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Castropol, Pueblo Ejemplar de Asturias

El modesto objeto de este Blog, es dar a conocer la Villa de Castropol, a los que todavía no tengan la fortuna de haber estado en ella, y de hacer llegar alguna noticia a los que ya la conocen y a los Castropolenses que se encuentran fuera.
Como las entidades consideradas como mas importantes ya tienen página propia, daremos toda la información que podamos sobre El Corpus y sus alfombras florales, La Cabalgata de Reyes, El Belén Parroquial, Las Fiestas de Santiago y San Roque, etc.
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Ovidio Vila Pernas

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No pagar impuestos, una gran quimera


30 de Octubre del 2022 - Antonio Valle Suárez (CASTROPOL)

En el año 2002, en un lugar de Trachilos, en Creta, se encontraron huellas de homínido marcadas por el dedo gordo plantar de sus pies. Parece ser que nuestros ancestros hace 5,7 millones de años que ya andaban haciendo sus pinitos por aquellas tierras y, seguramente, también ya pagando sus impuestos.

En este nuestro mundo hay pocas cosas que son, sin discusión alguna, un mal necesario. Ese "mal necesario" probablemente exista desde que nuestros ancestros pusieron su pie en la tierra allá por Trachilos. Los impuestos que pagamos tú y yo, amigo lector, y que ya pagaron nuestros antepasados desde hace millones de años, entre otras cosas los emplean los mandatarios de turno, ahora generalmente estados, para invertir en tecnología y educación. Han tenido muchas formas en su modo de cobro a lo largo de la vida del hombre, incluso pagando con personas de carne y hueso.

Tres civilizaciones importantes implantaron impuestos como medio para apoyar a su gente: Egipto, con sus faraones a la cabeza, no tenía sistema monetario, pero aplicaba impuestos a rajatabla, a diestro y siniestro. Los recaudaban sobre personas, ganado, tierra, petróleo, aceitunas, vino, cerveza, pescado. Casi todos los intercambios comerciales fueron gravados y, también, además, exigiendo el trabajo manual para la guerra y la construcción de las pirámides. Hasta el consumo de aceite de cocina gravaban y, encima, no les dejaban reutilizar. ¡Qué abusones!

Después de lo comentado, me viene a la mente que allá por los años sesenta del pasado siglo, en mi aldea del Occidente de Asturias, casi todas las primaveras recibíamos la visita del municipal en casa, avisando de que tal día había obras para ensanchar tal camino. Tomando nota el alguacil, de paso, de quién iba acudir a los trabajos de prestación, o comunicando el importe a pagar al Ayuntamiento en caso de no acudir.

Ya mucho antes de las prestaciones en mi aldea, y de la contribución que mi abuelo iba a pagar todos los años a Vegadeo (decía él: "Vou pagar a paga"), en la antigua Grecia el Estado cobraba impuestos para financiar las guerras y la construcción de monumentos religiosos. Después, ya en el año 500 a.C., con la acuñación de la moneda, que dio lugar al crecimiento del comercio y por tanto de la economía, cambiaron las tornas, resumiéndose más o menos así: "Los griegos creían que un ciudadano rico estaba éticamente obligado a contribuir con su ciudad porque la ciudad y sus trabajadores le permitían al hombre obtener esas riquezas. El honor asociado con retribuir a su ciudad fue tan grande que hubo una competencia continua entre los ciudadanos más ricos de Atenas". ¡Qué cosas! ¿Quién lo diría hoy día?

En la Roma Imperial practicaron mil y una formas de cobrar impuestos. Fue conquistar Egipto, y ponerse a copiar y aplicar por todo el imperio aquel sistema impositivo que les había encantado. Tanto recaudaban que se permitieron el lujo de que los ciudadanos de Roma no pagasen impuestos (como ocurre ahora en algunas de nuestras comunidades autónomas, que llaman a los ricos que viven en las más pobres), pero que sí lo harían todos los que viviesen en territorio romano (que al cambio seremos hoy los españoles de provincias, de las pobres claro). Todos esos pagarían "tributum" por sus pertenencias. Es más, a los esclavos recién liberados se les requería para que pagasen un impuesto sobre su propia libertad.

