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Castropol, Pueblo Ejemplar de Asturias

El asturiano que colecciona palacios: “Otros compran barcos, yo patrimonio para recuperarlo


Es el asturiano más rico según la revista “Forbes”, pero le molesta que muchos le vean como una cifra seguida de muchos ceros. “Ese protagonismo no lo quiero ni para mí ni para mi familia. Yo creo que lo importante es lo que haces, lo que creas, lo que ayudas”, afirma el médico y empresario Víctor Madera (Oviedo, 1962). Él ha creado el mayor grupo sanitario privado de España, Quironsalud, y está ayudando a recuperar los viejos palacios de Asturias. En su colección ya hay ocho. “A otros les gusta comprar barcos, a nosotros patrimonio histórico para mantenerlo”, asegura Madera, que conversó con LA NUEVA ESPAÑA tras recibir el jueves en Madrid el premio de la Fundación de Casas Históricas y Singulares de España por un empeño “quijotesco” que se extiende también por Galicia, Baleares y Madrid, donde tiene propiedades de interés cultural.

En la escalinata del palacio de Santa Coloma, cancillería consular de la Embajada de Italia en Madrid, los galardonados por el club de casas históricas posaban para los fotógrafos. En el baño de flashes faltaban Víctor Madera y su esposa, María Obdulia Fernández, que eran los protagonistas de la velada y sucedían en el galardón a Carlos Fitz-James Stuart, duque de Alba. El matrimonio ovetense había pedido expresamente que nadie les hiciera fotos durante la gala y permanecían en el salón donde se habían entregado los premios, que ya estaba casi vacío porque los invitados, la mayoría miembros de la nobleza española, disfrutaban del cóctel en el hall. El mismo Madera que había rogado que no le tomaran imágenes, le dio su móvil a un camarero y le pidió que le hiciera una foto acompañado de su mujer y sus cuatro hijas. Y el mismo Madera que se aleja de la prensa, charló acto seguido con este diario. Eso sí, para empezar, mejor no hablar de dinero. La puerta de entrada fueron los palacios.

 

Paisajes de Asturias, la sociedad operativa creada por Madera, ya rehabilitó en Castropol el palacio de Santa Cruz, que el médico y su familia utilizan como residencia de veraneo, y en el mismo concejo tiene muy avanzadas las obras de recuperación del palacio de Trenor y de las torres de Donlebún. En obras está también “Villa Excelsior”, espectacular casona de indianos ubicada en Luarca. Pese al ritmo de las rehabilitaciones, Madera asegura que aún no hay definido un uso para esos edificios. “Todavía no hemos decidido nada, de verdad”, asegura Víctor Madera, que afirma que en algunos casos han solicitado licencias de usos turísticos sólo para incrementar las posibilidades. “Ya sé que es difícil de entender, pero lo que nos mueve es la conservación de esos edificios. Somos forofos del patrimonio español y, sobre todo, del asturiano. Alguien tenía que ocuparse de él y nosotros tenemos la suerte de poder hacerlo”, asegura el médico ovetense, que se gira y le pregunta a sus cuatro hijas: “¿Qué tenemos que hacer con el patrimonio?”. Y ellas responden a coro: “Custodiarlo para las siguientes generaciones”. Lección aprendida.

"Todavía no hemos decidido el uso que les vamos a dar a los palacios que restauramos; lo que de verdad nos mueve es su conservación"

“Siempre nos ha interesado el arte y este tipo de edificios”, explica María Obdulia Fernández, esposa de Madera y, como él, nacida en Oviedo. Ella es profesora. Estudió Geografía e Historia y se especializó en Musicología. “Todo empezó con la búsqueda de una casa para reunir a nuestras familias, que son grandes. Queríamos una casona antigua, para restaurar, y nos gustaba el occidente de Asturias, que conocíamos bien porque la abuela de Víctor era de Cartavio, de Navia”, señala la profesora. “Luego la gente de la zona nos llamaba para alertarnos de que se vendía una casona allí, otra allá. Y cuando veíamos su estado y las barbaridades que algunos promotores querían hacer con ellas acabábamos comprándolas para restaurarlas”, apunta su esposo. Empezó así la colección. “En los ayuntamientos, cuando solicitábamos las licencias de obras, siempre nos decían que podíamos hacer más cosas en las casas, se extrañaban de que no pidiéramos aumentos de edificabilidad, pero es que no queríamos estropear esos palacios”, asegura.

"Como hotel es difícil que la antigua sede de Banesto en Oviedo llegue a ser rentable, y si la alquilamos tampoco creo que podamos sacar mucho"

Madera niega rotundamente que su pasión por los palacios responda a un plan de negocio. “No soy tan tonto como para pensar que esto es una buena inversión. El palacio de Figueras (el de Trenor), que estamos a punto de acabar y que de momento no tenemos intención de abrir,   tiene una superficie de 3.000 metros cuadrados y la rehabilitación, utilizando los materiales de la época, ha costado una  millonada. Como hemos respetado el palacio han salido diez habitaciones y para rentabilizarlo como hotel tendríamos que cobrar la noche a 1.500 euros y lograr una ocupación del 80%, lo que hoy en día es imposible en Asturias”, asegura.

Paisajes de Asturias también adquirió palacios en Llanes (los de El Cercáu y Duques de Estrada), para los que prepara proyectos de restauración, y su última adquisición ha sido la antigua sede de Banesto en la calle Santa Cruz de Oviedo. Un edifico emblemático que mira al Parque de San Francisco y que permanece vacío desde que el banco se trasladó al edifico conocido como “La Jirafa”.  

