¡Licenciados en WhatsApp!

Publicado: 06/05/2020 08:12 por castropol en Colaboraciones

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4 de Mayo del 2020 - Antonio Valle Suárez (Castropol)

Estos días de reflexión obligada dan mucho de sí, para lo bueno y para lo malo. Oyes y te llegan por todos los medios interpretaciones de todo tipo de las que te nutres si no tienes la suficiente prudencia y una dosis de cuidado. Lo digo porque, en las llamadas redes sociales, parece que todo está permitido, las verdades entran acompañadas de inmensas mentiras en formas de vídeos, dimes y diretes. Hay bastante que hacer con revisarlas todas si pretendes ser justo. Claro que cualquier persona razonable deja pasar un elevado porcentaje y se centra en realidades, pero el sentido común, ya lo dijo Voltaire, no es el más común de los sentidos. ¿Que qué son realidades? Lo son no solo las que se palpan, sino las que se razonan con datos fidedignos y contrastables y no con aquello de “me dijo un amigo... y bla, bla, bla”. A eso ahora le llaman fakes, que equivale a las trolas de toda la vida. Siempre las hubo pero, ahora, los tiempos son más propicios a ellas. Esa práctica es un grave delito, antes y después. No es lícito. Aunque me creo que, en algunos círculos, el hacerlo, hasta puede auparte en lo que a valoraciones personales se refiere.

Diariamente tiramos por tierra a España con sus dirigentes de turno dentro. Todo en uno, según convenga. Lo hacemos, por ejemplo, diciendo que España está arruinada, que la van a rescatar, que desaparecerá del mapa y un sinfín de calificativos y calamidades más sin pararnos a pensar que estamos tirando piedras contra nuestro propio tejado. Todos sabemos tanto ahora de economía, como antes de la Pandemia sabíamos de fútbol y hace muchos años de toros y boxeo. Además, estamos haciéndonos verdaderos maestros del WhatsApp.

Desde el año 2008 hasta nuestros días, no por capricho, sino por cifras, por números que cantan. Desde entonces, el gasto público inició su cabalgada al trote y, desde hace unos años, va desbocado aumentando la deuda pública. Se van acumulando déficits fiscales año tras año. El gasto de la seguridad social crece el doble de la media de los ingresos, y el déficit originado ya suponía en 2018 el 54% del déficit público total.

Comparemos y razonemos, como ejemplo, a los países con las familias: si una familia debe al banco todo lo que gana en un año, el porcentaje de endeudamiento sobre lo que gana al año (PIB) es del 100%, no parece que vaya muy boyante la cosa, pero mientras vayamos pagando. Pues pasen y vean, vean en cifras significativas cómo están algunos países de la CEE, entre los que se encuentra España:

País Deuda pública Total % sobre P.I.B

Bélgica 467.000 millones de euros 99%

España 1.200.000 id. 96%

Francia 2.400.000 id. 99%

Italia 2.415.000 id. 135%

Portugal 250.000 id. 120%

Grecia 331.000 id. 178%

Alemania 2.056.000 id. 60%

Hay muchos otros países más que no se pueden relacionar aquí por razones obvias de espacio, con tantos y más problemas económicos que los que tiene España. Los tiempos no son buenos para la inmensa mayoría. De los comparados aquí, podemos ver que Bélgica y Francia están en cifras de deuda y porcentaje sobre el PIB similares a las de España. Otros tres, Italia, Portugal y Grecia, están bastante más endeudados que nosotros. Alemania no es comparable, sencillamente porque es la economía más potente de la zona euro.

¿Alguien de verdad puede creerse que, con estas cifras, haya motivos para intervenirnos a nosotros solos sin antes intervenir a muchos otros países y, con ello, tumbar a la Comunidad Económica Europea?

Razonen con razones, señores que no lo hacen, quítense el manto de la cara y sean ecuánimes que, aunque somos sapiens, llevamos muchos años en eso de la educación y el respeto a los demás. Si no podemos o no queremos arrimar el hombro en estos difíciles y tristes momentos, con la que está cayendo, por lo menos no entorpezcamos la labor con calumnias que seguramente no son beneficiosas para casi nadie; además de ser un grave pecado. Debiéramos pensarlo antes de hacerlo, para no vernos despellejando a nuestra propia casa con toda la familia dentro.

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gravatar.comAutor: Juan Martínez

La deuda pública calculada como porcentaje del PIB es sin duda uno de los indicadores macroeconómicos más importantes. Sin embaego no es el único indicador. Y para hacerse una idea mínimamente fiable de la situación económica real de un país y sus perspectivas es necesario observar también otros indicadores y saber analizarlos. Entre ellos citaré sólo algunos: la renta per capita, el déficit público, la tasa de paro, la balanza comercial y la inflacción. Hay muchos más. Además es necesario analizar la evolución temporal de todas estas variables a lo largo de un periodo suficientemente amplio.

El dato de deuda pública en porcentaje sobre el PIB por sí solo no permite extraer las conclusiones a las que llega el autor de este artículo.

En contra de las afirmaciones autocomplacientes con el actual gobierno de este artículo, la realidad económica de España en este momento es bien distinta. Daré sólo unos pocoss datos:

1.- El sector del turismo y la venta de automóviles (dos de las actividades económicas con más peso en nuestro PIB) en este momento están totalmente hundidos.

2.- La tasa de paro está disparada.

3.- En las próximas semanas y meses veremos el cese de actividad por quiebra de numerosas empresas (especialmente PYMES, que constituyen la mayoría de nuestro tejido económico y productivo) con el despido consiguiente de todos sus trabajadores.

