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   A continuación publicamos una serie de ocho fotos, correspondientes al homenaje efectuado al Regimiento de Castropol  el 22 de julio de 1908. Posiblemente alguna de ellas corresponda a las fiestas de Santiago, celebradas un par de días después. Alguna de esta fotos ya se había publicado en el  blog, pero desconociendo la fecha  y el motivo de este festejo. Justo delante de la puerta del Ayuntamiento, podemos ver la Bandera del Regimiento, rodeada de militares y autoridades. En el balcón se encuentran varias señoras.

La presentación es de Javier García Herrero.

 

 

     El 22 de julio de 1908 se conmemoró en Castropol el primer centenario de la jura y bendición de la bandera del Regimiento de Castropol.

      Estos actos, de  los que fue impulsor Miguel García Teijeiro, consistieron en el descubrimiento de una lápida en la fachada del ayuntamiento y una misa de campaña en el Campo del Tablado.

      En el acto de descubrimiento de la lápida, pronunció un discurso el alcalde, Zoilo Murias Lastra.

      A continuación, autoridades y público se trasladaron al Campo acompañando a la Bandera del regimiento de Castropol, portada por el castropolense  Carlos Rodríguez, comandante de infantería.

      En el Campo, especialmente decorado para la ocasión por Arturo Lema, tuvo lugar una misa de campaña, oficiada por el cura ecónomo D. Balbino Fernández.

 

     Estos actos sirvieron de preludio a las fiestas patronales, celebradas los días 24 y 25 de julio.

 

     Como complemento de una serie de fotografías de estas fechas copiamos un jugoso comentario publicado en el "CASTROPOL" con fecha 30 de julio de 1908.

 

 

 

 

"Nuestras fiestas

Habíamos de nutrir estos renglones de adjetivos brillantes y pomposos que dijesen el elogio de la Comisión organizadora de nuestras fiestas; pero parécenos que huelga el panegírico, ya que todos las hemos presenciado.

Sin embargo, para los castropolenses que no viven en su país va esta reseña; para que sepan que á varios paisanos nuestros, á esos que, viviendo en América, sueñan con el natal terruño; á los que en el escritorio de su casa de comercio cuelgan al lado de los retratos familiares la fotografía de su rincón de Asturias, se deben estas fiestas y el despertar que parece existir en Castropol. Con esto nos parece haber nombrado á Vicente Loriente, á Carlos Conde, á los hermanos Moldes...

Y vaya también un elogio para nuestro Alcalde, que, dando facilidades, ha contribuido á que el centenario de nuestro Regimiento tuviera esplendor más grande, y para nuestro colaborador D. Miguel García Teijeiro, á quien no sólo se debe la iniciativa del Centenario, sino que desinteresadamente, para contribuir á los gastos que la celebración de éste ocasionase, cedió el folleto titulado Alzamiento de Asturias y Memorias del Regimiento de Castropol, hermoso trabajo que una vez más acredita á su autor de hombre de estudio y escritor correcto.

 

Hemos de decir que aún para los escépticos que no dan plaza al patriotismo de este tiempo, fueron consoladoras las ceremonias del pasado día 22. No pudo desearse mayor orden en la procesión cívica, ni más dignas representaciones del Concejo, de los Ejércitos de mar y tierra, del Clero, de la Judicatura... Y aquí, bien podemos expresar nuestro reconocimiento al Capitán General de Galicia que nos ha dado una prueba de su cortesía  que estimamos todos, accediendo gustoso al deseo expresado por nuestro Alcalde de que el comandante de Infantería D. Carlos Rodríguez, hijo de este pueblo, viniese desde Monforte para llevar en ese día la bandera de nuestro Regimiento.

            Daremos la nota de que en la citada procesión hubo, para que todo estuviese en el molde de 1808, alguna que otra levita veterana y tal cual chistera de la época del rey José.

Vayan también nuestros plácemes para el coro que en la misa de campaña ha hecho alarde de afinación. Aunque no las hemos visto sabemos que las caras de las muchachas qué cantaron son tan bonitas como sus voces, y siendo así, permítenos amigo Enrique que extrañemos que, como el piloto de la copla, no pierdas el compás.