"Yo he tenido suerte en mi actividad porque he estado en el sitio, en el momento y con los socios adecuados y mi mujer me dejaba llegar tarde a casa"

“La operación de Oviedo es más de lo mismo. Como hotel ese edificio es difícil que pueda ser rentable, porque yo me he alojado en un cinco estrellas de la ciudad, como es el hotel de la Reconquista, por 95 euros. Y si restauramos el edificio, lo ponemos en alquiler y encontramos unos buenos inquilinos podríamos sacarle una rentabilidad del 1% o del 1,5%, porque el mercado inmobiliario en Asturias está como está. Eso no es negocio”, insiste Madera, que añade que su interés por el patrimonio “no tiene truco”. “Alguien tenía que cuidar de él, ¿por qué no nosotros?”, insiste.

El pasado jueves en Madrid, el presidente de la Fundación de Casas Históricas y Singulares de España, el historiador Javier Bahamonde Santisso de Osorio, calificó de “quijotesco” el empeño del empresario asturiano, que también ha adquirido palacios en la otra orilla de la ría del Eo, en Ribadeo (Lugo), y en Baleares. Madera, que dosifica sus apariciones en actos públicos, no renunció al aplauso del selecto club de los propietarios de edificaciones catalogadas. Eso sí, sin fotos que certifiquen su presencia. “Yo no soy futbolista, ni actor de cine. No me expongo al público. Quiero llevar una vida normal y, sobre todo, pienso en mis hijas. Me molesta que lo que se difunde sobre mí casi siempre se centre en el tema económico”, afirma el médico asturiano , que figura en la lista “Forbes” con un patrimonio de 560 millones de euros, buena parte de ellos en acciones del gigante sanitario alemán Fressenius.

Cuando la compañía germana adquirió el 100% de Quironsalud, Madera se embolsó 400 millones en acciones. Fue la última gran operación corporativa en la que estuvo involucrado el ovetense, especialista en medicina deportiva que tras un periodo de aprendizaje en Estados Unidos formó parte de la primera promoción del máster en Dirección y Gestión de Instituciones Sanitarias de la Escuela Nacional de Sanidad e inició su carrera profesional gestionando pequeños hospitales. Al compás de la externalización de servicios en la sanidad pública española fue subiendo escalones con sucesivas compras, fusiones, entradas de fondos de inversión y cambios de accionariado. Pese a los vaivenes, él nunca ha soltado el timón y preside Quironsalud, grupo con más de 31.700 empleados y más de 300 centros sanitarios y de prevención entre los que se incluyen la Fundación Jiménez Díaz, Ruber, Dexeus y Teknon.

"¿Interés por entrar en el accionariado del Centro Médico de Asturias? A mí se me ha atribuido hasta la muerte de Manolete"

La operación de Fressenius puso  bajo los focos a Madera, que se había mantenido hasta entonces en un discreto segundo plano pese a ser considerado ya como e l amo de la sanidad privada en España y sufrir algún  “escrache” de los opositores a la “privatización” del servicio público de salud.

“Hace tres años una de mis hijas (que por entonces tenía 16 años) me dijo en verano que quería una lancha para navegar por la ría en Castropol. Yo le dije que ese año no podíamos, que a ver el siguiente. Al poco se cerró aquella  operación con Fressenius y un amigo de Castropol le escribió un wasap a mi  hija diciéndole: he leído en LA NUEVA ESPAÑA lo de tu padre, ahora sí que os podéis comprar la lancha”, relata Madera, que añade:  “No me gusta educar a mis hijas en un entorno en el que piensen que todo lo pueden conseguir de manera fácil, es un tema que me preocupa y de ahí que intente ser muy discreto”.

Madera liga “a la suerte” buena parte de sus éxitos en la gestión sanitaria y en los negocios. “Cuando digo suerte no es una falsa modestia. Es verdad que hay que buscarla y trabajarla, pero para obtener logros se tienen que dar determinadas circunstancias, acertar con el momento, tener los socios adecuados, que tu mujer te permita llegar tarde de trabajar…”.

El médico ovetense lleva años residiendo en Londres, pero afirma que ha llegado el momento de volver a hacer las maletas y de regresar a España. Tiene pensado instalarse en Madrid este mismo año. Influye el “Brexit”, pero sobre todo las hijas, “que quieren volver”. El veraneo seguirá siendo en Asturias. Disfrutando de la tranquilidad de Castropol, de los paisajes de la ría del Eo y de la comida de Casa Vicente, el restaurante de la zona favorito de la familia. “A Asturias regresamos con mucha frecuencia porque allí tengo a mi madre, que ahora vive en Gijón tras la muerte de mi padre,  y dos hermanos”, señala Madera.

 

Y en el Principado atesora también su colección de palacios y una pequeña porción de negocio sanitario. “En Asturias tenemos presencia con nuestras sociedades de prevención”, señala el empresario, al que se le atribuyó mucho interés en entrar en el accionariado del Centro Médico de Asturias, el hospital privado más importante de la región y que está controlado por el grupo empresarial Masaveu. “¿Interés por el Centro Médico? A mí se me ha atribuido hasta la muerte de Manolete”, señala con una carcajada Madera sin querer aclarar si el rumor era o no cierto. No obstante, el empresario reconoce que la situación de Asturias es atípica. “La penetración de la medicina privada está por debajo de la media en España”, apunta sin desvelar si maneja o no planes para la región.

