Se muestran los artículos pertenecientes a Diciembre de 2006.

Cabalgata 05/01/1967

Publicado: 01/12/2006 17:24 por castropol en Fiestas y Procesiones
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Otra foto más de la primera Cabalgata de Reyes celebrada en Castropol.

Los Reyes, Ramón Canel, Adolfo López y Rafael Monteavaro.

Los pajes , Luis Rivas, Lalo...

Cabalgata de Reyes 1967

Publicado: 01/12/2006 17:28 por castropol en Fiestas y Procesiones
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Hombres; Ramóncito Canel, Fermín García Sanjurjo, Adolfo López, Rafael Monteavaro, Ramón Canel y Mario de Eliseo.

Niñas 1ª fila Amparo Freire, Teresa Díaz, Marilin Sanjurjo, Mabel, Maca  y Blanca García.

2ª fila, Paloma Sanjurjo, Maria Carmen García y una sin identificar.

Navegante solitario 2006.

Publicado: 04/12/2006 16:18 por castropol en Castropol
20061203170801-antonino-00006.jpgPersonaje sin identificar.

El Inmortal

Publicado: 04/12/2006 16:18 por castropol en Colaboraciones

Hemos encontrado un nuevo dato sobre la vida de Antonio García, el héroe de Castropol, llamado también El Inmortal.

Falleció en La Coruña, tal y como apuntaba el manuscrito que F. Canella Secades entregó, en 1878, al general Zapatero y Naves, y que resumió Arturo Cotarelo en sus "Bocetos Militares" (Madrid, 1883). Pero no se sabía dónde había muerto, cuándo y en qué lugar está enterrado.

Antonio García falleció en el Hospital Militar de La Coruña, el 28 de febrero de 1841, cuando tenía 49 años, y fue enterrado en la fosa común para indigentes del Cementerio Municipal de San Amaro, de la misma ciudad gallega, pues aquel hospital no contaba con cementerio propio. El libro de fallecimientos del Hospital Militar se equivoca al escribir la edad que tenía Antonio García al morir; debía estar muy deteriorado físicamente.

Con este motivo, vamos a trazar una semblanza de Antonio García, en base a los datos hasta ahora verificados.

Inmortal, arcabuceado, húsar de Castilla, alférez graduado, luego subteniente, con derecho a uso perpetuo de uniforme, charretera de honor, Hijo Benemérito de la Patria, Cruz laureada de San Fernando, del Cuerpo de Inválidos, eran los títulos que podía lucir nuestro personaje.

Antonio García-Monteavaro López, de familia humilde, nació, el 20 de junio de 1791, en Castañeirua, en aquel entonces perteneciente a la parroquia de Piñera, municipio de Castropol (Asturias), como averiguó J. L. Pérez de Castro, y no a la de Presno, como aseguraba la documentación oficial y creía el propio Antonio García.

El 25 de mayo de 1808, la Junta General del Principado de Asturias proclama en Oviedo, ni más ni menos: Asturias, en nombre de la España invadida y de su Rey cautivo, declara solemnemente la guerra a Francia. Atendiendo a esta llamada, el 17 de junio se crea el Regimiento de Infantería de Línea de Castropol, "bajo el pie de un batallón de a 10 compañías", con un total de 1.024 hombres, pertenecientes todos ellos al Partido de Castropol. José María Navia Osorio fue su primer coronel y Juan de Murias su sargento mayor y relator de su historial. Inmediatamente, el regimiento marcha a Oviedo.

Parece más que probable que Antonio García se alistase primero en el Regimiento de Castropol, y luego pasase a los Húsares de Castilla, formados, según Luis Calvo (en carta al autor de estas líneas), en base a los Carabineros Reales, llegados de Oviedo para sofocar el levantamiento contra el francés.

La creación de unidades militares en los distintos concejos tenía la indudable ventaja, en una guerra por la independencia, de provocar que sus miembros defendiesen con uñas y dientes su patria chica. Pero se corría también el riesgo, como así ocurrió en ocasiones, de que no quisiesen combatir fuera de su propia tierra.

Hagamos, entonces, un sucinto repaso de la Hoja de Servicios de Antonio García.

