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El Instituto Geográfico Nacional inicia el procedimiento para determinar el nombre oficial del estuario y abrirá un plazo de alegaciones

En primer término, la acera del puente; a la derecha, el estuario, y al fondo, Figueras. | T. Cascudo

En primer término, la acera del puente; a la derecha, el estuario, y al fondo, Figueras. | T. Cascudo

Así lo explica el director general del IGN, Lorenzo García, en una carta enviada el pasado 24 de marzo al director general de Política Llingüística, Antón García, cuyo departamento ha elaborado el informe que acompaña a esta solicitud. El ente estatal explica que corresponde al Instituto determinar la toponimia que afecte a más de una comunidad autónoma, previo informe de la Comisión Especializada de Nombres Geográficos del Consejo Superior Geográfico. Un dictamen de la citada Comisión emitido en 2008 motivó que el Instituto Geográfico Nacional considere desde entonces el topónimo ría de Ribadeo como de “uso preferente” para el estuario y que la denominación ría del Eo sea “de uso menor o restringido”

El Partido Popular presentó a finales de 2019 una proposición no de ley en la Junta General del Principado para solicitar formalmente que ambos topónimos se equiparen. La propuesta salió adelante por unanimidad y el Principado inició su tramitación, elaborando un informe para defender el histórico uso de ría del Eo. El informe prueba el uso “habitual y oficial”, tanto en Asturias como en Galicia, del topónimo ría del Eo a lo largo de los siglos XIX y XX. También “cuestiona seriamente los informes manejados en 2008, que pretendían demostrar que ría del Eo era un topónimo creado recientemente y erróneo”. Por último, se pone de manifiesto que, pese a la confusión que existe sobre el asunto, nunca se ha hecho oficial la denominación del estuario.

El diputado popular Álvaro Queipo, artífice de la proposición inicial, aplaudió ayer el avance de los trámites: “Ya queda menos para lograr este objetivo de enmendar una injusticia y un agravio comparativo que afectaba y afecta al orgullo de paisanos y paisanas de toda Asturias. Cuesta entender que alguien pueda oponerse a que ría del Eo, de uso común en Asturias, pueda recibir el respeto que merece y usarse en perfecta armonía”.

Piden ampliar las aceras del puente de los Santos desplazando lateralmente la valla

Cuando se amplió el puente de los Santos para dar cabida a la autovía del Cantábrico, se logró mantener la acera peatonal a ambos lados del viaducto. Sin embargo, la estrechez del paso, provoca inconvenientes cuando se cruzan varios usuarios, especialmente si alguno va en bicicleta. Es la razón por la que se pide a Carreteras, tanto desde Castropol como desde Ribadeo (Lugo), que se valore su ampliación. No piden la ejecución de ninguna obra, tan solo solicitan que se desplace unos centímetros la valla que separa al peatón de la calzadas. Ese cambio permitirá ganar unos centímetros muy valiosos para la gente que transita por el puente, que además es paso del Camino de Santiago. El Ayuntamiento de Ribadeo lo trasladó hace unos días a la subdelegación del Gobierno en Lugo y Castropol piensa hacer lo propio próximamente con la delegación asturiana.

Publicado: 08/04/2021 08:57 por castropol en varios
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Publicado: 12/04/2021 17:22 por castropol en Colaboraciones

 

Acuérdese del gallo de Morón

9 de Abril del 2021 - Antonio Valle Suárez (Castropol)

No hace mucho LA NUEVA ESPAÑA nos despertaba con el siguiente titular: "Ante la jueza tres detenidos por vaciar las cuentas de cinco médicos asturianos". El diario nos daba cuenta de que les habían clonado las tarjetas desde Cataluña para estafarles 103.000. ¡Parece increíble! ¿Verdad?

Lo cierto es que estas noticias si no nos afectan directamente a nosotros, o el bombazo no nos cae muy cerca, hasta pasamos de ellas. Pero cómo nos sentiríamos si nuestras cuentas bancarias sufriesen en menos de veinticuatro horas ataques que mermasen o hiciesen esfumarse, en parte o todos, nuestros ahorros.

Esos ataques parten de algún "cracker" de los que tanto abundan hoy día, dando disgustos al honrado ciudadano y, también, cómo no, sembrando el pánico en empresas de todo tipo y condición que caen en sus arteras redes.

Seguramente, si nos toca a nosotros algún día, nos sentiríamos con la misma sensación de impotencia que siente aquel ciudadano al que entran en su casa a robar. A robar, sí, tanto como si lo hacen con violencia o amparándose en el descuido.