Y ahora, después de esto, con los pies ya en el suelo, vemos que el tema de los impuestos nos acompañará a todos hasta la tumba, por mucho que nos prometan lo contrario. Muchos amigos y conocidos se cambian de comunidad autónoma para evitar que les desangren su economía con la carga de los impuestos. Un amigo mío me dijo que se había ido a Madrid, que allí no pagaba. Yo estuve pensando si hacer lo mismo, pero, claro... Madrid queda grande para mi patrimonio, así que pensé en irme a Ribadeo, que está aquí al lado, pues dicen que los gallegos no pagan el impuesto de sucesiones. Aunque pensándolo bien me quedaré donde estoy, pues mi patrimonio es tan debilucho que aquí, en Asturias, tampoco nada pagaré por él. Y si pago, mejor, será porque algo tengo. Además, la conciencia me oprime diciéndome que hay que arrimar el hombro en estos duros tiempos que nos toca vivir para poder seguir disfrutando de carreteras dignas, hospitales con médicos y enfermeros que nos curen, ayudas sociales y escuelas que nos eduquen y nos enseñen que pagar impuestos es bueno para todos, hasta para los que no los pagan. Y que los que no los pagan, teniendo que hacerlo, son unos presuntos defraudadores que cada años defraudan al fisco, que somos todos, 60.000.000.000 (busca la palabra defraudador en la R.A.E.).

Así que, amiguín del alma, convéncete de que todos tenemos la obligación y la necesidad pública de pagar impuestos en la proporción que nos corresponde, y que al pretender no hacerlo estando obligados a ello por ley, aparte de cometer un pecado, aspiramos a una gran quimera.

02/11/2022 12:46 castropol #. Colaboraciones No hay comentarios. Comentar.

Un maná que nos cae del cielo

La Nueva España » Cartas de los lectores » Un maná que nos cae del cielo

     

    Suenan tambores de guerra entre España y Portugal. Se ve asomar un conflicto por el uso del agua. Un conflicto que ya viene de muy atrás, limado muchas veces y agravado ahora a causa de la pertinaz sequía que nos atenaza. Aunque no lo notemos mucho pues en casa a pocos nos falta ese líquido elemento del que disfrutamos abriendo el grifo. Portugal es el último consumidor de la cadena de suministro de las aguas de los ríos Miño, Limia, Duero, Tajo y el fronterizo Guadiana (considerados ríos internacionales), que comparte con España. Debido a esa condición geográfica parece que a Portugal le toca gozar del agua fluvial que nos sobra a nosotros los españoles. Pero no es así, España no cede ni envía agua a Portugal, son cuencas compartidas reguladas por la Directiva Marco Europea del Agua (DMA). Los convenios internacionales es obligado el cumplirlos.

   Lo cierto es que el agua cada día escasea más y como nunca llueve a gusto de todos, pues no hay conformidades eternas por ambas partes, por ello se inventan y firman acuerdos y convenios que tratan de regular los cada vez más escasos recursos hídricos. El primer tratado entre lusos y españoles fue el de 1864, donde los tramos de los ríos internacionales se fijaron como fronteras, además de repartirse los recursos existentes de agua en beneficio mutuo, sin dañar a la otra parte. Más tarde siguió el Anejo al de 1866, posteriormente el Tratado de 1912, 1926, 1927, 1964, 1968 y adicional de 1976. Todos estos acuerdos dieron paso al último firmado el 30 de octubre de 1998, el llamado Acuerdo o Convención de Albufeira.

   Cuentan que con las obligaciones con respecto al equitativo reparto, los portugueses de las riberas del Tajo presumían de río y lo manifestaban con un dicho: "O Tejo e o Tejo" (el Tajo es el Tajo). Ahora ya no es así, el Tajo pasa por Ortiga, pueblo del Concejo de Macao (Portugal), igual que antes, pero con mucha menos agua. En Ortiga, para celebrar el festival anual de la lamprea, han de importarla hasta de Burdeos para poder celebrarlo. La tristeza invade a pescadores y hosteleros, ya que, además de llorar la desaparición de la lamprea, se une la de otras especies, como bogas y sábalos. Un hostelero manifestó a viva voz que la lamprea francesa no sabe igual y que, además, apestaba. ¡Qué cosas!