En la acción de Balmaseda, Antonio García recibió un balazo, luego estuvo en las de Oviedo (una estocada), Navia, La Cari- dad, Mondoñedo (un balazo), Lugo (tres estocadas) , Vivero, Betanzos (una cuchillada), La Coruña, Santiago (un balazo), Valdeorras, Morella, Villafranca del Bierzo (un balazo), Alba de Tormes, Brañobares, Ciudad Rodrigo, Olivenza, Llerena (arcabuceado por los franceses, que lo habían hecho prisionero, recibe cuatro balazos, pero consigue sobrevivir), Castillejos, Fregenal de la Sierra (un balazo y dos estocadas. Acción en la que Antonio García recobró una bandera española, después de luchar contra 17 franceses. En el mismo escenario, tres meses después de que los franceses lo hubiesen fusilado, Antonio García coge prisionero al comandante que había mandado arcabucearlo; Antonio García lo somete a la misma prueba de fuego, pero el francés muere), Higuera de Fregenal, La Palma, Albuera (una estocada), Puebla de Guzmán, Usagre, Zujar, Cullar de Baza, Murviedro (un balazo y una estocada), Alaguas y Murcia.

Tantas heridas y tan larga y continuada campaña llevan a Javier Elio, general jefe del II Ejército, hacia 1812, a recomendar a Antonio García que fuera a Cádiz, donde se encontraba la Regencia, para reclamar una pensión de invalidez.

Vamos a seguir ahora los pasos de Antonio García en la entonces capital de España.

Así, el 24 de enero de 1813, Antonio García se presenta en Cádiz ante la Regencia del Reino, instalada en e1 palacio de la Aduana.

El día 28, la Gaceta de la Regencia de las Españas inserta, de oficio, un artículo sobre la llegada del húsar Antonio García a la Regencia para reclamar la gracia de inválidos, y también las siguientes decisiones tomadas por el Presidente: concederle a Antonio García la condecoración de sargento primero vivo de caballería ligera, su colocación en el empleo de rentas, la concesión de una ayuda para su regreso a Asturias y la publicación de sus méritos en la "Gaceta", para ejemplo de todos.

El 30, la "Gaceta" publica la relación de méritos de Antonio García. En la sesión. de cortes de la misma fecha, el representante asturiano E. Vázquez Ganga manifiesta que los premios concedidos al héroe de Castropol no han sido suficientes.

La prensa gaditana se une a las declaraciones de Vázquez Ganga, y el 1 de febrero EI Conciso publica la Hoja de Servicios de Antonio García; el 2 su semblanza; al mismo tiempo, pide que se le retrate para que su efigie sea incluida en la Colección de los militares que en la presente lucha se han hecho acreedores al amor y gratitud de la patria, y que reproducirá más tarde la Junta Iconográfica Nacional. El mismo 2 de febrero, el Diario de Sesiones de las Cortes Generales y Extraordinarias publica una representación, firmada por 96 personajes, pidiendo que se le conceda a Antonio García la Cruz laureada de San Fernando (creada en 1811), con dispensa de juicio contradictorio, por haber recuperado una bandera española, de la que se habían apoderado los franceses, después de luchar contra 17 enemigos.

El día 3, El Conciso traza un retrato literario de Antonio García.

El 12, el Diario de Sesiones recoge un dictamen de las Comisiones de Guerra y Premios, que se hace eco de las pretensiones de Vázquez Ganga. El representante asturiano cuenta, también, que el padre de Antonio García, comandante de una alarma en Asturias, murió peleando al intentar evitar que un francés le cortase la mano derecha a una hija, que no quería acceder a sus torpes pretensiones (según el libro de defunciones de Piñera, Castropol, el padre de Antonio García murió en 1809).

Las Comisiones de Guerra y Premios, continúa el Diario de Sesiones, no pueden dispensar a Antonio García del juicio contradictorio para la concesión de la Laureada, pero lo premian con el uso perpetuo del uniforme de alférez, 500 reales mensuales de renta y lo llama a comparecer ante las Cortes. Al mismo tiempo, piden que la Regencia mande abrir juicio contradictorio sobre la recuperación de la bandera, y, en su caso, le conceda la Laureada, como así ocurrió más tarde y consta en el archivo de las Reales y Militares Órdenes.

A las 12 horas del 16 de febrero, Antonio García, de dolman amarillo y casco de caballería, comparece ante las Cortes, insta- ladas en la iglesia de San Felipe Neri. Es llamado a la barandilla, desde donde escucha la lectura del decreto por el que se le concedían aquellos premios y la arenga que le dedica el presidente Miguel Zumalacárregui, que lo llama Hijo Benemérito de la Patria. Antonio García toma de sus manos las credenciales dirigidas a la Regencia.

