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Un acuerdo público-privado permite rehabilitar la balaustrada de la icónica zona verde de Castropol, “un bien patrimonial” del concejo

Arriba, los restauradores Santiago Longo y Rudy Lobosco supervisando el estado de uno de los jarrones. A la derecha, vista general del cierre desde la calle colindante. | T. C.

Arriba, los restauradores Santiago Longo y Rudy Lobosco supervisando el estado de uno de los jarrones. A la derecha, vista general del cierre desde la calle colindante. | T. C.

El parque Vicente Loriente, de Castropol, lucirá en todo su esplendor a partir de este otoño. Un acuerdo de colaboración público-privada permitirá reparar la balaustrada que rodea este icónico parque, ubicado en el antiguo Campo del Tablado e inaugurado el 24 de julio de 1911.

Lavado de cara para el parque Vicente Loriente

Lavado de cara para el parque Vicente Loriente

El proyecto de restauración, que ya cuenta con el visto bueno de Patrimonio, corre a cargo de la firma avilesina Auriga Conservación y Restauración de Bienes Culturales. En su financiación colabora el Ayuntamiento de Castropol, la Fundación Ría del Eo, la asociación Casino-Teatro de Castropol y los propietarios de las edificaciones del entorno del parque. “Es una buena noticia porque es una petición del vecindario desde hace años y ahora se puede afrontar con la colaboración público privada”, señala el alcalde de Castropol, Francisco Javier Vinjoy.

El regidor expone su satisfacción por esta intervención que actúa sobre “un bien patrimonial” importante para la villa: “Tenerlo en perfecto estado es algo que nos satisface plenamente”. Está previsto que la actuación quede lista a lo largo de septiembre, para que el parque luzca en su esplendor en octubre, cuando está previsto el primer acto del centenario de la biblioteca Menénedez Pelayo, ubicada en este enclave.

Los restauradores Santiago Longo y Rudy Lobosco estuvieron este martes en Castropol para poner en marcha los trabajos, que consistirán en hacer moldes para recuperar los ornamentos en forma de jarrones que coronan la balaustrada y que se van “a reproducir con un material acorde”. Está previsto también “reintegrar aquellos elementos dañados” y que fueron retirados a la espera de una reparación y, en general, una revisión de todos los ornamentos y una limpieza integral de la balaustrada.

Longo indica que el parque Vicente Loriente es un jardín histórico “bastante importante, uno de los más interesantes de la zona”. Es la primera rehabilitación integral que se recuerda en la balaustrada, pues en el parque sí que se hicieron algunas mejoras en 2011, cuando se celebró el centenario de su construcción por parte del mecenas local Vicente Loriente Acevedo que le da nombre al espacio.

"Es importante que la gente valore el patrimonio y lo cuide; hay que dejarlo a las siguientes generaciones”, dice el médico ovetense que lidera la firma que rehabilita inmuebles históricos y ayer permitió ver parte del edificio castropolense

Así es el impresionante palacio de Santa Cruz, en Castropol TANIA CASCUDO

Pocos son los castropolenses que conocen por dentro el palacio del Marqués de Santa Cruz de Marcenado, uno de los inmuebles más emblemáticos de Castropol. Por eso fue especialmente simbólica la jornada de puertas abiertas vivida ayer, en la que se permitió acceder al patio y a la capilla de este impresionante inmueble, reconstruido tras un incendio a mediados del siglo XVIII y que hace cuatro años fue rehabilitado por la firma Paisajes de Asturias, liderada por el empresario y médico ovetense Víctor Madera.

Tania Cascudo

Tania Cascudo

Poco amigo de los focos, Madera está pasando unos días de descanso en el palacio y accedió gustoso a la petición de la Fundación Ría del Eo para mostrar al público esta joya. LA NUEVA ESPAÑA tuvo ocasión de conversar unos minutos con él cuando salía a dar un paseo con su familia y expresó el orgullo que él y su mujer, María Obdulia Fernández, sienten por haber afrontado la rehabilitación de edificios singulares de Asturias y Galicia: “Lo hacemos con pasión. Somos asturianos y nos sentimos orgullosos de hacerlo. Es importante que la gente valore el patrimonio y lo cuide; hay que dejarlo a las siguientes generaciones”.