Según Madera, la sanidad tiene en estos momentos “dos grandes retos”. El primero, a su juicio, es “la incorporación de más países” al sistema de asistencia sanitaria digna y ahí el foco está en África. “En Quironsalud creamos precisamente la Fundación Recover para trabajar por un modelo de sanidad sostenible en África. Allí apoyamos la gestión de hospitales sin ánimo de lucro y colaboramos en la profesionalización del personal local”, explica el médico ovetense. Y el otro gran reto que destaca es la sostenibilidad de los sistemas públicos de salud como el español. “Para garantizar esa sostenibilidad yo creo que la clave es la prevención. Si fomentamos el cuidado de la salud podremos prevenir las enfermedades y lograremos reducir los gastos para dedicarlos a lo que realmente se necesita”.

Madera afirma que es feliz y que ello es gracias, fundamentalmente, a su mujer y a sus hijas. De nuevo se gira para dirigirse a ellas y les pregunta: “¿Para ser feliz qué hay que hacer?”. Y las cuatro vuelven a responder a coro: “Hacer felices a los demás”.

El coronavirus, concejo a concejo: 19 municipios asturianos están libres de positivos de COVID-19 y siete tienen más de 40 casos

Las localidades con las tasas más altas de infección constatada son Grado, Cangas del Narcea, Salas, Castrillón, Laviana, Pravia y Tapia

A. R.  10.04.2020 | 16:27 

 

"Todos somos susceptibles de contagiarnos". Lo dejó bien claro, en su última comparecencia, el director del Observatorio de Salud del Principado, Mario Margolles. Un Observatorio que ya está publicando el análisis más detallado epidemiológico de lo que ha sido hasta ahora la pandemia del coronavirus en Asturias.

Y uno de los datos pormenorizados que permite este análisis es saber, hasta principios de semana, cuántos contagiados de coronavirus y que están diagnosticados había en cada concejo asturiano. 

Una información que no es más que la foto parcial en un momento dado de la distribución de contagios declarados que se pudieron constatar en Asturias en base a los test positivos de las primeras semanas de la onda epidémica. Y que no pueden interpretarse como áreas más o menos libres de coronavirus ya que, como bien han repetido los expertos, puede haber mucha población contagiada que es asintomática y también hay, a día de hoy, más de 4.500 personas con síntomas de coronavirus que están en pasando la cuarentena en sus casas, sin ningún agravamiento de salud y que, por tanto, no se han sometido a test de comprobación.
 
De forma global los expertos han citado que el área Central de Asturias es la que más casos diagnosticados concentra, nada fuera de lo esperable dada la mayor densidad de población. Pero como en todo, hay matices. Oviedo es el concejo con más casos acumulados, seguido de Gijón y Avilés, pero ninguna de esos municipios es el que más tasa de infección tiene por población. Esa mayor tasa le corresponde a Grado, a Cangas del Narcea, a Salas y a Castrillón, a Laviana, a Pravia y a Tapia de Casariego, por este orden.

También tiene Asturias territorios en los que, a fecha del pasado martes día 7, no había ningún caso de contagio registrado como tal porque no había pacientes con test positivo -lo que, insistimos, no significa que no haya circulación del virus en esos territorios-. A continuación se describe la situación de cada concejo asturiano por el número de vecinos infectados según los datos recogidos en el Observatorio de Salud del Principado.

Con 0 casos de contagio

En este grupo están los siguientes municipios: San Tirso de Abres, Taramundi, Illano, Villanueva de Oscos, Santa Eulalia de Oscos, San Martín de Oscos, Villayón, Pesoz, Grandas de Salime, Degaña, Riosa, Santo Adriano, Soto del Barco, Sobrescobio, Caravia, Amieva, Yernes y Tameza, Proaza y Peñamellera Baja.

Con 1 contagio

El Franco, Coaña, Boal, Allande, Ibias, Somiedo, Cudillero, Belmonte de Miranda, Teverga, Quirós, Caso, Bimenes, Sariego, Ponga, Cabranes, Onís, Cabrales, Peñamellera Alta y Ribadedeva.

Con 2 contagios

Vegadeo, Castropol, Colunga, Cangas de Onís, Muros del Nalón, Ribera de Arriba e Illas.

Con menos de 10 contagios

Lena (3), Las Regueras y Parres (4 cada una), Candamo, Noreña, Nava y Ribadesella (5 cada uno); Morcín (6), Carreño y Piloña (7 cada una), Navia (8), Aller y Tapia de Casariego (9 cada uno) y Villaviciosa (10 contagios).

Entre 10 y 20 contagios

Gozón, Tineo y Valdés (con 13 contagios cada uno); Salas y Llanes (16 personas cada uno); Corvera (20).

Entre 20 y 30 contagios

Pravia y San Martín del Rey Aurelio (21 contagios cada uno); Llanera (22 contagios); Cangas del Narcea (23 contagios).

Entre 30 y 40 contagios

Mieres y Laviana tienen, cada uno, 32 contagios.

Entre 40 y 50 contagios

Langreo (47 personas infectadas).

Entre 60 y 100 contagios

Grado (70), Castrillón (72), Siero (75).

Más de 100 contagios

Avilés (114 casos), Gijón (273) y Oviedo (491).

Yo ya los vi por las calles de Castropol. 