 

Acostumbrados nos tiene nuestro ecónomo Don Balbino Fernández á su elocuencia, y esto nos releva de tributar elogios al discurso patriótico que tras la misa pronunció; pero bien podemos decir que nos ha complacido tanto como sus oraciones evangélicas.

 

En el banquete hemos sentido, claro está, cierta delectación epicúrea, que suponemos que no aprovechará gran cosa á los que pelearon hace un siglo; pero que es necesario hacer constar para satisfacción de la cocinera.

 

.....y el vivo al bollo. Ultimas palabras de un espiritual refrán. Si dedicamos á los muertos los discursos, ¿qué menos hemos de hacer que reclamar para nosotros el arroz y los pasteles? Es evidente que los difuntos salen ganando en el reparto.

 

A propósito de discursos. Todos los que hablaron han estado muy acertados y algunos elocuentes. Cualquier orador que lea esta reseña, que se atribuya las dos cosas.

 

En las regatas, todos los botes de la ria y algunos más; pero hemos tenido el santo de espalda, pues no ha quedado un solo premio en Castropol. Todos fueron para Ribadeo, Figueras y Abres; pero bien podemos decir que nuestros marinaros y señoritos han remado bravamente y que el notario-timonel de los segundos tiene fé en vencer el año que viene á los brillantes equipos de los vecinos pueblos. Sobre todo, amigo Pérez Cancio, que la fé no falte. Nihil prius fidi.

 

Lo que estuvo medianejo fue el número de los fuegos acuáticos. Buena preparación para el sueño, sí lo ha sido, pues tan profundo sopor nos iba entrando que empezábamos á dormirnos en plena playa; pero hubo que devolver la fama al gachó de Reus al día siguiente, cuando en la verbena pudimos apreciar que lo de la víspera no amenguaba en nada su buena fama de pirotécnico.

 

Y va ya muy adelantada esta reseña y aun no hemos dicho nada de la banda de música, que habiendo tocado con maestría, le alcanza la gloria á músicos y á profesor de hacer el milagro de que con instrumental viejo, escaso y defectuoso pudiera oirse con agrado en las varias ocasiones en que tocó.

 

La capilla que dirige Fermin Rogina, interpretó con afinación, el día 25, la «Primera misa á dos voces del maestro Concone», distinguiéndose el joven barítono D. Avelino Roces Nachón.

No será preciso decir que la verbena estuvo, animadísima, pero con polvo, con mucho polvo—¿no habrá manera de regar para otra vez, pagando lo que sea?—y que unos paseamos y otros pasearon y bailaron hasta rendir el cuerpo y el espíritu. Eso sí, el baile estuvo alarmante: pues no hubo moza regularmente desarrollada que no fuese requerida á manear el solomillo al compás de la música.

 

El día 25 el paseo de bote en bote; pero seguimos mascando polvo, que como todo número que no está en el programa, resulta agradable porque no se espera.

 

De la función de teatro poco hemos de decir, ya que el público fue bastante expresivo con sus aplausos para los actores, que, por cierto, estuvieron como profesionales. No debíamos hacer mención especial de ninguno; pero se nos permitirá decir que Rafael Pardo ha probado que tiene un simpático desahogo que le augura gran fortuna en sus conquistas chalequeriles, y que Marcelino Murías puede fingir la manera de ser más contraria á la suya propia, pues durante una hora fue el alcalde más bruto de España y sus posesiones del Golfo de Guinea. José Vázquez, fue con gran verdad, el decrépito estudiante que cursa su carrera en la vejez, todo casado y cargado de hijos. estado felicísimo en su adolescencia senil.

Pablo Murias, pistonudamente bien como cantante y como actor.

Enrique Rogina; un gobernador que podría .sacar de apuros á D. Segismundo Moret y Prendergast.

Alejo, muy requetebién. Tal vez demasiado orondo para maestro de escuela; pero también se dan casos de maestros con tripa.

De Ricardo Rodríguez bastará hacer saber que canta tan bien como su hermana Aurelia. ¿Podemos decir más, amigo?

Muy bien Juan Vázquez, Ramón Fernández, Antonio Iglesias, Manuel Fernández, y los coros de un solo sexo.

