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Publicado: 01/08/2020 09:12 por castropol en Noticias
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Hoy lamentablemente tenemos que dar una mala noticia.

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Alarma en Castropol tras el positivo de dos jóvenes del concejo

Publicado: 04/08/2020 10:39 por castropol en Noticias
Vicente Alonso y Marta Catuxo, de paseo por Castropol.
Vicente Alonso y Marta Catuxo, de paseo por Castropol.

Castropol, "prudencia" contra la histeria

Los turistas mantienen sus vacaciones en la villa costera pese al brote, la prueba de que, "con cuidado, pero hay que vivir", resaltan los hosteleros

Un artículo de A. M. SERRANO

Son las cinco de la tarde y en Castropol, capital del concejo del mismo nombre, brilla el sol y el puerto deportivo se anima con turistas y paseantes. No hay tanta gente como otros años, pero "se aguanta el chaparrón", dicen los hosteleros locales. Pese al brote de covid-19 decretado en la localidad (seis positivos, según el último dato del Principado) la vida sigue. Castropol es el ejemplo de que, lejos de psicosis, la "nueva normalidad" conlleva una prudente convivencia con la detección de casos. "El virus está en las personas, no en los lugares", resaltan los médicos para indicar que, cumpliendo una rápida detección y medidas de aislamiento, los casos no estigmatizan a locales o territorios.

 

David Seijo, de Ribadeo, trabaja en uno de los puestos de recuerdos que se instalan en el paseo marítimo. Mira resignado un Castropol que se sobrepone al brote detectado la semana pasada, "tal vez menos dinámico que otros agostos" y que intenta vivir con cierta normalidad. "Al final, el virus existe, solo que hay que tenerle respeto y vivir con prudencia", dice.

 

"Hay que vivir", es el mantra que se repite en Castropol, concejo del Occidente de la Asturias costera, con playas "de infarto", como las definen los turistas, y posibilidades de disfrutar de una ría navegable. Con parte de la costa gallega cerca y rutas por bosques a un paso. "Es Asturias y aquí hay muchas opciones al aire libre", dice con orgullo Francisco Toribio, madrileño con segunda residencia en Castropol.

 

"Somos prudentes, hacemos una vida prudente y por eso estamos tranquilos al margen de las noticias y de los rebrotes", añade. A punto de salir a navegar por la ría del Eo con su familia, asegura que sus hábitos por vacaciones han cambiado y que precisamente "en asumir el cambio está la clave" para superar la pandemia. "Con precaución se puede", señala su amigo Rafael Villena, quien reflexiona sobre las curas a las enfermedades que hay en el mundo: "Muy pocas en realidad, por eso el gran secreto, si se puede, es la prevención", destaca. Y mientras las familias con niños a cargo apuestan por hacer actividades al aire libre sin pensar mucho en el coronavirus, los jóvenes de Castropol se muestran, en general, más tensos. Esquivan las preguntas y no quieren participar en este reportaje. Algunos confiesan que "algo de eso me ha tocado", en relación con el brote. Carmen García-Conde es madrileña y tiene 20 años. Para ella, Castropol es el paraíso. "Vivimos con incertidumbre y miedo el principio, cuando se registró el primer caso, ahora vamos asumiendo lo que pasa", subraya. A su lado, María Barja, de 18 años, asiente: "Por ejemplo, la ría es segura", dice.

 

Vicente Alonso y Marta Catuxo, matrimonio que regenta el restaurante "Casa Vicentón", con 80 años de historia, son optimistas. "Nosotros seguimos un protocolo de limpieza estricto y creo que esa la clave. ¿Tuvimos cancelaciones? Sí, cinco o seis, pero no anularon todo en masa", apunta la segunda. Su marido pide algo de optimismo. "Podemos hacer una vida normal, trabajar y pasear, siempre siendo prudentes", opina. Ellos no dejan de cruzar a pie tras el almuerzo la ruta que une, de punta a punta, el puerto deportivo. "Al final, los casos confirmados aquí no son tantos y se hace un buen rastreo", dice Vicente Alonso.