La bandera del regimiento de infantería de línea de Castropol que combatió en la guerra de la Independencia no es la que está en un museo de Barcelona

Autor: Andrés López-Cotarelo

Como es sabido, parece ser que la bandera que se conserva en la iglesia de Castropol no pertenece al regimiento de infantería de línea Castropol que luchó en la guerra de la Independencia. Sino que pertenece al regimiento de infantería de Málaga nº 35, en el cual se integraron los supervivientes del regimiento de Castropol al llegar a Málaga con la orden de embarcar con destino a América para luchar en las guerras de Independencia hispanoamericanas (embarque que no se produjo).

Así lo publicó José Luis Calvo Pérez en un libro titulado «El Regimiento de Infantería de Línea de Castropol» en 1996 (Ministerio de Defensa. Madrid.  ISBN: 84-7823-500-0). Las fotografías que se muestran en el libro de la bandera que hay en la iglesia de Castropol no dejan lugar a dudas, pues los cuatro escudos situados en la punta de las aspas de la cruz de Borgoña corresponden sin ninguna duda al escudo de la ciudad de Málaga con la alcazaba de origen musulmán.

En su libro, Calvo Pérez expone también que existe otra bandera en el Museo Municipal de Historia de la Ciudad de Barcelona que en su opinión sí pudo haber pertenecido al regimiento de Castropol. Según las fotografías de esta otra bandera que se muestran en el libro, la bandera tiene en las cuatro puntas de la cruz de Borgoña cuatro escudos con la cruz de los Ángeles pero sin los dos ángeles que la caracterizan. Lo cual hace suponer al autor que esta bandera perteneció al regimiento de Castropol, ya que en su opinión si hubiera pertenecido a un regimiento de Oviedo sí tendría los ángeles. El autor incluye una explicación de cómo habría llegado esa bandera del regimiento de Castropol al museo de Barcelona.

Existe también una página web de autor desconocido (http://www.arhca.es/v1/BANDERAS%20RI_CASTROPOL.htm) en la cual se apoya la hipótesis de que la bandera que está en el museo de Barcelona efectivamente perteneció al regimiento de Castropol. Y se expone otra teoría diferente de cómo habría llegado hasta allí.

Sin embargo, como explicaré a continuación, creo que la bandera del mueso de Barcelona no perteneció al regimiento de Castropol. Y que por tanto, la información anterior es sólo una mera suposición errónea.

Resulta que José Luis Pérez de Castro publicó un artículo en 1985 en el boletín del Instituto de Estudios Asturianos sobre el escudo de Castropol («El escudo y la bandera concejiles de Castropol (según notas y observaciones de García Teijeiro)». Boletín del Instituto de Estudios Asturianos, ISBN 0020-384, Año nº 39, Nº 114, 1985, págs. 103-126).

En dicho artículo, Pérez de Castro expone algunos datos ciertamente interesantes no sólo sobre la historia del escudo de Castropol, sino en general de todos los escudos de los concejos de Asturias. Según el artículo, hasta el s. XIX los concejos asturianos se encontraban en diferentes situaciones en cuanto a sus escudos municipales:

  • Sólo Avilés y Villaviciosa disponían de escudos históricos de origen y significado conocido. El de Avilés fue concedido por Fernando III el Santo tras la conquista de Sevilla. Y Villaviciosa usa desde 1517 las armas de la Casa de Borgoña por gracia del emperador Carlos V, en recuerdo de su desembarco en dicha jurisdicción.
  • Cangas de Tineo, Caso, Castropol, Gijón, Piloña, Pravia, Tineo y Valdés también tienen escudos históricos anteriores al s. XIX, aunque se desconoce su origen y su significado.
  • Gozón, Carreño, Colunga, Llanes y Siero obtuvieron a mitad del s. XIX el uso de ciertas piezas para timbrar sus comunicaciones oficiales por haberlo solicitado al Gobierno Civil (Gozón en 1845, Carreño en 1866 y Colunga en 1879).
  • Ciriaco Miguel Vigil en su obra «Asturias Monumental» publicada en 1887 afirma que el resto de los concejos asturianos carecían de escudo. Por lo que sugiere que Cangas de Onís, Llanera y Navia usen los blasones honoríficos de que disponían por méritos propios. Y para el resto de los concejos propone que compusiesen un escudo con las armas particulares de las principales familias y solares de cada concejo.

De modo que Castropol es uno de los escasos concejos de Asturias que tiene un escudo histórico anterior al s. XIX, aunque su origen y su significado no sean conocidos.

En 1894 Octavio Bellmunt y Fermín Canella inician la edición de su enciclopedia «Asturias», y al enfrentarse a la carencia de escudos en la mayoría de los concejos deciden seguir la pauta dada por Miguel Vigil. Dividen o cuartean los escudos reservando un campo para los escudos de la provincia de Asturias y/o la diócesis de Oviedo según los casos, y en el resto de los cuarteles ponen los escudos de las familias más distinguidas del concejo.

La mayor parte de los municipios de Asturias han tomado sus escudos de esta obra de Bellmunt y Canella. Y José Luis Pérez de Castro considera que en algunos casos, como el de Luarca, estos escudos eran poco rigurosos.

De modo que el actual escudo de Castropol es anterior al s. XIX. Y por tanto, anterior al regimiento de infantería de línea de Castropol que combatió en el guerra de la Independencia. Así que la bandera del regimiento de Castropol debió de llevar el actual escudo municipal y no la cruz de los Ángeles.