Luego, el héroe de Castropol pronuncia unas palabras (que se conservan), y ante la emoción que le atenaza la garganta, es Vázquez Canga quien lee el discurso que Antonio García había preparado para la ocasión, que se inserta en el Diario de Sesiones.

Con el Decreto de las Cortes en la mano, Antonio García, acompañado por un alabardero y la Banda de Música de las Guardias Españolas, se dirige a la Regencia; por el camino es vitoreado por el público que se había aglomerado en las inmediaciones. Al pasar por la calle del Tinte, el embajador inglés, Richard Coley, marqués de Wellesley (hermano de Wellington), se asoma al balcón y lo invita a visitarlo, a su regreso de la Regencia.

Cumplimentado el trámite en la Regencia, Antonio García se reúne con el embajador inglés, quien, después de un refrigerio, le regala un uniforme y un sable. Luego se acerca al Depósito de Inválidos, situado en el cuartel de La Bomba, y reparte entre los residentes las 47 Pts. que le habían entregado en las Cortes para sus gastos.

Por la noche, asiste a una función de teatro, durante la que el actor Frediani lee un soneto (que se conserva) dedicado al héroe.

Pasados estos festejos, se impone la cruda realidad en la azarosa vida de Antonio García.

Así, el 1 de marzo del mismo 1813, El Tribuna del Pueblo Es pañol publica una carta de Antonio García, en la que pide que algún médico lo atienda en sus padecimientos (2 heridas sin cerrar) gratuitamente, pues carece de dinero. Vivía en aquel entonces en la Posada de la Paz, en la calle del Molino.

En el mismo número, el regente de .la imprenta del periódico escribe que lamenta que los editores no puedan costear la curación de Antonio García, aunque proponen abrir una suscripción, a cuyo fin ceden el producto de la venta de un número de El Tribuna.

El día 5, el editor del Robespierre Español se ofrece a curar él mismo a Antonio García, y a acogerlo además en su casa de la Isla de León (San Fernando).

El 11, El Tribuna da cuenta de que la suscripción entre los militares del Ejército de Reserva, al mando de Enrique O' Donnell, conde de La Bisbal, cuyo cuartel general se encontraba en Sevilla, había alcanzado los 9.786 reales, con 18 maravedíes. En el mismo número del periódico, Antonio García agradece el gesto.

Viéndose recuperado, en el mes de abril, Antonio García vuelve de nuevo a la guerra, próxima ya a finalizar.

Llegada la paz, apunta Arturo Cotarelo, siguiendo el manuscrito que Canella poseía, Antonio García comenzó a militar en las filas liberales, a la vista de que Fernando VII, por el que luchara bajo la bandera de la Constitución de Cádiz, en 1814, a su regreso del cautiverio, había proclamado el absolutismo, apoyado precisa mente por aquel Javier Elío, que ayudara a nuestro soldado.

Volvemos a retomar la pista de nuestro héroe en los años del Trienio Liberal (1820-1823), viéndolo luchar, contra los absolutistas, en las filas de Juan Martín El Empecinado.

Triunfa, finalmente, la reacción, y El Empecinado y un grupo de sus hombres, adalides de las libertades de Cádiz, son apresa dos traicioneramente por los facciosos. Entre los hombres de El Empecinado se encontraba Antonio García.

Llevados a Roa (Burgos), El Empecinado es sometido a un proceso inicuo, que lo lleva a la muerte, ya en el año 1825. Antonio García y los demás quedan en libertad.

En 1832 encontramos a Antonio García viviendo en Valladolid, según recoge un documento del Archivo de la Real Chancillería, en el que Josefa González, residente también en Valladolid, acusa de estupro a Antonio García Monteavaro, alias el Inmortal (sic), oficial retirado en dicha ciudad, en cuya casa trabajaba de criada.

Canella y Cotarelo apuntan que Antonio García emigró después a Portugal, pero quizá se confundan con otro Antonio García, que fue detenido en Évora (Portugal), por desertar de una unidad del ejército español, que en aquellos momentos se encontraba en Sevilla. El documento en que me baso, procedente del Archivo Histórico Nacional, lleva fecha de 1837.

El manuscrito que poseía Canella y manejó Cotarelo afirma más adelante que Antonio García tomó parte en la I Guerra Carlista (1833-1839), y que, en una acción, el cura Jerónimo Merino, el famoso guerrillero de la Guerra de la Independencia, luego absolutista y finalmente carlista, le había arrebatado su querida Hoja de Servicios, que desde luego no se encuentra en el Archivo General Militar de Segovia.