Nada diremos de la rondalla que ejecutó algunos números; bastará saber que la dirigió Enrique Murías lo mismo que la música de la zarzuela «El alcalde interino»,para comprender cómo estaría.

De los aplausos otorgados á los actores, el público le adjudicó á nuestro amigo Galea el tercio de libre disposición, y vive Dios que se lo ha ganado.

É intencionadamente hemos dejado para el final á D. Arturo Lema, para que nuestra enhorabuena sea más expresiva, pues así la tiene merecida quien trabajó tanto y con tal arte en todo el decorado del Campo y del Casino.

No solo la enhorabuena, creemos que, además, se está ganando la ciudadanía castropolense por adopción.

Y, por hoy, no va más."

 

 

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Foto muy similar a la anterior.

Procesión civil

Publicado: 18/02/2010 16:12 por castropol en Regimiento de Castropol
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 Esta foto,  aunque  bastante deteriorada, merece la pena ser publicada, por lo interesante, en ella vemos la "procesión civil" del traslado de la Bandera desde el Ayuntamiento al Parque, donde sería homenajeada. En primer plano, hacia la izquierda, vemos un militar portando la  enseña se trata como dice la reseña del "Castropol" del "Comandante de Infanteria D. Carlos Rodriguez, hijo de este pueblo".

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Vista del Campo

Publicado: 18/02/2010 16:07 por castropol en Regimiento de Castropol
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Sobre una especie de templete, hacia el lado derecho, se puede apreciar la Bandera  y detrás la Banda de música  todando.

Regatas de Santiago 1908

Publicado: 18/02/2010 16:04 por castropol en Regimiento de Castropol
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Fiesta de Santiago 1908

Publicado: 18/02/2010 16:03 por castropol en Regimiento de Castropol
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   Las dos señoritas del centro, son Carmen y María Pardo Aburto

Fiesta de Santiago 1908

Publicado: 18/02/2010 16:01 por castropol en Regimiento de Castropol
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Con motivo del segundo centenario de la constitucíón del Regimiento de Infantería de Castropol hoy 22 de julio de 2008, ha tenido lugar un homenaje a los héroes de la Guerra de la Independencia, con una charla sobre el Regimiento a cargo de José Luis Perez de Castro, el descubrimienmto de una placa en la fachada de la Casa Consistorial, debajo de la del prirmer centenario y una visita a la Bandera del Regimiento en la Iglesia Parroquial. A continuación vemos unas instantaneas de los diferentes momentos del acto.

 

 

 

Visita a la Bandera

Publicado: 22/07/2008 18:39 por castropol en Regimiento de Castropol
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   La Presidenta de la Junta del Principado, el Alcalde y otras autoridades, visitan la bandera, depositada en la iglesia parroquial de Santiago Apostol en Castropol

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La placa descubierta.

Publicado: 22/07/2008 18:34 por castropol en Regimiento de Castropol
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Aprovechando la ocasión del homenaje al Regimiento de Castropol, los miembros mas importantes del grupo de gaitas, aprovechando además la proximidad de las fiestas de Santiago Apostol han estrenado traje. En la foto los vemos explendorosos luciendo sus mejores galas.

20080213162845-regcas-1813-550.jpg    Este año se cumple el segundo centenario del nacimiento del glorioso Regimento de Castropol. Esperemos que las autoridades lo recuerden y conmemoren como se merece.
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En varios archivos (uno por año aproximadamente) vamos a publicar una reseña de los hechos mas significativos del Regimiento de Infantería de Castropol.

Pedimos disculpas por la calidad del texto, pero la capacidad del blog no nos permite hacerlo mejor.

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Reproducimos una foto de un soldado de plomo, que representa a un soldado del Regimiento de Castropol. Esta figura pertenece a Carli Frontera Suau.
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Foto de la Bandera del Regimiento de Castropol obtenida el día 24 de marzo de 2006. Como se puede ver su estado de conservación es bastante precario.

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En la foto, la Vitrina con la Bandera del Regimiento de Castropol, depositada en la Iglesia Parroquial de Santiago Apostol.

 

 

 

El 12 de marzo de este mismo año La Comarca del EO publicaba un artículo sobre la mencionada Bandera, con la firma de Camino del Olmo, un admirador de este pueblo, cuyas palabras los castropolenses agradecemos.

