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Castropol, Pueblo Ejemplar de Asturias

Así "siembran" versos los alumnos de Castropol: una bella acción para celebrar el Día de la Poesía

"Acercando la poesía a los más pequeños, la poesía crecerá. Estamos sembrando para tener una buena cosecha en unos años", señaló Manuela Busto

La bibliotecaria de Castropol, Manuela Busto, da la bienvenida a los escolares con poesía.

La bibliotecaria de Castropol, Manuela Busto, da la bienvenida a los escolares con poesía. / T. Cascudo

Castropol21 MAR 2025 18:44
Actualizada 21 MAR 2025 18:45

La Biblioteca Popular Circulante Menéndez Pelayo de Castropol se sumó a la iniciativa "Asturias, Capital Mundial de la Poesía" con una original siembra de versos. Los protagonistas fueron los escolares del colegio La Paloma de Castropol que no solo leyeron poesía, sino que metieron las manos en la tierra para "cultivar" el amor por la lectura. "Acercando la poesía a los más pequeños, la poesía crecerá. Estamos sembrando para tener una buena cosecha en unos años", señaló la bibliotecaria castropolense, Manuela Busto, sobre esta actividad que coincidió con el Día del árbol.

El centro lector, en colaboración con la Fundación Ría del Eo, adquirió unos lápices especiales que portaban semillas florales en uno de sus extremos. Animaron a los niños a escribir con estos lápices unos versos en unos papeles con forma de hoja verde y después a depositar la hoja y el lápiz en una pequeña maceta en la que verán germinar flores en unos días.

Un momento de la siembra de versos.

Un momento de la siembra de versos. / T. Cascudo

La pequeña Ángela López, que precisamente este sábado cumplirá 12 años, se mostró encantada con la propuesta y también con la oportunidad de descubrir la poesía. "Este año empezamos a leerla en el colegio y me gusta mucho", confesó, mientras sus compañeros experimentaban en el particular "invernadero" instalado en la casa de cultura de Castropol.

"Sería una belleza que nos crecieran flores en la cabeza, podría saberse fácilmente quien tiene buen corazón y quien tiene triste la mente", señalan los versos de Gianni Rodari que ayer leyeron los escolares. Por su parte, la bibliotecaria, Manuela Busto, leyó un poema de Gerardo Diego donde la naturaleza está presente. "Gerardo Diego es un poeta muy famoso que dedicó un libro a la biblioteca de Castropol", contó Busto, al tiempo que animó a los pequeños a leer y celebrar la poesía. La jornada ventosa obligó a hacer la actividad a cubierto en lugar del parque Vicente Loriente donde estaba inicialmente prevista.

¡Virgencita, Virgencita, que me quede como estoy!

La Nueva España » Cartas de los lectores » ¡Virgencita, Virgencita, que me quede como estoy!

9 de Marzo del 2025 - Antonio Valle Suárez (Castropol)

La historia nos ha enseñado que las carreras armamentísticas suelen desembocar en conflictos devastadores. Sin embargo, el ser humano, tan voluble como una veleta al viento, parece olvidar estas lecciones con facilidad. Hoy, los países que componen la OTAN, y los que no, se preparan para invertir sumas astronómicas en armamento. Un escenario impensable por casi nadie hasta hace bien poco.

Este fenómeno no es nuevo. La humanidad siempre está en guerra en algún punto del planeta Tierra. Destacan entre todas las dos últimas confrontaciones en el pasado siglo XX. Entre 1897 y 1914, Reino Unido y Alemania protagonizaron una intensa competencia naval, construyendo buques de guerra a un ritmo alarmante. El resultado fue la I Guerra Mundial, que dejó una cosecha de más de 40.000.000 de muertos. Veinticinco años más tarde, Alemania y Japón se armaron hasta los dientes. Alemania invadió Polonia y Japón se lanzó a por China, las colonias británicas y neerlandesas y después Pearl Harbor, invitando con ello a participar en la gran confrontación a los Estados Unidos de América, que entraron de lleno en guerra. Los países aliados, con Estados Unidos a la cabeza, replicaron a las agresiones de Hitler dando lugar a la II Guerra Mundial. Entre todos lograron cosechar, está vez, 60.000.000 de muertos... Todo esto nos da a entender que el ser humano parece no escarmentar ni siquiera en cabeza propia, como para hacerlo en ajena.