Parece ser que Antonio García, finalizada la guerra carlista, se trasladó a vivir a La Coruña, donde falleció, tal y como habíamos apuntado al principio de estas líneas.

Según García Teijeiro, en su folleto El Inmortal húsar de Castilla don Antonio García, soldado del Regimiento de Castropol, quien excitó desde niño mi curiosidad hacia el personaje, Antonio García se casó en Oviedo, en fecha que no determina, con María Victoria González Valdés, y tuvieron una única hija, Felipa, que, huérfana de sus padres, fue recogida por unos parientes.

Hora es ya de que el Ayuntamiento de Castropol honre la memoria de El Inmortal, quien, como muchos otros humildes soldados, supo defender la independencia de la Patria, sin esperar de ella más que el reconocimiento del pueblo español, representado por las Cortes soberanas.

Miguel Angel Serrano Monteavaro

Costas proyecta para Castropol un paseo marítimo de 5 millones

Las obras incluirán una nueva pasarela, la mejora de accesos e iluminación.

20061203171331-img162.jpgDel libro "Asturianos en América"
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Grupo al aire libre

Publicado: 08/12/2006 16:06 por castropol en Grupos de adultos
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De pié, no identificado, Matucha Loriente, no identificada, Natividad Sela, Maria Luisa Sanjurjo, Maruja Pardo, Rafael Pardo y una sin identificar.

Agachadas, la segunda Carmen Pardo, a continuación Isabel y Carmelita Monteavaro y Conchita Herrero.

Sentadas, una sin identificar, Morocha Pardo y la mujer de Rafael Pardo.

Delante de todo Carmen Pita

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Castropol y Jovellanos.

Publicado: 11/12/2006 15:58 por castropol en Colaboraciones

Corría el año de 1797 cuando Carlos IV, tras no pocas vacilaciones, cosa, por otra parte, corriente en él, decide, inducido al parecer por Francisco Cabarrús, nombrar, con fecha del 23 de noviembre, Secretario (Ministro) de Gracia y Justicia a Gaspar Melchor de Jovellanos (Gijón, 1744-Puerto de Vega,1811).

En aquellos años, el acerca miento a Francia lleva a España a firmar con aquel país, en 1796, el tratado de San Ildefonso, que sólo nos traerá problemas con Inglaterra.

Así, al año siguiente, mientras Mazarredo y Alcalá Galiano defienden con éxito Cádiz contra la escuadra de Napoleón, José de Córdova es derrotado, inexplicablemente, por Jervis en aguas del Cabo de San Vicente.

A aquellas alturas del siglo, Jovellanos ya había desarrollado una importante labor política e intelectual de carácter reformador, tanto en Asturias como en el resto de España, aunque dentro de los moderados parámetros de nuestra Ilustración. Cabarrús, francés naturalizado español, creador del Banco de San Carlos (luego Banco de España), genio financiero y, éste sí, radical partidario de la Ilustración, promueve a Jovellanos a una Secretaría, entre otras cosas, en agradecimiento de antiguos favores. Jovellanos había tratado de impedir el ingreso de Cabarrús en prisión, víctima de una intriga palaciega; a este fin, acudió a los buenos oficios de Campomanes, pero éste no quiso hacer nada en favor del francés.

Nunca había estado Jovellanos, ni lo estará nunca, en el círculo más estrecho del poder. Pero estuvo a la altura de las circunstancias cuando, tiempo después de ser liberado por Fernando VII de su prisión mallorquina, rechaza, al contrario de lo que decidió su amigo Cabarrús; un Ministerio (el de Interior, en este caso) que le había ofrecido José Bonaparte.

Poco tiempo se mantuvo Jovellanos al frente de la Secretaría de Gracia y Justicia, pues, fruto de una nueva intriga de la camarilla de la Reina, cesa el 16 de agosto de 1798, siendo sustituido por José Antonio Caballero.

El Ayuntamiento de Castropol, recogiendo la corriente de simpatía suscitada entre la mayoría de los habitantes de la villa por el nombramiento de Jovellanos para la Secretaría de Gracia y Justicia, quiso festejar adecuadamente el acontecimiento.

En primer lugar, se acuerda fijar para el 6 de enero del año siguiente la fecha de la celebración de los festejos, haciéndola coincidir con el día de los Reyes Magos, onomástica, por partida doble, de Jovellanos. Luego, comisiona para organizar los actos al alcalde mayor, Diego de Cancio Donlebún, y al personero del común (procurador del conjunto de los habitantes del municipio) y subdelegado de Marina, Lucas Rodríguez.