   No hay nada peor que despertar a la conciencia de su sueño. Lo digo porque el otro día me vino a la mente un chispazo que me impactó haciéndome pensar de forma proporcional a mis años... o sea, muchísimo. Me sacó de mi nube, de mi vergel lleno de agua en el que vivo. Fue en la visita con mi nieto al "Jardín de la Vida", en La Mata, al lado de Luarca. Allí nos sorprendió encontrar, además de las figuras de los investigadores Margarita Salas y Severo Ochoa, en pleno trabajo, compartiendo laboratorio, a disecados cetáceos y cefalópodos, a serpientes vivas que puedes contemplar y tocar. Así como materiales de naves espaciales procedentes de la mismísima NASA. Pero lo que nos impactó con diferencia fue un globo terráqueo más grande que un balón de fútbol con una canica a su lado derecho, representando de manera proporcional los gases existentes en la atmósfera de nuestro planeta Tierra. Otra pelotita similar de color azul, al lado izquierdo del globo, nos hizo darnos una idea de la proporción de agua que existe comparada con el volumen de la Tierra. Esa representación nos advierte claramente de que en algún momento quizá no muy lejano, en nuestra rica Europa, en la que habitamos y abrimos el grifo a placer, pueda escasear ese indispensable líquido vital para todos los seres vivos, representado por la fórmula H2O. Que nos afecte, si no del todo, al menos como hasta ahora castiga su falta a muchos seres en Oriente Medio y el Norte de África (según el World Resources Institute), en la que habitan seres que, si no mejores, son tan buenos como podamos ser nosotros.

   Nos va la vida en ello... Es responsabilidad directa y obligación de estados, industrias, explotaciones, turismo y ciudadanos todos, el hacer un buen aprovechamiento y administración de tan preciado bien. Lo que está sucediendo, manejado por la mano del hombre, parece no dudar en destruirlo todo a cambio de un bienestar presente que le está haciendo hipotecar su futuro. Un futuro que no es nuestro, sino que pertenece a nuestros descendientes, a los que debemos entregarlo, si no mejor, siquiera como nos lo entregaron nuestros padres.

      25 de Septiembre del 2022 - Antonio Valle Suárez (CASTROPOL) 

 

27/09/2022 08:08 castropol #. Colaboraciones No hay comentarios. Comentar.

¿Estará alguien tratando de volvernos locos a todos?

9 de Agosto del 2022 - Antonio Valle Suárez (CASTROPOL)

El lunes 8 de agosto de 2022, después de la bienvenida lluvia de la pasada noche, amanece con más claros que nubes aquí en el Occidente de Asturias, nuestro paraíso. La playa parece esperar a los dispuestos para torrarse vuelta y vuelta, para regocijo de ellos y de los fabricantes de cremas solares. La diaria rutina de un jubilado como yo, o de un turista baqueteado y no descansado, o de cualquier otro ciudadano castigado por distintos motivos, son pasos que diariamente se repiten: ducharse, afeitarse, desayunar, trabajar y, algunos, leer las "news" para enterarse de algo de lo que por el mundo sucede o pronostican que puede suceder. Mientras tanto, el mundo parece seguir girando y amenazando con ponerse, patas arriba en cualquier momento: guerra en Ucrania, amenazas chinas sobre Taiwán, entre Rusia y EE UU, entre estos y China, con todos sus dirigentes moviéndose como para hacer saltar en añicos el Planeta en cualquier momento...