Pero es que, meses pasados, concretamente en septiembre de 1993, la revista "Dragona" acogía en sus páginas otro artículo del mismo Camino del Olmo, cuyo contenido era prácticamente igual al publicado por La Comarca del Eo. Aquel artículo encontraría réplica en la pluma de Luis de Grávalos, en la misma "Dragona" correspondiente al mes de enero de 1994.

Todos estos trabajos hacen referencia a las dudas existentes sobre la autenticidad de la Bandera del Regimiento de Castropol que se guarda en la iglesia parroquial, dudas que ya vienen de antiguo.

Fue, como en muchas otras cosas, Miguel García Teijeiro quien, en su "Alzamiento del Principado de Asturias en 1808 y memorias del Regimiento de Infantería de Línea de Castropol", publicado con motivo del primer centenario de la creación del mismo Regimiento, y recogiendo diversas sospechas, se preguntaba sobre la autenticidad de aquella Bandera. Luego, Juan Fernández de la Llana ("Juan Santana"), en diversos trabajos y finalmente en "Problema resuelto" ("Región", 30 de septiembre de 1979», se planteaba y daba por solucionadas las serias dudas. Y, ahora, Camino del Olmo y Grávalos.

Vamos, entonces, a aportar nuestro grano de arena a la investigación, comenzando por recoger las distintas posturas de aquellos autores.

A) Según Teijeiro, en el trabajo citado, "hay quien dice que esta Bandera...", con otras de diferentes regimientos, una vez finalizada la Guerra de la Independencia, había sido llevada a la Colegiata de Atocha. Más adelante, cuando el Ayuntamiento de Castropol decide reclamarla, le es enviada, por equivocación, otra que no era la suya propia.

El mismo Teijeiro averiguó en el Cuartel del Cuerpo de Inválidos Militares, a donde se habían trasladado las Banderas que se encontraban en Atocha cuando comenzaron las obras para transformar la Colegiata en Panteón de Hombres Ilustres, que allí no se encontraba la Bandera del Regimiento de Castropol; que quizás se guardase, le dijeron, en algún museo de Francia.

Otras sospechas, que también recoge Teijeiro, se refieren al hecho de que la Bandera fuese entregada al Ayuntamiento de Castropol por un antiguo jefe del Regimiento que la guardaba, o que, incluso, se podría tratar de una Bandera española tomada a los franceses por "El Inmortal" Antonio García, en la acción de Fregenal de la Sierra, enseña que vendría a reemplazar a la del propio Regimiento, que habría perdido la suya en combate.

Como luego veremos, la historia real de la Bandera siguió otros derroteros.

Sí acierta Teijeiro cuando escribe que, cualquiera que fuese el origen de la Bandera existente en Castropol, el hecho cierto es que, cuando ésta llegó al pueblo, en 1817, fue reconocida como la auténtica por los excombatientes que habían luchado bajo ella, y que, en ese momento vivían en el pueblo.

Para justificar, sin embargo, el hecho de que los cuatro escudetes que rematan la Cruz de Borgoña que parte la Bandera, no fuesen los del municipio de Castropol ni los del Principado, como reglamentariamente debería de ser, Teijeiro concluye que la Bandera que se guarda en Castropol no sería la primitiva del Regimiento, deteriorada por las batallas y el transcurso del tiempo, sino que el Regimiento pudiera haber tenido otras banderas a lo largo de su agitado historial. Juicio más sólido sobre el que luego volveremos.

B) "Juan Santana" vino más tarde a esclarecer muchos puntos oscuros sobre el origen de la citada Bandera, después de haberse ocupado del tema en otros artículos y conferencias.

El autor, hojeando el conocido libro de Almirall, "Las banderas españolas de 1704 a 1977", creyó encontrar explicación al hecho de que los mencionados cuatro escudetes no correspondiesen a la heráldica del municipio de Castropol ni a la del Principado, en la similitud de aquéllos con los del Regimiento de Málaga (ciudad a la que el Regimiento de Castropol había dado guarnición) regimiento que precisamente en aquella época, siempre según "Juan Santana", habría llevado el nombre de 5.º Batallón de Guardias.