Vista general del patio desde la zona porticada con visitantes cerca de la entrada a la capilla. | T. Cascudo

Vista general del patio desde la zona porticada con visitantes cerca de la entrada a la capilla. | T. Cascudo

Madera, presidente no ejecutivo de la firma Quirón Salud, rehusó amablemente hacer más declaraciones sobre su pasión por la compra y la restauración de edificios singulares y remitió a su mujer “que es la que entiende de arte, yo solo soy un médico”. Permaneció un rato en el patio del palacio departiendo con los muchos vecinos y visitantes que no quisieron perderse esta oportunidad única de visitar el inmueble. Fue el caso de María Jesús Valderrama, que lleva cuarenta años veraneando en Castropol, y nunca había pisado el palacio: “Ha sido estupendo, está todo fantástico”.

Visitantes, ayer, fotografiando el patio del palacio del Marqués de Santa Cruz. | T. Cascudo

Visitantes, ayer, fotografiando el patio del palacio del Marqués de Santa Cruz. | T. Cascudo

El portavoz de la Fundación Ría del Eo, Ovidio Vila, fue el encargado de recibir a los visitantes en el patio del edificio y pudo confirmar la expectación que generó la jornada de puertas abiertas. “Se lo planteamos a Víctor Madera porque nos pareció una gran oportunidad, mucha gente está deseando conocerlo y otros que ya estuvieron, de volver a verlo”, explicó. También se dedicó a resolver las dudas de los visitantes sobre la capilla, que acabó de construirse en 1745. El retablo, uno de los elementos más destacables del espacio, data de 1746 y se prolicromó un año después.

Madera abre la capilla de Santa Cruz

Madera abre la capilla de Santa Cruz

Vila explica que no está documentada la autoría del retablo, pero su hipótesis es que pueda ser obra de Antonio Borja, escultor de Sigüenza y encargado de obras singulares en Asturias como el retablo de la capilla ovetense del Rey Casto. Se basa en el hecho de que el retablo de la Asunción, que se ubica en la iglesia de Castropol y con el que guarda similitudes, pertenece al citado autor y fue donado por la propia marquesa del palacio.

En la capilla del Marqués de Santa Cruz no solo llama la atención el retablo, sino también el confesionario y la escalera de madera que da acceso al interior del palacio. Otro buen conocedor de la historia local es el castropolense Javier García, quien explica que el inmueble “es un edificación de interés en Castropol y es una pena que apenas lo conozcamos”.

La competición contó con la participación de nueve clubes de Galicia y Asturias y llenó de color y espectáculo la ría del Eo

Un momento de la competición, ayer, en aguas de la ría del Eo. | Reproducción A. M. S.

Un momento de la competición, ayer, en aguas de la ría del Eo. | Reproducción A. M. S.

“En Castropol este deporte se siente”. Son las palabras de algunos seguidores de la práctica del remo que ayer, protocolo anticovid mediante, pudieron disfrutar del paso de las traineras por la ría del Eo dentro de la competición “Bandera Princesa de Asturias” organizada en el muelle de la capital del concejo.

La prueba, la “estrella” de cuantas se organizan en Castropol, llegó a su trigésimo tercera edición. En las más de tres décadas de convocatoria la cita deportiva solo se suspendió el año pasado por las restricciones del coronavirus y por eso este verano era, si cabe, más esperada. En este municipio bañado por aguas de la ría del Eo “casi todos los habitantes o practicaron o saben lo que es el remo”, destaca el concejal de Deportes, Antón Rodríguez.

El deporte es el tradicional en una villa que vive además mirando a la ría. El club promotor de la prueba se fundó en 1949 y en Castropol hay constancia documental de la organización de competiciones de regatas desde el siglo XIX. En el agua, ayer, midieron su maestría nueve equipos, ocho gallegos y uno asturiano. Muchos consideran un “espectáculo” ver a los 14 deportistas remar al unísono, compartiendo esfuerzo. Se alzó con la victoria Cedeira.