A mí, de momento, nada de eso me ha ocurrido en propia piel, toco madera. Pero sí cayó el bombazo esta vez muy cerca de mí. Cayó en la figura de mi buen amigo y excompañero de trabajo en banca... (no quiere que publique su nombre, es de esas buenas personas que aún quedan que tienen mucho miedo a estas cosas. Quizá tenga razón, en cierto modo el miedo nos protege, no en vano dicen que guarda la vida). Este amigo, sin nombre, acudió a mi casa a contármelo personalmente y a demostrarme con la documentación que justifica las operaciones que les cuento.

En menos de veinticuatro horas, a caballo entre dos días del pasado febrero, comenzó a recibir SMS con peticiones solicitándole conformidad a operaciones bancarias no realizadas por él. En ese mismo espacio de tiempo en su cuenta corriente entraron doce cargos por importe cercano a los mil quinientos euros, realizados desde una provincia en la que nunca había estado. Esos importes fueron adeudados en su cuenta corriente sin su autorización.

A mayores, en su cuenta de ahorro en la que no tenía vinculadas tarjetas ni domiciliaciones, por el sistema de pagos y cobros denominado Bizum le birlaron de un solo golpe quinientos pavos más.

Asimismo, le usurparon los datos de su tarjeta de combustible para adeudarle casi mil euros. Curiosamente los conceptos de estos cargos correspondían, además de facturas por combustibles, a compras en una farmacia, en perfumerías y otros comercios. Uno de esos cargos importaba seis euros -esto se llama aprovechar las migajas.

Los pasos del proceso, que me atrevo a llamar kafkiano, parece ser que empezaron después de malas coberturas en la red de su teléfono móvil, amén de quedarse sin línea y sin internet de vez en cuando. Todo esto mosqueaba a mí amigo, empujándolo a desconfiar.

Días más tarde se enteró de que alguien había solicitado en su nombre a la empresa telefónica, un duplicado de la tarjeta SIM de su teléfono móvil. A partir de ahí, parece ser, comenzó todo el calvario.

Comunicó a su entidad bancaria lo que estaba sucediendo.

Al día de hoy tiene la suerte de haber recuperado todo el dinero retirado de sus cuentas en su entidad bancaria. No así los correspondientes a la tarjeta del combustible que ni por activa ni por pasiva quieren devolverle. Así que tiene interpuesta la correspondiente denuncia contra ellos, por medio de su Ayuntamiento, que intermedia ante las autoridades competentes. Está en espera de resultados positivos. Aunque ello ofrece serias dudas ya que en las tarjetas bancarias y de otras empresas relacionadas con todo tipo de dinero figuran coletillas que dicen más o menos: "...el titular se obliga a custodiar esta tarjeta y es el único responsable en caso de extravío...".

Después de toda la odisea sufrida, mi amigo está convencido de que lo peor de todo es que nadie le va a devolver las horas de sueño que le han hurtado, producidas por los disgustos a consecuencia de tales operaciones convertidas en otros tantos golpes a su corazón. Disgustos que, sin lugar a dudas, en este caso valen para él muchísimo más que todo el dinero usurpado. Me pongo nervioso imaginándome en su piel.

Después de escuchar minuciosamente todos los detalles del saqueo, me pregunté a mí mismo: ¿Qué le pasaría a mi amigo si no acierta a andar raudo en denunciar lo acontecido? Sí, si en vez de darse cuenta cuando se dio lo hiciese una semana o un mes más tarde... O si le cayese el sambenito en un fin de semana o en un puente, cuando las oficinas están cerradas.

Sí, ya sé que a muchos de ustedes les gustaría más aquel sistema contable utilizado en los bancos hace cuarenta años, cuando llevaban los movimientos de los fondos de sus clientes apuntándolos a mano en una ficha de cartón color rosa, para después pasarlo a su libreta. Cuando se retiraba efectivo se apuntaba al debe y si se ingresaba lo anotación iba al haber. Después esas fichas las custodiaban en un cajón metálico con llave. ¡Qué bien!... Pero eso era en otros tiempos. Así que... olvídese de ese sistema que seguramente nunca volverá.

Amigo lector... le veo venir. No trate de esquivar los mencionados peligros retirando todo el dinero del banco para traérselo a su casa y custodiarlo debajo del colchón. No, no lo haga. Los amigos de lo ajeno merodean también por cerca de los domicilios y, además, si huelen pasta, corre usted un serio peligro de perderla arriesgando al tiempo su integridad física y la de su familia.