De esta manera, la Bandera que en 1817 se envía a Castropol pertenecería verdaderamente, siempre según "Juan Santana", a aquel 5º Batallón de Guardias malagueños.

Indudablemente éste es el camino de la investigación, aunque más adelante tendremos que hacer unas precisiones sobre lo averiguado por "Juan Santana".

Desde luego, la representación contenida en aquellos cuatro escudetes tampoco responde a la heráldica de la Casa de Castropol, hipótesis que también llegó a manejarse.

C) Camino del Olmo asegura, por su parte, que los mencionados escudetes reproducen una alegoría de Castropol (es decir, que no corresponden al escudo municipal de la villa) y que el conjunto religioso que corona la alegoría está recogido del retablo llamado de "la Marquesa" que se encuentra en la iglesia de Castropol, altar del primitivo patronazgo de los Navia-Osorio, precisamente el primer coronel del Regimiento.

Por otro lado, Camino del Olmo habla de las posibles banderas coronelas y batallonas que reglamentariamente debería haber tremolado el Regimiento de Castropol, pero no demuestra que realmente hubiese sucedido así. Igual reproche debemos achacarle a la opinión sostenida por José María Bueno, ilustrador del libro de Casariego "La Asturias guerrera", cuando dibuja los diferentes modelos de las banderas que reglamentariamente debería haber enarbolado el Regimiento de Castropol, pero sin demostrar que en algún momento hubiese contado con aquellas enseñas. .

D) Anda más acertado Grávalos cuando afirma en su trabajo que el Regimiento de Castropol sólo contó con una Bandera a lo largo de su historia, como luego veremos.

Sí debemos apuntar a Grávalos, en cambio, que en 1808 ya se utilizaba el escudo municipal de Castropol con las figuras heráldicas con que ahora cuenta.

Por otra parte, disentimos de Luis Grávalos respecto a la posible pérdida en combate de la primitiva Bandera del Regimiento, dadas las razones que más adelante expondremos.

La hipotética confusión de la Bandera de Castropol con otra perteneciente a un. regimiento castellano, dada la similitud de los castillos de los escudetes, no nos parece probable, ya que precisamente la Bandera que se guarda en Castropol no luce aquellos castillos, y, por otro lado, en 1817, al llegar la Bandera a Castropol fue reconocida como la auténtica de su Regimiento.

En cambio, es más que posible que los escudetes originales de la Bandera, tal y como apunta Grávalos, respondan a los de la ciudad de Málaga, desde el momento en que el Regimiento de Castropol estuvo de guarnición en aquella capital andaluza.

Conclusión.- El Regimiento de Infantería de Línea de Castropol tuvo, desde luego, una Bandera, como así lo recoge su Sargento Mayor, Juan de Murias, en la "Relación histórica de los méritos y servicios que ha hecho al Rey y a la Nación el Regimiento de Infantería de Castropol, desde el 17 de junio del año 1808 en que fue creado, hasta el de 1815", publicada en 1817 por el Ayuntamiento con certificado del escribano Antonio García Monteavaro, que dice responder fielmente al original manuscrito del propio Juan Murias, Bandera que sería confeccionada reglamentariamente siguiendo la Real Orden del 26 de agosto de 1802.

Lo que no dice la "Relación..." es si la Bandera era batallona o coronela. Pero lo que sí está claro es que, en un primer momento, el Regimiento sólo contó con una Bandera, que fue bendecida, ya en campaña, el 22 de julio de 1808, en la iglesia parroquial de Naviego (Concejo de Tineo), y luego jurada por el Regimiento en el Puerto de Leitariegos.

Cuando, según la misma "Relación...", en octubre de 1808, las 10 compañías del Regimiento se organizan en dos batallones, se da la circunstancia de que la plaza de abanderado existente en cada uno de ellos se encuentra vacante, lo que parece indicar que el Regimiento continuaba enarbolando únicamente su primitiva Bandera.

Cuando en el mes de enero de 1815, el Regimiento llega de guarnición a Málaga, según la misma "Relación...", sólo cuenta con una Bandera, que, de acuerdo con el Estado de Fuerza del Regimiento, porta el abanderado Pedro Murias.