Castropol presume de patrimonio, cultura y de unas privilegiadas vistas al estuario fronterizo entre Asturias y Galicia

Castropol, un pueblo con el guapo subido, a la orilla del Eo TANIA CASCUDO

La primera vez que Manuela Busto (Villallana, Lena, 1965) puso un pie en Castropol, se perdió. Se llevó a casa la impresión de un pueblo bellísimo, pero también, “laberíntico”. Corría el año 1990 y la lenense acudía a la villa, capital del municipio de nombre homónimo, para iniciar su periplo laboral como responsable de la biblioteca Menéndez Pelayo. No sabía entonces que se quedaría más de tres décadas y que lograría que el centro funcionase como motor cultural del concejo, convirtiéndose en digno heredero de la Biblioteca Popular Circulante (BPC), de cuya fundación se cumplen ahora cien años. “Castropol es especial por su magia, por la luz y por esa capacidad que tiene para convertirse en escenario de cualquier argumento, ya sea una novela de misterio, de fantasía, romántica o un cuento infantil”, señala esta profesional, enamorada del territorio.

Busto fue una de los cien asturianos que participaron en la gran encuesta de LA NUEVA ESPAÑA para elegir los veinte pueblos más guapos de Asturias. No dudó en poner a Castropol a la cabeza del ranking y no fue la única que lo votó, ya que este núcleo logró el noveno lugar entre los más bellos. Siempre colaboradora, la bibliotecaria accedió a guiar a este periódico por sus rincones predilectos de esta villa, enclavada en un montículo sobre la ría del Eo y que en 2004 fue catalogada como Bien de Interés Cultural (BIC).

Busto hojea un libro dedicado a Castropol en el balcón de la biblioteca, con vistas al parque Vicente Loriente . | T. C.

Busto hojea un libro dedicado a Castropol en el balcón de la biblioteca, con vistas al parque Vicente Loriente . | T. C.

Empieza su ruta, como no podía ser de otro modo, en la Menéndez Pelayo, que desde los noventa se emplaza en el viejo teatro casino, que data de 1911. Lo dice ella, pero es verdad, la biblioteca es “el centro neurálgico” de la localidad y es un espacio “vivo, que funciona” y que promueve a lo largo del año infinidad de actividades con éxito de participación. El espacio lector está trabajando en el programa del centenario para que no se olvide que el 20 de octubre de 1921 un grupo de jóvenes castropolenses fundaron la BPC, dando inicio a un proyecto cultural tan novedoso que recibió alabanzas fuera y dentro de España. Su propósito era acercar la cultura al pueblo y acabar con el analfabetismo que imperaba en este enclave rural. Su mensaje, revolucionario en la zona, caló hondo, aunque con la Guerra Civil el proyecto se fue al traste. Al primer Alcalde democrático del concejo, Domingo Martínez, le tocó el reto de reflotar la conocida como la“Atenas del Occidente” y dice que la llegada de Busto fue clave para poner los cimientos de lo que hoy es el centro. “Era un desastre completo, habiendo sido la tradicional tan buena era una pena y ahora vuelve a ser una joya”, dice desde su casa, a un paso del puerto. Si se le pregunta a Domingo por qué gusta tanto Castropol, lo tiene claro: “Es muy especial, tiene un paisaje único y a eso se le añade la gente del pueblo”.

Ambiente en las terrazas ubicadas en el puerto de la localidad castropolense, habitual zona de paseo de locales y foráneos. | T. Cascudo

Ambiente en las terrazas ubicadas en el puerto de la localidad castropolense, habitual zona de paseo de locales y foráneos. | T. Cascudo

Pero volvamos al inicio de la ruta. A Busto le gusta especialmente la esquina del parque Vicente Loriente donde se localiza la coqueta capilla de Nuestra Señora del Campo, muy cerca de la estatua dedicada al famoso marino Fernando Villamil. “Es un sitio que me encanta porque tiene arte, historia, cultura, literatura y naturaleza a un golpe de vista. Concentra la esencia del pueblo; aquí parece que se detiene el tiempo”, señala, antes de emprender paseo hacia la segunda parada: la plaza del Cruzadero.