En su libro José Luis Calvo Pérez expone que en 1808 no sólo el concejo de Castropol formó un regimiento de infantería, sino que otros 19 concejos asturianos hicieron lo propio conforme a un dictamen presentado el 2 de junio de 1808 ante la Junta General del Principado de Asturias. De modo, que es más probable que la bandera que está en el museo de Barcelona haya pertenecido a alguno de esos otros 19 regimientos. Probablemente al de algún concejo que a diferencia del de Castropol no tuviera en aquel momento escudo municipal.

En las siguientes páginas webs, lo expongo más detalladamente:

https://www.palaciodelasnogueiras.es/historia/regimientocastropol

https://www.palaciodelasnogueiras.es/escudos

 

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Castropol recibe 41 peticiones de familias solicitantes de vivienda protegida

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Los ediles del PP de Castropol ofrecen destinar sus dietas a comprar material de protección

Los voluntarios que cuidan de Castropol

 "Sentimos mucho apoyo", dice el equipo de Protección Civil del concejo, que trabaja 24 horas con quince personas disponibles

Castropol, T. Cascudo 04.04.2020 | 23:40

REP. T. CASCUDO

"Trabajamos a diario en varios turnos de mañana y de tarde. No paramos", resume Rodrigo Vijande, responsable de la agrupación de Protección Civil de Castropol. En esta situación excepcional el colectivo está al cien por cien, prestando una labor imprescindible, no solo en su concejo base sino en los siete de la comarca Oscos-Eo, en Tapia y, de manera puntual, en El Franco y Boal.

 

La agrupación, que está mancomunada con la de Vegadeo, está integrada por quince personas que, dado el estado de alarma y la imposibilidad de seguir con su quehacer diario, ofrecen una disponibilidad prácticamente total para las tareas que se les han encomendado. "Es una ventaja", reconoce Vijande. Su quehacer estos días pasa por la desinfección de zonas públicas (en especial los cascos urbanos de Castropol, Figueras, Vegadeo y San Tirso de Abres), la entrega de material sanitario a las residencias y los servicios sociales de los Ayuntamientos de la zona y la entrega de alimentos y medicamentos a personas mayores o dependientes que no pueden desplazarse. Además, en casos puntuales hacen traslados de materiales del hospital de Jarrio a los centros de salud.

 

En concreto, este viernes contabilizaron más de cien entregas de medicamentos por los pueblos. Cuenta Vijande que, además de realizar las entregas del material acordado, muchas veces ofrecen un apoyo inestimable para los vecinos que viven solos en zonas aisladas y que se alegran de poder ver a alguien, aunque sea un rato. "Es la única visita para mucha gente y les alegra el día", apunta este voluntario, que muestra su orgullo por la buena respuesta del equipo, integrado por gente de edades y perfiles muy variados.

 

Cada semana van realizando un calendario con las muchas tareas que deben realizar y, reconoce el coordinador, hay muy buena colaboración por parte de todos. "La gente está súper motivada y con ganas de trabajar", apunta. En este sentido, agradece las numerosas muestras de cariño y agradecimiento que están recibiendo estos días: "Los vecinos diariamente nos están dando las gracias y sentimos mucho apoyo". También el Alcalde de Castropol, Francisco Javier Vinjoy, se ha mostrado muy satisfecho por la enorme labor que está desarrollando el colectivo por toda la zona.

  

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La listeza del Sapiens

1 de Abril del 2020 - Antonio Valle Suárez (Castropol)

Todos los jóvenes y la mayoría de los menos jóvenes que no nos hemos querido quedar atrás con eso de las nuevas tecnologías rendimos diaria pleitesía al móvil. Ese aparatito que nació grande como un ladrillo, en el que tenemos media vida allí metida: grupos con la familia, con los amigos, con los excompañeros de trabajo, con los de las aficiones y deportes, con los contactos de nuestros teléfonos en la base de datos, con la mar de gente... Nada más despertar, para muchos es el segundo en importancia en nuestras vidas, después de los lentes, claro. Lo ponemos en marcha y empezamos a ver noticias, periódicos, wasaps, e-mails, e infinidad de páginas y rincones más a los que dedicamos no menos del 20 por ciento de media de nuestro tiempo. Mi mujer y yo, en la misma cama, casi siempre al despertar nos saludamos a través de él; no por nada, es que no hay tiempo que perder, a nada que uno se descuida se nos marcha volando como el cuervo.

No sé el porcentaje de falsedades que pasan diariamente por la pantalla del móvil que comparte con nosotros su corta vida controlada por nuestras manos. Dicen que más de un 80 por ciento son “fakes” que se comparten, que vienen y que van, que insultan desprestigiando y despellejando con saña a personas con responsabilidad que, hoy con seguridad, hacen todo lo que está y no está en su mano tratando de encontrar la solución a los grandes problemas que nos afectan, ocasionados por esta pandemia que tenemos encima todos los ciudadanos del mundo y que, además de estar diezmándonos, amenaza con masacrarnos.

Creo que no es de cuerdos ni de justos el pedir cuentas ahora, y menos hacer juicios de valor sumarísimos que a nada bueno pueden conducir, sobre todo cuando los manejamos, muchas veces, legos en temas tan delicados. Aunque bien es verdad que ahora dominamos a fondo la política, en tiempos de bonanzas la abandonamos para dar paso al fútbol dando a entender, la mayoría de las veces, que sabemos bastante más que el propio entrenador de tal o cual equipo, al que poco que se descuide podemos llegar a tachar de incompetente o, si me apuran, considerarlo un auténtico pollino en la materia por no alinear o cambiar a tal o cual jugador.

