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Castropol, Pueblo Ejemplar de Asturias

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Castropol saca el arte a la calle

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Los expertos alertan en Castropol sobre la fórmula

El exministro Otero Novas plantea que el presidente sea elegido por el pueblo para - acabar con los "chantajes" de los nacionalistas

Castropol, T. C.  26.09.2018 | 01:24 

L.N.E.

Benito Aláez, José Manuel Otero Novas, Alberto Menéndez, Miguel Ángel Presno Linera y Javier Rojo.
Benito Aláez, José Manuel Otero Novas, Alberto Menéndez, Miguel Ángel Presno Linera y Javier Rojo. T. C. / L. MURIAS

"Si no cambiamos el procedimiento de reforma de la Constitución, difícilmente podremos empezar a buscar consensos", advirtió ayer en Castropol el catedrático de Derecho Constitucional, Benito Aláez. Lo hizo en el seno del debate "La reforma de la Constitución Española" con el que se inauguró el aula "Aurelio Delgado Martín" del Foro Comunicación y Escuela.

 

Aláez y su colega Miguel Ángel Presno Linera compartieron mesa con los políticos José Manuel Otero Novas y Javier Rojo y, aunque los cuatro coincidieron en la necesidad de reformar la Carta Magna, discreparon sobre los asuntos a cambiar y los procedimientos para hacerlo. En todo caso, todos cerraron filas en torno a la solidez e importancia del documento elaborado en 1978.

 

"Podemos y debemos hacer un balance positivo de estos cuarenta años y sentirnos orgullosos de lo que hemos conseguido, pero es obvio que la Constitución necesita mejoras", precisó Aláez, antes de destacar que el procedimiento de reforma que fija el documento es "particularmente rígido". Presno Linera también subrayó este aspecto, al tiempo que desgranó algunas necesidades de cambio, como establecer más mecanismos para que la ciudadanía participe en la vida política.

 

El exministro Otero Novas discrepó con los profesores al defender que la rigidez para las reformas se ciñe solo a algunos aspectos de la Carta Magna y reclamó una modificación del documento para "acabar con los chantajes" de los partidos nacionalistas e impedir "la desintegración" de España. En este sentido, apuesta como cambio fundamental por modificar la elección del presidente, que, a su juicio, debe ser elegido por el pueblo y no por el Parlamento. También Javier Rojo se mostró preocupado por la situación del país, especialmente por el conflicto catalán. Realizó una férrea defensa de la Constitución y pidió una reforma basada en el consenso y fijando unas líneas rojas. Entre las cuestiones a modificar apuntó la conversión del Senado "en una cámara territorial de verdad, que respete la diversidad del país".

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Ávila y Asturias, más cerca gracias a los Delgado - Más información en: https://www.lne.es/asturias/occidente/castropol/

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Más de cuatrocientas firmas apoyan la mejora del acceso a Castropol

Medio siglo de éxito teatral en Castropol

Los actores de "Os vellos non deben de namorarse" de Castelao se juntan tras 50 años: "Ya no tendríamos que caracterizarnos de viejos"

Castropol, T. Cascudo  29.08.2018 | 01:41 

Foto en la actualidad de los actores de teatro en Castropol: por la izquierda (de pie), Juan Manuel López, Santiago Amor, María Oliva Díaz, Ángeles Iglesias, Nené Martínez, María Josefa Díez-Canel, Toni Alfonso, Pepi Pérez, Juan Freije y Manolo Núñez; agachados, Jesús Vijande, Moncho Fernández, Charo Díaz, Nano Díaz, Jorge Villamil y Pepe Llenderrozos.
Foto en la actualidad de los actores de teatro en Castropol: por la izquierda (de pie), Juan Manuel López, Santiago Amor, María Oliva Díaz, Ángeles Iglesias, Nené Martínez, María Josefa Díez-Canel, Toni Alfonso, Pepi Pérez, Juan Freije y Manolo Núñez; agachados, Jesús Vijande, Moncho Fernández, Charo Díaz, Nano Díaz, Jorge Villamil y Pepe Llenderrozos. T. CASCUDO