Como ciudadano cívico que me considero, ya que así me educaron, como a tantos otros, hoy he madrugado más de lo normal, con la sana intención de pagar una sanción de la DGT que ni siquiera me la han metido a mí pero... hoy por ti y mañana por mí (espero). Pues bien, lo intento por medio de la página de la DGT en internet y... nada, ¡que si quieres arroz, Catalina! Pasadas dos horas de espera e intermitente insistencia con mis intentos, desisto. Lo intento después por medio del teléfono vulgar y llevo más de media docena de llamadas al número de atención 987 010 559 y, encima, con un coste de llamada de 0,09/minuto. Al otro lado del hilo me atienden unas personas encantadoras, empeñadas en hacerme feliz la mañana, dándome toda clase de explicaciones, reverencias y facilidades; haciendo que me entere bien de las distintas vías de pago, de los pormenores de la denuncia y de lo que puede ocurrir si no pago ya. Para terminar yo escogiendo la forma de pago por tarjeta, después de que me deseen un buen día los buenos funcionarios de la DGT. Nada de nada tampoco, mala suerte, todas las veces que intentan pasarme al correspondiente departamento de cobranza se corta la llamada y yo sigo compuesto y sin funcionario. Procuro no enfadarme ni decir palabrotas, no vaya a ser que alguien me controle por internet. Por de pronto, por si acaso, ya he tapado con un papel la cámara de mi ordenador.

Ahora, ya destrozada y esfumada la mañana de paseo, lectura y relax, me quedo pensativo preguntándome: ¿Qué hago? Alguien en mis adentros me responde: ¿Estás tonto? ¿Qué vas a hacer? Pues esperar a ver si internet funciona o el teléfono se digna a pasarte al departamento ese de cobro... ¡Eres un impaciente! Pero sigo pensando y preguntándome por las cosas que me ocurren cada vez más a mendo y en las que pueden ocurrirme aún:

¿Y si desapareces de la base de datos de la Seguridad Social y no te llaman a revisión médica, o a lo peor no te pagan la pensión a finales de mes? ¿Y si cuando vayas a tu oficina bancaria a buscar cien euros te dicen con cara de pocos amigos (después de esperar largo rato por riguroso turno, como ahora casi siempre ocurre): "Usted no veo que figure en la base de datos, vuelva usted mañana, a ver..." (por culpa de tal contestación miro a los lados buscando a Mariano José de Larra, para que me explique lo que pasa, pero no lo veo... ¿Y si entre tanto te devuelven el recibo de la luz, del teléfono, del Ayuntamiento o te embargan la casa por no pagar la multa de tráfico...? Son las doce y tampoco acaba de llegar el reparador de la televisión que quedó en venir a las nueve de la mañana. Vuelvo a mirar a ambos lados, ahora tratando de localizar a Franz Kafka y... lo siento pero tampoco está, pero me da la sensación de que se le espera.

Pienso que lo mejor será hacer como el avestruz, meteré la cabeza debajo del ala y no pensaré en que puede estallar la tercera guerra mundial, o en que Hacienda o algún otro acreedor me quitará la casa (en la que no podré morir abandonado por falta de atención médica, de calefacción, de agua, de alimentos...). Mejor pensar que todo será normal, como la vida misma, ¿no les parece?

¡Ay, Dios mío! ¿Estará alguien tratando de volvernos locos a casi todos?

16/08/2022 15:53 castropol #. Colaboraciones No hay comentarios. Comentar.

Un bonito sobremango

LNE Cartas  de los lectores  

Un polifacético amigo mío al que su escaso tiempo laboral no le permite estar todo lo que desea al lado de su familia, ni departir con sus amigos más que de vez en cuando, o salir a pescar las veces que se le antoje, me llamó el otro día por teléfono para avisarme de que había salido a pescar y el destino le había premiado con unas buenas capturas. Me dijo: "Antonio, atracaremos en el puerto a eso de las siete. Espérame allí para arranchar una cosa..." ("arranchar", en eonaviego, significa organizar).