 

Los hosteleros de la zona aplauden la decisión del bar que echó temporalmente el cierre al vincularse a él la presencia de un contagiado, pese a que el origen del foco no estuvo en ese establecimiento. "Lo hacen por precaución, sabiendo que los dueños y los trabajadores no tienen nada", apunta Daniel Maroto, quien trabaja en otro restaurante del puerto deportivo. Él sí observa lo peor de la pandemia. "Hay menos gente que el año pasado porque un verano normal a estas horas y con este día de sol, estaríamos dando cafés sin parar", resume.

 

Edu Camps y Ana Sánchez, de Valencia y Madrid respectivamente, se alojan en Cadavedo (Valdés) y visitan Castropol un lunes por la tarde "sin saber si hay brote o no". Deciden tomar un refresco en una terraza con vistas a la ría del Eo. Los que llegan de zonas más castigadas por contagios, como esta pareja, no se muestran miedosos porque entienden que "hay siempre más virus donde vivimos". "Puede estar en todas partes", resume Ana Sánchez. Eduardo Herráiz veranea en Castropol desde hace tres años. Se enteró del brote cuando viajaba a Asturias. "Sería peor quedarnos en Madrid", dice con humor mientras espera para pasear en barco con sus dos hijos, Jaime y Rodrigo. Eso sí, este año habrá "menos terraceo".

  

Publicado: 04/08/2020 10:45 por castropol en Eventos Biblioteca
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BASES CONCURSO DE FOTOGRAFÍA “BE RUTH”

 

La Sociedad Casino-Teatro, La Fundación Ría del Eo y el Ayuntamiento de Castropol a través de la Biblioteca “Menéndez Pelayo” convocan el Concurso de Fotografía “Be Ruth”.

 

OBJETIVO:

Fomentar la creatividad y el interés por la historia y el paisaje local a través de la fotografía y rendir homenaje a la fotógrafa Ruth Matilda Anderson cuyo trabajo para la Hispanic Society de Nueva York la trajo a Castropol en Enero de 1925. A la vez se pretende incentivar la imaginación, realizando las fotografías que Ruth Anderson hubiera tomado de Castropol.

 

PARTICIPANTES:

Podrán participar todas las personas interesadas y atendiendo a las siguientes modalidades:

 

* Infantil (hasta 14 años). La participación en este concurso implica la autorización de los padres, madres o tutores/as.

* Personas adultas.

En cada modalidad se podrá presentar un máximo de dos trabajos.

 

TEMA:

Fotografías de Castropol: paisaje, paisanaje, arquitectura y todos los aspectos “fotografiables” que Ruth Matilda Anderson hubiera tomado con su cámara durante su estancia en Castropol. La obra será original, inédita y no premiada en otro concurso o certamen con anterioridad a la convocatoria de este concurso.

 

PRESENTACIÓN:

La inscripción es gratuita. Las fotografías deberán ser presentadas en formato JPEG o TIFF a una resolución de 300pp. Se remitirán al correo electrónico biblioteca@castropol.es Indicando en el asunto Concurso fotográfico “Be Ruth” y anotando en el cuerpo del mensaje los siguientes datos: Nombre, Apellidos, edad, Dirección postal, teléfono y correo electrónico

 

PREMIOS:

Se establecen los siguientes premios:

* INFANTIL.

- Primer premio. Material con un valor de 100€

-Segundo premio. Material con un valor de 50€

* ADULTOS

-Primer premio 300€

-Segundo premio 150€

 

PLAZO DE PRESENTACIÓN:

El plazo de admisión de las fotografías será hasta las 14h del 31 de Agosto de 2020, no siendo admitidas aquellas obras que lleguen con posterioridad a esa hora y fecha.

 

JURADO Y CRITERIOS DE EVALUACIÓN:

El jurado estará formado por expertos/as en el ámbito de la fotografía e integrantes de los organismos convocantes del concurso. Formará también parte de él el Director del Museu del Pueblu d´Asturies y una persona designada por la Hispanic Society.