A Santiago Amor y a Fernando Díaz, "Nano", se les ocurrió en otoño de 1968 que una buena idea para entretener las tardes en la tranquila villa de Castropol era montar una obra de teatro. Lo que nació para pasar el rato tuvo un éxito inesperado y lograron colgar el cartel de completo en sus cuatro representaciones. Los protagonistas de aquella función, que adaptó la obra de Castelao "Os vellos non deben de namorarse", se han vuelto a reunir cincuenta años después para rememorar la aventura. "Todo el mundo nos dice que teníamos que repetir ahora, que ya no nos tendríamos que caracterizar de viejos", bromea María Josefa Díaz-Canel.

 

Cuentan los actores de entonces que en el éxito de la función jugó un papel clave el matrimonio formado por Vicente Loriente y Ramona Penzol, que se ocupó de la dirección de la obra y de los ensayos. "Eran personas extraordinarias", apunta Charo Díez, para quien aquellos meses fueron "un tiempo estupendo, de mucha unión". También María Oliva Díaz guarda muy buenos recuerdos: "Me reí mucho". Explica que su papel consistía en hacer de plañidera, así que muchas veces se saltaba los ensayos, para cabreo de Loriente. "Sólo teníamos que llorar, así que para qué íbamos a ir", bromea.

 

No recuerdan con precisión el tiempo exacto que les llevó preparar la obra, pero sí que hubo que recortarla y adaptarla al grupo de jóvenes actores. Empezaron a ensayar después del verano y se estrenó el primer domingo de diciembre. "Fue un éxito que ni nosotros mismos esperábamos", añade Amor. Así lo recuerdan las crónicas de la época como la que se publicó aquel diciembre en el periódico comarcal Riberas del Eo: "El lunes 2 de diciembre nadie se acordó en Castropol de los partidos de fútbol del día anterior. Los comentarios de todo el pueblo giraban exclusivamente en torno a la velada teatral ofrecida la víspera en el Casino-Teatro por un grupo numeroso de jóvenes de Castropol y de sus alrededores. Para encontrar un éxito comparable al alcanzado por estos entusiastas habría que retroceder al año 1933 cuando debutó con "Os Chirlomirlos" el Teatro Aldeano de la Biblioteca".

 

El grueso de la actuación era la representación de la popular obra de Castelao, pero se completó con una pequeña representación titulada "Fútbol y Gaita" que hicieron los más pequeños del grupo -Toñita y Moncho- y con varias canciones asturianas que los jóvenes actores interpretaron acompañados al piano por Vicente Loriente. Relata Amor la complejidad de la obra para un grupo de adolescentes sin experiencias teatrales previas: "Éramos todos aprendices y la obra era difícil". Sin embargo, la sensibilidad y conocimientos de Ramona Penzol y Vicente Loriente permitieron que todo saliera bien. No solo los ensayos, sino la escenografía y vestuario: "Lo hicimos todo nosotros", explican.

 

La buena acogida de la representación permitió una buena taquilla. Solo el primer día (se hicieron dos funciones) se recaudaron 6.596 pesetas. Los jóvenes acordaron donar buena parte de la taquilla (un total de 3.600 pesetas) a la biblioteca Menéndez Pelayo y con ese dinero se adquirieron estanterías para el centro lector.

Por circunstancias de la vida (muchos se fueron a trabajar o estudiar fuera) el grupo original no volvió a repetir, aunque algunos de los que se quedaron sí que ensayaron al menos otro par de obras. Sin embargo, nunca llegaron a conformar una agrupación teatral al uso y la mayoría no tuvo en su vida adulta vínculos con el teatro. Eso sí, todos comparten "buenísimos recuerdos" de aquella etapa. El miércoles pasado se reunieron -no todos, pues algunos no pudieron asistir y otros fallecieron- para recordar que hace medio siglo "triunfaron" en el escenario del Casino Teatro de Castropol.

