13 de Enero del 2020 - Antonio Valle Suárez (Castropol)

Mi buen amigo y pesado jubilado Bras, ayer, en la diaria caminata, nos dijo que su amigo Manolo siempre le dice que los años pasan veloces como los postes de la luz en la carretera cuando vamos en coche, y que cuanto más corres más rápido pasan. A mí maldita gracia me hace ese razonamiento. No me gusta por dos razones: una, porque es verdad que compruebo que los años pasan raudos, y ello me duele. Otra, porque la razón, por lo menos a Bras, le viene de su experiencia de la vida, no en vano presume de tener más de media docena de decenas de años encima, que debieran ser suficientes para poder decirlo e incluso asegurarlo sin temor a equivocarse. Me temo que a todos los mayores nos empieza a preocupar el mantra sobre el paso de los años de ese tal Manolo, que nos trasmite Bras.

A propósito, Bras nos contó ayer que lleva un tiempo observando, preocupado, el funcionamiento de las ayudas a domicilio prestadas por parte de los Servicios Sociales de nuestro Ayuntamiento. Os lo cuento tal cual nos dijo: “Todos sabemos que las ayudas sociales prestadas por el Ayuntamiento a los que las necesitan son imprescindibles hoy día, ya que la media de edad de los vecinos, junto con su poder adquisitivo, va en contraposición. La necesitan como agua de mayo. Es verdad que el Ayuntamiento arrima el hombro y facilita a los vecinos consultas de podología, técnicas para la seguridad doméstica, primeros auxilios, ayudas económicas al consumo energético de los hogares con menos recursos, encuentros y homenajes a los mayores, organización de viajes y un montón de atenciones más. Además de cobrarnos religiosamente los impuestos. Pero la más importante de las ayudas, que se está cumpliendo a medias, es la llamada ayuda social a domicilio a las personas que no se pueden valer por sí mismas. Como sabéis, su fin es el de acompañar y apoyar en su casa a los ancianos que viven solos una o varias horas al día. Auxiliándoles en sus paseos al aire libre, prestándoles ayuda físicas y psíquicas, conversando con ellos, escuchando sus inquietudes, facilitándoles el necesario aseo personal y haciéndoles la limpieza del hogar para que tengan una vida saludable y digna, que no es ni más ni menos que la que se merecen después de una larga vida de trabajo y sacrificios. Se trata de un reconocimiento prometido por todos nuestros gobernantes cada vez que las urnas están a la vista y que, por tanto, debe cumplirse al completo y no a medias. Es una pena que estas ayudas estén afectadas por una cojera que, a día de hoy, no parece capaz de curar del todo nuestro Consistorio. La consecuencia es que impide caminar con la seguridad y la eficacia que las personas de la tercera edad necesitan, requieren y merecen”.

Después de una pequeña pausa, Bras, mirándonos fijamente, nos lanzó cuatro preguntas seguidas que nos alumbraron nuestras ya cansadas mentes: “¿Cómo es posible que los sábados y domingos, festivos y puentes no aparezca ayuda alguna en los domicilios de los necesitados? ¿Es que esos días de fiesta son distintos a los demás y, por la gracia de Dios, no necesitan asearse, comer, adecentar su vivienda o dar un necesario paseo? ¿Es que el responsable que controla esos servicios no puede promover y mover al Ayuntamiento para que, de una vez por todas, solucione tan grave problema de abandono? ¿O es que los responsables de turno ya se dignaron a visitar a esos ancianos necesitados los días que no tienen ayuda y comprobaron, in situ, que están hibernando y no necesitan de apoyo alguno y que ni siquiera tienen peligro de enfermar? Con estas actuaciones nos tememos que no vamos a creer en las promesas de los dirigentes en épocas electorales. Ni tampoco les creeremos cuando los requiramos y nos den contestaciones para salir del paso, como, por ejemplo, ‘estamos en ello para ver cómo lo solucionamos’. No es de conciencia el jugar con la tercera edad, señores. No lo es, aunque ustedes y algunos de nosotros vivamos bien, sin necesidades como las expuestas. Si este problema no se soluciona de una vez, yo, Bras, escribiré en nombre de todos una carta a los Reyes Magos donde, además de informarles de todo lo que está ocurriendo, les pediré que, por favor, solucionen un problema tan crucial como el que nos atañe, ya que los que nos gobiernan aquí parece ser que no quieren o, a lo peor, no son capaces de solucionarlo”.

¡Tremendo este Bras, siempre despertando conciencias! Si no se soluciona pronto este grave problema, me temo que no habrá papel en la papelera cercana para estampar las firmas de tantos afectados.

 

Cartas de los lectores en La Nueva España.

Comentarios  Ir a formulario

gravatar.comAutor: Pepin

Buenas noches a todos, permitirme este foro para despertar otro punto de vista sobre este tema porque la demogogia cada ves este mas presente y hay que enfrentarse a ella sin tapujos. De las personas que reciben todas estas ayudas, no las habrá que tienen medios suficientes para pagar?. Me refiero a que igual tienen propiedades que pueden vender y esto parece que no se controla por parte de los gobiernos locales y autonómicos.

Fecha: 22/01/2020 21:08.


gravatar.comAutor: JUAN

Respecto al comentario de Pepin con el que estoy casi de acuerdo en todo dire que efectivamente los gobiernos locales y autonómicos suelen gestionar tan mal que reparten nuestro dinero publico muchas veces sin el control necesario. En el caso del ayuntamiento de CASTROPOL creo que existen muchas contrataciones de personal imnecesarias. Yo les recomendaría que bajasen impuestos como el IBI para todos, especialmente beneficiaria a las personas con menos recuros.

Fecha: 26/01/2020 12:59.


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