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Castropol, Pueblo Ejemplar de Asturias

Cruce Calle Acevedo/Calle Amor

Cruce Calle Acevedo/Calle Amor

Calle Amor

Calle Amor

Rosetón Calle Amor/Calle del Campo

Rosetón Calle Amor/Calle del Campo

Altar en el Parque.

Altar en el Parque.

   Por iniciativa del párroco de Castropol,(que desde él impartió la bendición) se ha recuperado una vieja tradición como era la de poner altares en algunos lugares por donde pasaba la procesión.

Calle del Campo (detalle)

Calle del Campo (detalle)

Calle del Campo

Calle del Campo

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Castropol, contra viento y sol

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Un parque de armas tomar

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La zona de juegos daña el parque Vicente Loriente, afirman los castropolenses

Primera comunión 24/05/1959

Primera comunión 24/05/1959

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Castropol, con ojos de niño

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Las alfombras florales vestirán las calles de Castropol en Corpus

Recordatorio Primera misa Marcelino García González.

Recordatorio Primera misa  Marcelino García González.

Primera comunión 24/05/1959

Primera comunión 24/05/1959

El Aldeano 30/10/1931.

El Aldeano 30/10/1931.

LA METRÓPOLI DEL AGUIYOLO

LA METRÓPOLI  DEL AGUIYOLO

LA METRÓPOLI  DEL AGUIYOLO

Como vemos en la noticia publicada en El Aldeano, Primote armó el revuelo en Castropol y alrededores en 1931.

Primote, marinero sencillo y honrado, acordó con una conservera de Puerto de Vega ser su suministrador de aguiyolos (¿o aguillolos?). Parece ser que la fábrica le ajustó el precio a 35 céntimos el kilo, por lo que él pagaría por kilo 25 céntimos a los mariscadores.  

La noticia se extendió rápidamente por la ría, y en las mareas de septiembre y octubre los tesones se convirtieron en un hervidero de mayores y pequeños, dispuestos a hacerse con un pequeño jornal, que buena falta hacía.

El momento culminante de la jornada era, el desembarque y venta al subir la marea. Como vemos en las fotos, y nos cuenta la crónica, realmente el muelle ofrecía un animado aspecto.

En una marea Primote llegó a enviar cuatro toneladas de aguiyolos a Puerto de Vega.

Verdaderamente “El rey del aguiyolo”. Lo malo fue que o las cuentas se echaron mal, o la fábrica no cumplió lo prometido, el caso es que el negocio no fue tan bueno como se esperaba y el trato se acabó. Seguro que Primote quedó más tranquilo volviendo a ser el de siempre. Corrían malos tiempos para las monarquías.

 

Lavando aguiyolos.

Lavando aguiyolos.