Ya sabe, nunca puede estar uno tranquilo, ni siquiera de jubilado. Así que, a la vista de los perniciosos acontecimientos, me atrevo a aconsejarle que lo mejor de todo para evitar timos semejantes, créame, es no contestar a las llamadas de ningún número de teléfono que no tengamos registrado. Tampoco abra correos sospechosos y menos crea en aquellos que le prometen que si facilita los datos que le solicitan le abonarán miles de euros en su cuenta. Pues por si ya teníamos poco con los viejos timos aún hoy de actualidad, el de la estampita y el tocomocho, se unen ahora estos.

Así que ya lo saben, no se llamen a engaño. No se fíen. No se distraigan y vigilen sus cuentas ya que, hoy día, no hay nada seguro en este mundo. No le quepa duda de que hoy puede acostarse feliz contemplando a sus ahorros de toda una vida -en forma de números en un papel del banco o en billetes contantes y sonantes, qué más da-, pero tenga en cuenta que si se descuida puede despertarse al día siguiente como el gallo de Morón, sin plumas y cacareando.

¡Ay, nuestra hermosa ría del Eo!

Publicado: 19/04/2021 11:11 por castropol en Colaboraciones
La Nueva España » Cartas de los lectores » ¡Ay, nuestra hermosa ría del Eo!

18 de Abril del 2021 - Antonio Valle Suárez (Castropol)

Muchas veces de niño he oído que mis abuelos querían poner de nombre Joaquina a su hija recién nacida, que después fue mi madre. Pero sus padres, mis bisabuelos, lucharon para que la bautizasen con el nombre de Laureana. A fe que mucho debieron de bregar, pues lo consiguieron. La niña llevó toda su vida en los papeles el triunfal nombre de Joaquina Laureana. Pero, a pesar de todo, siempre se la llamó y conoció por Joaquina. El segundo nombre, que solo conocíamos algunos de la familia, solo le sirvió para líos burocráticos.

En primer lugar, aprovecho para dar la enhorabuena a todas aquellas personas y equipos que con sus esfuerzos han logrado oficializar en los papeles un segundo nombre a nuestra ría de toda la vida, ría del Eo. Aprovecho para apostillar que mi experiencia al respecto me dice que, en ambas orillas, gallega y asturiana, desde hace más de sesenta años, siempre he oído llamarla “a ría del Eo”. Es más, la orquesta “Capri”, de Vegadeo, en los años sesenta del pasado siglo, contaba en su repertorio con aquella canción que decía, creo recordar: “Ay, ría del Eo, qué bonita estás desde Vegadeo hasta Figueras”...

Tanto gallegos como asturianos, que, según el dicho, somos primos hermanos, agradeceríamos que no cesasen en su lucha. Una lucha que ahora solo debería ir encaminada a presionar a quien corresponda para que nuestra Ría sea cuidada. ¡Qué pena que en las recientes pasadas “vacas gordas” no hubiésemos luchado con ahínco hasta conseguir parte del dinero que generosamente repartía la CEE entonces para destinarlo al cuidado de nuestra ría! A dragarla, a limpiarla de la arena que diariamente se acumula.

A causa de tanta arena, que aumenta día a día, ahora muchos nos tememos que más pronto que tarde desaparezcan sus canales sepultados por la gravilla, convirtiéndose toda la ría en un desierto como la gran Duna de Pilat, en la Aquitania del golfo de Vizcaya, cerca de Arcachón.

Cuando eso ocurra probablemente lucharemos gallegos y asturianos para hacer que desparezca de los papeles el nombre de tal presunto desierto, bastante más desagradable y dañino que nuestra hermosa ría.

Aunque lo peor sería que tantas luchas al final no valiesen para nada, como les pasó a mis bisabuelos, los abuelos de mi madre.

Publicado: 19/04/2021 11:36 por castropol en Noticias
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“Al final de nuestra triste y larga decadencia, aún conservamos los españoles algunas de las cualidades que hicieron de nosotros, en otro tiempo, un gran pueblo. Para volver a serlo hoy, de las muchas que nos faltan, pocas nos son tan necesarias como la cultura”. Así comienza el manifiesto “Por nuestra cultura”, publicado el 20 de octubre de 1921 en el desaparecido periódico decenal “Castropol” y que constituye el acta fundacional de la Biblioteca Popular Circulante de Castropol (BPCC), un proyecto muy novedoso que recibió alabanzas en foros culturales de dentro y fuera del país. La actual Menéndez Pelayo (cambió de nombre en 1945) no quiere que la efeméride pase desapercibida y prepara un amplio programa de actividades para celebrar sus cien años de historia.