Aunque, como buenos ciudadanos que todos somos, demócratas o no, debemos ser conocedores de nuestra Constitución de 1978 (si no la recordamos, desgraciadamente tiempo tenemos ahora de repasarla a fondo). En su apartado: Título IV. “Del Gobierno y de la Administración”, en su artículo 99, nos dice bien claro cómo se forma el Gobierno de la nación y que, una vez formado, deberíamos respetarlo y dejarle hacer. Y cuando escampe la tormenta que tenemos encima tiempo habrá para protestas, reclamaciones o hasta mociones de censura si las podemos llevar a cabo. Entre tanto, ahora, arrimemos el hombro o, por lo menos, no metamos palos a una rueda que tanto trabajo le cuesta seguir rodando.

  © Editorial Prensa Asturiana

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Castropol repartirá alimentos a las familias en apuros

Los libros conectan Castropol

 El club de lectura local se reúne virtualmente para lanzar un mensaje positivo: "Seguimos adelante, lo conseguiremos"

Castropol, T. Cascudo 25.03.2020 | 00:42

De arriba abajo, Busto, Pilar Elvira, Macu Olivares y Hillary Stern, en plena sesión.
De arriba abajo, Busto, Pilar Elvira, Macu Olivares y Hillary Stern, en plena sesión. REP. DE T. C.

Dice la bibliotecaria de Castropol, Manuela Busto, que "a grandes males, grandes remedios", y así fue cómo se le ocurrió la manera de mantener la reunión mensual del club de lectura saltándose, aunque solo de manera virtual, el confinamiento. Ayer tiró de una aplicación usada en videoconferencias para reunir a los usuarios de uno de los dos clubes de lectura del centro y mañana hará lo propio con el otro. "Queremos lanzar un mensaje positivo: siempre hay una alternativa", defiende Busto.

 

"Lecturas desde el sofá" -así han bautizado esta nueva experiencia de la Menéndez Pelayo- es una manera de mantener "un servicio público" y decirle a la gente "que seguimos adelante y lo vamos a conseguir, es el mensaje positivo que mandamos desde la biblioteca pública". Y añade: "Queremos contribuir a mantener la moral alta, todo esto pasará y aprenderemos mucho de esta situación. Además, hay que mantener la sana costumbre, y más que nunca en este momento, de leer".

 

En la sesión de ayer, que duró cincuenta y cinco minutos, participaron quince de los veintidós integrantes del primer club, aunque algunos, por problemas de conexión, no pudieron acceder a la aventura. Los que sí pudieron participar lo hicieron desde puntos diversos como Ribadeo (Lugo), Oviedo, Taramundi o Castropol. Al frente del operativo estuvo Busto desde la sede de la biblioteca, adonde sigue acudiendo cada día aunque el equipamiento mantiene cerradas sus puertas al público.

 

El debate de ayer giró en torno a la obra "La guerra no tiene rostro de mujer", de Svetlana Aleksiévich, premio Nobel de Literatura en 2015. "Lo elegimos con motivo del Día Internacional de la Mujer, por ser una novela escrita por una mujer y tratar un tema crudo como es el papel de las mujeres en las guerras, un papel muy silenciado", precisa Busto. En la sesión de mañana tocará disertar sobre el libro "Yo sé por qué canta el pájaro enjaulado", de Maya Angelou. "Es una historia preciosa autobiográfica de una niña negra en EE UU en los años treinta", añade.

 

En las reuniones del club se aprovecha para entregar el libro para la siguiente lectura, aunque en este caso no pudo ser. Busto ya está pensando cómo hacer para enviarles la siguiente publicación, mientras desea que la próxima reunión sea presencial.

 

Mientras tanto, les llegan apoyos de todas partes, como el del humorista y presentador Arturo Valls, que el lunes colgó en su Twitter este mensaje: "Quería mandar un mensaje de apoyo a la fantástica biblioteca de Castropol, en particular, y a todas las bibliotecas rurales por la labor que están haciendo estos días. La lectura es una gran aliada y una ayuda para resistir en momentos difíciles".

  

El virus, en taxi de Benidorm a Castropol

Un castropolense con síntomas de coronavirus rompe "por miedo" el encierro al huir de su casa alicantina con su mujer y viajar con un taxista hasta Asturias, donde le confirmaron que cruzó la Península con el virus

La Nueva España.

Jarrio (Coaña), Ana M. Serrano  24.03.2020 | 00:56

El virus, en taxi de Benidorm a Castropol
El virus, en taxi de Benidorm a Castropol

De Benidorm a Barres (Castropol) en taxi y con síntomas de tener coronavirus. Así fue el periplo de un matrimonio castropolense septuagenario con segunda residencia en la ciudad alicantina que se aventuró a recorrer miles de kilómetros para sentirse "a salvo" en Asturias.

Su aventura fue "denunciada" por una sanitaria de la plantilla del Hospital Comarcal de Jarrio, quien a través de un audio que circuló por redes sociales dio a conocer el caso para advertir, según se desprende de sus palabras, de que la gente debe quedarse en casa y, en caso de tener síntomas, llamar a los teléfonos habilitados por los gobiernos de cada comunidad. Pero no viajar ni acudir directamente a su hospital o centro de salud de referencia.