Y, así, a las 12 h. del5 de enero, la villa vibra al repique de las campanas de la iglesia y de la capilla de San Roque, al que pronto se suman tambores, gaitas, las salvas de las baterías de tierra y de los cañones de los buques fondeados en la Ría, salvas del destacamento del Regimiento Asturias, acantonado en Castropol... para más tarde efectuar todos juntos un pasacalles, acompañando a los gigantes y cabezudos.

A la puesta de sol y tras el toque de oración, vuelven a repicar las campanas, se encienden fuegos artificiales, estallan las salvas de artillería y de las tropas, recorren la villa los pasacaIles...

Se inaugura también la iluminación, para el caso, ¡nada menos que 300 puntos de luz!, que adorna la fachada del palacio de los marqueses de Santa Cruz de Marcenado, en aquel entonces

Juan Antonio Navia Osorio y amaña, casado con Ana María de Contreras Vargas y Muñoz, condesa de Alcudia.

A las nueve de la noche vuelve a encenderse un castillo de fuegos artificiales, se celebra un concurso de danzas del país y suenan los violines, flautas y otros instrumentos (¡cuántos músicos había en aquella fecha en Castropol!), y se queman dos vítores dedicados a Jovellanos, uno costeado por el Concejo y otro por los marqueses de Santa Cruz.

Al amanecer del día 6, nuevo repique de campanas, pasacalIes, música y gigantes y cabezudos.

Minutos antes de las diez, las autoridades civiles y militares, que previamente se habían concentro en el Salón de Plenos del Ayuntamiento, se trasladan, en procesión cívica, a la iglesia parroquial. En el templo se reza un solemne Té Deum y una misa, oficiados por el párroco Benito Sierra y Pambley. José María Valledor y Presno, cura de San Andrés de Serantes, dirige los cantos.

Finalizada la ceremonia religiosa, tiene lugar, en aguas de la Ría, un simulacro de combate naval, en el que participan los numerosos buques que allí se encontraban fondeados.

A este fin, los buques se agrupan en dos divisiones, una española y otra inglesa, que evolucionan entre Castropol, Ribadeo y Figueras, cañoneándose "fieramente" con salvas (recordemos que en aquella época los buques mercantes también portaban algunas piezas de artillería).

La expectación despertada entre los habitantes de la Ría, que abarrotaban la costa, fue apoteósica, como es de suponer.

Ni qué decir tiene, el combate naval fue ganado por la escuadra española.

Las autoridades contemplaron la batalla desde el Campo del Tablado (pensemos que la explanada del Campo llegaba hasta el castillo de Fiel y no existían las casas que hoy impiden la vista del mar desde allí).

Luego, fiesta en el Campo, son liberados los "prisioneros ingleses", se reparten regalos, todos juntos toman parte en una jira...

¿A qué se debían estas emociones jovellanistas entre los castropolenses? ¿Había calado tan hondo la Ilustración en Castropol?

La primera conclusión que podemos sacar de la celebración de estos fastos nos lleva a pensar que el tan comentado aislamiento de Asturias respecto al resto de España se refería tan sólo a las comunicaciones con la Meseta Castellana, a través de los puertos de la Cordillera Cantábrica, pues vemos que el intercambio de mercancías, viajeros y noticias por vía marítima entre Asturias y el resto del mundo, era constante.

Por otro lado, el gesto de Castropol nos habla de que en esta villa era muy considerada la figura y la labor de Jovellanos, dado el número de sus partidarios. De donde se puede colegir que en Castropol existía un importante foco de ilustrados, en contacto con las corrientes más avanzadas del pensamiento entonces en boga en Europa.

Lamentablemente, los excesos de la Revolución Francesa y, en concreto, la ejecución en la guillotina de Luis XVI y María Antonieta, provocaron en España y otros países una reacción adversa, no exactamente contra los principios ilustrados, sino más bien hacia la toma del poder por el pueblo y la pérdida de los privilegios aristocráticos.

Por otro lado, el querer Francia imponer, más que difundir, los principios de la Revolución en el resto de Europa; provocó una serie de guerras en cadena que asoló Europa hasta bien entrado el siglo XIX.

Con todo esto, Carlos IV, primero, y Fernando VII, después, temieron acabar sus días al modo de sus parientes franceses, e hicieron lo posible para que los principios de la Revolución no prendiesen en España.

