñez, los amigos,

la juventud, los besos.

¡Añoranzas, recuerdos!

y lo enterraron..., con ellos".

Solamente a eso aspiro.

Porque sé, que aquel viento

que acarició mis manos...,

soplará mis cenizas

hasta encontrar mi oído

y me dirá: No has muerto,

el milagro ha surgido.

                                                    Amador García Acebo

28/08/2006 17:30 Autor: castropol. #. Tema: versos.

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