4.- La empresa pública Navantia ha perdido recientemente un importante contrato multimillonario para la fabriación y venta de fragatas a EE.UU. La oferta presentada por Navantia era manifistamente la mejor de todas, y el contrato se ha perdido debido a las pésimas relaciones internacionales del actual gobierno de España.

En estos momentos, la situación económica del país y sus perspectivas no son malas, sino nefastas.

Afirma el autor que «Diariamente tiramos por tierra a España con sus dirigentes de turno dentro». Sin embargo, en este momento tirar a los actuales dirigentes por su manifiesta incapacidad y corrupción sería sin ninguna duda lo más oportuno para proteger a España y a los españoles.

El uso del llamamiento a la unidad de la nación en torno al gobierno, esquivando el control parlamentario, interviniendo y sometiendo al resto de los poderes del estado (desde la Fiscalía General del Estado a de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado) para usarlas partidístamente, abusando de una declaración manifiestamente inconstitucional, inncesaria y abusiva del estado de alarma carece de todo carácter democrático.

Fecha: 08/05/2020 09:51.


gravatar.comAutor: Juan Martínez

Al expresar la deuda pública como un porcentaje del PIB, existen dos formas de que aumente su valor. El primero es que aumente el déficit público, y el segundo es que disminuya el PIB. Análogamente, existen dos formas de que disminuya: que el déficit público sea negativo (superhábit presupuestario) y que aumente el PIB.

De modo que los aumentos o descensos del PIB (y no sólo el déficit público) afectan de forma determinante al nivel de endeudamiento de una economía.

En estos momentos, las previsiones son que el PIB de España descenderá del orden de un 9% como resultado de la crisis sanitaria del Covid-19 y de la nefasta gestión sanitaria y económica que de la misma que ha hecho el gobierno.

Si contemplamos por una parte el ingente déficit público en que va a incurrir el gobierno, para gastarlos de una forma muy cuestionable (la carísima línea ICO de ayuda a las empresas no va a llegar a las PYMES que más lo necesitan porque por una parte han sido acaparadas mayoritariamente por grandes empresas y por otra las entidades bancarias que asumen un 20% del riesgo las desvían hacia las empresas menos necesitadas) y por otra un descenso del orden de en torno al 10% del PIB, obtenemos que una de las consecuencias más inmediatas que vamos a experimentar es que el actual nivel deuda pública, que según el autor del artículo está actualmente en un 96% del PIB, va a aumentar de forma importante.

Esto en sí mismo no es muy relevante. Pero unido a otros datos económicos, arrojan un escenario de consecuencias que sí son
absolutamente catastróficas para nuestra economía: al elevarse el endeudamiento público mientras se reduce el PIB aumentarán los tipos de interés a los que se coloca esa deuda en el mercado. Y por tanto, el precio que paga España por su deuda. Con toda seguridad volveremos a oír hablar en los telediarios de la prima de riesgo.

La negativa del Tribunal Constitucional alemán a permitir que Alemania participe en los llamados coronabonos del Banco Central Europeo por considerarlo contrario a su constitución, hará prácticamente imposible qué el BCE pueda implementar esa medida de forma efectiva.

De modo, que el crecimiento de la deuda pública española sí es un grave problema para nuestra economía. Y sí es posible que esta vez nos conduzca a un rescate europeo 'a la griega' a cambio del cual nos exijan unos recortes brutales en servicios públicos. Empezando por sanidad y educación.

Y las comunidades autónomas como Asturias, que actualmente están en peor situación socioeconómica, sufrirán especialmente en un modelo territorial cada vez más confederal en el cual los privilegios de unos territorios frente a otros van a ser cada vez mayores y la capacidad del estado central para reequilibrar las desigualdades entre territorios será cada vez menor debido a las continuas concesiones de los sucesivos gobiernos de socialistas y populares a los nacionalistas vascos y catalanes a cambio de apoyo parlamentario.

Fecha: 08/05/2020 13:35.


gravatar.comAutor: Juan Martínez

A modo de ejemplo: un descenso del 9,00% de la PIB acompañado de un déficit público de 0€ se traduce de forma automática en un incremento del 9,89% de la deuda pública.

Si el PIB disminuye, entonces la deuda pública aumenta, incluso saunque no exista déficit público.

De hecho, el FMI prevé que la deuda pública de España aumente un 18% hasta alcanzar el 113% del PIB, como consecuencia del efecto combinado de un déficit público del 9,5% del PIB y de un descenso del orden del 9% del PIB. Y este escenario sí es catastrófico.

Fecha: 08/05/2020 14:51.


gravatar.comAutor: Juan Martínez

Una pregunta que es capital para entender el problema de la deuda y el déficit público es por qué el pacto de estabilidad del euro establece límites de déficit público y no de deuda pública.

La deuda pública no es un problema muy grande en sí mismo. Sí lo es el déficit público.

Por una parte, es un problema el tipo de interés al que se la deuda pública se financia. Y este tipo de interés depende principalmente de las expectativas que tengan los deudores de que el estado les devuelva el dinero prestado.

Por otra parte, el déficit público tiene un carácter estructural. Es decir, su comportamiento tiene una gran inercia ya que en gran medida depende de factores fijos que son difíciles de modificar. Un elevado nivel de déficit público es un indicador de mal funcionamiento económico de una administración más que un elevado nivel de deuda pública.

Por ello, el nivel de déficit público es un problema económico muchísimo mayor para un país que el nivel de la deuda pública.

Sería muchísimo interesante saber cuál es el nivel de déficit público en relación al PIB para cada uno de los países de la lista. Desde luego muchísimo más que su nivel de deuda pública.

Fecha: 08/05/2020 15:46.


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