A pesar de no comprender bien el fin de la palabra... "arranchar"..., acudí a la cita con la certeza de que, al venir de quien venía, para algo bueno sería. Al atracar la embarcación en el muelle, tras saludar a mi anfitrión y a otro tripulante que lo acompañaba, también amigo mío, me di cuenta de que no se trataba de "arranchar" para lo que yo había sido invitado... Sin duda mi duro oído al recibir el recado por teléfono se había equivocado de verbo, pues resultó que mi amigo había querido decir y dijo "para llevar", en vez de "arranchar". Caí en la cuenta de ello cuando mi amigo me señaló el bonito que estaba encima del banco de popa, grande como para dar de comer a un regimiento. Me preguntó si quería despiezarlo, que me lo cortaba él. Al decirle que no, que lo haría yo en casa, me dijo si tendría un recipiente por el coche para transportarlo. Que si no me dejaba él una caja que le debería devolver. Y pensé raudo, para evitar molestias, que si encima de regalarme aquella sobresaliente pieza tenía que prestarme una caja para transportarlo y que seguramente tendría que usar para otros menesteres. La tina de plástico que yo traía en el coche no le pareció buena elección a mi amigo, pero me empeñé en meter allí la pieza pensando que mala cuenta que no llegase a casa todo en orden. Allá tú, me dijo. A casa llegó, pero fuera de la tina, chorreando sangre encima de la moqueta (llevo dos días limpiando el maletero y los persistentes olores aumentan día a día, a pesar de todos mis esfuerzos y... los de mi mujer).

Me quedé un rato más en cubierta para contemplar cómo mi amigo despiezaba otro pez similar al que yo me llevaba. Lo hacía con destreza, igual que si lo hubiese estado haciendo toda su vida. Asestándole cortes precisos que iban dividiendo la pieza en trozos que bien podían ser destinados al más exigente de los chefs. Como si adivinara que estaba escudriñando su trabajo, lo dejó por un momento, levantó la vista blandiendo el brillante cuchillo y con una marcada sonrisa me dijo abanicando al de cortar: "El secreto es disponer de buenas herramientas, con este lo hace cualquiera...".

Inmediatamente me vino a la mente la sentencia de aquel maestro carpintero que, con un formón fuertemente agarrado por el mango, estaba torneando una pieza de madera y un amigo le preguntó: "¿Cuál es el secreto para conseguir esa obra, maestro?". A lo que el artesano, dejando su trabajo, levantó la vista para contestarle: "El responsable es el sobremango". El interrogador pareció no entender nada y volvió a preguntar al maestro: "¿Cómo que el sobremango? Esta vez el diestro fue rotundo y, mirándolo de nuevo, sentenció: "...pues sí, el sobremango es un servidor, que está detrás del mango".

 8 de Agosto del 2022 - Antonio Valle Suárez (CASTROPOL)

 

13/08/2022 11:01 castropol #. Colaboraciones Hay 1 comentario.

La quinta estación, para el año que viene

28 de Julio del 2022 - Antonio Valle Suárez (Castropol)

Las cuatro estaciones del año que nos marcan el tiempo físico transcurrido se hacen notar anunciándonos su aparición con signos de una u otra manera. Lo hacen repetidamente y año tras año. Así, ya por diciembre, con la llegada del invierno, comienza a mentarse a los Reyes Magos y su inminente llegada. En mi niñez, los niños católicos creíamos a pies juntillas en ellos. A través de una carta de papel, con letra nerviosa y titubeante, pedíamos a los Magos nuestros deseos, nuestras aspiraciones, nuestros sueños: un camión con toldo, una escopeta, una muñeca, un mecano... La salud entonces ni la mentábamos, la dábamos por asegurada. Al levantarnos escopetados el día 6 de enero, por mucho que madrugásemos, ya habían pasado los camellos con todo su séquito. Habían sido anunciados a tiempo, pero lo cierto es que nunca llegamos a verlos por mucho que madrugásemos. Después, ya en la calle, comprobábamos que a los menos les habían traído todos sus deseos; a otros pocos algo y, a la mayoría, lo de siempre: nada o carbones.

La primavera asoma cuando los días crecen, como lo hace la flora, al tiempo que los pajarillos cantan preparando sus nidos con ilusión.

El verano, en los pueblos, lo notamos porque llega el calor con los veraneantes de la mano...

El otoño hace acto de presencia con la caída de la hoja, que, acompañada de cierta tristeza, nos advierte de que tengamos a mano chaqueta y cobertor si no queremos vernos sorprendidos por las inclemencias del tiempo.