Aún así, el 2 de febrero de 1795, el maestro de letras Juan Picornell Gomila, miembro de la Real Sociedad Económica Matritense de Amigos del País, y otros republicano-federales, se confabulaban en la logia La Española para destronar a Carlos IV. La intentona, primera republicana que registra la Historia, que terminó en fracaso, recibió el nombre de La Conspiración del cerro de San BIas.

Cuando Napoleón coloca en el trono español a su hermano José (cuyo efímero reinado, patrioterismos aparte, dejó una importante huella cultural en Madrid), con el fin de implantar los aires revolucionarios, se equivoca en cuanto a las formas (la imposición por la fuerza), pero en cuanto al fondo, pues entre los españoles existía un importante número de aristócratas, burgueses, militares, funcionarios y aún clérigos partidarios de los nuevos aires.

Sin embargo, al estallar la "guerra patria" una gran mayoría de aquellos escogió defender la independencia de su país, dejando a un lado sus preferencias ideológicas, que suponía rechazar formalmente el pensamiento de la Revolución. No obstante, hubo algunos militares, nobles y funcionarios que vieron en la guerra y la instauración de la nueva dinastía la ocasión del nacimiento de una nueva España.

Las dudas y vacilaciones, singular y colectivamente trágicas, de la España de la Ilustración parece reflejarlas Jovellanos en el retrato que le dedicó Goya.

En el óleo aparece Jovellanos pensativo, con la cabeza reposando sobre su mano izquierda, y como sumido en lejanos, más que hondos, pensamientos.

¡La duda que han tenido muchos buenos españoles en momentos parecidos!

(Los datos de los festejos pro- ceden del Archivo J. Cancio)

Miguel Angel Serrano Monteavaro

20060915165636-cruz-5.jpgAngeles Vijande, Luis Rivas, Santiago Amor, Pochola, y delante de esta Talinín Monteserín. El de jersey claro está sin identificar.
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Castropol, el secreto revelado

Publicado: 22/12/2006 16:52 por castropol en Noticias
Castropol, el secreto revelado
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Gijón, Iván G. IGLESIAS
Un lugar donde se descubrirán rincones escondidos, sensaciones que inundan los sentidos. El libro «El secreto mejor guardado de Asturias, Castropol», se presentó ayer en
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Feliz Navidad

Publicado: 22/12/2006 16:56 por castropol en sin tema
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Castropol, paso lento contra el estrés

Publicado: 23/12/2006 16:29 por castropol en Noticias

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Castropol, R. L. MURIAS
Castropol se vende despacio, para ir saboreándolo poco a poco. El municipio ha decidido sumarse al proyecto de las «slow city», un concepto anglosajón que describe un
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El Río

Publicado: 24/12/2006 19:56 por castropol en Belén Parroquial 2006/2007
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El Alfarero

Publicado: 24/12/2006 19:59 por castropol en Belén Parroquial 2006/2007
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Los Pastores

Publicado: 24/12/2006 20:01 por castropol en Belén Parroquial 2006/2007
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La empalizada.

Publicado: 24/12/2006 20:02 por castropol en Belén Parroquial 2006/2007
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El Portal.

Publicado: 24/12/2006 20:05 por castropol en Belén Parroquial 2006/2007
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Belen Parroquial.

Publicado: 24/12/2006 20:18 por castropol en Belén Parroquial 2006/2007
20061224201844-belen-2006.3.jpgA continuación ponemos un par de fotos, que abarca cada una, aproximadamente la mitad del Belén Parroquial de este año, y algunas con más detalle.  Se pueden ver ver alguna de las novedades, como el alfarero, la empalizada, el tendal de ropa, el grupo de casas,  o el rey Herodes.

Belenistas por derecho propio

Publicado: 26/12/2006 16:20 por castropol en Noticias
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Castropol / La Caridad,
Jorge JARDÓN
No les ha hecho falta crear ninguna asociación de belenistas; les bastó con el entusiasmo de un grupo de vecinos para trabajar durante días y montar un
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20061225113630-img166bis.jpgYa existe una foto de este mismo grupo, y ahora nos ha llegado esta otra, que no sabemos donde esta hecha. Los personajes que conocemos, son : El segundo por la izquierda, Benito de Viña, el tercero a la derecha del estandarte, Luciano Ron, en el cento con las dos manos apoyadas sobre una guitarra oscura, Etelvino Méndez, a su derecha con gran bigote, Marcelino Menéndez, el primero por la derecha, Benjamín Freije.
20061223175436-foto-agosto-85.jpgEn esta foto de agosto de 1985, podemos ver el Club de Mar, y el Puente de los Santos, en construcción