La sobrina de los afectados asegura que el matrimonio sintió "miedo". Los billetes de tren de regreso que tenían comprados eran para el 14 de abril. "Como allí estaban cerrando todo, creo que tenían miedo", insiste la mujer, quien accede a contar a LA NUEVA ESPAÑA una aventura que empezó el jueves por la tarde.

El matrimonio septuagenario decidió contratar los servicios de un taxi (servicio mínimo que puede funcionar con normalidad en estado de alarma) para hacer los más de 1.000 kilómetros que separan ambas localidades. En total, más de diez horas de viaje. Llegaron a su residencia de Barres en torno a las seis de la madrugada del viernes pasado. El hombre ya se sentía entonces mal. Se acostó a descansar, pero pronto fue necesario llamar al centro de salud. Un médico visitó el hogar y activó todo el protocolo para desplazar al paciente al Hospital Comarcal de Jarrio. Más tarde, el hombre acabó ingresado en el HUCA. Su diagnóstico: el temido coronavirus.

"Cruzaron media España, pero no con ánimo de hacer daño a nadie", dice su sobrina, quien detalla que el matrimonio pasa el invierno en Benidorm y vuelve a su natal Barres cuando en el Norte se registran temperaturas más agradables. En las redes sociales, al margen de la edad y de la situación de los afectados, este caso generó mucha polémica. Tras conocer el audio de la sanitaria del Hospital de Jarrio, un grupo de personas con familiares taxistas inició una campaña para dar con el profesional de la conducción de Benidorm a Asturias y advertirle de que estaba, probablemente, contagiado. Según la sobrina de los afectados, también intentaron localizar al profesional desde el Hospital Comarcal de Jarrio, pero sin éxito.

Finalmente, el taxista fue identificado el pasado domingo. Isabel Fernández, encargada en la central de radiotaxi de Benidorm, informó por redes sociales de que habían dado con él y estaba "confinado en casa desde su regreso después de haber hablado por teléfono con un médico". La central dio las gracias a las personas que difundieron la noticia, "pues es muy fácil que llevemos en nuestros vehículos a gente infectada y ni siquiera nos enteremos, siendo nosotros una fuente de contagio".

En Barres continúa la mujer, aislada junto al empleado de una ferretería que acudió a socorrer al matrimonio cuando decidieron llamar al médico.

CARTA DE NUESTRO NIETO, DESDE OVIEDO

 Desde mi pueblo en el Occidente, os transcribo la carta que he recibido hoy, de mi nieto Mauro.

Queridos Abus: Estoy aquí en mi piso haciendo los deberes que me mandó vía internet Lorena, mi maestra. Mamá está cocinando. Papá está trabajando en la mesa del comedor. Todos los días desde que hacemos las tareas jugamos los tres juntos y nos divertimos mucho, aunque los tres días que llevamos encerrados en casa me están durando más que un mes yendo al cole. Mamá me dice que no me queje, que tenemos mucha suerte de tener una ventana y desde ella, aunque no nos dé el sol, poder ver el parque donde siempre jugábamos a la salida de la escuela. Pero me entristece no poder salir a jugar. Mi padre me dice que escuche a los pajaritos cantar en los árboles de enfrente, que repare en ellos viendo lo contentos que están: cantando al tiempo que hacen sus nidos. Es verdad, queridos abus, parecen muy felices y me gusta cómo viven aunque, observándolos, antes me he fijado en que unos cuántos se peleaban entre ellos... la verdad no sé el porqué, no lo entiendo, parecen tan felices. Ayer por la tarde, cuando más daba el sol en el parque, le pedí primero a Mamá y después a Papá que me llevaran hasta allí a dar una vuelta, nada más que una pequeña vuelta, que me estaba entristeciendo estos días sin poder salir a la calle. Me dieron un montón de razones para no hacerlo, algunas me parecieron que se contradecían. Pero como me acordé que siempre me decís que sea obediente y no proteste más, solo traté de razonar con ellos. Abu, empecé a escribiros esta carta pero tuve que parar de repente porque vino mamá a ver como hacía los deberes. Disimulé al verla, hice lo mismo que hacemos tú y yo cuando le cogemos en la alhacena el chocolate de almendra a la abuela, mientras ella está entretenida haciendo sus cosas y las de los demás. Qué bien, volveremos hacerlo cuando vuelva a veros al pueblo, ¿verdad?, lo volveremos a pasar muy bien. Abus, os quiero mucho. Pues como os decía antes, razoné con ellos. Les dije que me bajaran al garaje con la bici para andar un poco por entre los coches que están también todos encerrados, que allí nadie nos vería. No hubo manera, terminaron diciéndome que tenemos que guardar la cuarentena. Estoy harto de esa palabra, ya sé que no se puede ser malo pero no la puedo oír. Abus, sigo pensando en cómo salir de esta cárcel para respirar el aire limpio que tenemos afuera y de paso, con la gorra puesta, como siempre me mandáis, aprovechar el sol que hace. Sabéis que nunca me había fijado en todas estas maravillas que podemos disfrutar sin que les cueste nada a mis padres, ¡Ay cuánto las noto de menos ahora! Tengo en la cabeza lo que les voy a decir a mis padres para que me dejen salir al parque, pero antes necesito que me mandes, Abu, una de las dos correas que tenéis en el garaje para pasear a Duna ya que, como vosotros tenéis huerta y no os hace falta salir, para nada las queréis. Solo me basta que me mandes una por ese furgón por el que nos enviáis las patatas. Es que una vez la tenga estoy seguro que convenceré a mis padres para que me dejen salir. Les diré: Mamá, Papá, ya me podéis sacar al parque sin problema, ahora no tenéis disculpas que valgan, me ponéis la correa de Duna al cuello y ya está. Os prometo que iré y volveré andando a cuatro patas, como hacemos el abuelo y yo por el prado de la huerta, igual que todos esos perritos que vemos todo el día desde la ventana, ahora por el parque y por la calle, conducidos por sus amos que se ven muy felices. No quiero ser un perro, no. Solo quiero que me tratéis como tal mientras tengamos que estar aquí.