Hoy, en pleno siglo XXI, cuando el mundo debería estar concentrado en resolver problemas de casa y globales, como el cambio climático, las pandemias, migraciones, hambrunas, desigualdad..., no lo hace. Así que volvemos a ver las orejas al lobo en forma de una monstruosa escalada militar. El miedo y la desconfianza entre potencias están impulsando un aumento en el gasto en defensa, con la justificación de la seguridad, mermando a futuro los presupuestos destinados a sanidad, enseñanza, sociales... Pero, ¿acaso más armas nos traerán más paz?

El dilema parece claro: si la historia nos demuestra que las carreras armamentísticas conducen a la hecatombe, ¿por qué seguimos en la misma senda? La humanidad parece estar condenada a repetir sus errores. Claro que, a lo mejor, en un futuro próximo, nosotros, los que tanto criticamos todo y nada nos vale, podemos anhelar y suplicar para paliar nuestras necesidades más perentorias. Puede que roguemos a los señores de la guerra para que en vez de gastarnos la pasta en cañones, pistolas, tanques, aviones y bombas para matar nos dejen todo como antes de la carrera armamentista que se avecina. Solo el tiempo dirá si esta vez somos capaces de cambiar el rumbo de la historia, manejada por media docena de poderosos que controlan los hilos de la paz, antes de que sea demasiado tarde y, con ello, tengamos que sufrir en nuestra propia piel para ver de una vez por todas que armamentos y guerras son sinónimos de muertes, destrucción, hambre y miserias.

Sería aterrador el vernos en la necesidad de aplicar aquella frase de ruego a la Virgen, de hace cientos de años y aún cantada hoy cuando uno está apurado, que dice: "Virgencita Virgencita, que me quede como estoy".

Biden, Trump, Musk, Bras, otros satélites y mi abuela

25 de Enero del 2025 - Antonio Valle Suárez (Castropol)

La verdad es que con las noticias diarias relacionadas con temas de la inteligencia artificial, a un ciudadano de a pie, ignorante de mil y un temas (hablo por mí), puede entrarle una psicosis que acabe sepultándolo. No me siento loco ni exagerado, no, pero un poco de miedo sí que tengo. Solo pensando que ese mal puede entrarte de repente, sintiéndote impotente después de caer como un pajarillo indefenso en las redes de las nuevas estafas telefónicas con la ayuda de la inteligencia artificial. Esta, poco a poco, oyendo lo que se oye, puede ir apartándonos hasta arrinconarnos, y en último término haciendo que la IA llegue a operar sin nosotros, pudiendo llegar a hacernos caer al pozo de la ruina acompañados por la impotencia.

Todos estos cambios que nos toca vivir hoy, como por ejemplo ya poder pagar con criptomonedas, me hacen acordarme de la sencillez con que se vivía en tiempos de mi abuela. Las noticias que recibía solo eran por carta, de sus parientes en Montevideo. La radio no tenía tiempo para oírla. Hacía el pan cada semana, dedicando un montón de tiempo lleno de trabajo, sin salario y sin ayuda de algoritmo alguno. Primero sembraba el trigo en enero y lo recogía en agosto. Llevaba el grano al molino en su cansado pollino para obtener la harina. Después dedicaba casi dos días en amasar y preparar el horno para cocer cuatro hogazas que nos duraban toda la semana, y así semana tras semana. Los avances hicieron que hoy día también cambiase ese proceso, ya que, simplemente, si quieres hacer el pan en casa te limitas a meter la harina en la panificadora adquirida por un módico precio y antes de tres horas ya tienes el pan crujiente.