En esta plaza se localiza el monumento al Pueblo Ejemplar de Asturias, distinción que la localidad recibió en 1997 de la mano del entonces Príncipe de Asturias, hoy Rey, Felipe VI. “Aquí se concentra la esencia de Castropol porque es Pueblo Ejemplar por la unión de sus vecinos, por el respeto a sus tradiciones y por el manenimiento del patrimonio cultural que le fue legado”, dice Busto parafraseando parte del acta del jurado de este prestigioso galardón. Apunta también que desde este punto se pueden admirar algunas de las edificaciones más singulares. Desde una de ellas, asomado a su balcón, saluda Roberto Frontera, natural de Puerto Rico, pero con fuertes raíces en la localidad. A sus ojos, Castropol es “un nacimiento puesto en una peña al lado de la ría; aquí todo es guapo”. Calle arriba da un paseo Ramón Díaz Canel quien subraya que la singularidad del pueblo radica en conservar las edificaciones tal y como eran hace décadas. Lo mejor, dice, “la gente, el clima y la ría”.

Visitantes observando las vistas a la ría del Eo desde el mirador de La Mirandilla. | T. Cascudo

Visitantes observando las vistas a la ría del Eo desde el mirador de La Mirandilla. | T. Cascudo

El tercer rincón elegido por Busto es La Mirandilla, uno de los miradores más especiales sobre el estuario, que permite contemplar la ensenada de La Linera (A Lieira, en la zona). “La ría define Castropol y lo bueno es que se puede ver desde todos los rincones y nunca es la misma, va cambiando, es magia pura”, añade la bibliotecaria. Desde este mirador, Busto señala la playa de Salías, pues allí se tomó en 1935 una foto para la historia: la del escritor Luis Cernuda acostado plácidamente en la orilla. Fue una de las muchas personalidades (Federico García Lorca o Dámaso Alonso son otros ejemplos) que recalaron en la localidad atraídos por la fuerza cultural de su potente biblioteca. A Cernuda le tocó venir un verano con pocos días de sol y, por eso, a su regreso a casa, escribió el relato “En la costa de Santiniebla”. La biblioteca diseñó hace años una ruta literaria para seguir sus pasos, que se hace bajo demanda. Pero La Linera esconde mucho más, por ejemplo, el parque de cultivo de ostras o el único astillero de ribera que queda vivo en Asturias: Astilleros Pacho.

La bajada al muelle desde el Ayuntamiento le gusta también mucho a la bibliotecaria. Apoyada en el muro del tramo final se puede contemplar una auténtica “postal costumbrista” de la ría y el puerto. Allí se emplaza el Club de Mar, otra institución en Castropol, pues ha formado a decenas de remeros en un deporte de gran arraigo. “Hacen una labor estupenda”, subraya Busto, antes de poner fin a su particular paseo por la capital. Pasan las dos de la tarde y llegan dos lanchas de pasaje cargadas de turistas. La mayoría forman parte de una excursión que salió de Madrid y a los que el viaje por la ría del Eo ha deslumbrado: “Me ha gustado mucho. Castropol es precioso”, señala Marisa Lorente. La ruta en barco es un buen plan, como también sentarse a contemplar la puesta de sol o leer un buen libro con vistas a la ría.

Cómo llegar

Desde Oviedo, hay que coger la autopista “Y” en sentido Avilés, donde enlaza con la Autovía del Cantábrico (A-8) que se recorre hasta el conocido como cruce de Barres. Ahí se toma la salida 501 en la que figura indicado Barres-Castropol y también Vegadeo, ambas localidades ubicadas en la carretera Nacional 640. Desde este cruce restan unos cinco minutos de conducción hasta llegar a la capital castropolense. Se puede optar por aparcar junto al teatro casino o probar suerte en el puerto.

No perderse

Es imprescindible perderse por las calles del casco antiguo (es Bien de Interés Cultural desde 2004) y descubrir la infinidad de atalayas que esconde, todas con excepcionales vistas de la ría del Eo, el estuario que une Asturias y Galicia. Tras el paseo, es una buena opción reservar para comer en alguno de los afamados restaurantes de la localidad y también debería ser obligado un paseo en barca por la ría. Son varias las embarcaciones operativas y hacen parada aproximadamente cada media hora en los puertos de Castropol, Figueras y Ribadeo.