Un grupo de jóvenes del concejo, liderados por Vicente Loriente Cancio, decidieron poner en marcha la biblioteca con el objetivo de acercar la cultura al pueblo y acabar con el analfabetismo y la “carencia absoluta de curiosidad intelectual” que apreciaban en la ciudadanía. “Surge en nosotros la iniciativa de crear una Biblioteca Popular Circulante –lo único realizable, por hoy, en nuestro pueblo- con el fin de fomentar la propagación de la cultura. Esta Biblioteca pondrá al alcance de todos, aquellos libros que, encerrando un concepto elevado del pensamiento, ayuden a conocer mejor la vida y depuren algo la sensibilidad”, añaden en el texto fundacional. Aquel grupo de universitarios era muy consciente de que tocaba tomar las riendas, ante la lenta capacidad de reacción del Estado y apelaban a la conciencia ciudadana. Así se desprende del último párrafo del documento: “Esperamos, pues, que a esta iniciativa que incidentalmente parte de unos cuantos, corresponda el pueblo con la mayor hidalguía”.

Vecinos en una de las sucursales.

Vecinos en una de las sucursales.

Cuenta la bibliotecaria desde 1990, Manuela Busto, que la BPCC fue un proyecto “innovador” que caló hondo en el concejo y supo llegar a la gente: “En el décimo aniversario se publica en el periódico ‘El Aldeano’ un especial sobre la biblioteca y se dan datos increíbles de lo que se estaba leyendo. El propio director de la Biblioteca Nacional, Miguel Artigas, les envía un texto reconociendo su labor. Hicieron un trabajo altruista por la cultura y por su pueblo”. Fueron muchas las personalidades, como la reconocida bibliotecaria María Moliner, que mostraron su admiración por aquel proyecto modesto, pero de gran calado, que se desarrolló en Castropol hasta 1936. En este sentido, el profesor Bartolomé Cossío, promotor de las Misiones Pedagógicas con las que el Gobierno de la Segunda República quiso mejorar del nivel educativo español, llegó a decir: “Quisiera mil Castropoles en España”.

Aunque el manifiesto fundacional es de finales de 1921, el centro no abrió sus puertas hasta marzo del año siguiente en un local cedido dentro del Consistorio. Lo hizo con un fondo de 129 volúmenes. Una de sus peculiaridades y un rasgo distintivo fue su organización en sucursales. Se crearon catorce, por diferentes puntos del concejo y también de los municipios vecinos de Tapia y Vegadeo. En su libro “El teatro aldeano da Biblioteca Popular Circulante de Castropol”, el investigador tapiego Xosé Miguel Suárez, indica que esta red de sucursales fue pionera en España y se eligieron enclaves variados, como escuelas, tiendas o locales de asociaciones. Además de esta obra, es fundamental para conocer la historia de este centro lector recurrir a los trabajos publicados por el escritor e investigador Xabier Fernández Coronado.

La BPCC estuvo activa hasta 1936 y se organizaron decenas de actividades, desde sesiones de lectura a obras de teatro o proyecciones cinematográficas. Los promotores tuvieron además muy presente el gallego-asturiano, conscientes de que era un buen vehículo para lograr una comunicación más efectiva con los vecinos. Era, por ejemplo, la lengua usada en los carteles de promoción de la biblioteca que se colocaron por el concejo. En uno de los más populares se ve a un labrador que va leyendo subido a lomos de otro que simula un animal y reza: “El burro debaxo. ¡Leed!”.

Una reunión de bibliotecarios y colaboradores.

Una reunión de bibliotecarios y colaboradores.

Cuenta Manuela Busto que aquella biblioteca se caracterizó por trabajar “con un criterio muy innovador, pero, también, realista”. Precisamente, esa fusión entre tradición e innovación es, a su juicio, uno de los rasgos que se mantienen hoy en la Menéndez Pelayo, su digna heredera. “Hay que saber dónde estás, qué tienes al alcance y actuar proponiendo ideas innovadoras, sin olvidar ni el pasado ni el presente”, añade esta profesional.

La Menéndez Pelayo, que cuenta hoy con un fondo de 27.000 volúmenes, también se ha desarrollado, señala Busto, con esa conciencia de que el concejo y los habitantes crecen con la cultura: “Algo que noto es que hay mucha querencia por la biblioteca, la gente la tiene como algo muy propio y es que estuvo cien años proponiendo cosas, siempre en el candelero”.

Consciente de ese amor que el municipio tiene por su biblioteca se ha creado una comisión, integrada por representantes de entidades culturales y sociales y usuarios, para abordar un programa ambicioso con vistas al centenario. Aunque aún no quieren desvelarlo, habrá actos desde octubre de este año a marzo del que viene. “Un centenario de una biblioteca en un concejo rural es casi un milagro. Es algo que hay que celebrar y más en esta época en la que hay que demostrar que la cultura sobrevive y es más segura que nunca”, añade Busto.

Publicado: 19/04/2021 11:37 por castropol en Eventos Biblioteca
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