Después de saltarnos las lágrimas a la abuela y a mí ahora os pido ayuda, amigos: ¿qué hacemos, le enviamos la correa?

Antonio Valle Suárez.

 

¿Acaso es el hambre en el mundo un tema baladí?

10 de Marzo del 2020 - Antonio Valle Suárez (Castropol)

¡Lo primero, lávate las manos! ¿Quién no ha oído esta frase en multitud de ocasiones antes de disponerse a comer? Basta que no lo hagas una vez para que el temible virus (veneno, en latín, descubierto por Dimitre Ivanovski allá por 1892) se cuele en tus entrañas. Artículos y escritos relacionados con la higiene nos explican las vías de entrada por donde se nos cuelan estos bichitos, que ni se ven siquiera con la ayuda del microscopio. Nos dicen que están en los pasamanos, en los carritos de la compra, en los picaportes, en los mostradores, en los transportes públicos, en la comida y la bebida, en todos lados. Llegan a nosotros transportados por nuestras manos, por el aire, por vías fecales. Un doctor amigo siempre me dice que los virus acabarán con la humanidad.

En nuestro diario paseo de ayer, como casi siempre, nuestro pesado amigo jubilado, Bras, nos hizo pensar revolviéndonos las tripas y, lo que es peor, la conciencia. Nos dijo: "Nos dan a entender que el coronavirus camina con paso letal. Parece que no hay forma de detenerlo. Diariamente los medios, sobre todo las televisiones, no paran de atemorizarnos a todas horas con esa noticia. Mi jubilada cabeza está a punto de estallar a causa de tanto oír hablar de él y de sus efectos. Tanto machaqueo amenaza con destruirme, adelantándose a los virus. Pienso que cada uno de nosotros puede poner nuestro granito de arena para echar freno al coronavirus. Por ejemplo, marchándonos inmediatamente de aquellos lugares públicos de restauración alimentaria (bares, restaurantes, comercios) si vemos, como a veces ocurre, a personal del negocio entrar a los servicios para hacer sus necesidades, las que sean, y luego salir tan pancho sin lavarse las manos. O qué hacer cuando alguno de nosotros, aquejado de gripe, catarro o cualquier otra enfermedad contagiosa, acudimos a un lugar público, incluso al centro de salud, sin las protecciones adecuadas. Desde que comenzó todo este sinvivir del coronavirus no veo a nadie por la calle ni por ningún lugar público o privado con tales protecciones colocadas en la cara y, sin embargo, en las tiendas y farmacias, incluso online, se han agotado a precio normal mascarillas y geles desinfectantes. Tal es la fiebre de las mascarillas contra el coronavirus que llegan al lujo, siendo creados modernos diseños por firmas para ser lanzadas usándolas sus modelos en la pasarela, al tiempo que las celebrities en las redes sociales. Al haberse agotado el stock en las tiendas, ahora solo se pueden adquirir a vendedores de escasa reputación que las ofertan por internet a precios de oro. Las consecuencias ya están llegando a herir las economías locales, europeas y mundiales. Nos dicen que está previsto que las cifras que miden la macroeconomía bajen en varias décimas, lo que representará millones de euros. Por otra parte, tanto hablar de los peligros de contagio del coronavirus posiblemente dará lugar a que desaparezcan los gestos para relacionarse los humanos con sus semejantes. Me refiero a la práctica de los saludos de mano, de besos en la cara y palmaditas en la espalda que, de seguir en aumento el terror que se nos está inculcando, probablemente solo nos quedaremos al uso con una rápida mirada hacia el vecino, amigo o familiar, a más de un metro de distancia, y que significará buenos días, sin más -Bras toma un respiro y prosigue-. Pero lo que más indignante me parece es que las cifras oficiales de casi 3.000 fallecidos, hasta ahora, a causa del coronavirus no son comparables con los 1.250.000 humanos muertos al año en accidentes de tráfico en el mundo (solo en España en 2019 fallecieron 1.100 personas). O sea, que fallece una persona en accidente de tráfico en el mundo cada 25 segundos y no nos asustamos, supongo porque no nos lo están recordando a cada momento, no sea que baje la venta de vehículos. Y mucho menos comparables son las bajas por el coronavirus con las 24.000 personas (de ellas 8.500 niños) que mueren diariamente a causa del hambre en el mundo; es decir, la friolera de 8.760.000 seres humanos al año (de ellos, 3.102.500 son niños). ¿Por qué no nos airean estas cifras diariamente en los medios para concienciarnos de que todos podemos hacer algo más de lo que hacemos para evitar tantas muertes de seres humanos inocentes? ¡No lo entiendo! ¿O es que no son seres humanos exactamente igual que los afectados por el coronavirus?".

Ayer, después del paseo, llegué a casa muy disgustado pensando en toda la arenga que nos soltó Bras. No he podido pegar ojo en toda la noche pensando en ello y, según me he podido enterar, lo mismo les pasó al resto de los compañeros de paseo.