En ningún momento se dice en la "Relación..." que, perdida o deteriorada la primitiva Bandera fuese sustituida por otra, pues la nueva hubiese tenido que ser jurada por el Regimiento, y este hecho tendría que constar en una "Relación..." tan minuciosa.

Por otra parte, es más que verosímil que la Bandera siguiese las vicisitudes del Regimiento. Así, cuando en enero de 1815 el Regimiento comienza a dar guarnición a Málaga, es probable que se hubiese tomado la decisión, más o menos reglamentaria, de recoger en la Bandera histórica del Regimiento una alusión a aquella ciudad, y nada mejor que la que lucía el regimiento de su nombre, para lo que sólo hacía falta descoser los cuatro escudetes que remataban las puntas de la Cruz de Borgoña con el escudo municipal de Castropol y colocar el nuevo en su lugar.

Más adelante, en el mes de mayo de aquel mismo año, el Regimiento sale de Málaga para Navalcarnero, en las cercanías de Madrid, para integrarse finalmente, el 24 de agosto, en el 5º Batallón de Reales Guardias Walonas, de guarnición en la Corte, que se había formado el 31 de agosto de 1814 con los restos de los regimientos de Cádiz, Lorca, Pravia, Infiesto, Gangas de Tineo y Castropol.

A lo largo de su historia, el Cuerpo de Reales Guardias Walonas sufrió diversas reestructuraciones, por lo que el número de sus batallones osciló entre 2 y 6, según las épocas. Así, al comenzar la guerra de la Independencia, los Reales Cuerpos de Guardias Españolas y Walonas contaban con 3 batallones cada uno, pero el 1O de julio de 1810, cada cuerpo se vio incrementado por un batallón, el 4º, y el 31 de agosto de 1814, ya finalizada la guerra, por un 5º Batallón, en el que precisamente se integraron los soldados del Regimiento de Castropol. Finalmente, en 1818 el Regimiento de Walonas perdió su nombre por el de Reales Guardias de Infantería.

La aparente confusión entre el llamado "5º Batallón de Guardias" de Málaga y el 5º Batallón de Reales Guardias Walonas, en el que se integra el Regimiento de Castropol, proviene, en los términos de la conversación que mantuvimos con Luis Sorando Muzas, de la confusión propia de la guerra, en el curso de la cual, algunos miembros de Walonas, que dicho sea de paso mantuvieron una equívoca lealtad durante la guerra, se dispersaron por diversos puntos de España, entre ellos Málaga, donde se fundieron con el regimiento que llevaba el nombre de aquella ciudad. Finalizada la guerra y aclarada un tanto la confusión orgánica del Ejército, el Regimiento de Málaga recuperó su nombre y e! Rey reorganizó su Guardia Real, en base a la creación, el 31 de agosto de 1814, de un 5º Batallón de Reales Guardias Españolas y un 5º! Batallón de Reales Guardias Walonas, en el que acabaría integrándose el Regimiento de Castropol, lo que llevará a decir a Juan de Murias en la "Relación..." que el Regimiento de Castropol "se hizo acreedor de aquella particular gracia por sus servicios, buen porte y disciplina que siempre le han distinguido".

El escudo municipal de Castropol, desde los tiempos en que se crea el Concejo;>, allá por el siglo XIII, al margen de la polémica de si era partido o no y de los colores que llevaba, no coincide en modo alguno con los que figuran en la Bandera del Regimiento que se guarda en la Iglesia.

Así, en los escudetes de la mencionada Bandera se distinguen fácilmente el castillo y muralla del Gibralfaro malagueño. Por otra parte, las figuras que coronan el castillo, como dice Grávalos, representan a la Virgen María rodeada por San Ciríaco y Santa Paula, patronos de Málaga; y en modo alguno al conjunto central del retablo de la capilla de "’La Marquesa" de la Iglesia de Castropol. Sin olvidar que los Navia-Osorio nunca tuvieron entre sus armas esa composición.

La bordura que rodea aquellos escudetes está formada por yugos y flechas, conmemorativos de la conquista de Málaga por los Reyes Católicos, yugos y flechas ajenos a la heráldica castropolense.