El jurado emitirá su fallo que será inapelable.

El fallo del jurado se hará público y se notificará telefónicamente o por correo electrónico a las personas ganadoras. Los resultados se publicarán posteriormente en los portales y redes sociales de las instituciones convocantes del premio.

El jurado se reserva la facultad de declarar premios desiertos si estima que la calidad de los trabajos no alcanza el mínimo exigible. Podrá introducir, si lo cree necesario, las modificaciones que estime convenientes para el buen funcionamiento del concurso.

Para valorar y puntuar las fotografías presentadas el Jurado se ajustará a los siguientes criterios:

*Que el contenido de la obra tenga relación con el tema del concurso: fotografías de Castropol, paisaje, paisanaje, arquitectura y todos los aspectos “fotografiables” que Ruth Matilda Anderson hubiera tomado con su cámara.

 

OBSERVACIONES:

 

Todos los derechos de las fotografías presentadas pasarán a ser propiedad de las entidades convocantes, incluyendo entre otros los de exposición, reproducción, transmisión, distribución, transformación y en general todas las modalidades de explotación y medios de difusión conocidos en la fecha de otorgamiento del premio. Serán difundidas en las redes sociales de las entidades convocantes.

A las personas ganadoras menores de edad se les exigirá una autorización firmada por sus padres, madres o tutores/as legales para poder recibir el premio.

La ceremonia de entrega de premios será en un lugar y fecha por determinar.

Concursar implica la aceptación de todas las bases expuestas en esta convocatoria

Cualquier circunstancia no prevista en ellas, será resuelta por el Comité Organizador.

Publicado: 07/08/2020 08:09 por castropol en Grupos de adultos
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Publicado: 13/08/2020 08:06 por castropol en Noticias
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Publicado: 14/08/2020 16:55 por castropol en Noticias
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Denuncian daños por el acúmulo de agua en el foso de Castropol

Los dueños de una vivienda de la villa señalan el yacimiento como causante de inundaciones

T. Cascudo 14.08.2020 | 01:17

"Queremos que se haga algo para evitar daños mayores", dicen los dueños de una vivienda ubicada junto al yacimiento arqueológico hallado en la finca "As Huertas", tras el casino teatro de Castropol. En el último año, y siempre tras episodios de fuertes lluvias, han sufrido tres inundaciones que achacan a la acumulación de agua en el foso de grandes dimensiones excavado en la parcela colindante.

 

La última fue este miércoles, cuando fue necesaria la intervención de los bomberos para achicar el agua acumulada en la vivienda. Los dueños avisaron también a un notario para que levantara acta de lo ocurrido y ahora van a reclamar al Ayuntamiento y el Principado una solución. "Queremos que no haya más daños y nos preocupa la inacción continua por parte del Principado", añaden.

 

Explican los dueños que este problema de las inundaciones lo sufrieron hace años y lo resolvió el Ayuntamiento de Castropol excavando una zanja paralela a las vivienda. No obstante, indican que, tras la excavación en esta finca donde se proyecta una urbanización, los problemas han regresado.

 

Fuentes cercanas a la empresa dueña del solar explican que hace meses se hizo una pequeña actuación en el foso, en la zona más próxima a la vivienda, para corregir cualquier problema. Consideran que estas inundaciones no son achacables al foso en sí mismo y apuntan a un mal drenaje de la propia vivienda ya que el agua se filtra desde los cimientos de la casa.

