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Mi carta a los Reyes Magos para 2024

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2 de Enero del 2024 - Antonio Valle Suárez (Castropol)

Queridos Reyes Magos de Oriente:

Deseo que al recibo de esta estéis bien de salud física y mental, ya que, humildemente, me atrevo a pensar que buena falta os ha de hacer para satisfacer todas las peticiones, compromisos y deseos que tendréis en vuestro poder. Visto lo visto en 2023, que ya se fue, no me siento con razones para pediros nada material para mí tampoco este año.

¿Con qué nos podéis consolar en este 2024 recién estrenado, queridos Reyes Magos? Viendo lo que está ocurriendo diariamente por el mundo: guerras y abusos de poder e injusticias que estallan con toda clase de disculpas y razonamientos, casi siempre lanzadas por el más fuerte, amparándose en sus intereses muchas veces inconfesables. A unos 3.500 kilómetros de aquí, ya va para dos años la conflagración en la vecina Ucrania. Una guerra de la que ya casi ni nos acordamos pero que ha causado miles de muertos, la mayoría inocentes. Muertos que siguen aumentando día tras día y sin atisbos de parar. Con más de 18 millones de ciudadanos que necesitan asistencia humanitaria, en una estampa que hace muchos años que no se veía en el Viejo Continente... ¿Será posible que sean ciertas esas cifras, queridos Reyes? Esa vergonzosa masacre es tapada ahora por la que estalló hace casi dos meses en Palestina, en la parte este del Mediterráneo, y a una distancia en kilómetros similar a la de Ucrania. Allí, en Palestina, aunque miremos para otro lado, todos sabemos que mueren miles de inocentes también que, seguramente, no entienden nada de la psicosis que les toca vivir. Psicosis que a cualquier ser humano que nos tocase, de vivirla, seguro que creeríamos que son alucinaciones más que realidades.

A esas dos guerras que tenemos a la puerta de casa habremos de sumar otras cincuenta y cuatro más que están activas por el mundo. Pero esas, al estar muy lejos, nos resbalan más.

Me dice mi buen amigo Bras que seguro que, aunque no nos lo digáis, vosotros también estáis convencidos de que las guerras no se acabarán nunca, ni a cañonazos ni con otro tipo de violencias. Esa deseable utopía llamada Paz... Seguramente se podrían acabar cuando se cierren todas las fábricas de armas y, estas, se sustituyan por escuelas, institutos, facultades..., donde fluya la cultura con enseñanzas, I+D y diálogos razonados, llenos de humanidad y de buena fe.

Para este año que viene solo os pido, siendo consciente de que no es poco, que pongáis orden en el mundo entero. Tratar de hacerlo por todos los medios a vuestro alcance, queridos Reyes Magos. Aunque es de sentido común que va a ser muy difícil hacernos asesar a nosotros, los mayores, haciendo que nos sentemos a intercambiar opiniones para llegar a acuerdos por las buenas, sin hacer uso de la fuerza, desterrando toda clase de crispaciones, violencias y agresiones. Al tiempo que abandonemos la actual tan extendida proliferación de insultos, falsos testimonios, siembra de cizaña mezclada con fakes y el todo vale, persiguiendo no sé qué oscuras intenciones que no sabemos adónde nos pueden llevar.

Creo que debo deciros que en las diarias conversaciones con mis amigos, entre los que destaca Bras (mi pesado amigo jubilado, el de la gorra calada, ¿sabéis?), llegamos a la conclusión de que a medida que nos van cayendo más años encima estamos más convencidos de que la Paz no es para ya mismo. Como poco será para dentro de unos años más, cuando a los hombres del mañana (niños de hoy) les inculquemos lo que ya os he pedido para 2023. Con el riesgo de que me llaméis pesado, como yo llamo a mi amigo Bras, pero con el atrevimiento de volver a repetíroslo, os lo plasmo aquí otra vez como petición para el nuevo 2024. Aunque no dudo que lo sabéis de memoria, ya que no en vano, en sueños, me lo susurráis al oído muchas veces:

"...y me gustaría que comentarais al oído de cada padre o madre que transmitan a sus hijos que vivimos en el mejor país del mundo, que se llama España. Y, de paso, que cuando sean ellos mayores, sus hijos, que por muchos beneficios que esperen conseguir, que no levanten falsos testimonios, ni insulten, ni obstaculicen, ni se peleen para perjudicar y desprestigiar a nuestra España ante todos, dentro y fuera de sus fronteras...".

En resumen, que se lo piensen muy mucho, que actúen honradamente, agotando todo diálogo posible antes de llegar a cualquier forma de belicosidad, que nunca conduce a nada bueno.

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