A tenor de todo esto, hace unos días, en el diario paseo matutino entre el grupo de jubilados de siempre, repasamos lo comentado en la reunión celebrada en las Escuelas del Reloj, a la que el pueblo fue invitado por la Corporación municipal y un representante del Gobierno del Principado. Una vez allí, nos animaron a mentar y solicitar obras necesarias, aspiraciones y cualquier tipo de necesidad que estimásemos bondadosa para la villa.

Al día siguiente, todo el grupo de jubilados que a diario salimos al paseo matutino nos sentíamos encantados por el paso del señor alcalde y su gobierno por el pueblo, menos Bras, nuestro pesado amigo, jubilado igual que nosotros. Bras tomó la palabra para decirnos con seriedad: "¿Qué estación nos querría anunciar el señor Alcalde y su séquito anteayer? Ya lo habéis visto, nos invitó a plasmar a bolígrafo en folio, facilitados ambos con cargo al Consistorio supongo yo, nuestras inquietudes y necesidades para el pueblo, después de que hubiésemos comentado allí todos los puntos con sus ruegos y preguntas. Sabéis que nos pedían determinar a lo largo del proceso los puntos anunciados: "Ordenar el territorio y hacer un uso racional del suelo, conservarlo y protegerlo. Evitar la dispersión urbana y revitalizar la ciudad existente. Favorecer la proximidad y la movilidad sostenible. Garantizar el acceso a la vivienda...". Así hasta diez puntos a cual más interesantes. Ahora os pregunto: ¿acaso no os habéis enterado de que el señor alcalde nos anunció la llegada de la quinta estación para el año que viene? Se está gestando ya. Alumbrará dentro de nueve meses y a la criatura se la llamará elecciones municipales...".

Callados todos, regresamos a casa sorteando con torpeza a los coches aparcados en las aceras, y esquivando con destreza a los que pasaban por la carretera haciéndonos flamear nuestras camisas limpias y descoloridas por el sol.

30/07/2022 16:11 castropol #. Colaboraciones No hay comentarios. Comentar.

Campo de Arnao, en Figueras, un paraíso dentro del Paraíso

Campo de Arnao, en Figueras, un paraíso dentro del Paraíso

1 de Junio del 2022 - Antonio Valle Suárez (Castropol)

En mis visitas como jubilado, antes de la llegada del covid y el brexit, a mis hijos que viven en Londres, adonde tuvieron que emigrar hace años por simples razones de trabajo para poder ganarse la vida, me llamaron especialmente la atención la cantidad de fascinantes zonas verdes dedicadas al asueto de todos los ciudadanos que lo deseen. Siempre hay un motivo para disfrutar de los parques en Londres: para relajarse, para evadirse, para encontrarse con eventos deportivos, para practicar deporte en los aparatos biosaludables por allí instalados al aire libre, para disfrutar de conciertos, de zonas infantiles, incluso de teatro al aire libre. Desde ir de pícnic con la familia los fines de semana de buen tiempo hasta disfrutar de refrescantes paseos a pie o en bicicleta por sus senderos, a la vez que deleitas los sentidos contemplando la flora y la fauna en plena libertad. Las construcciones que los colindan, las aguas del Támesis con sus meandros, sus hermosos lagos artificiales bordeados de rosaledas. Invernaderos llenos de toda clase de flores exóticas bien cuidadas. Allí, a cualquier hora del día (por la noche están cerrados), siempre encontrarás a personas de distinta raza y condición haciendo lo mismo que tú: buscando el descanso, el relax y el disfrute al aire libre (los coches no tienen cabida, se quedan fuera). No en vano, Londres es una de las capitales más verdes del mundo. Lo avalan sus nueve parques reales y multitud de otros con jardines sembrados por toda la ciudad al alcance y para disfrute de todos.

Cada habitante goza de 27 metros cuadrados de zona verde. Y razonando que allí viven alrededor de ocho millones y medio de personas, arroja la friolera de 230.000 kilómetros cuadrados de zonas verdes. ¡Casi nada!