 La Nueva España. 29/08/2018

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"El cambio climático no es un juego", señala el físico del aire José Miguel Viñas

Video de la Inauguración de la alfombra de la Grand Place.

Alfombra floral de la Grand Place, Bruselas.

Alfombra floral de la Grand Place, Bruselas.

    El pasado día 15, me trasladé a Bruselas, a cooperar en la confección de la monumental y espectacular alfombra de flores de la Grand Place. 

    Por primera vez en su historia, los belgas han permitido que un grupo de personas no belgas, trabajaran en  "su" alfombra, y allí, entre  los japoneses,  malteses, italianos, mexicanos, alemanes y españoles, me encontraba yo, (invitado, como miembro fundador de la Comisión  Gestora Internacional de Entidades de Alfombristas de Arte Efimero) colaborando para darle aún mas explendor, si cabe, a una de las plaza mas bonitas del mundo.

     Ni que decir tiene, que me siento orgulloso de contribuir a  realizar un gran tápiz de  cerca de 1.800 metros cuadrados, en la que se emplean según algunas fuentes hasta 800.000 begonias y en cuya manufactura, intervinimos  doscientas personas (cien belgas y cien extranjeros)  en dos turnos.

    Desde  aquí quiero agradecer el trato recibido tanto por los anfitriones, como por la  Comisión Internacional.  

    Pongo  una foto en la que se ve el trabajo realizado en toda su extensión.

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"En Castropol no queda patrimonio del siglo XV", lamenta Marcos Vallaure

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"La gente confía más en el hombre del tiempo que en los políticos", reconoce Hugo Morán

"No veo la razón, pero me agrada", dice Antonio Murias del homenaje de Amigos del Eo

"Castropol es su gran amor, es su pasión", señalan las hijas del madrileño, de 96 años, que ejerció medio siglo en la Azucarera Nacional

Castropol, T. Cascudo  18.08.2018 | 00:37 

Antonio Murias, en su casa de Castropol.
 TANIA CASCUDO
 "Castropol es su gran amor, es su pasión", cuentan las hijas del madrileño, aunque castropolense de adopción, Antonio Murias de la Peña, que mañana recibirá el homenaje anual de los Amigos del Eo. El grupo, del que forma parte desde hace años, reconoce cada verano a personas y colectivos de alguna de las cuatro villas que se bañan en el Eo (Figueras, Castropol, Vegadeo y Ribadeo).
 

A sus 96 años Murias conserva una envidiable memoria y se muestra contento por este reconocimiento: "No le veo la razón, pero siempre agrada que te hagan un homenaje". Confiesa que es una satisfacción haberse sentido querido en todos los sitios por los que ha pasado en su larga vida. Mérito achacable a sus destacadas cualidades como persona: "Es muy amigo de sus amigos, generosísimo como persona y un excelente padre", señala su hija Mercedes.

 

Conoció Castropol, la tierra de su padre, siendo niño y desde entonces no perdona la visita anual a una villa que adora y a la que ha arrastrado a lo largo de su vida a muchos amigos. "Es un pueblo muy agradable y traje gente a montones", apunta. Además, cada año prolonga más sus estancias y en este caso lleva en la villa desde Semana Santa: "Aquí conozco a todo el mundo".

 

En Castropol ha vivido aventuras de todo tipo, la mayoría positivas, pero también le tocó pasar aquí los primeros años de la Guerra Civil. Recuerda infinidad de detalles de esa época, que relata sin prisa a quien se acerque a escucharle en su rincón castropolense.

 

Murias trabajó durante más de medio siglo en la Sociedad Azucarera Nacional. Empezó a los 17 años como escribiente en la fábrica gijonesa de Veriña y poco después pasó a Madrid, donde ejerció como inspector administrativo de las fábricas.


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Los Amigos del Eo rinden homenaje este domingo a Antonio Murias de la Peña