Qué dicen

Si hay un producto del que presume Castropol es la ostra, pues aquí se concentra toda la producción asturiana de este molusco. Dos empresas (Acueo-Ostras del Eo y Ostrastur) se dedican al cultivo de ostra rizada, que nada tiene que envidiar a la ostra plana gallega. La firma Acueo tiene abierto un pequeño bar en frente de su parque de cultivo donde se pueden degustar.

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 https://www.antena3.com/noticias/cultura/biblioteca-circulante-castropol-cumple-100-anos-convertida-centro-social-comarca_2021072460fc71556d34c00001d0b957.html

Barbón insta a los partidos a seguir el ejemplo del político liberal gijonés: “Basta ya de clima tóxico y de tensión; no somos enemigos”

Manuel Álvarez-Buylla, Adrián Barbón y Francisco Javier Vinjoy descubren el mural que recuerda el inicio de la obra del paseo. | D. Álvarez

Manuel Álvarez-Buylla, Adrián Barbón y Francisco Javier Vinjoy descubren el mural que recuerda el inicio de la obra del paseo. | D. Álvarez

El paseo del Muelle de Castropol ya luce en su inicio la placa con su nuevo nombre: Paseo Melquiades Álvarez González-Posada. Ayer, el presidente del Principado de Asturias, Adrián BarbónManuel Álvarez-Buylla, bisnieto del homenajeado, y el alcalde del municipio, Francisco Javier Vinjoy, descubrieron la indicación con el nombre del político gijonés, a quien se le dedica la calle por ser quien impulsó la búsqueda de financiación para llevar a cabo la obra que dio lugar al paseo y carretera de circunvalación. Una actuación que, sobre todo, sirvió como protección de los continuos desprendimientos del acantilado sobre el que reposa la villa de Castropol.

El cambio de nombre de la calle se convirtió en un homenaje a Melquiades Álvarez cuando se cumple el centenario del inicio de la obra. El político, fundador del Partido Reformista en 1912 y que llegó a ser presidente del Congreso de los Diputados, fue alabado por el Presidente autonómico: “Nunca se olvidó de Asturias”, dijo Barbón. Y ensalzó del proyecto político de Melquiades Álvarez “la búsqueda de una democratización política y la búsqueda de la libertad real de los hombres y mujeres”. Asimismo, señaló que su figura está más de actualidad que nunca, en un momento que describe de “zozobra, en el que todo el mundo vive en permanente enfrentamiento”. Por ello, apeló a la necesidad de que haya políticos que sean capaces de decir “basta ya de clima tóxico y de tensión”. Barbón hizo hincapié en que los políticos “no tenemos que vernos como enemigos, sino que tenemos que remar todos en la misma dirección y más en el tiempo difícil que nos está tocando vivir”.

Thank you for watching

Como un hombre de “unión y concordia” recordó Manuel Álvarez-Buylla a su bisabuelo. Aseguró que fue un adelantado a su tiempo y subrayó “las ideas moderadas y liberales” que defendió durante toda su trayectoria. Ideas que, señaló, están recogidas de alguna manera en la actual Constitución española de 1978. Álvarez-Buylla lamentó que ese consenso que defendía su antepasado, “esa tercera España, se nos vuelve a escapar de las manos a los españoles, por eso hay que poner en valor su figura”.

En el acto también intervino José Llenderrozos, estudioso de la historia local, que repasó la importancia para Castropol de la obra, iniciada en junio de 1921. “Fue la más importante acometida en nuestra villa en los últimos 100 años”, recalcó. Y recordó que en ese momento Castropol tenía un “grave y preocupante” problema por los continuos desprendimientos que provocada la acción de la ría. También rememoró la insistencia y compromiso de Melquiades Álvarez para con la obra, ya que “estuvo catorce años realizando gestiones e insistiendo hasta lograr poner la primera piedra”. Por ello, Llenderrozos considera que, con el acto de ayer, Castropol salda una deuda con el político, un siglo después.

El alcalde, Francisco Javier Vinjoy, también hizo énfasis en la relevancia de la obra: “Un muro que garantizó el futuro de esta villa a orillas de la ría del Eo”.


Por nuestra parte queremos destacar, que la "Fundación Ría del Eo"  tambien colaboró en este homenaje.