Mientras esperas sentado a que salga el pan, te puedes leer tranquilamente LA NUEVA ESPAÑA, para enterarte de las noticias. Por ejemplo, que el hombre más rico del mundo, Elon Musk , amigo de Trump, tiene un patrimonio de 432.000 millones de dólares, además de casi seis mil satélites en órbita por el espacio (propiedad de Starlink, la empresa creada por él) mandando información de toda índole, verdadera y falsa, desde 2019. Su intención es seguir mandando más cacharros al espacio. Buen momento para montar por allí una macroautoescuela). Hay hoy día más de 10.000 satélites circulando sobre nuestras cabezas, para darnos más información todavía (Donald Trump es más pobre, solo tiene 7.700 millones de dólares, así que depende de Musk para estar al día. Para darnos una idea de tales descomunales cifras, comparémoslas con los depósitos de clientes que tiene Caja Rural de Asturias: 5.245 millones de euros, en 2023).

¿Cuánto ha cambiado el mundo con sus cosas y también la fabricación del pan desde los tiempos de mi abuela, verdad?

Así que, amigo lector, puedes seguir el consejo de mi pesado jubilado amigo Bras, que me dijo en el paseo mañanero de hoy lo que te cuento: "El primer examen de conciencia, o algoritmo si quieres llamarlo así, al poner por la mañana los pies fuera de la cama ha de ser inexcusablemente para mentalizarte de lo humilde que eres, de lo poco que sabes y de lo que significas en este valle de lágrimas. Así que has de tener toda la desconfianza y cuidados posibles hacia los peligros que no vemos pero que nos acechan a través de las redes. Especialmente con la temible IA. Esa inteligencia ya se está colando dentro de nuestros móviles de última generación, que casi todos tenemos y que muchos, yo entre ellos, pensamos que sabemos manejar. Un día puede aparecer falsificada la voz de tus hijos, parientes o bienhechores que, después de enternecerte y convencerte, pueden dejarte desperrado a cambio de un susto de infarto. Yo, al contrario, ya no invierto en tecnología. He cambiado mi móvil de última generación sin gastarme nada. Lo hice por otro terminal que tenía aparcado en la mesita de noche desde hacía años, cuando iba a la mar. Me basta y me sobra para hacer llamadas con cuidado y recibirlas con recelo, no vayan a volver a engañarme. Ahora duermo tranquilo...".

¡Gracias, amigo Bras, por tu sinceridad!

Mi carta a los Reyes Magos para 2025

La Nueva España » Cartas de los lectores »

5 de Enero del 2025 - Antonio Valle Suárez (Castropol)

Queridos Reyes Magos de Oriente:

Espero y deseo que al recibo de esta os encontréis bien de salud. Por aquí, muy bien, a pesar de ya estar soportando los rigores del invierno con sus catarros a cuestas. Este año quiero poneros al corriente de cómo anda por aquí esto de los regalos de Navidad. Es que me temo no estéis muy al día de ello, dado que vuestro tiempo siempre lo tenéis ocupado arreglando sin parar, año tras año, los desaguisados plasmados en las cartas que os llegan.

Como sabéis, el pasado año os escribí pidiéndoos lo que habíamos acordado en consenso los amigos del diario paseo, encabezados por el certero Bras, nuestro pesado amigo, también jubilado. Sabemos a ciencia cierta que habéis transmitido nuestra petición a los padres de los niños que habéis visitado. Tampoco dudamos que, por la que va, os llevará unos años el poner en orden nuestras peticiones de paz en la Tierra.