A mayor abundamiento, no debemos olvidar que las banderas batallonas de Walonas, no así las coronelas (y la de Castropol es desde luego batallona) lucían un fondo de color azul y no blanco como el de la Bandera de Castropol. Por otro lado, las banderas de las tropas de Casa Real no podían llevar, como es lógico, escudetes provinciales en los remates de la Cruz de Borgoña, y las coronas que lucían eran desde luego Reales y no ducales como las del Regimiento de Castropol. De donde se desprende que la Bandera que existe en Castropol no responde a las características propias de un regimiento de Walonas.

La posible pérdida de la Bandera de Castropol en acción de guerra no parece muy verosímil, pues constituye un hecho tan grave en los códigos castrenses que necesariamente tendría que venir reflejada negativamente en la mencionada "Relación..." oficial.

La encomiable gesta que protagoniza el soldado del Regimiento Antonio García, llamado "El Inmortal", cuando en la batalla de Fregenal de la Sierra arranca de las manos de los franceses una bandera (gesta que no aparece relatada en la "Relación..." pero sí en la biografía de Antonio García que escribió Teijeiro) explica por sí misma que la bandera arrebatada no fuese la de Castropol, pues la "Relación...", además de no relatar aquella pérdida, tampoco hace referencia a su recuperación, ni cabe que el Regimiento de Castropol hiciese suya una bandera de otra unidad, sin más.

Finalmente, podemos decir que la Bandera de Castropol no se encuentra en un museo francés, ni hubo equivocación alguna en el momento de devolverla, ni se encontraba en la Colegiata de Atocha, ni en el Museo del Ejército, dadas las razones que a continuación exponemos, en base a los documentos que se encuentran en el Archivo General Militar de Segovia.

Como hemos visto ya, finalizada la Guerra de la Independencia, el Regimiento de Castropol pasa a cubrir varios destinos, entre ellos el de dar guarnición a Málaga, hasta que se integra en el 5º Batallón de las Reales Guardias Walonas, formado el 31 de agosto de 1814, y que tras las sucesivas reorganizaciones daría paso a la actual Guardia Real.

Es entonces cuando, ateniéndose a la Real Circular del 12 de junio de 1815, sobre "el honroso destino que se ha de dar a las banderas de los cuerpos creados en la última guerra", los catorce concejos que integraban el Partido de Castropol acuerdan nombrar una comisión de tres diputados, bajo la presidencia del Conde del Pinar, José de Mon y Velarde, para que pase a Madrid a pedir la devolución de la Bandera del Regimiento y Ilevarla al pueblo.

Con este objeto, el Conde del Pinar, con fecha del 23 de octubre de 1816, dirige un escrito al Coronel de Guardias Walonas, que el 14 de noviembre del mismo año contesta diciendo que con aquella misma fecha había dispuesto que la Bandera de Castropol, entre otras, fuese depositada en el Ministerio de la Guerra.

Con la misma fecha del 14 de noviembre, el Coronel de Walonas se dirige al Ministro de la Guerra, Marqués de Camposagrado, Francisco Bernaldo de Quirós y Mariño de Lobera, para comunicarle que, A tenor de la citada Real Circular, procedía a remitir al Ministerio las banderas de los regimientos de Cádiz, Pravia y Castropol, que se habían refundido en el de Guardias Walonas, de guarnición en Madrid.

El Conde del Pinar, entonces, con fecha 5 de diciembre de 1816, oficia al Ministro de la Guerra en requerimiento de la Bandera, que, según nota de Camposagrado, le es entregada a los comisionados de Castropol.

Si esta Bandera hubiese pertenecido a las Guardias Walonas o al Regimiento de Málaga (que pervivió hasta mucho tiempo después) no habría lugar a que precisamente los soldados castropolenses que todavía existían en el Batallón de Walonas la entregasen al pueblo de Castropol, ni a que éste la aceptase como suya.

Con motivo de la llegada de la Bandera a Castropol, los vecinos y los antiguos soldados del Regimiento, según disponía aquella Real Circular, la colocan en la iglesia parroquial, y el Ayuntamiento publica la "Relación..." a que tantas veces hemos hecho referencia.

Muchos años después, y como todavía recuerdo haber oído en el ámbito familiar, la Bandera fue reparada y recosida con esmerado amor por algunas damas castropolenses.

Miguel Angel Serrano Monteavaro ( De La Comarca del Eo del 02/julio/1994)