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José María Llenderrozos muestra los detalles del salvavidas restaurado. | T. Cascudo


Dos vecinos recuperan un viejo flotador del último volantero local, el “Fernandón”, para recordar la tradición marinera de la villa

José María Llenderrozos muestra los detalles del salvavidas restaurado. | T. Cascudo

Los turistas que estos días se acerquen a la capital castropolense se encontrarán, junto al conocido como muelle de la Punta, con un guiño a la historia local y la tradición marinera de la villa de Castropol. Dos vecinos, con el apoyo del Consistorio, han recreado un antiguo cobertizo de madera donde se resguardaba antaño un salvavidas, necesario en caso de registrarse cualquier incidente marítimo en esta villa bañada por la ría del Eo.

“Los que tenemos cierta edad nos acordamos de este rincón y se recupera para recordar la tradición marinera que tuvo Castropol”, reflexiona José María Llenderrozos, que promovió la iniciativa con ayuda del también castropolense José María Acebo. Cuenta el primero que bajo el popular “escaleirón”, una escalera que une el muelle con el casco urbano, se ubicaba hace décadas el conocido como “banco dos mariñeiros”. Allí buscaban resguardo del vendaval los vecinos que se dedicaban a transportar pasajeros entre Castropol y Ribadeo. Y justo encima de este banco estaba el salvavidas con la misma leyenda que ahora se ha pintado de recuerdo: “Respétame, puedo salvarte la vida”.

Llenderrozos y Acebo se pusieron manos a la obra y construyeron desde cero la estructura de madera. Lo hicieron con un tablero fenólico, perfecto por ser un material que aguanta bien a la intemperie, que fue donado por el astillero castropolense Gondán. La guinda del pastel la puso el salvavidas. Se pusieron a buscar uno con cierta historia y Federico Fernández Ferrería, más conocido por “Fico” y por ser un gran conocedor de la ría del Eo, les cedió uno que había guardado durante años y que pertenecía al último volantero local.

El barco “Fernandón”, propiedad de una de las familias con más tradición pesquera de la localidad, fue desguazado en 1998, pero Fico guardó de recuerdo dos de sus salvavidas. Llenderrozos y Acebo se ocuparon de restaurar uno y darle la apariencia que tenían antaño los salvavidas con su característica pintura blanca y roja. No le falta detalle, ya que también colocaron alrededor un cabo al que hicieron varios nudos marineros.

La estructura se completa con una placa explicativa en la que se detalla que el salvavidas es un “objeto histórico, que no cumple con la normativa en vigor” y también se explica su historia a vecinos y visitantes. Se recuerda además que en el muelle de la Punta, en la primera mitad del siglo pasado, se embarcaba madera de pino en pequeños vapores de cabotaje que fondeaban en el canal. Una vida marítima que ya es pasado en Castropol, donde solo hay actualmente embarcaciones de recreo.

El salvavidas recuperado se añade a otros dos elementos de la historia local rescatados por estos dos vecinos. El primero fue un barómetro de mercurio propiedad del Gremio de Mareantes local, que data del siglo XIX. Lo recuperaron en 2017 y ahora se puede ver en un inmueble junto al Consistorio.

El otro elemento es una pieza de madera que se utilizaba para tallar a los quintos citados para el servicio militar obligatorio y que actualmente se expone en uno de los pasillos del Ayuntamiento. El gobierno local agradece la labor desinteresada de ambos vecinos para que la historia no se olvide.

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Las playas de Castropol dispondrán de servicio de socorrismo a finales de semana. La previsión era que el 19 de junio los socorristas ya estuvieran en las playas, pero el Ayuntamiento tuvo que repetir el proceso de selección de personal, lo que ha retrasado la puesta en marcha del servicio. El alcalde, Francisco Javier Vinjoy, asegura que para el fin de semana las playas del municipio ya contarán con su equipo de socorristas. Explica que en la primera convocatoria para la selección de personal solo dos personas superaron las pruebas, cuando las necesidades de contratación eran de 8. “Con dos personas no podíamos ponerlo en marcha y hubo que preparar otra convocatoria, las pruebas se celebraron hoy (por ayer) y el jueves o el viernes los socorristas estarán en la playa”.

El retraso en la puesta en marcha del servicio, ha causado malestar entre los usuarios de las playas.

 

LA Nueva España