Este año os anticipo que no quiero que me traigáis nada, solo paz y salud para todos y... que nos hagas ser un poco mejores, seguro que hay margen para ello. Lo que sí haré, con vuestro permiso, será relataros unas observaciones de nuestro pesado amigo jubilado Bras. Me pidió, con la aprobación de todos, que os las contara por carta. No quiero ser acusica, pero ya sabéis que desde hace varias décadas, comenzando allá de la mano de la democracia, cada Navidad nos llega vuestra competencia. Viene cada año con más fuerza, capitaneada por un señor mayor, rechoncho, con barba luenga y vestimenta roja y blanca. Nos dicen que viene del cielo. Vendrá, pero amparándose en la oscuridad de la Nochebuena, montado en un trineo abarrotado de regalos, deslizándose por el aire, tirado por media docena de ciervos a los que azuza con voz de cazalla, y su clásica campanilla mezclada con su característico, jou, jou, jou, que le da un aspecto un poco obtuso; aunque los últimos años parece que va refinándose. Seguro que son cosas del marketing. El personaje es conocido aquí en Occidente con el nombre de Papá Noël. Con su insistencia y tesón año tras año, desde los setenta del siglo pasado, va ganándoos terreno aquí, queridos Reyes Magos. No os quiero entristecer, pero o mucho me equivoco o le falta muy poco para arrinconaros definitivamente, comercialmente hablando, si no os ponéis las pilas, claro. Pues ese señor Noël y su equipo con sus actuaciones están haciendo que poco a poco nuestra frágil memoria de humanos nos vaya abandonando, hasta hacernos olvidarnos de vosotros, sin tener en cuenta lo felices que nos hicisteis a muchos de los mayores, generación tras generación, fallándonos muy pocas veces. Tendríamos que saber que siempre habéis cumplido lo prometido y, por tanto, debiéramos seguir confiando en vosotros.

La revolución que dio lugar a este maremágnum comercial que estamos viviendo desde hace unos años parece que nos quiere hacen ver que viene de un simple cambio de fechas: "Si los Reyes de Oriente siguieran trayendo sus juguetes a los niños, y no tan niños, el 5 de cada enero, solo habría dos días para poder disfrutarlos. En cambio, llegando en Nochebuena, sobra tiempo para gozarlos, e incluso con suficiente tiempo para pedir más para seguir saboreándolos". ¡Qué cosa tan simple inventó ese personaje apellidado Noël y sus consejeros para tratar de desbancaros, queridos Reyes Magos! ¿No hay derecho?

Desde hace años vemos también con claridad meridiana que toma fuerza otra gran ilusión, en torno al juego de la lotería nacional, que, como bien sabéis, queridos Reyes, es un modelo napolitano creado para ayudar a los desajustes económicos del Estado, introducido en España en el año 1763, por Carlos III, de la mano del diplomático marqués de Esquilache. Los décimos ya salen a la venta nada más comenzar el mes de julio con tentadoras provocaciones para incentivar más y más las ventas del humo del azar, como esta frase dirigida al lugareño y al veraneante de turno: "¿Y si cae aquí?". Recordándonos al tiempo los más de dos mil setecientos millones de euros que se van a repartir en premios, con la posibilidad de traer y llevar fortuna por los confines de nuestras comunidades. Y después de tanta promesa, queridos Reyes, el día 23 de cada diciembre la inmensa mayoría de nosotros vemos desilusionados cómo la suerte otro año más nos fue esquiva, alejándose con el saco de la fortuna a cuestas. Pero, a pesar de solo recibir algún que otro reintegro aquí, debéis saber, queridos Reyes, que las colas para comprar la lotería del Niño estos días abarrotan las administraciones, saliendo hasta las aceras para ocupar media calle. ¡Es que no escarmentamos nunca, queridos Reyes! En una de esas colas en la que hoy me encontraba, observé a los allí presentes todos cabizbajos y callados esperando su turno para volver a tentar a la potra para hoy, 5 de enero. Eso sí, con más fuerza que en diciembre, si cabe. Algunos ya habían formado la cola antes de abrir la administración, pero a mí me da un poco de reparo esa precipitación. Aunque por ganas también estaría allí de los primeros, pero a lo mejor es contraproducente. Aparte del qué dirán puede ocurrir que la fortuna se puede fijar en mí y observar las ansias hacia el vil metal, dándome la espalda y, además, dejándome un merecido complejo de avaricia.

Así somos los Sapiens que protestamos, incluso injuriamos, muchas veces a la tan necesaria Hacienda pública, que sin palo ni piedra nos castiga con sus impuestos.

Pero, sin embargo, con los juegos de azar y sus consecuencias, que la mayoría de las veces nada nos da y casi siempre nos quita, nos dejamos rascar gustosos nuestros bolsillos como si fuésemos mansos corderos. Antes, al comprar las papeletas, y después, si cobramos los premios.