  

Publicado: 25/08/2020 10:04 por castropol en Noticias
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         Noticias de Castropol

 

La OSPA llena el parque Vicente Loriente de Castropol

22.08.2020 | 00:24

La OSPA llena el parque Vicente Loriente de Castropol OSPA

El ciclo de conciertos que la Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias (OSPA) promueve por los pueblos declarados Bien de Interés Cultural (BIC) recaló el jueves en Castropol con una actuación a cargo de oboes, clarinetes, fagotes, trompas, contrabajo y percusión que repasaron obras de Mozart, Prokofiev y Gershwin. La cita, que se realizó en el parque Vicente Loriente (en la foto), congregó a unas setenta personas. Ayer hubo un concierto en Argul y queda pendiente uno en San Esteban de los Buitres, informa T. CASCUDO

    La Nueva España » Cartas de los lectores » Chipirones de verdad, de la ría también de verdad

    21 de Agosto del 2020 - Antonio Valle Suárez (Castropol)

    Ahora, en la edad en que me encuentro, nada menos que en la de un jubilado cualquiera de mis años a la orilla de la ría del Eo, agradezco mucho cualquier detalle hacia mi persona, por pequeño que este sea. Recuerdo que hace unos años..., la verdad no sé si pocos o algunos más porque bien es verdad que, en esta edad, los años caen como personales: dobles. Pues bien, recién jubilado, entonces, Manolo, un antiguo profesor mío de instituto y después compañero de trabajo, vino a traerme media docena de jureles pescados por él en nuestro Cantábrico. Entonces se los había agradecido la mar, por dos razones, una por el regalo y otra porque era obvio que no me estaba haciendo la pelota. Disfruté en familia con ellos y le di las gracias públicamente.

    Pasaron casi una decena de años y se repitió la historia. Esta vez el escenario es similar y las intenciones iguales. Aunque los actores distintos: por un lado, mi excompañero de instituto, y también de trabajo, Jesús y, por otro, los chipirones. Estos pescados también en el Cantábrico, igual que los jureles.

    Después de tomarnos un café con un poco de bizcocho, que yo me tomé como desayuno de las diez de la mañana, y mi amigo como tercer o cuarto café ya; pues no en vano se había pegado un buen madrugón para ir a buscar el chipirón en su lancha. Luego, Jesús se marchó a pasear con su mujer, según me dijo y yo me quedé pensando en buscar un destino a tan estimado detalle. La verdad no tardé en encontrarlo.

    Descansaron en la nevera hasta el día siguiente. Luego los limpié, labor ardua para un profano y peccata minuta para un jubilado como yo, al tiempo que pensaba en cómo cocinarlos sin mirar para receta alguna. Con el dedo índice separé el cuerpo de su caparazón para extraerles las vísceras. Aparté la bolsa de la tinta para un vaso, para que no armase escándalo a la vista, luego extraje la cococha, para después dar un corte por delante de los ojos y quitar la dura boca de este cefalópodo. Al final les retiré la plumilla uno a uno, no me gustan con ella. Una vez limpios, piqué menudo los tentáculos y las cocochas y las reservé aparte del cuerpo. Tomé una sartén, con aceite de oliva, y rehogué cebolla, ajo, pimiento verde y rojo con perejil. Todo muy picado. Salé y acompañé con una guindilla. Más tarde agregué una cucharada de harina tamizada, que pasé bien para que no dejase ese sabor que no quería. Eché vino blanco, lo evaporé a fuego fuerte y reservé todo. En otra sartén poché la otra cebolla, con ajo y pimiento verde con perejil y unos tacos muy menudos de paleta y los tentáculos del chipirón. Eché una copita de bebida espiritosa y después evaporé su alcohol. Cuando el color saltó a la vista y el olor invadió mi napia, lo retiré del fuego, rectificando de sal.

    Al contenido de la pota le agregué agua para que la salsa no quedase espesa y la trituré fina. Es bueno intentar adivinar los ingredientes con otros sentidos que no sean los de la vista.

    Una vez atemperado el relleno, procedí, con una cucharilla de café, a rellenarlos y a cerrarlos con un palillo nuevo. Según los iba rematando los ponía a descansar en la salsa de la pota. Allí, tranquilos, los puse a hervir suavemente durante unos veinte minutos para luego dejarlos reposar.

    ¿Saben qué les digo por si no lo saben? Que el próximo que me regale manjares semejantes... le invitaré a catarlos. ¡Qué menos! Es un manjar difícil de explicar.