Claro que Londres, dicen los más críticos, es una ciudad caótica en constante crecimiento. Pero, curiosamente, al mismo tiempo que crece la ciudad, paralelamente también aumenta su red de parques, jardines y espacios de esparcimiento libre para que sus ciudadanos no rocen la locura... Aquí, en el occidente de Asturias, a pesar del vendaval que a veces nos trastorna, somos privilegiados en cuanto a tranquilidad y humilde forma de vida que llevamos. Aparentemente no necesitamos tanto como los ingleses de esas terapias para mantenernos cuerdos, pero si tiramos de calculadora bien podíamos reivindicar todos los ciudadanos, con sus gobernantes a la cabeza, las 55 hectáreas del Campo de Arnao, en Figueras, para uso y disfrute de todos los ciudadanos que lo deseen. Entre Castropol, Vegadeo, Tapia y Ribadeo viven unas 20.000 personas. Ello daría a cada ciudadano 27 metros cuadrados (igual que en Londres, ¡qué casualidad!) de zona verde para poder sentarse sin tener que pegar madrugones para parcelar una escasa zona apetecida por muchos que se quedarán sin ella, como nos ocurre en cada julio y agosto.

El Campo de Arnao ocupa la península más occidental de Asturias, bañada por las aguas del Cantábrico, de la ría del Eo y del Salgueiro, un riachuelo que termina en un pequeño lago antes de llegar al mar. Integrada en el Campo de Arnao está la hermosa playa con el mismo nombre, en verano siempre llena de asturianos y gallegos, con sus cientos de coches circulando entre personas a pie.

Sería una gran obra social, y no una utopía, el poner a disposición de todas las familias que lo deseen (autóctonas y venideras) sus 55 hectáreas llenas de verdor y hermosura para asueto y disfrute de todos. Al mismo tiempo nos veríamos libres de tener que torear todo el tráfico rodado que, sobre todo en verano, nos invade por todas partes, con las consiguientes molestias y sobre todo con el peligro que ello conlleva para los peatones que por allí nos damos cita.

Va siendo hora de que Ayuntamiento y Principado den o piensen en dar ese primer paso tan justo y necesario para bien de toda la comunidad, dejando a un lado el abandono y colocando ya la primera piedra simbólica para habilitar ese paraíso dentro del Paraíso que es el Campo de Arnao. La península pública más occidental de Asturias lógico es que sea de todos y para todos. Seguramente que, para ello, es más cuestión de voluntad que de presupuestos.

Asturias y Galicia llevan más de una década de enfrentamiento por el nombre de la ría del Eo, por el uso correcto del topónimo. Así que, Consistorio y Principado que nos gobiernan, con el apoyo de la oposición si es que existe, ándense con cuidado y reconviertan el Campo de Arnao en un lugar para todos. No vayan a venir nuestros primos hermanos gallegos tratando de apoderarse de él como patrimonio suyo, para después rebautizarlo con el nombre de, por ejemplo, A península da Pancha, por su dejadez actual y su vecindad con la isla y faro del mismo nombre al otro lado de la ría.

Después, a lo mejor, cuando ya sea tarde como casi siempre ocurre, no se les vaya a pegar a los señores que nos gobiernan aquel dicho gallego y nos lo apliquen al pueblo, como hizo el gran Castelao en su día: “Mexan por nos e hai que dicir que chove”. ¿No les parece?

02/06/2022 08:44 castropol #. Colaboraciones Hay 2 comentarios.

Escritos en la guerra

4 de Febrero del 2022 - Antonio Valle Suárez (Castropol)

En LA NUEVA ESPAÑA de hoy Tino Pertierra nos aborda la conciencia, haciéndonos pensar y recordar con su artículo "Páginas heridas por la guerra para los tiempos de la posverdad". El autor nos da un somero paseo sobre algunas de las páginas del libro "Escritos en la guerra", de los asturianos Mónica Rodríguez, Gonzalo Moure y otros cinco escritores más. Suficiente como para trasladarnos en el túnel del tiempo hasta los escenarios comentados por los autores. Escenarios que, a los más mayores, nos harán recordar algunos pasajes vividos, si no de la propia guerra sí de la dura posguerra. Con este artículo, Pertierra hizo que mis pensamientos se trasladaran a la reciente lectura de "escritos en la guerra", en su primera edición de septiembre de 2021, para después reavivarme aquel sentimiento que las guerras despiertan dejándolo arraigado por muchos años: El miedo.