Visto lo visto, queridos Reyes Magos de Oriente, un año más me arrepiento de jugar más lotería de la que debía y, por ello, solo te repito que para este 2025 nos traigas salud, paz y pan, que no es poco. Rogándoos a ver si es posible que intercedáis para que se acaben de una vez por todos los desastres en forma de guerras que sufren las pobres gentes de Ucrania, Gaza, Sudán, Etiopía, Afganistán, Siria, El Congo, Colombia... y así hasta la cifra de más de cincuenta y seis guerras activas en nuestro planeta.

Quedamos a vuestra disposición, queridos Reyes.

𝗖𝗔𝗕𝗔𝗟𝗚𝗔𝗧𝗔 𝗗𝗘 𝗦𝗦𝗠𝗠 𝗟𝗢𝗦 𝗥𝗘𝗬𝗘𝗦 𝗠𝗔𝗚𝗢𝗦 𝗗𝗘 𝗢𝗥𝗜𝗘𝗡𝗧𝗘 𝗘𝗡 𝗖𝗔𝗦𝗧𝗥𝗢𝗣𝗢𝗟 𝟮𝟬𝟮𝟱

𝗖𝗔𝗕𝗔𝗟𝗚𝗔𝗧𝗔 𝗗𝗘 𝗦𝗦𝗠𝗠 𝗟𝗢𝗦 𝗥𝗘𝗬𝗘𝗦 𝗠𝗔𝗚𝗢𝗦 𝗗𝗘 𝗢𝗥𝗜𝗘𝗡𝗧𝗘 𝗘𝗡 𝗖𝗔𝗦𝗧𝗥𝗢𝗣𝗢𝗟 𝟮𝟬𝟮𝟱

 

Otro año más Castropol acoge la Cabalgata de SSMM Los Reyes Magos de Oriente el próximo 5 de Enero de 2025.
La tarde comienza a las 17:30 horas con un gran espectáculo infantil"𝗘𝗹 𝗦𝗵𝗼𝘄 𝗱𝗲 𝗦𝘂𝘀𝗮𝗻𝗮". Viene acompañada por varios personajes Disney, que animarán el Parque Vicente Loriente para todos los niños y niñas que nos acompañen.
 partir de esa misma hora el 𝗖𝗹𝘂𝗯 𝗱𝗲 𝗠𝗮𝗿 servirá su tradicional chocolate.
Ya a las 19:00 horas SSMM𝗟𝗼𝘀 𝗥𝗲𝘆𝗲𝘀 𝗠𝗮𝗴𝗼𝘀 de Oriente, Melchor, Gaspar y Baltasar, saldrán desde el CEIP La Paloma en comitiva acompañados por la 𝗕𝗮𝗻𝗱𝗮 𝗱𝗲 𝗚𝗮𝗶𝘁𝗮𝘀 𝗘𝗹 𝗣𝗲𝗻𝗲𝗱ó𝗻 y nuestros amigos de 𝗛í𝗽𝗶𝗰𝗮 𝗟𝗮 𝗙𝗿𝗼𝗻𝘁𝗲𝗿𝗮, en dirección al Ayuntamiento. Allí, recibirán con gran ilusión a todos los peques en el Salón de Plenos para entregarles un pequeño obsequio.

 

El portal

El portal

    Después de varios años, el Belén Parroquial de Castropol, recupera su antiguo explendor. A continuación vemos unas imagenes. Se puede visitar Todos los dias de la Semana (incluso domingos) de 11 a 13 y de  17 a 19. Los festivos (Navidad, Año Nuevo y Reyes) solo en horas de culto.

Zona del molino y el río.

Zona del molino y el río.

Los Reyes y al fondo el castillo de Herodes.

Los Reyes y al fondo el castillo de Herodes.

Vista de la aldea.

Vista de la aldea.

Vista parcial de la aldea.

Vista parcial de la aldea.

Vista panorámica.

Vista panorámica.