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José María Llenderrozos muestra los detalles del salvavidas restaurado. | T. Cascudo


Dos vecinos recuperan un viejo flotador del último volantero local, el “Fernandón”, para recordar la tradición marinera de la villa

José María Llenderrozos muestra los detalles del salvavidas restaurado. | T. Cascudo

Los turistas que estos días se acerquen a la capital castropolense se encontrarán, junto al conocido como muelle de la Punta, con un guiño a la historia local y la tradición marinera de la villa de Castropol. Dos vecinos, con el apoyo del Consistorio, han recreado un antiguo cobertizo de madera donde se resguardaba antaño un salvavidas, necesario en caso de registrarse cualquier incidente marítimo en esta villa bañada por la ría del Eo.

“Los que tenemos cierta edad nos acordamos de este rincón y se recupera para recordar la tradición marinera que tuvo Castropol”, reflexiona José María Llenderrozos, que promovió la iniciativa con ayuda del también castropolense José María Acebo. Cuenta el primero que bajo el popular “escaleirón”, una escalera que une el muelle con el casco urbano, se ubicaba hace décadas el conocido como “banco dos mariñeiros”. Allí buscaban resguardo del vendaval los vecinos que se dedicaban a transportar pasajeros entre Castropol y Ribadeo. Y justo encima de este banco estaba el salvavidas con la misma leyenda que ahora se ha pintado de recuerdo: “Respétame, puedo salvarte la vida”.

Llenderrozos y Acebo se pusieron manos a la obra y construyeron desde cero la estructura de madera. Lo hicieron con un tablero fenólico, perfecto por ser un material que aguanta bien a la intemperie, que fue donado por el astillero castropolense Gondán. La guinda del pastel la puso el salvavidas. Se pusieron a buscar uno con cierta historia y Federico Fernández Ferrería, más conocido por “Fico” y por ser un gran conocedor de la ría del Eo, les cedió uno que había guardado durante años y que pertenecía al último volantero local.

El barco “Fernandón”, propiedad de una de las familias con más tradición pesquera de la localidad, fue desguazado en 1998, pero Fico guardó de recuerdo dos de sus salvavidas. Llenderrozos y Acebo se ocuparon de restaurar uno y darle la apariencia que tenían antaño los salvavidas con su característica pintura blanca y roja. No le falta detalle, ya que también colocaron alrededor un cabo al que hicieron varios nudos marineros.

La estructura se completa con una placa explicativa en la que se detalla que el salvavidas es un “objeto histórico, que no cumple con la normativa en vigor” y también se explica su historia a vecinos y visitantes. Se recuerda además que en el muelle de la Punta, en la primera mitad del siglo pasado, se embarcaba madera de pino en pequeños vapores de cabotaje que fondeaban en el canal. Una vida marítima que ya es pasado en Castropol, donde solo hay actualmente embarcaciones de recreo.

El salvavidas recuperado se añade a otros dos elementos de la historia local rescatados por estos dos vecinos. El primero fue un barómetro de mercurio propiedad del Gremio de Mareantes local, que data del siglo XIX. Lo recuperaron en 2017 y ahora se puede ver en un inmueble junto al Consistorio.

El otro elemento es una pieza de madera que se utilizaba para tallar a los quintos citados para el servicio militar obligatorio y que actualmente se expone en uno de los pasillos del Ayuntamiento. El gobierno local agradece la labor desinteresada de ambos vecinos para que la historia no se olvide.

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