Ya habían pasado veinte años desde que se había acabado la última contienda nacional con sus horrores, pero algo dentro de mí parecía mantenerla viva como si la hubiese vivido, haciendo que el miedo siguiese aún anidado dentro de mi alma de niño.

...Aquel 10 de agosto fui con otros niños a la cercana fiesta de San Lorenzo, al lado de la playa de Penarronda. Recuerdo que mi bolsillo iba caliente. Llevaba dentro de él cogida con mi inocente mano una moneda de cinco pesetas. Ya en la fiesta, mi mano seguía aferrada al tesoro y mi mente me decía: "No la gastes que te quedas sin ella". No tardé mucho en sucumbir a la tentación comprándome un par de chicles Bazoca. El importe de la transacción ascendía a una peseta. María, desde su tenderete de madera portátil me devolvió el cambio. Recogí la mercancía, me di la vuelta y conté los sobrantes. Sentí una humana alegría al comprobar que aquella buena mujer me había devuelto cinco rubias (monedas de peseta). La vida me sonreía. Mi conciencia comenzó su lucha conmigo tratando de que devolviese aquella moneda que no era mía, pero a pesar de los pesares regresé a casa con el mismo dinero con que había salido. Mi entendimiento no paraba de recordarme que estaba obrando mal, pero mi afán egoísta me impidió contárselo a mi madre.

Al séptimo día mi conciencia no daba tregua, siguiendo agobiada, trabajando sin descansar. Mi madre me mandó a buscar recados a Casa del Manteleiro. Salí raudo tratando de ser obediente, como siempre nos mandaban. Nada más terminar el fangoso camino y abordar el asfalto de la carretera general me encontré de bruces con la pareja de la Guardia Civil. Me impactaron sus correajes y tricornios negros azabache y sus capas abanicadas al caminar dejando ver las culatas de sus fusiles. Algo me dijeron con una sonrisa. Miré al suelo sin contestar y, como ellos, seguí mi camino. Estuve haciéndome el remolón un rato hasta que los guardias desparecieron de mi vista. Fue entonces cuando tomé el camino de vuelta a casa. Al llegar me dijo mi madre: "Ya estás aquí, hijo, volviste pronto". Se quedó una fracción de segundo mirando para mi pantalón corto sujeto con un solo tirante, al tiempo que me preguntaba: "¿Y la compra?". En medio de unos sollozos, abrazado a mi madre, como pude le dije: "Mamá, es que me oriné".

06/02/2022 10:54 castropol #. Colaboraciones No hay comentarios. Comentar.

SEGUIMOS CON DAÑOS Y DESTROZOS

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Foto de 2021

 

El pasado 16/12/2021, se publicó en este blog una breve secuencia gráfica sobre el alcance del boquete que se había abierto en la curva de la “Punta”, debido al fuerte empuje del mar en los días de temporal.

Parece que en esta ocasión,  Puertos del Principado, no se demoró demasiado para acometer los trabajos de reparación, que comenzaron hace unos días y que según se ve caminando por el paseo, se van a extender también a la totalidad del muro entre ese punto y la zona de la Fuente, incluyendo la conocida como “rampa de Guerra”, que estaba muy destrozada.

 Al hilo de lo anterior y porque me parece importante y preocupante, voy a seguir con el progresivo derrumbe, que cualquiera que camine por el ahora Paseo de M. Alvarez, puede ver en la parte trasera del recinto habilitado para los perros.

En la primera fotografía (2003), se pueden observar parte de los trabajos de consolidación, que tuvieron su origen en el gran desprendimiento de la Mirandilla (1999). Limpieza y saneado, introducción de barras metálicas, con una longitud superior a los 10m,  y a las cuales se sujetaba una red metálica, que se fijaba con una tuerca atornillada a dichas barras.